El show no siempre debe continuar

Un artículo de opinión sobre el coronavirus y la Premier League

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La muerte sigue siendo un tema incómodo para hablar, lo fue hace décadas y para muchos lo seguirá siendo hasta el día que puedan conocerla. Pero uno de los personajes que mejor supo comprender la belleza de esta, en un momento de postura fatalista (desde la filosofía, aquel que acepta su destino) fue Freddy Mercury, que en sus últimas semanas de vida regaló a la humanidad su última nota alta al cantar The Show Must Go On, escrita por su amigo Brian May. 30 años desde su lanzamiento, vale la pena repasar su letra acorde a los paralelismos con la Premier League

El lunes 20 de diciembre se ha confirmado las intenciones que tiene la organización de la élite del fútbol inglés de cara a las fiestas navideñas, días en los que tiene lugar, a lo mejor, la jornada más icónica de la liga: el ‘Boxing Day’. Se empieza hablando por el final, cronológicamente hablando, que termina siendo el punto de partida: no se cancelará ninguno de los encuentros en lo que resta del año y muy probablemente ninguno de los que den la bienvenida al 2022. 

«Pase lo que pase, lo dejaré todo al azar», dice la canción. Contradicciones y hasta insultos a la integridad de varios equipos. Anulaciones arbitrarias de ciertos encuentros y casi la obligatoriedad de jugar otros. El pasado fin de semana solo jugaron los cuatro equipos en puestos de Champions (con sus respectivos rivales); algo que, aunque puede llegar a ser algo producto de la probabilidad, se nos invita a ser malpensados. Más aún cuando se hablaba de recorte en contrato de televisión si la competición llegaba a recibir un contratiempo.

Burnley contra Watford, uno de los encuentros suspendidos. THE GUARDIAN

Jürgen Klopp, luego de su partido del jueves pasado frente al Newcastle declaró que se debían suspender todos los encuentros de la jornada 18, petición que se le fue negada a sus rivales por el título, el Chelsea. Los dirigidos por Thomas Tuchel contaban hasta con siete bajas por sospechas o casos confirmados de COVID-19, lo que provocó que desde la institución blue se solicitará el aplazamiento de su encuentro frente a los Wolves. Solicitud que, cómo se dijo anteriormente, fue denegada. 

«Creo que estoy aprendiendo», replica Mercury. Lejanos parecían esas épocas en la que los estadios vacíos y los partidos aplazados eran costumbre, algo que ningún aficionado quiso experimentar. Un aprendizaje que empezó, en gran parte, por el Tottenham, el primer equipo de la Premier y competiciones europeas en tener un brote en el club. Situación que pudo resolverse, en Premier, con el aplazamiento de sus partidos, una suerte con la que no contarían en la Conference League, siendo eliminados por no poder disputar su partido frente al Rennes

«Pero el show debe continuar», nos enseñó Queen. El Tottenham volvería a jugar un partido luego de sufrir las consecuencias del virus, empatando un encuentro frente a un Liverpool que con un gatillazo de retraso se vería afectado por la misma situación, sin poder contar con un jugador como Van Dijk y con un Mohamed Salah visiblemente agotado. No obstante, insistimos, estos solo son dos de varios nombres de estrellas que han dejado de titilar por un par de fechas. 

«Lo enfrentaré con una sonrisa»: una filosofía de mal tiempo, buena cara. El fútbol ha sido un escape para muchos, su servidor incluido. Fines de semana en los que verse con amigos y compartir una cena era una situación extraña, ver así fuese mediante una pantalla ese arte llamado fútbol, nos hacía olvidar todo. Sentimiento que, en parte, nos hace amar este deporte más allá de los sentidos lógicos. No es comparable el cómo veíamos la Premier League con cómo se hace ahora; las vacunas, nuestras mejores amigas por ahora, nos han permitido disfrutar de una relativa normalidad desde abril de 2020. 

La Premier League fue la primera liga en volver a tener un 100 % de aforo. L´EQUIPE

Es verdad que la explosión de contagios ha complicado la situación en Reino Unido, pero, por otro lado, es menor la cantidad de fallecidos que hay que lamentar, precisamente por la vacunación. Por lo que un artículo, como este, hace 365 días hubiese sido un capricho de un egoísta, el de ahora puede llegar hasta parecer una carta para que piensen en nosotros, en la mayoría de los aficionados. Las pasadas semanas se nos ha privado de espectáculo (y con razón, porque no pueden jugar contagiados), como también nos ha tocado presenciar partidos que, en ocasiones, por las bajas ocasionadas por el COVID, no llegan a ese calificativo: espectáculo. 

Porque ese nivel de goce sin jugadores de la talla de Lukaku, van Dijk o Cristiano es muy difícil alcanzarlo. Que no se me malinterprete, por ejemplo, el Tottenham-Liverpool anteriormente mencionado fue un disfrute verlo, pero no es lo mismo. A lo mejor presenciamos la jornada menos Premier League de la historia. Sin embargo, no todo queda ahí, porque, ahora, cuando la mayoría de los equipos ha podido estabilizar la situación, el Gobierno de Boris Johnson tiene como una alternativa muy probable el volver a jugar los partidos a puerta cerrada.

Llegados a este punto, se nos ha privado de poder disfrutar el mejor espectáculo con sus intérpretes en el terreno de juego para que ahora, con sus regresos estelares, tengan que marcharse de la gradería aquellos que tuvieron que disfrutar un show a medias. Lewis Hamilton, heptacampeón del mundo de F1, dijo en una serie de Netflix de su competencia, Drive To Survive, una frase aplicable a la gran mayoría de situaciones hoy día: el dinero es el rey. Por lo cual, habrá que aceptar que el show continúe, incluso con aquellos espacios vacíos

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