El nuevo Chelsea de Tomas Tuchel

El entrenador alemán debutó en el banquillo del Chelsea con un cambio de esquema y muchas sorpresas en el once inicial

Había muchas expectativas en el debut de Tomas Tuchel. El alemán ha aterrizado en el Chelsea tras la destitución de Frank Lampard con una idea renovada que quiso plasmar en su primer partido como entrenador de los ‘Blues’. Contra el Wolverhampton el preparador alemán hizo gala de un fútbol muy organizado, aunque con poca mordiente que les impidió pasar del empate en Stamford Bridge.

En efecto, el Chelsea de Tuchel controló el encuentro durante más tiempo, como atestigua el 78 % de posesión que tuvo en ambos periodos del partido. Por otro lado, también es cierto que buscaron la portería de Rui Patricio más que su rival (14 tiros). Sin embargo, a la hora de la verdad igual de cierto es que los de la capital no generaron sensación de peligro sobre la meta de los lobos.

Por su parte, Nuno Espiritu Santo preparó el equipo sabedor de lo que se le avecinaba. El Wolverhampton regresó a los tres centrales sacrificando a su nueve de referencia. La punta de ataque la compartieron Pedro Neto y Adama Traoré mientras Daniel Podence trataba de ser el enlace con el centro del campo a la hora de lanzar transiciones rápidas.

Comparación de los debuts de Lampard y Tuchel en el banquillo del Chelsea. BOX TO BOX

En el caso del Chelsea, Tuchel estrenó un nuevo sistema con numerosas novedades y sorpresas. Cuando atacaba (algo que estuvo haciendo la mayoría del tiempo) los de Tuchel se ubicaban en un 1-3-4-2-1 con el que superpoblaron el centro del campo con el fin de tener ese control que ya hemos mencionado.

La base de este sistema está en el rol de los teóricos laterales. Mientras César Azpilicueta cerraba como tercer central, Ben Chillwell abría el campo por la izquierda haciendo las veces de carrilero. Un rol idéntico al de Callum Hudson Odoi que, sorprendentemente, fue de la partida para el alemán por la banda derecha.

Por el centro, el juego de los locales comenzaba en la línea de tres centrales y se escalonaba a tres alturas. Los defensores tuvieron un papel muy importante en el inicio de las jugadas, lo que se tradujo en un elevado número de intervenciones, así como unas cifras de acierto en el pase superiores al 90 %.

En este sentido llama la atención el papel de Thiago Silva, que tocó 120 balones y solo falló tres de los 109 pases que intentó. Sin embargo, tampoco se quedan atrás las cifras de Azpilicueta, que acertó 95 de los 103 pases que intentó, ni de Antonio Rüdiger, que solo falló cuatro de los 77 que propuso. En total, los centrales intentaron 300 de los 898 pases que dio el equipo: más de un tercio del total.

Estadísticas de Antonio Rüdiger contra el Wolverhampton. BOX TO BOX

Por delante de ellos, los encargados de limpiar la salida de pelota del equipo fueron Jorginho y Mateo Kovacic. El italobrasileño fue el dueño y señor de un encuentro que se jugó eminentemente en el centro de la cancha. Casi 150 balones tocó, de los cuales perdió solo ocho, llegando a dar hasta un pase clave.

Junto a él Mateo Kovacic, que ha vuelto a hacer gala de su gran polivalencia para adaptarse al nuevo sistema del equipo. Si con Frank Lampard el croata era un interior ‘box to box’, en el doble pivote puso fin a la anarquía para crecerse y amasar más balón. Por encima de su compañero, tocó 166 balones y perdió la mitad que él (cuatro). No solo eso, sino que tuvo éxito en los tres regates que intentó, ganó más de la mitad de los duelos en los que estuvo inmerso y dio dos pases clave (pese a ocupar una posición más retrasada de la habitual). A nivel defensivo completó dos intercepciones y dos entradas.

Ya en última línea de creación se situaron Kai Havertz y Hakim Ziyech como interiores adelantados. El alemán se colocó por izquierda mientras que el marroquí se desempeñaba por derecha, aunque la aportación del segundo fue considerablemente superior. Un total de 110 toques y cuatro pases clave lo convirtieron en el principal argumento ofensivo de su equipo en línea de tres cuartos.

Estadísticas de Kai Havertz contra el Wolverhampton. BOX TO BOX

Pese a todo, la decisión más polémica estuvo en la punta del ataque. Ni Werner ni Abraham (los delanteros de Lampard) el ex del PSG y Borussia Dortmund entre otros apostó por Olivier Giroud como artillero para su nuevo Chelsea. No obstante, no actuó, ni mucho menos como una referencia para el equipo. El 29 abandonó constantemente la zona que el dibujo la concedía sobre el césped para caer a zona de mediapuntas y participar en la creación. De ahí que de los catorce tiros que completó el equipo solo dos fueran suyos y que su mapa de calor se esparza por toda la mitad del campo.

Su presencia en esta zona, no obstante, lejos de meter en problemas al Wolverhampton, rival del Chelsea en este partido; alejó de su área el peligro. Sin un delantero que ejerciera de referencia ni nadie que atacase su zona los ataques locales no consiguieron llevar el peligro al arco defendido por Rui Patricio. Solo las rupturas de los carrileros pegados a la cal con sus consiguientes pases al área pusieron en problemas a la poblada defensa visitante. Pese a ello, la falta de un punta fijo quitó cualquier tipo de sorpresa a las llegadas en segunda línea de Havertz y Ziyech o del propio Giroud.

Estadísticas de Olivier Giroud contra el Wolverhampton. BOX TO BOX

‘The german Chelsea’

A nadie escapa que la nacionalidad del nuevo técnico no es fruto del azar. En el Chelsea han buscado el perfil, a priori, idóneo para ubicar a sus compatriotas, Timo Werner y Kai Havertz (flamantes fichajes estivales) en el equipo. Aunque lo cierto es que, al menos en su primer encuentro, no lo consiguió.

Con la llegada de Tuchel todo el mundo esperaba ver un Chelsea alemán. La lógica decía que Rüdiger, Havertz y Werner iban a ser hombres fuertes en su idea. Sin embargo, el entrenador decidió desafiar a esta en su debut para dejar fuera al más rodado de los tres. Werner no tuvo ni un minuto en el primer partido con su compatriota en el banquillo.

El ex del Leipzig parece no casar con la idea que propuso su compatriota. Y es que resulta difícil imaginárselo en el rol de Giroud o de alguno de los mediapuntas. El canterano del Stuttgart no casa con la idea de fútbol control. Su fuerte no es encontrar los apoyos, sino castigar el caos y el desorden. Ese desorden que tanto rehúye el Tuchel en su Chelsea es el que necesita Werner para que su juego brille.

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Abraham y Timo Werner, que habían sido titulares con Lampard, empezaron el partido contra el Wolves desde el banquillo. CHELSEA FC

El que sí ha podido entrar es Havertz, al que Tuchel ha colocado en su rol predilecto: el de mediapunta. Desde ahí ha empezado a rodar, amasando mucho balón y gran acierto en el pase, beneficiándose del contexto del partido. Pese a ello, a la hora de la verdad esto se tradujo en un solo pase clave. Una cifra que parece escasa, pero que se entiende dentro de un contexto de la ausencia de un delantero fijo en zona de nueves ni unos extremos que tracen rupturas que asistir.

En defensa, el partido Rüdiger también estuvo a la altura. A nivel de trato de balón el central alemán (también de la cantera del Stuttgart) tocó más balones que el propio Havertz. Además, de los 77 pases que intentó solo falló cuatro, lo que se traduce en un porcentaje de acierto de un 95 %. A nivel defensivo no fue regateado y ganó más de la mitad de los duelos en los que estuvo inmerso.

Las víctimas del sistema

Como también era de esperar, los cambios en el equipo se han cobrado sus víctimas. En efecto, el fútbol solo permite que jueguen 11 jugadores de inicio por equipo, lo que obliga a hacer sacrificios.

Dejando de lado el caso Werner, la principal ausencia del partido fue la de Mason Mount. El joven canterano había sido un hombre fuerte para Frank Lampard, tanto en el Chelsea como el en Derby County. El talentoso interior había sido de lo poco salvable de los últimos encuentros del entrenador inglés, que contaba con él por encima de otros nombres como el de Kai Havertz.

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Frank Lampard apostó por Abraham y Mount en su primera temporada, en la que no pudo fichar y prolongó su apuesta en la presente campaña. CHELSEA FC

No obstante, con su principal valedor fuera del equipo, su futuro se antoja más negro que nunca. Ya en el primer partido con el nuevo entrenador lo comenzó desde la banqueta, aunque luego saldría en el minuto 83 para intentar remontar el marcador.

Otra sonada suplencia fue la de N’Golo Kanté. El francés, que no está en su mejor nivel, empezó la era Tuchel perdiendo su duelo particular con Jorginho. En cierto modo, resulta comprensible la apuesta de Tuchel. En un fútbol-control como el planteado por el alemán en su debut, el italobrasileño ofrece ciertos registros distintos a los del ex del Leicester, como una capacidad de mover los hilos y controlar la posesión a su antojo.

Más sorprendente, si cabe, fue la suplencia de Christian Pulisic. El estadounidense no fue titular con un entrenador que ya le conocía de etapas anteriores. En el Borussia Dourtmund Pulisic se convirtió en uno de los mejores regateadores de Europa bajo los mandos del que hoy es su entrenador en el Chelsea.

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Christian Pulisic brilló en el Borussia Dortmund dirigido por Tuchel. BORUSSIA DORTMUND

Sin embargo, lo más peligroso para él puede que no sea su suplencia, sino que Tuchel le diera entrada como carrilero. En el 76′ entró por Chillwell y le cambió la banda Callum Hudson-Odoi. Habrá que ver como evoluciona su situación, pero sus virtudes pueden quedar ensombrecidas tan lejos del área.

A parte de estos, hay otros muchos jugadores que han salido del once con Tuchel. Reece James, Kurt Zouma o Tammy Abraham, que eran titulares con Lampard, no fueron de la partida con Tuchel. Salvo el caso del central, esto no parece preocupante. El lateral, de hecho, podría ver potenciadas sus virtudes por la proyección ofensiva que le daría el esquema. También Abraham podría contar con una oportunidad ante la falta de mordiente del equipo.

En definitiva, Thomas Tuchel está implantando una idea que todavía no es perfecta, los inicios nunca lo son, pero si el alemán consigue afinarla el Chelsea podría volver a despegar como antaño.

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