Fabinho en la nueva época de los mediocentros

El brasileño, hasta ahora mediocentro contracultural, se ha visto obligado a readaptarse siguiendo la corriente de los tiempos

Primero fueron los dinosaurios, luego los líberos y ahora los mediocentros. Cuando los mediapuntas empiezan a reaparecer da la impresión que los pivotes están migrando de su posición. Los más técnicos se están convirtiendo en interiores ‘box-to-box’ (véase el caso de Frenkie de Jong), mientras que los de corte más defensivo han retrasado su posición a la de central.

En un pasado todos esos centrales con buena salida de pelota habrían jugado por delante de la defensa para explotar su buen trato de balón en el centro del campo. Jugadores como John Stones, cuyas dotes defensivas nunca han sido su principal virtud, pese a sus buenas dotes con el esférico.

En la época de éxodo de los mediocentros figuras como la de Fabinho van en contra de la cultura dominante. El brasileño combina una buena salida de balón con unas dotes defensivas espléndidas. El del Liverpool recorrió el camino inverso a lo que hoy en día parece natural. Salió del Real Madrid siendo un buen lateral y en el Mónaco se convirtió en mejor mediocentro. Tanto como para fichar por el equipo rojo de la ciudad de los Beatles y convertirse en un corista de lujo de la orquesta que conquistó la Champions League y la Premier League.

Esta temporada ha disputado 3.433 minutos, un promedio de 82 por encuentro. Solo en siete partidos ha sido suplente (Leeds United, Lincoln City, Arsenal, los dos partidos contra el Midtjylland, Atalanta y Fulham). La cuestión es que los problemas con las lesiones del equipo le han obligado a desplazarse a la posición de defensa, donde ha jugado 2.010 minutos, el 59 % del total, 84′ por partido. Más de quinientos minutos menos de los que ha disputado en su posición la de pivote, 1.423′ (79′ por partido).

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Fabinho solo ha sido suplente en siete partidos esta temporada. LIVERPOOL FC

Como central llama la atención su capacidad a la hora de lanzar balones largos. Fabinho promedia siete balones largos de media por partido, con un éxito del 59 %. Unas cifras muy elevadas que contrastan con las que produce jugando como pivote, donde solo intenta cuatro balones largos por partido con un éxito del 46 %.

Por el contrario, al jugar más retrasado se ve inmerso en menos duelos rasos. Solo cuatro por los siete duelos en los que compite cuando actúa de pivote, algo coherente atendiendo al sistema de juego del Liverpool que apuesta por presionar arriba con delanteros y mediocentros. Todo lo contrario sucede con los duelos aéreos, en os que no solo promedia el doble que de pivote (4 – 2) con un éxito superior (48 % – 52 %). Sin embargo, esta tasa oscila bastante en función del perfil en el que actúa Fabinho. Cuando ejerce de central por el flanco izquierdo el éxito en los duelos aéreos asciende al 54 %, mientras que por el lado derecho decae hasta regresar al 48 % promediado como pivote.

Jugando como pivote vemos un jugador agresivo, que promedia dos entradas y dos intercepciones por solo un despeje y 0,22 disparos bloqueados por partido. En cambio, cuando atendemos a los partidos que ha jugado como central vemos que su rol ha variado en función del perfil por el que se ha desempeñado, lo que habla de un jugador todavía más versátil de lo que a priori puede parecer.

Por el lado derecho vemos un jugador más inmerso en tareas puramente defensivas, que promedia dos intercepciones, dos entradas y tres despejes por partido. La tarea en la que se ve menos cómodo es la defensa del área, pues en ninguna posición alcanza el disparo bloqueado por partido, aunque el ratio más alto sigue promediándolo como central derecho (0,44 por partido).

Klopp: Why I'm so excited about Fabinho signing - Liverpool FC
La llegada de Fabinho fue una de las que acercó al Liverpool a su sexta Champions y su primera Premier League. LIVERPOOL FC

Por la izquierda, en cambio, Fabinho ejerce de un central más creativo que defensivo. No solo intercepta menos (0,93 por partido), sino que es regateado en menos ocasiones (solo 0,47 por partido, 7 en total). En cambio, llama la atención los cuatro pases clave que ha dado jugando en esta posición, más que jugando de pivote (3) y en la derecha (0). No solo en términos absolutos, sino también en relativos (0,27 pases clave por encuentro frente a los 0,17 que ha dado jugando de centrocampista).

Pese a todo, la mejor versión de Fabinho esta temporada se ha visto cuando este ha jugado en la medular. Ya no es solo que él, a título individual, luzca más en esta posición. También el equipo agradece tener a alguien de sus características en esta posición. La ausencia de un futbolista tan puro de contención en la sala de máquinas obliga a trastocar todo el sistema defensivo del equipo, que tiene que no es capaz de presionar tan arriba y tiene que retrasar su bloque defensivo a una zona donde todo el conjunto no se siente tan cómodo.

Por tanto, Fabinho no es solo un jugador que van en contra de su ADN como brasileño (más leñero que sambero), sino también contra el paso del tiempo, que amenaza con acabar con su posición. En un fútbol en el que a los pivotes se les exige llegada para convertirse en interiores o retrasar su posición para dar una salida limpia desde la línea defensiva, él guarda su sitio en la medular. Un caso particular en la nueva era de los mediocentros.

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