La hora de ‘Martintxo’

Martin Odegaard desembarca en el Emirates para los próximos seis meses

En una entrevista que el Diario Vasco le realizó a Martin Odegaard cuando todavía el COVID-19 era ‘una simple gripe’, el aún futbolista de la Real Sociedad declaró: «Estoy muy feliz aquí, pero estoy centrado en el día a día, no puedo estar más feliz y no ha cambiado nada (…) El plan es jugar dos años en la Real». Perteneciendo al todopoderoso Real Madrid, con sus 13 Champions en las vitrinas, es una señal de madurez y paciencia el ser consciente del proceso evolutivo que debe llevar todo futbolista. No obstante, la situación mundial cambió, llegó la pandemia y en mitad de ese terremoto de novedades ‘Martintxo’ se quedó de forma definitiva en el feudo blanco. Ahora llega al Arsenal de Mikel Arteta cedido para los próximos seis meses tras una etapa paupérrima en su club propietario.

Tal vez, si le preguntásemos la posibilidad de recalar en el Emirates en el momento de la entrevista lo habría tildado de imposible o, como mínimo, de muy improbable. El mundo ha cambiado radicalmente en tan solo diez meses y la carrera del noruego no ha sido una excepción. Encara una nueva etapa, una anécdota más en su carrera, que está siendo igual de singular que su talento.

Martin Odegaard fue el primer estandarte del nuevo modelo deportivo de Florentino Pérez como dirigente del Real Madrid. Un plan lejano al de su primera etapa en el Santiago Bernabéu y los primeros años de la segunda. Menos estrellas o, como gusta llamar en Madrid, «galácticos» y más talento joven emergente de ligas más alejadas del foco mediático. Él fue el primero de una larga lista que continuaron Vinicius, Rodrygo o Reinier. Si fue el primero que mostró este proyecto, no iba a ser lo contrario en reflejar las carencias inherentes que está mostrando. Construido sobre un técnico que confía más en su vieja guardia y unos adolescentes que no consiguen dar un paso adelante. Algo totalmente adverso a lo que se puede encontrar en el norte de Londres.

Desde la etapa de Arsene Wenger el apostar por talento joven ha sido una premisa de los ‘Gunners’. Una forma de construir club que se está viendo evidenciada y elevada al máximo exponente en el renacimiento del proyecto de Mikel Arteta. Un viaje en una montaña rusa que no ha parado de subir y bajar en el año que lleva sentado en el banquillo que le vio triunfar como futbolista. Comenzó siendo regular y su momento cúspide se alcanzó con el doblete de Community Shield y FA Cup. Acompañadas del calor veraniego llegaron las altas expectativas, que se congelaron conforme se adentraba el frío invierno. Las nubes de la incertidumbre sobrevolaron el Emirates y han sido los más jóvenes los que han sacado brillo a los cañones del Arsenal.

Odegaard llega al Arsenal dispuesto a mostrar su potencial. ARSENAL FC

Tras la eliminación en la EFL Cup, por goleada ante el Manchester City, Mikel Arteta ha dado la enésima vuelta al tablero y esta vez las piezas se mueven a su son. Con una camada de jóvenes de un talento incalculable y un sistema establecido, nada de cambios constantes ni de inquietudes, ha agitado el árbol y está recogiendo los frutos. El 1-4-2-3-1 es el esquema fijo y la pérdida del miedo y la vergüenza se nota en esa esencia con un toque de locura que transmiten los más novatos. Sea como fuere, ha eliminado tensiones y todo fluye de una manera distinta en la zona roja del norte de Londres. Son cuatro victorias y un empate en cinco encuentros que le permiten dejar de mirar por el retrovisor los puestos de descenso y colocar el objetivo de los puestos de Europa en el horizonte.

Odegaard, por lo mostrado vestido de ‘txuri-urdin’, puede y debe ser una vía de potenciar aún más en esa forma de jugar que está mostrando el Arsenal. El noruego es un jugador que constantemente genera juego y ventajas para todos sus acompañantes. Cabe recalcar que es un tipo de jugador con un fondo muy diferente al de otro cedido por el Real Madrid: Dani Ceballos. Él necesita menos balón que el español, sabe mantener la posición y aguantar hasta que llega a su poder. Nada de acercarse a la base para comenzar a mover el esférico con toques de seguridad. Odegaard recibe entre líneas, se gira y acelera la jugada, haciendo partícipe de sus acciones al colectivo. Por delante de él, Aubameyang, Saka, Martinelli y compañía van a verse potenciados por un talento tan especial como el suyo.

Posiciones puede ocupar muchas, siempre por delante de la línea de balón. En el Vitesse ocupaba el extremo diestro, pero con una marcada tendencia a pisar pasillos interiores y un perfil más asociativo. En Donostia era el tercer escalón de un centro del campo con las alturas bien diferenciadas. Ahí se situaba entre líneas y enlazaba el centro del campo con el ataque, siendo el embrague y el acelerador de Imanol Alguacil. Muchas son las zonas que puede pisar y las demarcaciones que puede ocupar. Ahora bien, dentro de la pizarra del técnico vasco tiene una posición hecha por y para él: la mediapunta.

Smith Rowe es uno de los últimos canteranos que ha despuntado en el Arsenal. PREMIER LEAGUE

El único problema en esta relación entre Odegaard y el Arsenal viene a raíz de que ha nacido una estrella con ciertos parecidos al noruego. Smith Rowe ha aparecido desde las sombras en este último tramo de los ‘Gunners’ y con tan solo cinco encuentros es indiscutible en los planes de Mikel Arteta. Que su nacimiento coincida con el repunte futbolístico no es una simple coincidencia, tiene bastante de causa y un poco de consecuencia. Él está siendo el nexo que necesita el sistema por delante del balón, uno de los especialistas que han surgido esta temporada como Pedri o Gio Reyna. Está sabiendo conectarse con el colectivo y hacer suyo el equipo, exhibiendo mucha personalidad con cada acción que ejecuta. En fin, Odegaard y Smith Rowe en la misma plantilla, bendito problema.

‘Martintxo’ ha quemado etapas destapando la madurez que su personalidad ostenta. Esta nueva que afronta en Londres viene precedida por el único paso en falso que parece haber dado en su proceso evolutivo. Ahí se encontrará una doble vertiente: un equipo que comienza carburar y un competidor de altura por esa mediapunta. Afronta seis meses de una envergadura mayúscula para el crecimiento de su talento tan singular. Posiblemente, los más relevantes de su carrera.

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