Choque de esencias

Thiago se incorporó este verano al Liverpool como un fichaje estrella, pero, después de varios meses, el entusiasmo en torno a su figura ha dado paso a la incertidumbre

Durante el pasado mercado estival, el Liverpool presentó a Thiago Alcántara como su fichaje estrella. El hispano-brasileño se incorporó al conjunto de Jürgen Klopp en pleno auge de su carrera, despertando especial ilusión en el club y su afición. Un refuerzo que se antojaba sumamente apropiado porque la plantilla ‘Red’ adolecía de un centrocampista de perfil creativo y, a su vez, por el especial interés del propio futbolista en disputar la Premier League. Sin embargo, con el transcurso de los meses, el entusiasmo generado en torno al canterano del Barcelona ha dado paso a la incertidumbre.

Hasta la llegada de Thiago, el centro del campo no era más que una zona de paso para el Liverpool, pues sus ataques se producían, fundamentalmente, por las bandas. Las proyecciones de los laterales (Alexander-Arnold y Robertson) y diagonales fuera-dentro de los extremos (Salah y Mané) constituían el principal argumento ofensivo de los ‘Reds’. Eso sí, dichos movimientos del egipcio y el senegalés no habrían sido igual de eficaces sin la presencia de Roberto Firmino, encargado de generar espacios sacando de zona a los centrales rivales.

El arribo de Thiago prometía potenciar un mediocampo habituado a jugar a pocos toques y realizar grandes esfuerzos a la hora de presionar. Dado que ningún otro volante del equipo posee el mismo perfil, el ex del Bayern se convirtió inmediatamente en un futbolista singular dentro de la plantilla. Sin embargo, a día de hoy, está lejos de ser determinante para Klopp. Es más, ni siquiera es un fijo en los onces del estratega germano. Algo que se explica, en parte, por las dificultades que está experimentando el jugador para adaptarse al estilo de juego del conjunto ‘Red’.

Thiago con la ‘Orejona’, tíulo con el que despidió su etapa en el Bayern. ICON SPORT

Naturalmente, la verticalidad es una de las máximas del Liverpool actual. Esos ataques y contraataques herpe veloces, mediante los cuales se busca avanzar muchos metros en pocos segundos, son representativos del equipo forjado por Klopp. Una propuesta que le ha dado innumerables alegrías, pero que, de momento, no parece encajar con el biotipo de Thiago, un futbolista que absorbe mucho balón. A día de hoy, demasiado para lo que demanda el modelo de juego del alemán. Incluso, podría decirse que el hispano-brasileño llega a ralentizar los ataques, pues muchas veces le da al colectivo una pausa extra que no necesita.

Thiago es un jugador que disfruta siendo protagonista con la pelota. Esa es su esencia, su naturaleza. Tanto en campo propio como en el contrario, procura ser el director de orquesta de su equipo. No cabe duda que le sobran cualidades para ello, pues su técnica y lectura de juego están al alcance de muy pocos en el fútbol actual. No obstante, si pretende ser realmente diferencial en el Liverpool, debe amoldarse, renunciar a una parte de su ADN. Ahí parece estar la clave.

Pero el rendimiento de Alcántara no depende únicamente de lo que él se proponga. A veces, sus propios compañeros contribuyen a que se sienta excesivamente importante con la pelota. Sin dudas, al compartir escudo con un jugador de sus características, es difícil no caer en la tentación de entregarle el balón cuando las ideas escasean. El problema es que esto, si bien puede dar resultado en determinados contextos (por ejemplo, ante rivales que, defendiendo en bloque bajo, invitan a atacar en posicional), se da de bruces con la filosofía del equipo. Es por ello que no debe ser más que un recurso para situaciones específicas.

Thiago disputando el Derbi de Merseyside. THIS IS ANFIELD

Es oportuno señalar que Thiago no solo está experimentando problemas para encontrar su sitio en la plantilla, sino que, además, su llegada ha perjudicado particularmente a un compañero. Roberto Firmino está siendo, sin lugar a dudas, el principal damnificado del elenco ‘Red’. Hasta el arribo del ex del Bayern, era uno de los futbolistas del equipo que más incidía con la pelota, aportando un sinfín de soluciones a partir de sus apoyos entre líneas, giros y pases filtrados (generalmente, a Salah o Mané). ‘Bobby’ nunca ha sido un goleador, pero gran cantidad de las anotaciones del egipcio y el senegalés solo se explica por sus acciones previas. Puesto que el recién llegado asume tanto protagonismo con el balón en los pies, el ‘9’ ha perdido influencia en la elaboración del juego. Esto, aunado a la reducción de su cuota goleadora, le ha llevado a ser uno de los señalados del equipo.

Ahora bien, a la hora de intentar explicar el tema en cuestión, debemos considerar también otra clase de factores. Cabe recordar que, días después de su debut, Thiago dio positivo por COVID-19, debiéndose ausentar durante tres semanas. Por si fuera poco, al día siguiente de haberse reincorporado a los entrenamientos, sufrió una lesión de rodilla que lo marginó de los terrenos de juego por algo más de dos meses. Dichos percances le forzaron a perderse ni más ni menos que 21 encuentros. Por último, pero no por ello menos importante, sería desacertado obviar la plaga de lesiones y su impacto en todos y cada uno de los futbolistas de la plantilla.

En conclusión, calificar el fichaje de Thiago como un fracaso resulta precipitado a día de hoy. El ex del Bayern, de 30 años recién cumplidos, tiene aún mucha carrera por delante y, por ende, dispone de tiempo para adaptarse al estilo de juego de su equipo. Siguiendo la misma línea que en los anteriores párrafos, parece ser que el asunto (nada sencillo, por supuesto) radica en la cantidad de tiempo que el balón se pasea por sus botas. Si, con la contribución de los compañeros, consigue ceder parte de su protagonismo en pos de un mejor funcionamiento colectivo, posiblemente habrá encontrado su sitio en Anfield. El tiempo dirá.

William McGregor, el padre de las ligas

Este escocés sentó las bases de un sistema de competición que a día de hoy sigue vigente en casi todos países del globo

Los campeonatos ligueros constituyen uno de los principales atractivos del fútbol actual. Cada temporada, los equipos de un mismo país se enfrentan todos contra todos en un torneo determinado por un sistema de puntuación. Pero, ¿quién es el responsable de que este formato de competición exista?

Debemos remontarnos a mediados del siglo XIX, precisamente al 13 de abril de 1846. Ese día, en el condado de Pertshire, Escocia, nació el protagonista de este artículo: William McGregor. La odisea de este señor de barba poblada comenzó en 1870, cuando emigró a Birmingham, Inglaterra, para trabajar en una tienda de cortinas junto a su hermano. Aunque nunca lo practicó, William era una persona a la que le interesaba el fútbol, deporte en continuo crecimiento por aquel entonces (justamente, fue en 1871 cuando se creó la FA Cup, el torneo futbolístico más antiguo del mundo). En 1877, se convirtió en el vicepresidente de la directiva del Aston Villa, el club más grande de la ciudad. Fundado tres años atrás por jugadores de cricket, este equipo era considerado, además, uno de los más importantes del país.

Aquella época fue testigo de una importante transformación en la concepción del balompié. Luego de muchos años en los que el deporte rey se practicara exclusivamente de forma amateur, la Football Association autorizó la profesionalización en 1885. Tal novedad trajo consigo nuevos problemas, pues los partidos amistosos, que solían acompañar a los duelos de la FA Cup, fueron relegados a un segundo plano dado que eran poco rentables. Fue entonces cuando McGregor presentaría su gran aporte. En 1888, el escocés envió una carta a siete clubes del país, entre los cuales se encontraba el suyo, proponiendo la creación de un campeonato que proporcionara un calendario organizado para todos sus miembros.

William McGregor en la temporada 1908-1909. COLORSPORT

El nacimiento de la Football League

El 17 de abril, el Royal Hotel de Mánchester fue sede de una reunión que dio origen a la Football League, el primer torneo liguero de la historia. El nombre de la competición se le atribuye a William Sudell, entonces presidente del Preston North End. Se estableció un sistema en el cual los equipos sumarían dos puntos por victoria, uno por empate y ninguno por derrota. Esto rigió hasta 1981, cuando los triunfos pasaron a valer tres puntos. Los clubes se enfrentarían dos veces (una en su propio estadio y la otra en el del rival) con cada uno de los demás. El primer presidente en la historia de la liga no sería otro que el propio McGregor.

El 8 de septiembre de 1888 dio inicio la primera edición del campeonato, la cual contó con 12 entidades participantes: Accringhton, Aston Villa, Blackburn Rovers, Bolton Wanderers, Burnley, Derby County, Everton, Notts County, Preston North End, Stoke City, West Browmich Albion y Wolverhampton Wanderers. El Preston se coronaría campeón sin perder ni un solo juego. John Goodall y James Trainer, ambos futbolistas del conjunto vencedor, serían el máximo goleador y el arquero menos vencido de la liga, respectivamente.

El primer gol de la historia de la Football League fue convertido por Kenny Davenport, futbolista del Bolton, quien entonó el grito sagrado ante el Derby County a las 15:37 hs. del día inaugural. Curiosamente, tuvieron que pasar 125 años para que dicho hito le fuera acreditado, pues, hasta 2013, se creía que Gershom Cox, jugador del Aston Villa, había sido el autor de la hazaña al marcar en propia meta frente al Wolverhampton. Una investigación del periodista inglés Robert Boyling determinó que el partido de los ‘Villains’ comenzó más tarde de lo previsto, concretamente a las 15:45 hs., es decir, ocho minutos después de que Davenport hubiera marcado.

La propuesta de William McGregor, fallecido el 20 de diciembre de 1911, sentó las bases de un sistema de competición que, a día de hoy, se encuentra vigente en casi todos los países del globo y atrae a cientos de millones de personas alrededor del mismo. Todo amante de este deporte se dispone a su equipo cada fin de semana y consulta la tabla de clasificación una y mil veces, realizando incontables cálculos según lo que el conjunto de sus amores necesite. Todo esto gracias a un barbudo escocés a quien le estaremos eternamente agradecidos.

Volando cual gaviotas

Sin un presupuesto exorbitante, pero con un corazón valiente y un estilo de juego cautivador, el Brighton sueña con seguir trepando escalones

Disputar la Premier League es el mayor sueño de los equipos pequeños de Inglaterra. Decenas de clubes anhelan pisar algún día el escalón más alto del balompié británico, un privilegio sumamente complicado de alcanzar del que gozan tan solo 20 instituciones cada temporada. De cara a la campaña 17-18, un modesto equipo con sede en una turística ciudad costera de Sussex Oriental consiguió uno de los preciados boletos para disputar, por primera vez en su historia bajo el formato actual, la división de oro. Este club no es otro que el Brighton & Hove Albion, el cual, tres temporadas después, se mantiene en la élite con un proyecto de lo más ilusionante.

Luchando en la zona media-baja de la tabla, los ‘Seagulls’ llevan tres cursos logrando la permanencia (dos veces en el puesto 15 y una en el 17). Tras una primera temporada bajo el mando de Chris Hughton, capitán de barco en el ascenso a primera división, la directiva le cedió las llaves a Graham Potter. Una apuesta arriesgada, pues este último, que venía de dirigir al Swansea City en el Championship, no contaba con experiencia previa en la Premier. Pero, como reza el dicho, «el que no arriesga, no gana», y vaya si el Brighton viene ganando desde la llegada del estratega inglés, quien ha confeccionado un equipo sumamente atractivo y reconocible.

Si uno se dispone a ver al Brighton sin tener la más remota idea de qué lugar ocupa en la tabla, probablemente pensará que navega por la zona media-alta, aguardando algún tropezón de los de arriba para asaltar puestos europeos. Se trata de un equipo vistoso que presenta generalmente un 1-3-4-2-1 o 3-4-1-2 en fase ofensiva y un 5-3-2 o 5-2-3 en fase defensiva. Prioriza la tenencia del esférico (actualmente es, junto al Arsenal, el sexto equipo con mayor posesión de la Premier, con una media de 50 %), buscando progresar por bajo de forma fluida. Y es que, si algo caracteriza a los muchachos de Potter, es el buen trato de balón.

Graham Potter dirige al Brighton desde mayo de 2019. PREMIER LEAGUE

Ya en la línea defensiva encontramos piezas que, tanto con espacios como bajo presión, ofrecen muchas soluciones con la pelota en los pies. Los centrales externos (habitualmente, Adam Webster y Ben White, quien también puede actuar como pivote) estiran el bloque a través de sus conducciones y baten líneas por medio del pase. Lewis Dunk, líbero y capitán de los ‘Seagulls’, también aporta a nivel asociativo, aunque recorre menos metros que sus compañeros de zaga. A esto debemos sumarle la figura de Yves Bissouma, pivote de pura entrega que apoya a la defensa en salida y distribuye con mucho criterio. Y cómo no hacer mención a Alexis Mac Allister, quien, tras un proceso de adaptación algo complicado, se ha ganado un lugar importante. El enganche argentino, capaz de manejar los hilos del equipo, suma mucho con y sin balón fruto de su dominio entre líneas.

En zonas exteriores, el Brighton también posee elementos interesantes. Tariq Lamptey, canterano del Chelsea, venía siendo clave como carrilero derecho hasta su lesión de muslo en diciembre. Jugador explosivo, incisivo al espacio y con mucho desborde. Considerado como una de las grandes promesas de la Premier, el joven inglés es sinónimo de ruptura. Por el sector izquierdo encontramos a Solly March, quien ya lleva 10 años en las filas del club. No es vertiginoso como Lamptey, pero está dotado de una gran técnica y una alta comprensión del juego. Lamentablemente, se perderá lo que resta de temporada por una lesión en la rodilla.

En materia defensiva, el Brighton es un conjunto muy ordenado que protege de forma eficaz los espacios y gestiona muy bien la profundidad. Cuando cierra líneas en campo propio, los rivales entienden que tendrán que esforzarse mucho para abrirse paso, pues el bloque de los ‘Seagulls’ se caracteriza por ser compacto. Aquí resulta oportuno hacer referencia a Lewis Dunk, quien lleva la cinta de capitán muy bien puesta. El corpulento central inglés, líder y referente de su equipo, se ha consolidado como uno de los mejores defensores de la Premier. Futbolista dominante en los duelos, tanto por bajo como por alto, y firme yendo al corte.

La felicidad de los ‘Seagulls’ tras marcar un gol. PREMIER LEAGUE

Otro aspecto a resaltar de este Brighton es la gran cantidad de talento joven que posee su plantilla. Potter es un entrenador que planifica con vistas al futuro, demostrando tener confianza en futbolistas de corta edad, tales como Robert Sánchez (23), Ben White (23), Tariq Lamptey (20), Michał Karbownik (19), Steven Alzate (22), Moisés Caicedo (19), Jakub Moder (21), Alexis Mac Allister (22), Aaron Connolly (21) o Andi Zeqiri (21). A día de hoy, el promedio de edad del equipo sureño es de 25,2 años.

En cuanto a los puntos bajos del conjunto del Amex, cabe enfatizar en su escasa producción goleadora. Actualmente, es, junto al Newcastle, el sexto equipo con menos tantos convertidos en lo que va de Premier (25). Si bien Neal Maupay (máximo anotador de los ‘Seagulls’ en este curso con siete dianas en 24 encuentros) aporta en este rubro, está lejos de emular los imponentes registros que consiguió con el Brentford en el Championship. En una competición como la Premier, en la cual los gritos sagrados abundan, no contar con un goleador nato supone habitualmente una limitación importante. Recurrir al mercado en busca de un jugador de este perfil sería una decisión más que acertada por parte de los ‘Seagulls’.

Sin un presupuesto exorbitante, pero con un corazón valiente y un estilo de juego cautivador, el Brighton busca seguir trepando escalones. El equipo sureño ha comenzado el 2021 por todo lo alto, pues sus meritorios triunfos ante dos auténticos colosos, como lo son Liverpool y Tottenham, le han permitido alejarse de la zona roja de la Premier. No cabe duda de que el proyecto de Potter, quien ha llenado de ilusión las gradas del Amex, apunta alto.

Patrick Bamford: el cerebro antes que los pies

El delantero inglés es perfecto para la idea de juego de Bielsa. Además, ya ha marcado 10 goles en 15 partidos de Premier

El regreso del Leeds United a la Premier League supuso el ascenso de un histórico a la élite inglesa. De la mano de Marcelo Bielsa, el conjunto de Elland Road retornó esta temporada a primera división tras 16 años, devolviendo la sonrisa a una de las aficiones más leales de Inglaterra. Entre los múltiples nombres que hicieron posible la hazaña, figura Patrick Bamford, quien, con 16 goles en 47 encuentros, se consagró como el máximo anotador del plantel la campaña pasada.

Sin embargo, de cara al regreso de los ‘Whites’ a la categoría de oro británica, el delantero fue puesto en tela de juicio por la opinión pública. Pese a su marca goleadora, Bamford cargaba con un importante cúmulo de fallos de cara al gol (con un 11,59 % de efectividad en la temporada pasada de Championship, según datos de StatsBomb), asunto por el cual su desempeño en la Premier (competición que previamente había disputado sin pena ni gloria) sembraba dudas. Parecía estar destinado a formar parte de la lista de futbolistas que, tras brillar en divisiones inferiores, se estrellan en primera. Por fortuna, la historia ha tenido un desenlace totalmente distinto: Bielsa ha mantenido su confianza en el ariete, y este viene cumpliendo con creces.

Despejando las dudas

«Para muchos, el fútbol se juega con los pies. Para mí, se hace con la cabeza y se usan los pies», afirmó Johan Cruyff en el documental Gracias, Johan. Esta reflexión, tan breve como profunda, define sencillamente a Bamford. El ‘9’ de los ‘Whites’ no es el más rápido, ni el más fuerte, ni el más incisivo de cara al arco, pero comprende e interpreta el juego como pocos. Es un jugador que, mediante su altísimo grado de IQ, genera muchas ventajas tanto para él como para sus compañeros.

Bamford es esencial para Bielsa. YORKSHIRE POST

Ha de destacarse lo funcional y productivo que resulta Bamford en el esquema de Bielsa. El ‘9’ desempeña un rol fundamental en un equipo donde el control de la posesión, la verticalidad y la presión intensa son rasgos característicos. Lejos de ser un hombre de área, el ariete es un activo constante en la elaboración del juego y, además, no negocia esfuerzos al apretar arriba al rival. Su repertorio futbolístico se suma a una brutal condición física, requerimiento indispensable para sostener el ritmo que propone el Leeds.

El oriundo de Lincolnshire atesora mucha sensibilidad en sus movimientos. Produce yendo al apoyo (a destacar su abanico de recursos para controlar el balón), cayendo a banda, fijando o arrastrando marcas para generar espacios. Como se mencionó anteriormente, no es un futbolista rápido, pero aun así también ofrece soluciones mediante sus rupturas a espaldas de la defensa contraria. Esto último pone de manifiesto que la clave de cada una de sus acciones ofensivas no está en la velocidad de sus piernas, sino en la que posee su cerebro para interpretar el contexto. Esas milésimas de segundo que le gana a su oponente acaban siendo, generalmente, diferenciales.

Bamford celebra un gol con el Leeds. PREMIER LEAGUE

Pero la capacidad cerebral de Bamford no está siendo (al menos hasta ahora) su única fortaleza dentro del campo. Y es que, desde el inicio de campaña, el delantero viene sumando muchísimo de cara al arco. Con 10 anotaciones en sus primeros 15 juegos de la actual Premier, es el jugador que más goles ha anotado a esta altura de la temporada con un recién ascendido desde el curso 99-00. Además, su efectividad goleadora viene presentando una mejora respecto a la campaña anterior (18,52 % hasta la fecha, de acuerdo a UnderStat). Pese a no ser un definidor de élite (aunque en menor medida, sus fallos de cara al gol continúan siendo recurrentes), el ‘9’ se encuentra entre los máximos artilleros de esta Premier, siendo el mayor productor de goles de su equipo. Actualmente, lleva anotado el 40 % de los tantos de los ‘Whites’ en el campeonato inglés.

Con la confianza de su lado, Bamford ha convertido en cenizas las dudas que, apenas meses atrás, se cernían sobre él. El reto no era sencillo, pero el delantero ha sabido estar a la altura desde el primer día. Actualmente es uno de los estandartes del Leeds, destacando por sus labores tanto dentro como fuera del área. De mantenerse esta tónica, puede que, hacia final de temporada, estemos hablando de uno de los nombres propios de la vigente edición de la Premier.

Arsenal, una lucha contra la irregularidad

El equipo de Arteta viene sembrando dudas en este inicio de temporada. Analizamos las claves tácticas del momento de los ‘Gunners’

El Arsenal acabó la temporada 2019-2020 con una sonrisa. De la mano de un recién llegado Mikel Arteta, el conjunto londinense sumó dos títulos (FA Cup y Community Shield) y logró clasificarse a la UEFA Europa League. Un desenlace más que aceptable luego de un comprometedor comienzo de curso que provocó la marcha de Unai Emery, entonces entrenador del equipo. Con un banquillo renovado, los ‘Gunners’, sin caer en lo excepcional, mostraron una notoria mejoría.

Sin embargo, el equipo viene sembrando muchas dudas en el tramo inicial de la vigente temporada. Así como demuestra ser capaz de imponerse con jerarquía en algunos encuentros, llega a firmar actuaciones verdaderamente decepcionantes. A continuación, trataremos de explicar las principales razones de esta irregularidad.

Dependencias en ataque

El Arsenal suele necesitar de ciertos contextos para poder producir en ofensiva. Es un equipo que explota zonas exteriores, valiéndose mucho de transiciones rápidas o de juego directo al espacio. En ambos casos, lo que se busca es quebrar el bloque contrario mediante desmarques de ruptura a espaldas de la última línea. Pero, si el oponente consigue desactivar estos recursos ofensivos del conjunto ‘Gunner’ (defender en bloque bajo suele ser un método apropiado para ello), este comienza a experimentar dificultades para generar peligro. La falta de profundidad se hace presente.

Parte del problema planteado se explica por la falta de un centrocampista creativo capaz de batir líneas y generar ventajas en el último tercio del campo. Es cierto que Dani Ceballos posee un perfil bastante acorde a ello y, en ciertas ocasiones, ha brindado soluciones en este sentido. Sin embargo, el español aún demuestra ser algo irregular. De esta forma, el equipo encuentra limitaciones para elaborar por dentro, dependiendo en demasía del juego exterior.

Dani Ceballos. GETTY IMAGES

Dada esta coyuntura, suena irónico pensar que la actual plantilla del Arsenal cuenta con uno de los mejores jugadores creativos que ha tenido el club en los últimos años. Mesut Özil, que supo encandilar a propios y extraños durante sus primeras temporadas en Londres, hoy se encuentra relegado por Arteta. Aunque el alemán está muy lejos de su mejor versión, su exclusión de las listas de la Premier y de la Europa League es excesiva. Conociendo las necesidades del equipo y teniendo en cuenta que es el jugador mejor pago de la plantilla (cobra alrededor de 18 millones de euros anuales según Daily Mail), borrarlo del mapa no es una decisión inteligente.

El bajón de rendimiento de Aubameyang también es un factor importante. El gabonés, capitán y figura de los ‘Gunners’, no ha comenzado bien la temporada, pues demuestra escasa participación e iniciativa. Y, por supuesto, el equipo lo siente. El 14 es una de las principales armas de ruptura de la plantilla, siendo esencial para la práctica del mencionado juego vertical del equipo. Además, pese a estar jugando mayoritariamente por banda, conserva su incidencia de cara al arco. Es decir, la cuota goleadora colectiva depende, en gran medida, de su aporte.

Una defensa insegura

La defensa del equipo, en líneas generales, está por debajo de lo que un histórico como el Arsenal debe aspirar a tener. La llegada de Gabriel ha supuesto una importante mejora, pero hacen falta más nombres de peso para esta zona. Muchas veces, Arteta ha tirado de Tierney o Xhaka como centrales y, aunque esta no sea la posición natural de uno ni del otro, ambos suelen cumplir. El problema es que estas variantes posicionales se dan más por necesidad que por cualquier otra cosa, lo cual prueba la escasez de zagueros de garantías. Saliba es una de las grandes apuestas del club en esta materia, pero Arteta viene llevándolo con calma. El francés, de 19 años, se está fogueando con el equipo sub-23.

La línea defensiva ‘Gunner’ exhibe problemas para controlar los intervalos y gestionar la profundidad (respecto a esto último, puede sufrir mucho las transiciones ataque-defensa si el equipo adelanta el bloque). Por consiguiente, la confianza transmitida suele ser insuficiente. Paralelamente, sí debe destacarse la labor con balón por parte de la defensa. Ya sea para superar por bajo la primera línea de presión rival o lanzar juego directo, ofrece muchas soluciones.

Saliba y Gabriel están llamados a liderar la defensa del Arsenal. GETTY IMAGES

¿Ahora qué?

En este contexto de inestabilidad, la mejor noticia para el Arsenal es que cuenta con un entrenador flexible. Arteta es capaz de amoldarse a las exigencias de rivales de diversos estilos, así como de alternar su pizarra. Su dibujo preferido es el 1-3-4-3, pero en los últimos encuentros ha experimentado con el 1-4-3-3. Sin previa experiencia como técnico al momento de su asunción con el conjunto londinense, el español ha demostrado estar apto para retos importantes. Claro que tiene mucho por trabajar, pero el club debe tenerle paciencia.

Emiliano Martínez, el soñador paciente

Pocos hubieran imaginado que el argentino aprovecharía esta oportunidad para destaparse como un auténtico héroe bajo palos, pero así fue

Cuando Bernd Leno cayó lesionado el pasado 20 de junio, las alarmas se encendieron en el Emirates Stadium. Con ocho jornadas de Premier por delante y en plena lucha por puestos europeos, el Arsenal perdía a una de sus piezas clave para lo que restaba de temporada. A base de espectaculares paradas, el arquero alemán venía rescatando muchos puntos para los ‘Gunners’, víctimas de la fragilidad de su propia defensa. Ante este panorama adverso, Mikel Arteta recurrió a la figura de Emiliano Martínez, guardameta argentino que solía observar los encuentros ligueros desde el banquillo y disputaba los duelos de copas y Europa League.

Del banquillo a la revelación

El marplatense, de 28 años, estaba muy lejos de ser un conocedor de la máxima categoría inglesa. Si bien tenía rodaje en divisiones inferiores del balompié británico, llevaba, hasta el momento, apenas siete apariciones por Premier. Teniendo en cuenta su escasa participación en la competición, Arteta no podía exigirlo de forma excesiva. Además, tampoco habían demasiadas opciones para elegir. La otra alternativa era Matt Macey, que no contaba con experiencia en la Premier y solía jugar con el equipo sub-23.

Pocos hubieran imaginado que Emiliano Martínez aprovecharía esta oportunidad para destaparse como un auténtico héroe bajo palos, pero así fue. Partido tras partido, el argentino se hacía enorme en el arco a base de extraordinarias salvadas. Sus reflejos felinos y posicionamiento, que constituyen sus principales virtudes, suponían un seguro de vida para el conjunto ‘Gunner’. Desde la lesión de Leno hasta final de temporada, Martínez sumó 13 partidos, 11 goles encajados y cinco vallas invictas, siendo partícipe de las obtenciones de la FA Cup y Community Shield.

Poco más de dos meses le fueron suficientes al cancerbero argentino para reivindicarse. Producto de su perseverancia y constancia, Martínez obtuvo una chance para ser protagonista, y la explotó al máximo. Su historia es un maravilloso ejemplo de superación, de aquellas que solemos ver en las películas. Aquellas donde el personaje, un individuo frustrado que busca alcanzar un sueño que se le hace cada vez más lejano, aprovecha su oportunidad para mostrar su valía y sorprende a propios y extraños.

Martínez con el Arsenal. GOAL

El Arsenal fichó a Martínez en julio de 2010, cuando aún no había debutado con el primer equipo de Independiente. Con apenas 17 años, era una de las apuestas a futuro del mítico Arsène Wenger. Sin embargo, las temporadas fueron pasando y el argentino no conseguía dar ese paso al frente que, años atrás, parecía ser cuestión de tiempo. Claro, la competencia por el puesto siempre fue dura: Wojciech Szczęsny, el propio Leno y un emblema como Petr Cech se repartieron el arco del equipo desde su arribo. Martínez llegó a salir cedido un total de seis veces, pero nunca renunció. «El Arsenal significa todo para mí», declaró en 2016 para el sitio web del club ‘Gunner’.

Un récord y un llamado

Tras su magnífico rendimiento, no era descabellado pensar que ‘Emi’ pudiera luchar por la titularidad frente a Leno, una vez que este regresara. Sin embargo, al marplatense le esperaban otros planes. El 16 de septiembre, el Aston Villa anunció su fichaje a cambio de 17,4 millones de euros. De esta forma, Martínez batió un récord al convertirse en el arquero argentino más caro de la historia, así como en la sexta incorporación más valiosa en la historia del club ‘Villain’. El marplatense no ha tardado en demostrar de qué está hecho, pues, en su debut durante la segunda jornada de la Premier, atajó un penal que le valió la victoria al Villa ante el Sheffield United.

Su actuación en el tramo final de la 19-20 tampoco pasó desapercibida para Lionel Scaloni. El entrenador de la Selección de Argentina lo ha convocado para los duelos ante Ecuador (8 de octubre) y Bolivia (13 de octubre), en el marco de las dos primeras fechas de las eliminatorias rumbo a Qatar 2022. Otra puerta abierta para ‘Emi’, que, a pesar de haber sido convocado previamente en dos ocasiones, aún no ha debutado con la albiceleste. «Es un orgullo, la alegría es inmensa», afirmó el arquero en 90 Minutos tras darse a conocer el llamado.

Hemos visto cómo, en tan solo unos meses, la carrera de Emiliano Martínez ha crecido de forma exponencial. El infortunio de un compañero le permitió hacerse un nombre en la élite del fútbol tras un largo tiempo trabajando en silencio. Con un récord a sus espaldas y la confianza del combinado argentino, al marplatense le augura un futuro más que ilusionante.

¿Qué puede aportarle Reguilón al Tottenham?

Analizamos las cualidades del nuevo fichaje de los ‘Spurs’

El pasado sábado, el Tottenham hizo oficial la incorporación de Sergio Reguilón, procedente del Real Madrid. El lateral izquierdo español, canterano del club blanco, llegó a cambio de 30 millones de euros. La temporada pasada estuvo cedido en el Sevilla, vigente campeón de la UEFA Europa League. Bajo el mando de Julen Lopetegui, Reguilón se convirtió en una de las piezas clave del conjunto andaluz.

El fichaje de Reguilón traerá consigo, muy posiblemente, algunas modificaciones a la pizarra de José Mourinho. Para entenderlo mejor, deben detallarse algunos aspectos del juego de los ‘Spurs’. El entrenador luso parte de un 1-4-2-3-1, que pasa a ser un 1-3-2-4-1 en ataque posicional. Aquí, Ben Davies (cuya posición natural es la de lateral izquierdo) se ubica como tercer central, mientras Matt Doherty (reciente incorporación para el lateral derecho) pasa a jugar de extremo. Este último adquiere libertad para atacar espacios en profundidad, aportar a la elaboración de juego y brindar amplitud al equipo. En defensa, el Tottenham suele formar un 1-4-4-2. En esta fase, Davies pasa a actuar como lateral izquierdo y Doherty retrasa su posición, ubicándose como lateral derecho.

Cabe resaltar que, una de las principales falencias del Tottenham durante la temporada pasada, fue la ausencia de un lateral derecho idóneo para las necesidades del esquema. Serge Aurier, por entonces titular, es un jugador limitado con el balón en los pies y que, defensivamente, comete errores recurrentes respecto a la ocupación de espacios. Dichos descuidos pueden resultar muy peligrosos si el rival consigue atacar su espalda. El fichaje de Doherty supuso un importante salto de calidad para los ‘Spurs’ en esta zona del campo.

Con la llegada de Reguilón, es muy probable que el conjunto londinense pase a jugar con una línea de cuatro en el fondo en ataque posicional. El español, cuyo perfil dista mucho del que posee Davies, es un lateral sumamente veloz, profundo y hábil con el balón. No se limita a jugar pegado a la línea de cal, ya que también suele pisar zonas intermedias, alternando carriles con el extremo de turno. Reguilón es, además, un jugador que suma mucho desde el juego asociativo. Junto a Heung-Min Son, puede formar una sociedad cuasi imparable por la izquierda.

Reguilón con el Sevilla. BRANDON’S SCOUTING NETWORK

Producto de su vocación ofensiva, el español puede resultar un elemento diferencial para el Tottenham en transición defensa-ataque. El conjunto de Mourinho suele sacar provecho de esta fase del juego, en la cual Son, Lucas Moura o Steven Bergwijn, piezas explosivas y con capacidad de ruptura, son protagonistas. De igual forma, Reguilón es un lateral que cumple con sus labores en defensa. Va bien al corte y, gracias a su velocidad, posee una gran capacidad para corregir. Sus imponentes condiciones físicas le permiten sostener ese ida y vuelta constante, ofreciendo equilibrio a su equipo.

El último encuentro del Tottenham puede haber sido un adelanto de los cambios que podría implantar Mourinho con Reguilón en cancha. En su victoria por 5-2 ante el Southampton por la segunda jornada de Premier League, los ‘Spurs’ formaron un 1-4-2-3-1 en ataque posicional. Claro, con Davies (de menor recorrido que el español), la dinámica del equipo por el carril izquierdo es completamente distinta. Ahora, solo resta esperar para ver cómo encaja Reguilón en la pizarra de Mourinho.

David Dein, de inversor a impulsor

El empresario inglés fue clave en la creación de la Premier League

No es un secreto que la Premier League es una de las competiciones más prestigiosas del mundo del fútbol. Producto de su altísimo nivel de juego, competitividad, ingresos y fidelidad de sus aficiones, la división de oro inglesa es un ejemplo a seguir en el balompié actual. Pero la Premier no sería lo que es hoy, tal y como la conocemos, de no ser por la figura de David Dein.

Arribo al Arsenal

Nuestro protagonista, nacido en Londres en 1943, irrumpió en escena en 1983. Aquel año, decidió desembolsar 292.000 libras para hacerse con el 16,6 % del Arsenal. Tras concretar su compra, Dein no solo se convirtió en uno de los grandes accionistas del club, sino que, además, fue nombrado como su vicepresidente. Cabe resaltar que, por aquel entonces, el conjunto ‘Gunner’ no atravesaba su mejor momento. Aunque era un habitual en los puestos altos de la tabla, hacía más de una década que no conseguía hacerse con la First Division (predecesora de la Premier). Seguía siendo un gigante, pero necesitaba despertar.

A partir de 1985, el panorama del fútbol inglés se tornaría cada vez más complejo. El 29 de mayo del mismo año, tuvo lugar un terrible suceso que golpearía fuertemente al balompié británico: la Tragedia de Heysel. Durante la final de la Copa de Europa, disputada entre Liverpool y Juventus en el Estadio de Heysel, Bruselas, los aficionados más radicales del conjunto ‘Red’ provocaron una avalancha que acabó con la vida de 39 personas y dejó 600 heridos. Tras el catastrófico incidente, la UEFA decidió excluir a los equipos ingleses de competiciones europeas por los siguientes cinco años.

El castigo del ente rector del fútbol europeo afectó profundamente a la First Division. Los ingresos de los equipos se redujeron de forma considerable, lo cual produjo la marcha de muchos jugadores a otras ligas. Las pérdidas económicas se tradujeron, por lo tanto, en una decadencia a nivel competitivo. Mientras tanto, los aficionados más extremistas de los clubes (conocidos como ‘hooligans’) sembraban el caos dentro y fuera de los campos. El 15 de abril de 1989, el balompié británico sería víctima de otra catástrofe: la Tragedia de Hillsborough. Durante un partido entre Liverpool y Nottingham Forest por las semifinales de la FA Cup, llevado a cabo en el estadio del Sheffield Wednesday, una nueva avalancha causó la muerte de 96 partidarios ‘Reds’ y dejó un saldo de 766 heridos.

David Dein en el Emirates Stadium. BIRKBECK, UNIVERSITY OF LONDON

El nacimiento de la Premier League

Frente a este panorama, no cabía duda que el fútbol inglés necesitaba reestructurarse. En una conferencia llevada a cabo en la Confederación Brasileña de Fútbol, el mismo Dein declaró que Manchester United, Liverpool, Everton, Tottenham y Arsenal habían llegado a un acuerdo para crear una nueva competición que sustituyera a la First Division. El principal móvil era desligarse de la Football League, asociación que administraba las primeras cuatro divisiones del balompié local. Pero, para poder concretar el plan, habría que convencer a los 17 equipos restantes de primera división de que este cambio sustancial supondría un beneficio para todos.

Y aquí fue donde nuestro protagonista desempeñó un papel diferencial. Romper relaciones con la Football League implicaba la venta de los derechos televisivos a una nueva cadena, por lo cual, el principal problema a resolver era la nueva distribución de los ingresos entre los clubes. Dein propuso, entonces, dividir las cantidades en dos mitades. La primera se repartiría de forma equitativa entre todos los equipos, sin tomar en cuenta el rendimiento deportivo. La segunda, por su parte, se dividiría de acuerdo a los logros y reputación. El proyecto de Dein contó con el visto bueno de todos los clubes, por lo cual, el nacimiento del nuevo torneo estaba cada vez más cerca.

Sir Alex Ferguson es el entrenador con más títulos de Premier League. PREMIER LEAGUE

Tras vender los derechos televisivos del campeonato a la cadena Sky por un monto cercano a los 190 millones de libras, los equipos de la First Division firmaron un acuerdo para la creación de la Football Association Premier League el 17 de julio de 1991. El nuevo certamen, que dio inicio el 15 de agosto del año siguiente, se convertiría, con el paso de los años, en una de las competiciones de mayor jerarquía a nivel global. Algo que no hubiera sido posible sin la habilidad negociadora de David Dein, quien, actualmente, se desempeña como embajador del propio campeonato y de la Football Association.

Dein es, sin lugar a dudas, el principal impulsor de la Premier League, pero no fue este su único gran aporte al planeta fútbol. El londinense es, además, uno de los grandes artífices del éxito del Arsenal durante fines de los 90 y principios de los 2000. En 1996, tras el despido de Bruce Rioch (hasta entonces entrenador del club), los ‘Gunners’ se encontraban buscando un nuevo estratega. Dein puso sus ojos en un entrenador francés que dirigía al Nagoya Grampus japonés, y consiguió llevarlo a Londres. Su nombre era Arsène Wenger. El resto es historia.

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