Criptomonedas y NFTs para dirigir el nuevo Crawley Town

Los nuevos dueños de este equipo de League Two quieren revolucionar el mundo del fútbol con un modelo de propiedad nunca antes visto

El Crawley Town es ese típico equipo inglés con un estadio pequeño y que forma parte fundamental del folclore del pueblo. Este club, fundado en 1896 y con más de 125 años de historia, encara la siguiente temporada de League Two (cuarta división) con una gran incertidumbre.

Su entrenador, John Yems, acaba de ser despedido después de graves y deplorables acusaciones de racismo y discriminación en el vestuario. Y, por si fuera poco, tienen unos nuevos propietarios estadounidenses con unas ideas algo excéntricas. Ahora, el futuro de este club recae en la toma de decisiones de unos dueños recién llegados.

WAGMI United, los dueños

WAGMI United, grupo propietario del Crawley Town liderado por Preston Johnson y Eben Smith, planea utilizar la estadística avanzada y los NFTs para desarrollar un nuevo modelo de propiedad de un equipo deportivo. Johnson es un reconocido apostador y analista deportivo, mientras que Smith lleva varios años involucrado en el mundo de las finanzas.

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Preston Johnson (izq) y Eben Smith (der) son la cara visible del grupo. SUBSTACK CDN

Cabe recalcar que este grupo tanteó la compra del Bradford City hace algunos meses, pero esta operación no llegó a buen puerto debido a las críticas de todas las partes relacionadas con los ‘Bantmans’.

Los tokens no fungibles (NFTs por sus siglas en inglés) tienen una relación directa con las criptomonedas, siendo dos aspectos que estos nuevos dueños quieren implementar en el club. Colocando a estos NFTs como piedra angular del proyecto, tienen la ambición de crear una comunidad digital alrededor del Crawley Town. Han declarado que su meta principal es alcanzar la Premier League, un objetivo que ha resultado ser demasiado ambicioso para varios equipos.

Preston Johnson (derecha) ya se ha dejado ver por Crawley. CRAWLEY TOWN FC

Sin embargo, la mayoría de los miembros de WAGMI United no tienen experiencia en el mundo del fútbol, y mucho menos en la dirección de un club de League Two. Consideran que el modelo de propiedad actual se ha vuelto algo obsoleto y planean, de cierta forma, utilizar el modelo de NFTs para vender pequeñas partes del club y ceder terreno en la toma de decisiones. Quieren convertir al Crawley Town en un «club cripto». Además, algunas informaciones reportan que tienen en mente realizar un documental del club, al estilo de Sunderland ‘Til I Die.

Un inicio escabroso

Poco después de confirmarse la compra del club, Preston Johnson y Eben Smith fueron invitados a un podcast para hablar de su experiencia en la compra del club y sus planes a corto, medio y largo plazo. Sin embargo, lejos de brindar esperanza y certeza a los aficionados del Crawley Town, algunas de sus declaraciones generan muchas preguntas.

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Los aficionados tienen abundantes dudas sobre estos nuevos propietarios. CRAWLEY TOWN FC

Resumiendo algunas de estas, dijeron que el Crawley Town es el patio de juegos perfecto para probar un montón de cosas y que no habría mucho que lamentarse si no llegan a funcionar. Se refirieron a la League Two como «EFL 2», además de equivocarse en la cantidad de equipos que ascienden desde National League y asumir incorrectamente que el Crawley es el equipo con menor presupuesto de la liga.

También, llegaron a sonar en un tono burlesco acerca del poco presupuesto del Crawley Town y desconocían que las entradas en días de partido es la mayor fuente de ingresos del club. Finalmente, describieron esta adquisición como una aventura lunática donde serían propietarios de una franquicia deportiva.

Después de todo esto, es difícil predecir el futuro del Crawley Town. No cabe duda que estos nuevos propietarios traerán ideas frescas y nuevas, las cuales no necesariamente funcionarán de la forma en la que esperan. Más que velar por el bien del club y la comunidad, parece ser que utilizarán al equipo como un conejillo de indias para sus movidas. Si esto en sí genera un montón de incertidumbre, la salida de su entrenador John Yems empeora la situación.

La salida de John Yems

Este entrenador, conocido por su agresivas formas en las ruedas de prensa y acreedor de constantes multas por su comportamiento en el campo, acaba de ser despedido del Crawley Town por acusaciones de racismo y discriminación sumamente graves.

En un principio no se sabía demasiado sobre estas acusaciones ni la confiabilidad de las mismas, por lo que Yems fue separado del equipo por un tiempo y la misma afición pedía su regreso. Sin embargo, estas acusaciones se han confirmado y generan un sentimiento de repulsión y absoluto disgusto hacia John Yems.

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John Yems ha sido despedido. CRAWLEY TOWN FC

Se dio a conocer que Yems instauró vestidores segregados, por lo que las personas negras y blancas se cambiaban en lugares distintos. Se le acusa de utilizar continuamente la ‘n-word’, referirse a un jugador como un «guerrero zulú», además de otros términos claramente racistas. Llamó «bombardero suicida» a un juvenil del equipo con ascendencia asiática, además de aconsejarle no utilizar una mochila en el transporte público por si la gente pensaba que se inmolaría.

Es importante destacar que estas alegaciones se dieron hace algún tiempo, pero ninguna persona se sintió con la confianza de darlo a conocer. En estos momentos, la FA está reuniendo evidencias con miras a desarrollar un caso disciplinario en contra de Yems.

Un jugador, el cual no fue nombrado, declaró lo siguiente para el Daily Mail: «Nos llamó terroristas, bombarderos suicidas, glotones de curry. Esto lleva pasando desde 2020, en el vestidor y en los entrenamientos. Nadie lo cuestionó porque es el entrenador y no sentíamos que pudiéramos hacerlo. Algunas veces los jugadores dicen cosas en el calor del momento pero es diferente si viene del entrenador. Él es el jefe, así que es un abuso de poder».

Esto no pudo haber sucedido en peor momento, ya que se dio pocos días después de la llegada de los nuevos propietarios. Además, estas personas no han manejado el tema de la forma más transparente ni eficiente, por lo que la afición está descontenta.

La perspectiva de un aficionado

Con el objetivo de complementar la información recabada, contactamos con un aficionado del Crawley Town llamado Dan Jones. Procedimos a realizar una breve entrevista para conocer su opinión sobre lo que rodea al club.

Pregunta: ¿Cuáles son sus primeras impresiones de los nuevos propietarios del Crawley Town?

Respuesta: Aunque parecen financieramente competentes, realmente me temo que la dirección que quieren tomar para el club no está alineada con lo que quieren los fans. Parece que están muy dispuestos a promocionar agresivamente a la comunidad NFT, y mi mayor preocupación es que terminemos en una situación en la que el nombre y los colores solo sirvan para ganar dinero. Siento que ven esta estructura DAO (Objeto de Acceso a Datos) como un experimento sin pérdidas para ellos, y no están comprometidos a defender la integridad del club en sí si esto sale mal.

P: Tomando en cuenta la historia y las tradiciones del club, ¿considera que este enfoque cripto-NFTs será un acierto o un error en Crawley Town?

R: Creo que el aspecto de NFTs se dirige en gran medida a los fans potenciales en el extranjero en lugar de a la base de aficionados locales. Somos un club de pueblo pequeño que ha pasado la mayor parte de su historia en Non-League. Dudo mucho que la afición local quiera participar en un cambio a esta escala.

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La afición espera lo mejor para su club. CRAWLEY TOWN FC

P: ¿Cuáles son sus expectativas para la siguiente temporada?

R: Realmente no quiero hacer predicciones para la próxima temporada porque este verano se va a llevar a cabo una gran transición. Los altos mandos del club en la toma de decisiones, así como nuestro director de fútbol, se fueron con el cambio de propiedad, por lo que no tengo idea de cómo será nuestro reclutamiento. También espero que John Yems no esté en el club la próxima temporada, aunque haya sido la columna vertebral del club durante los últimos años. Los propietarios han hecho alusiones a querer cambiar a un estilo de mayor presión en la cancha, por lo que elegir al técnico adecuado será crucial.

P: ¿Dónde ve al Crawley Town en unos tres años?

R: Siendo realistas, todavía nos veo en League Two. Nuestros ingresos indican que estamos constantemente superando nuestras propias barreras, y aunque los nuevos propietarios tienen activos para administrar el club día a día, se necesitaría una gran inversión para subir al siguiente nivel.

Caer de pie

Luis Díaz llegó a Liverpool en el mercado de invierno y ya se ha convertido en un emblema ‘Red’

El mercado de fichajes de invierno históricamente ha sido como esa tiendecita del barrio que abre los domingos por la mañana. Ese sitio al que acudes cuando te falta un ingrediente de última hora que se te olvidó apuntar en la lista para la comida del sábado. Ya sean unas patatas, unos entrantes para hacer hambre o la cerveza para amenizar la comida. Un lugar en el que terminar de complementar tu menú con alguna cosa puntual, pero no en el que confías la lista íntegra de la compra. Sin embargo, estos últimos años ha pasado de ser ese negocio en el que miras las fechas de caducidad por si las moscas, a ser el sitio donde, en ocasiones, encuentras una oferta que cambia tus planes o un alimento sobre el que basar tu receta.

Pues, en esto último se ha convertido Luis Díaz. Un fichaje que, desde un principio, encajaba como un guante en la palma de Jürgen Klopp. Pero tres meses después de su llegada a Merseyside ha supuesto un salto cualitativo y cuantitativo para las filas del Liverpool. Una pieza que termina por completar una plantilla que sueña con todo.

En años anteriores, los ‘Reds’ podían pecar de una lista de nombres algo escasa para sus aspiraciones. Aún así, el técnico alemán logró levantar la sexta Champions League y, lo más importante, la primera Premier League. Los perfiles y roles estaban marcados, sobre todo en la parcela ofensiva. Con Roberto Firmino como punto de gravedad sobre el que pudieran orbitar Sadio Mané y Mohamed Salah.

No había quien pudiera discutir ni un mínimo su estamento como indiscutibles. No obstante, con las altas de Diogo Jota primero, y después Luis Díaz, el técnico alemán tiene una paleta de recursos que elevan exponencialmente el techo de un proyecto que, por momentos, ya parecía imparable.

Luis Díaz parte del costado izquierdo del ataque, pero te hiere de múltiples formas. Tanto pegado a la línea de cal buscando encarar, como pisando pasillo central o llegando a zonas de remate por el lado débil, ese que tanto gusta a Klopp. Porque no hay jugada que represente más a este Liverpool que juntar en derecha a Salah, Alexander-Arnold y un interior, para acabar matando por el costado contrario. Un rol para el que ha nacido Luis Díaz.

Entrando a mitad de temporada, con un equipo en dinámica positiva y sin ni siquiera necesidad de tiempo de adaptación, el colombiano ha caído de pie en la ciudad de Liverpool. Ha conseguido conectar futbolística y sensorialmente con el entorno, mostrando su amplia gama de cualidades que radiografían lo que el técnico alemán y Anfield exigen los suyos.

Porque la ciudad de Liverpool es, de forma inherente, un lugar pasional. Y con un apego incomparable por los que se sienten ‘scousers’. En todos los ámbitos. El claro ejemplo se encuentra en su esfera musical. The Beatles son prácticamente una religión dentro de la ciudad. Allí se puede apreciar su estatua, visitar su museo e, incluso, ir a The Cavern Club, lugar donde tocaron por primera vez. Todos ellos son emblemas culturales de la propia ciudad de Liverpool. Y, al igual que ocurre con John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, sucede con sus dos equipos de fútbol.

Para hacerte un hueco en la ciudad necesitas conectar con ella a través de los sentidos. La forma simple sería usar la famosa frase del Cholo Simeone: «El esfuerzo no se negocia». Que algo de razón tiene, por supuesto. Sin embargo, la conexión con Anfield va más allá de eso. Es sentirse parte del club y que la afición se haga cuenta de ello. Celebrar un gol en ‘The Kop’, alentar a los hinchas en el momento ‘clutch’ y un amplio lenguaje gestual que haga al aficionado parte del juego. Una conexión que roza lo abstracto.

Así se vio reflejado en el partido contra el Manchester United. Un enfrentamiento entre los dos equipos más galardonados de Inglaterra, pero que viven una realidad muy diferente. Los de Klopp no tardaron en hacer notar su superioridad en un partido que terminaría con un 4 a 0 que ya no es sorpresa. Pero la figura del partido fue el colombiano que se fue ovacionado tras su brillante actuación, que coronó con un gol y una asistencia.

De todo lo que ha demostrado en Anfield no hay nada que pueda sorprendernos. Lo que exhibió en Porto demandaba a gritos un salto de exigencia para el que no todos están preparados. Fuera de las cinco grandes ligas ya era uno de los mejores jugadores, solo tenía que demostrar que elevando el listón al máximo exponente podía seguir haciendo lo mismo. Más aún con los niveles que está alcanzando la Premier League, que ya casi parece el paseo de la fama de Hollywood. Un cúmulo de estrellas entre las que brillar se hace complicado. A la vista está que no ha sido el caso.

De cara al sprint final, contar con este abanico de recursos te acerca un poco al podio. Y Klopp la tiene. Con el rock and roll como hoja de ruta, la cantidad de formas que tiene el Liverpool para mandar a la lona a sus rivales es infinita. Eso lleva siendo así desde que aterrizó en 2015, pero sumando valores como el de Luis Díaz los ‘Reds’ se han ganado el derecho a soñar con todo.

¿Qué equipos sufrieron el síndrome de la segunda temporada en Premier?

Un repaso a los conjuntos que descendieron en su segunda campaña en Premier League. Una lista a la que el Leeds no se quiere sumar este año

Todos le tenemos miedo a algo en la vida. Ya sea una historia de terror que te cuentan de niño, la idea de la soledad o la intrascendencia al crecer. También pueden ser las serpientes, no hay nada peor que esas cosas. Lo cierto es que hay algo que a todos nos aterra, algo en lo más profundo de nuestras pesadillas. Pues bien, los equipos recién ascendidos a Premier League también comparten temores. Y el más grande de todos tiene nombre y apellidos: el síndrome de la segunda temporada.

¿Qué es este fenómeno con nombre cuasi médico? No es otra cosa que descender de manera estrepitosa cumpliendo al dedillo la ley de Murphy. Los síntomas son evidentes: equipos recién ascendidos, una política de fichajes absurda, lesiones, pocas victorias y mucha mala suerte. Solo 10 equipos ingleses lo han sufrido. A continuación veremos cada caso del síndrome de la segunda temporada, al cual Leeds United no se quiere sumar en este año.

1. Reading, temporada 07-08

Sin ningún orden en particular, los ‘Royals’ son el primer caso a tratar. El golpe de realidad del Reading es uno de los más impactantes de esta lista. Tanto es así, que al día de hoy están a años luz de aquellos viejos tiempos. Una clara muestra de que los cuentos de hadas solo existen en la ficción.

Esta historia comienza con un ascenso a Premier League. Pero no un ascenso cualquiera. Durante la temporada 05-06 en Championship, el Reading consiguió un récord que hasta el día de hoy no ha sido superado. El logro en cuestión no es nada más ni nada menos que el récord absoluto de puntos para un equipo de segunda inglesa: 106 puntos. 31 victorias, 13 empates y tan solo 2 derrotas son los colosales números que consiguieron los ‘Royals’ antes de disputar su primera temporada en la élite. Como detalle, destacar que el ascenso lo consiguieron en marzo.

Reading Championship
El Reading ostenta el récord de puntos en Championship. READING FC

Este estado de forma triunfante lo conservarían durante su primera temporada en Premier. La base del equipo era la misma del glorioso ascenso y la inspiración los llevaría a conseguir una muy meritoria octava plaza. Estuvieron a tan solo un punto de jugar copa UEFA, lugar que fue ocupado por el Bolton Wanderers. A la temporada siguiente, mientras el Bolton se paseaba por Europa y jugaba con rivales como el Bayern de Múnich, el Reading se dirigía sin miramientos al descenso.

Si tuviéramos que definir la estadía de los blanquiazules en la máxima categoría sería con mala suerte. ¿Por qué? Porque así como estuvieron a un punto de jugar competencia europea el primer año, descendieron por diferencia de goles al siguiente. Así de crudo, sí. La victoria 4-0 sobre el Derby County en la última jornada de la 07-08 no alcanzó para que el Reading mandara al Fulham al descenso. Con tres goles más hubiesen logrado la hazaña. Considerando que el último rival eran los ‘Rams’, el drama de caer dolió más. Conviene destacar algunos de los factores que los metieron en semejante aprieto.

  • En noviembre sumaron una sexta derrota seguida
  • Entre enero y febrero perdieron ocho partidos seguidos
  • Cuatro de los últimos cinco partidos finalizaron sin goles
  • Dato curioso: los ‘Royals’ protagonizaron esa temporada el partido con más goles de la historia de la Premier, un 4-7 vs el Portsmouth.

¿Qué fue del Reading? Lo que antes supo ser alegría, ahora es tristeza y preocupación. Los ‘Royals’ disputaron la temporada 12-13 de la Premier descendiendo inmediatamente y tras varios intentos de ascenso sin éxito, el Reading se encuentra vagando por la zona de descenso de Championship hace algunos años. Como si fuera poco, han roto récords de transferencias y salarios en la EFL, lo que los lleva a estar actualmente embargados por la asociación.

¿El resultado? Solo pueden hacer fichajes a coste cero. También registran una pérdida de 57,8 millones de libras en sus registros. Y por si esto no fuera ya demasiado triste, actualmente el club es manejado por un consorcio chino famoso por arruinar clubes y por abrirle las puertas a agentes como Kia Joorabchian, actual encargado de reclutamiento.

2. Huddersfield Town, temporada 18-19

Otra historia de un equipo que consiguió su primer ascenso a Premier. En este caso, los ‘Terriers’ volvieron a la máxima división después de 45 largos años. Cabe destacar un dato ilustre de la historia del Huddersfield antes de empezar a navegar por lo malo: fueron el primer equipo en conseguir el tricampeonato de liga. Entre 1924 y 1926 ganaron la liga en tres oportunidades consecutivas, algo que luego lograrían equipos como el Manchester United, Arsenal y Liverpool. Nada mal.

Si hay un factor a destacar del paso de los ‘Terriers’ por Premier League, y que incluso se dio en su temporada de ascenso, es la falta de gol. Por ejemplo, ascendieron con diferencia de goles negativa (56 goles a favor-58 goles en contra). En los play-offs pasaron ambas instancias por penales sin convertir ni un solo gol en el tiempo reglamentario de sus partidos. ¿A quién vencieron en la final? Al Reading.

La temporada de estreno comenzaba de buena manera. Los primeros dos partidos fueron victorias y dejaron la portería a 0 en sus primeros tres encuentros. Esto último solo fue conseguido por el Charlton Athletic en la temporada 97-98. Además, en casa lograron vencer al Manchester United y evitaron que el City les marcara gol (el único equipo que lo logró en la temporada de 100 puntos de los ‘Citizens’).

Hasta ahí todo lo bueno que consiguieron en su primer año. Les advertimos que los datos que siguen a continuación son tan contundentes, que hicieron al Huddersfield marcar tendencia. Pero no de la manera mejor pensada.

  • En la 18-19 solo consiguieron tres victorias en todo el torneo
  • 10 goles en casa durante toda la temporada. Comparte récord con el City de la 06-07
  • Tan solo 12 victorias en dos temporadas
  • 14 derrotas en casa. Mismo récord que el Sunderland en dos oportunidades (02-03 y 05-06)
  • No anotaron en 17 de 38 partidos de la campaña 18-19
  • Solo tres victorias en todo 2018
  • Primera victoria de la temporada en noviembre
  • Ocho derrotas en fila entre enero y febrero de 2019. Lo replicaron entre marzo y abril
  • Descenso a seis fechas del final. Derby County e Ipswich Town tienen el mismo récord
Huddersfield selló su descenso en marzo de 2019. GETTY IMAGES

3. Sheffield United, temporada 20-21

El caso más reciente de este síndrome. Qué lejos en el tiempo parece haber quedado la ilusión del Euro Sheffield y lo fatal que les fue la temporada pasada. El COVID hizo más daño del que imaginamos y nos privó de ver crecer a un equipo con un carisma como pocos.

Los de Yorkshire son toda una institución del fútbol inglés. Su estadio, Bramall Lane, es el más antiguo de todos los estadios en Inglaterra. ¿Qué mejor manera de volver a Premier League que viendo caer a colosos en tu propia casa? Arsenal, Tottenham y Chelsea así lo sufrieron. Es cierto que la pandemia marcó un antes y después en los ‘Blades’. La pérdida del ‘momentum’ sumada a lesiones de jugadores clave (entre ellos su capitán Jack O’Connell) comenzaron a cimentar un futuro negro desde antes de que se confirmase el descenso.

A esto hay que sumarle la falta de gol de sus delanteros (el máximo anotador en ambas temporadas marcó solo 6 goles). Si no anotas y encima tu defensa se ve debilitada, estás en un serio problema. Lo cierto es que todo salió mal para el Sheffield y así lo demostraron estos datos de su temporada de descenso:

  • Récord de derrotas en una temporada de Premier con 29
  • Menor cantidad de goles anotados (20)
  • Mayor cantidad de partidos sin ganar en un inicio de temporada (17). La primera victoria llegó en enero ante Newcastle
29 derrotas en una temporada sigue siendo un récord en Premier. SHEFFIELD UNITED

4. QPR, temporada 12-13

Aquel equipo que festejó junto al City el día del «Agüeroooo» de Martin Tyler. El Queens Park Rangers festejaba su permanencia a costa del Bolton, mientras los ‘Sky Blue’ celebraban su primera Premier. Ese preciso momento es lo que nos permite incluir al equipo de Londres en esta infame lista.

Al igual que el Reading, QPR firmó una temporada de ascenso de ensueño. Los datos así lo demuestran. El equipo dirigido por Neil Warnock, especialista en ascensos, lograría el mejor arranque en 63 años para el club. Durante las primeras 19 fechas estuvieron invictos, ganando ocho de los primeros 10 partidos y perdiendo su primer partido en diciembre. Si bien tuvieron un bache en el medio, el ascenso siempre fue una realidad. En esa temporada, todo el mundo conoció el nombre de Adel Taarabt y sus estadísticas (19 goles y 21 asistencias) nos hicieron quedarnos con las ganas de ver a un jugador de antología.

Vivir el descenso en carne propia

Si bien en la temporada 11-12 lograron salvarse por los pelos, la caída en la siguiente campaña fue clara. Para conocer mejor la historia de ese fatídico año decidimos consultarle a Sebastián García, la mejor fuente en materia de los ‘Rangers’.

«Lo que pasó esa temporada es que se hicieron todas las cosas mal. Si bien nos habíamos salvado en la anterior, el descenso era inevitable. Le extirparon el corazón a ese equipo. Alienaron a Taarabt y mandaron a Ale Faurlín al banco, pero, sobre todo, cambiaron al técnico y empezaron a traer refuerzos de renombre que estaban lejos de su mejor época y que solo venían a cobrar un buen cheque (Julio César, Ji Sung Park, José Bosingwa, entre otros). Algunos rindieron pero otros vinieron a robar. Los fans siempre alentaron, pero el equipo no era lo mismo. No se jugaba a nada y los técnicos (Redknapp y Hughes) no daban la talla», lamenta García.

A pesar de un gasto de 46 millones de libras, el QPR descendió a segunda. BLEACHER REPORT

Como bien ilustró Seba, estos factores marcaron a fuego la temporada nefasta del QPR, la cual dio lugar también a unos datos curiosos:

  • 4 puntos en los primeros 12 encuentros. Fondo de la tabla con ocho derrotas en el lapso
  • 46 millones de libras gastadas en transferencias durante esa temporada
  • Solo una victoria en la primera ronda del campeonato, la cual llegó en diciembre
  • Solo 30 goles a favor en toda la temporada

5. Hull City, temporada 14-15

Los tigres juegan en otra categoría con respecto a los equipos de este listado. Son el único en sufrirlo dos veces y en el medio, tienen varios datos surrealistas. Tanto es así, que el frenesí del Hull en estas temporadas de Premier cuenta con finales de copa, codearse entre los de arriba, salvarse por los pelos, caídas estrepitosas y hasta una estadía por Europa.

Tras ganar el play-off de ascenso al Bristol en Wembley, Hull City asaltó con estilo la Premier League durante su temporada estreno. Tan solo cuatro derrotas en sus primeros 17 juegos, victorias a domicilio ante Tottenham y Arsenal y 27 puntos dejaban a los ‘Tigers’ sextos previo al ‘Boxing Day’. Fue en ese mismo día en que todo se fue al diablo.

Los aurinegros viajaban al Etihad para enfrentar al Manchester City. Ya saben, el Manchester City de Robinho, Elano y otros jugadores de los primeros años del jeque. Al entretiempo ya iban cayendo por 4-0, por lo que a Phil Brown, técnico del Hull, se le ocurrió la brillante idea de hacer una charla en el medio del campo de juego al lado de los fans que habían viajado varios kilómetros ilusionados para ver a su equipo ser aplastado sin contemplación.

La verborrágica y exagerada manifestación de Brown ante sus dirigidos dio lugar al mejor festejo de la Premier, pero también generó mala sangre entre los referentes de la plantilla. El rugido del tigre se convirtió en el maullido de un gatito. Una victoria en 19 partidos y solo 8 puntos de 57 posibles los vieron llegar a la última fecha con chances de descenso, pero con una serie de resultados lograron quedarse. Al año siguiente no tendrían ninguna posibilidad de luchar por salir de la zona baja.

Phil Brown en su recordada charla de entre tiempo. HULL CITY

Los tigres volvieron con más hambre en 2013. Con un equipo base de Championship más refuerzos rendidores de Premier el equipo llegó a estar en séptima posición y hasta darse el gusto de meterle seis al Fulham. Hull bajó el pie del acelerador una vez más y tan solo una victoria en los últimos seis partidos le bastaron para quedarse. Esta vez, el motivo fue uno más noble: la final de la FA Cup. En una de las finales más recordadas, los aurinegros cayeron 3-2 ante el Arsenal en tiempo extra tras comenzar con ventaja de 2-0.

La casi hazaña el año previo les permitiría clasificar a rondas previas de la UEFA Europa League para la temporada siguiente. Tras superar la primera fase clasificatoria, caerían ante el Lokeren belga. A pesar de salir tan rápido de Europa, el club nunca se recuperaría en lo deportivo, lo cual les causaría el descenso por tan solo 3 puntos.

Hull se vio obligado a hacer varios fichajes para poder competir en Europa debido a que su cantera no estaba a la altura de los requisitos UEFA. Un par de nombres de refuerzo: Andrew Robertson y Harry Maguire. Un aplauso para el ojeador.

Unos jovencísimos Maguire y Robertson en su presentación con el Hull. HULL DAILY MAIL

6. Birmingham City, temporada 10-11

«By order of the Peaky Blinders«. Los ‘Blues’ comparten la característica de finalizar novenos en su temporada de regreso como el Sheffield (algo que el Leeds debe tener en cuenta) y llevaron más alto las ambiciones de Hull, pues salieron campeones de League Cup. ¿El rival en la final? El Arsenal. Para que sigan las coincidencias, también sufrieron el cambio de núcleo como el QPR.

Hoy en día el Birmingham vive a la sombra del Aston Villa mientras navega en el ostracismo de la parte baja de la tabla en Championship. Como el Reading, sus nuevos dueños (también chinos) están metiendo al club en aprietos que pueden terminal muy mal muy pronto. Si bien los ‘Blues’ acostumbraban a ser un equipo ascensor a mediados de la primer década del siglo, hubo un tiempo mejor.

El Birmingham bajo la tutela de Alex McLeish, gloria del Rangers de Escocia, tenía un equipo rocoso y duro de ganar en la 09-10. Stephen Carr, Lee Bowyer y Barry Ferguson eran algunos jugadores del núcleo británico que los hacía especiales. Eso cambió la temporada siguiente en la que se firmaron refuerzos de renombre como David Bentley, Obafemi Martins, Nicola Zigic o Alexsandr Hleb. La nueva cultura de lujos del club se dice que fue demasiado buena para ser cierta y que ante la falta de rendimiento, la dinámica no fue la misma.

La temporada no arrancó mal ni mucho menos. Al contrario, se consiguieron victorias de lustre ante Chelsea y Liverpool, pero llegar hasta finales de League Cup, a pesar de ser en pleno febrero, demostró ser demasiado para el club que también se vio diezmado por lesiones. Solo dos victorias en los últimos 13 encuentros los llevó a un todo a nada a cinco bandas entre Wolves, Wigan, Blackpool, Blackburn y el propio Birmingham para no descender. Un solo punto separaba a todos y la historia (cuyo desarrollo merece un capítulo extra) es ya conocida.

Pero la verdadera pesadilla no empezaría ahí. Semanas después del descenso, el por aquel entonces dueño de Birmingham, el empresario hongkonés Carson Yeung, fue arrestado por lavado de dinero y dejó de invertir en el club. Birmingham jugó Europa League y llegó a play-off de ascenso en esa temporada, lo último bueno que sus fans recuerdan.

7. Ipswich Town, temporada 01-02

¿El Ispich?, ¿Itswitch?, ¿Iswich?… El Ipswich Town, ese equipo de pronunciación compleja para Marcelo Bielsa y que hoy en día es conocido por tener el auspicio de Ed Sheeran, supo pisar fuerte a principios de milenio pero se volvió codicioso y eso le trajo problemas tales que hoy lo tienen vagando en League One.

Los ‘Tractor Boys’ no solo poseen uno de los apodos más geniales en el fútbol inglés, sino que tienen una historia de gloria. Casi que en una vida pasada. Entrenadores míticos e ilustres como Sir Alf Ramsey y Sir Bobby Robson pasaron por el club de Ipswich. Campeones de FA Cup en 1978 y de la copa UEFA en 1981 vivieron épocas turbulentas hasta volver a Premier League como miembros fundadores. Tras el descenso en la 94-95 pasaron varios años en segunda llegando a perder tres veces seguidas las semifinales de play-offs hasta el ascenso en la 99-00.

Sir Bobby Robson es una auténtica leyenda del fútbol inglés. IPSWICH TOWN.

Hasta las fechas finales de la temporada 00-01 estuvieron en puestos de Champions League hasta finalizar quintos y jugar la UEFA. Su técnico, George Burley fue elegido como el técnico del año, además de lograr victorias resonantes en Anfield y Elland Road. Si bien arrancaron con una sola victoria en los primeros cinco partidos, luego conseguirían nueve triunfos en los 13 siguientes. Para que se den una idea de que eran otras épocas, el Manchester City bajaba a Championship esa misma temporada. Tan solo han pasado poco más de 20 años, pero qué distinto que es el fútbol.

La temporada europea del Ipswich estuvo marcada por la falta de plantilla para afrontar múltiples competencias en el ya de por sí exigente calendario inglés. Ipswich caería ante el Inter de Milán en Italia por un contundente 5-1 no sin antes ganarles en Portman Road. Nadie les quita lo bailado. Con solo una victoria en los primeros 17 juegos de la temporada por Premier, su futuro estaba decidido. Eso sí, debido a una antigua regla de fair play lograron jugar también la UEFA al año siguiente. Una clara similitud con el Birmingham.

Tras varios años en Championship, los ‘Tractor Boys’ bajaron a League One. La inversión del magnate Marcus Evans no surtió efecto y tampoco ayudó la política de fichajes del club. Una League One que tiene a equipos ex Premier como Sunderland, Wigan, Bolton, Charlton o Wimbledon.

Los ‘Tractor Boys’ buscan volver a tiempos mejores. IPSWICH TOWN

8. Bradford City, temporada 00-01

Los gallos son el equipo que más tocó fondo de esta lista. Es también el único que, de momento, llegó a League Two donde todavía encuentra. Un equipo que arrancó el milenio en la Premier, fue artífice de un gran escape, jugó una final de League Cup y que hoy en día tiene a Mark Hughes como técnico, su noveno en cuatro años. El contraste es difícil de asimilar.

El Bradford pasó su temporada de estreno en Premier con la austeridad que caracteriza a los humildes. Se salvaron en la última fecha con solo 36 puntos, una cifra récord para la época. En la última jornada lograron lo imposible al vencer al Liverpool en Valley Parade para sellar su permanencia. La multitud enloqueció, la gente invadió el campo de juego y comenzó la fiesta. Una fiesta con una resaca que duró muchos años. El por entonces dueño de la institución decidió gastar a lo grande. Firmaron al italiano Benito Carbone como estrella, pero el equipo fracasó rotundamente.

El júbilo de la afición escondía maniobras dudosas por parte de los dueños que llevaron al club a la más duras de las debacles. Se reemplazó al técnico por gente afín a la dirigencia, por ejemplo. Tras descender, el sponsor principal del club colapsó y Bradford perdió un contrato de siete cifras. No le podían pagar a Carbone así que lo cedieron varias veces. En 2002 se vendió el estadio y se firmó un contrato de alquiler por 25 años. Se cree que para 2019 el alquiler al año costaba medio millón de libras. El campo de entrenamiento no existía, se lo tenían que pedir prestado a una escuela.

Para acuñar una frase bien argenta: «Les salió cara la jodita». Tras acumular deuda por 35 millones de libras y entrar en administración, actualmente las cuentas de los gallos están regularizándose. Mientras, siguen navegando por la zona media de League One con la esperanza de salir pronto. Esperamos que Mark Hughes no tenga otros planes.

9. West Brom, temporada 05-06

Los ‘Baggies’, uno de los equipos ascensor por excelencia fueron protagonistas de una gran historia de escapismo (que prometemos contarles en detalle pronto). En resumidas cuentas, durante la temporada 04-05 lograron sobrevivir y quedarse en Premier League en la última jornada. ¿Qué tiene esto de especial? Pues que son el único equipo en lograrlo tras haber estado últimos en Navidad. También estuvieron últimos en la fecha final pero se salvaron tras ganar en la última jornada y condenar al Crystal Palace.

La temporada siguiente no supondría un cambio drástico a favor ni en contra. El club no se reforzó de buena manera, no daba la talla para ser equipo de Premier League y lo único que evitó que descendiera en última posición fue el Sunderland que sumó tan solo 15 puntos. Siempre hay equipos peor que uno. Un buen lema para el West Brom.

El albion logró la permanencia en la última fecha. WBA

10. Middlesbrough, temporada 96-97

Si algo caracterizó al Boro en su etapa dorada de Premier League es que era el típico equipo que no peleaba por nada en mitad de tabla, pero que podía meter algún que otro batacazo y hacer de Riverside una dura parada para los grandes. También llegar a finales de copa, ¿por qué no?

Es cierto que han tenido a algunos jugadores carismáticos a lo largo de los años, pero ningún grupo con tanta impronta como en esa fatídica temporada 96-97. Esta es otra acepción de mala suerte que se podría encontrar si tuviera una definición en el diccionario. Una temporada infernal, que además de tener una sobre carga de partidos por replay, vio al Boro envuelto en polémicas por problemas internos entre jugadores, lesiones y una deducción de puntos crucial que sellaría su descenso. Fue demasiado para Fabrizio Ravanelli, Juninho y compañía.

El ariete italiano llegó desde la Juventus campeona de Champions League en un ambicioso plan por llevar al club de Teeside un paso más adelante. Juntarlo con un jugador exquisito como Juninho Paulista no bastó para condenar al Boro. En parte, porque el italiano se creía más que algunos de sus compañeros de equipo. Previo a la final de FA Cup ante el Chelsea se peleó con el capitán del equipo en base a una entrevista sacada de contexto. El equipo tomó un paseo en Wembley ante Gianfranco Zola y los suyos.

El hecho que decretó el descenso del Middlesbrough se produjo previo a Navidad, con menos de media temporada disputada. Un virus y varias lesiones diezmaron al equipo dejando al entrenador en la disyuntiva de presentarse o no en un partido ante el Blackburn. Finalmente se optó porque no y eso terminó con una multa económica de de 3 puntos por parte de la FA. Middlesbrough descendió con 39 puntos y 42 marcaban la salvación. Mala suerte en el sentido total de la expresión.

¿El destino del Leeds está sellado?

El Leeds finalizó noveno la temporada pasada y deslumbró a propios y extraños. Pero este año ya despidieron a su técnico, acumularon una serie de malos resultados, sufrieron lesiones de importancia a nivel plantilla y no se reforzaron. Con Jesse Marsch al mando las cosas parecen por fin mejorar, pero con algunos partidos de más y un calendario remanente complejo, es difícil augurar que sucederá con los ‘Whites’.

El síndrome de segunda temporada se da en casos aislados. Por lo general, los equipos involucrados suelen salvarse con lo justo el primer año y después cometen errores de fichajes, económicos y administrativos. Los casos de equipos con buenas posiciones iniciales son más raros. Pero eso sí, una vez que se empieza a gestar, se da hasta el final. Un dato final: cuatro de los diez equipos de la lista son de Yorkshire. Otra estadística de la que Leeds no querrá ser parte.

El Luton Town y su sueño de ascender a Premier League

Los ‘Hatters’, asentados en Championship, ya tienen la mira puesta en la élite del fútbol inglés

Todos somos el Luton Town. Es prácticamente imposible no querer ver a un equipo así en lo más alto del fútbol inglés. Tienes que tener algo de mal gusto si no apoyas, siquiera un poco, a los ‘Hatters’. A todos nos gusta escuchar una historia donde el protagonista toca fondo, logra reinventarse a base de esfuerzo y trabajo, y se acerca a tierra prometida. En pocas palabras esa es la historia de este club, la cual veremos en este artículo.

Fundado en 1885, traicionado en 2008

Esta particular pancarta adorna el estadio del Luton Town. HATTERS NEWS

¿Por qué se dice que el Luton Town fue traicionado por la FA? Esta historia se remonta casi quince años atrás. En la fatídica temporada 2008-2009, los ‘Hatters’ descendieron de la cuarta división y abandonaron el sistema de fútbol profesional inglés. Esto fue solamente la concatenación de años anteriores mucho peores, una cereza podrida de un pastel amargo.

El Luton Town sufrió descensos consecutivos hasta salir de la EFL, problemas financieros, estuvieron un tiempo en administración y, finalmente, sufrieron una deducción de 30 puntos. Todos estos factores se juntaron y, como ya se comentó, los ‘Hatters’ tocaron fondo al bajar a quinta división.

Unos días antes de certificar su descenso a National League, el Luton Town salió campeón del EFL Trophy en un partido frenético. El entonces entrenador y hoy leyenda del club, Mick Harford, marcó ese día (13 de abril 2009) como el renacer del equipo. Pocas personas sabían que ese renacer sería tan espectacular.

El despertar del Luton Town

Mick Harford es una pieza fundamental en el club. LUTON TOWN

Luton Town necesitó cinco temporadas para salir de la quinta división, tiempo en el cual el club se reinventó y sentó las bases de un exitoso proyecto. Gary Sweet, parte de la dirigencia del club, comentó que esa época fue una lección dura de cómo construir estabilidad en un club de fútbol.

Sweet añade que eso es algo muy difícil de lograr y si algún otro equipo quiere reinventarse como el Luton Town, la única manera de hacerlo es estando fuera de la EFL. Después de llegar a los play-offs tres veces en cuatro años, finalmente se coronaron campeones de National League en la temporada 13-14. El primer paso estaba hecho. Ahora quedaba sobrevivir en League Two (aquí es donde aparece un héroe sin igual).

La temporada 14-15 en League Two fue todo un éxito al terminar en la octava posición. Sin embargo, la campaña 15-16 tomaba un rumbo peligroso y la amenaza del descenso estaba presente. A mitad de esa temporada, Nathan Jones fue presentado como entrenador de los ‘Hatters’. Jones había formado parte del cuerpo técnico del Brighton and Hove Albion, pero ahora llegaba para enderezar el barco y guió a su nuevo equipo hacia una cómoda undécima posición de la tabla.

La temporada 16-17, la primera bajo el mando de Nathan Jones, terminó con una caída en los play-offs pero finalmente selló su ascenso a League One en 2018. Esa primer temporada en tercera división comenzó de muy buena forma, a tal punto que el Stoke City, jugando en Championship, contactó con Nathan Jones y el entrenador abandonó Luton a mitad de la temporada.

Nathan Jones vivió tiempos grises en Stoke. DAILY MAIL

En esa época apareció de nuevo el legendario Mick Harford. Tomó las riendas del equipo y los hizo campeones de League One. El club que había sufrido descensos consecutivos ahora sumaba su segundo ascenso en dos años. Rumbo a la nueva temporada, el Luton Town nombró a Graeme Jones como entrenador pero las cosas no saldrían tan bien.

El Luton Town sufrió sin Nathan Jones y Nathan Jones sufrió sin el Luton Town. La temporada 19-20 pintaba ser una catástrofe para ambas partes. El entrenador solamente duró diez meses en Stoke City y los ‘Hatters’ estaban prácticamente descendidos a falta de una decena de partidos.

En mayo del 2020 y tras el parón por el COVID-19, Nathan Jones regresó a Luton Town y terminó evitando el descenso de una forma increíble. Se encontraban a 10 puntos de la salvación, pero desde su llegada solamente perdieron uno de los últimos nueve partidos y lograron permanecer en Championship.

La Championship estaba siendo una prueba extremadamente dura para el Luton Town. Sin embargo, el regreso de Nathan Jones revitalizó al equipo. La pasada temporada 20-21, los ‘Hatters’ terminaron en una muy meritoria duodécima posición.

Un club comprometido con su comunidad

Existen varios factores que hacen al Luton Town un club ejemplar y lleno de carisma. Es el equipo profesional más antiguo del sur de Inglaterra. Su estadio, Kenilworth Road, es quizás uno de sus aspectos más curiosos. Este recinto está enclavado en un barrio residencial, de tal forma que la entrada al estadio está ubicada en fachadas de casas y los aficionados visitantes observan los patios traseros mientras caminan hacia su asiento.

Sin embargo, la magia de Kenilworth Road será reemplazada por la modernidad de Power Court. Este nuevo estadio, con capacidad para unas 23.000 personas y con vistas a terminarse en 2024, incluirá toda una remodelación y desarrollo de áreas aledañas al estadio.

Esto supondrá la generación de 10.000 nuevos empleos, así como el ingreso de unas 250 millones de libras anuales a la economía local. Recordemos que Luton es una ciudad industrial y en decadencia, por lo que este nuevo estadio será un centro de desarrollo muy importante para la localidad.

El Luton Town es un club centrado en la comunidad. No aceptan patrocinios relacionados con casas de apuestas, una decisión ejemplar que pocos clubes toman. Los dirigentes son originarios de Luton, por lo que existen fuertes raíces entre el club y la ciudad.

Además, realizan abundante trabajo comunitario y son acreditados por la ‘Living Wage Foundation’, que reconoce el salario digno otorgado a los empleados. También colaboran con ‘Level Playing Field’, que busca una experiencia inclusiva para aficionados con discapacidad.

Mick Harford, ese hombre tan importante en el club, ha estado viviendo una batalla muy complicada. A finales del 2020 se le diagnosticó cáncer de próstata. El staff del club logró recaudar 27.000 libras para ayudar con los costos del tratamiento y, tras largos meses, Mick Harford está de regreso como asistente de Nathan Jones. Como era de imaginarse, Harford fue recibido como un auténtico héroe por lo hecho dentro y fuera del campo.

El objetivo de Premier League

Gráfico que muestra el progreso del Luton Town. COYH

Antes hemos hablado del crecimiento exponencial del Luton Town en la cancha: en 2015 padecían en quinta división y ahora están cerca de la Premier League. Los ‘Hatters’ descendieron en la primera campaña de la Premier (1992-1993) en su historia, y ahora están cerca de volver.

Esta presente temporada está siendo magnífica, pues el Luton se ubica en puestos de play-off de promoción a Premier. Si bien el ascenso directo se antoja difícil, mantenerse en play-off está a su alcance. Según las proyecciones de FiveThirtyEight, los ‘Hatters’ tienen un 76 % de probabilidad de entrar en promoción y, de momento, un 23 % de ascender de forma directa a la Premier League.

La actual plantilla del Luton Town es muestra del reclutamiento tan efectivo del club, donde construyen poco a poco y han logrado una combinación perfecta de jugadores con amplio recorrido, veteranos experimentados y jóvenes emocionantes. Cuentan con uno de los presupuestos más bajos de Championship y su valor de plantilla es de 21 millones de euros, compitiendo con equipos como Fulham y Bournemouth que tienen valor de hasta ocho veces más.

Pelly Ruddock Mpanzu lleva jugando en el Luton desde National League, acumula más de 320 partidos con el club, ha ascendido en tres ocasiones y tiene solamente 28 años recién cumplidos. Otros jugadores importantes como Dan Potts, Luke Berry, Harry Cornick y Danny Hylton han estado desde la época en League Two.

Mpanzu ha vivido los buenos y los malos momentos. PA

Algunos jugadores experimentados son Robert Snodgrass, Cameron Jerome, Sonny Bradley, Henri Lansbury, Jordan Clark y Kal Naismith. Gente como Snodgrass y Jerome incluso tienen pasado en Premier League, mientras que otros son todos unos estandartes de las divisiones inferiores del fútbol inglés.

Por si fuera poco, también cuentan con una camada de jóvenes muy interesantes como James Bree, Allan Campbell, Elijah Adebayo (máximo anotador en liga) o Carlos Mendes Gomes, entre otros.

El escenario está listo. El Luton Town, protagonista de esta historia, ha tenido que tocar fondo para revertir su suerte y levantar cabeza. Un equipo que ha pasado buenos y malos momentos, acompañado en su camino por figuras clave como Harford y Jones. Su propia historia aún está por escribirse. En pocas semanas seremos testigos de ese desenlace.

Swindon Town, el equipo de los récords negativos

Un breve repaso a la única campaña de los ‘Robins’ en la Premier League y su tumultuoso camino desde entonces

La Premier League es el destino por excelencia en el mundo del fútbol. Grandes y pequeños sueñan con jugar en ella alguna vez o al menos presenciar un partido en sus estadios, con el público cantando a todo pulmón. Incluso si la vemos del lado de los negocios no hay nada mejor. A lo largo de la extensa pirámide que conforma el fútbol inglés, cada equipo, profesional o amateur, se ilusiona con jugar en la máxima categoría algún día.

Pocos de ellos lo consiguen y el precio por hacerlo puede ser caro si no se manejan bien las cosas. Aún así, esos equipos al menos pueden decir con orgullo que disputaron dicha competencia. Nuestro protagonista en esta oportunidad solo participó en una temporada, pero le bastó para dejar su huella en ella. Claro está, como bien adelanta el título, no fue para nada positiva.

El Swindon Town llega a la Premier League

El equipo del suroeste de Inglaterra ascendió a la Premier League en la temporada 92-93 desde la antigua First Division (hoy Championship). Los ‘Robins’ ganaron el play-off de ascenso tras terminar quintos en temporada regular. A día de hoy, 50 son los equipos que alguna vez han disputado la Premier y el Swindon es uno de los tres clubes que tan solo la han jugado otra temporada (Barnsley y Blackpool son los otros dos).

Como bien lo mencionamos en la introducción, la temporada del Swindon fue olvidable y todo comenzó desde antes del inicio. Glenn Hoddle, técnico con el que consiguieron el ascenso y ex gloria del Tottenham, se marchó para entrenar al Chelsea. John Gorman, asistente de Hoddle, se hizo cargo de la dirección técnica. Ya desde el principio todo pintaba muy mal y no haría otra cosa que empeorar.

Jugadores del Swindon Town festejan su ascenso a Premier. SWINDON TOWN

Aunque contaban con gran parte del núcleo que logró el ascenso (jugadores como John Moncur y Nick Summerbee), además de la incorporación de Jan Age Fjortoft (a quien seguro reconozcan por su trabajo comentarista para diversas señales europeas), el Swindon tuvo que afrontar muchas limitaciones desde temprano. ¿Tan grave fue la temporada para los ‘Robins’? Lo cierto es que sí, pues no consiguieron su primera victoria hasta el 24 de noviembre (16ª jornada).

Hasta entonces sólo sumaban 6 puntos. ¿Esto significa que resurgieron de entre las cenizas como el fénix? Nada más alejado que eso. Swindon siguió acumulando una serie de malos resultados y para colmo de males, Fjortoft, por el cual el club había desembolsado 1,3 millones de libras (un gasto considerable en la época), no anotaría hasta enero (y por FA Cup).

El paso del Swindon por la Premier fue claramente con más pena que gloria, pero aún falta el detalle más estrepitoso de aquella temporada 93-94. ¿Recuerdan que dijimos que ostentan uno de los récords negativos de la competición? El Swindon tiene el ‘honor’ de ser el único equipo en recibir 100 goles en una temporada. Si bien por aquel entonces 22 equipos disputaban la Premier League, lo cual implica un total de 42 fechas, difícilmente se vea superado en ese rubro. Lamentablemente, la temporada de los ‘Robins’ terminó tan abruptamente como lo fue su desarrollo. En las últimas 14 jornadas solo consiguieron 1 victoria.

Los ‘Robins’ solo disputaron una temporada en Premier League. SWINDON TOWN

Incluso se puede decir, como si lo anterior no fuera suficiente, que el Swindon Town tiene otro récord negativo entre los equipos que disputaron la Premier. En la temporada 05-06 se convertirían en el primer equipo en llegar hasta League Two después de haber estado en la élite inglesa. Bolton, Oldham y Wimbledon los acompañarían años más tarde. Luego de su descenso de primera división, sumaron otro descenso al año siguiente. Sunderland tiene un mérito semejante. Y aún hay más: en los últimos 30 años suman siete descensos, además de siete movimientos entre ascensos y descensos en lo que llevamos de siglo.

Una temporada de pesadilla

Los fans del Swindon Town no han tenido respiro en estos últimos 30 años ante tantas malas noticias. Para ser honesto, hay que conservar un afecto muy especial en tu corazón para poder soportar semejante trayecto. Esto también es fútbol. El punto álgido de la crisis de los ‘Robins’ se terminó de manifestar en la temporada 20-21. Si lo que les contamos párrafos atrás les pareció triste, no tienen idea de lo que se viene. Sí, a veces las cosas sí pueden ser peores.

Durante la temporada 19-20 tocaron el cielo tras volver a League One, pero como ya vimos antes, esas esperanzas se pueden hacer añicos al año entrante. La temporada 20-21 fue un martirio de principio a fin. Corresponde enumerar los puntos centrales del auténtico suplicio que vivió el Swindon el curso pasado y que se extendieron hasta principios de esta temporada. Bizarro es poco.

Imagen del Swindon campeón en 2020. SWINDON TOWN

Datos de la Temporada 20-21

  • El club no tenía casi recursos de utilería. 
  • No invirtieron tras el ascenso y en el medio perdieron a jugadores artífices de esa gesta.
  • Se marcha el preparador físico a mitad de la temporada.
  • Los jugadores se ofrecen a pagar sus propias resonancias magnéticas.
  • La FA se vio obligada a intervenir porque a los jugadores solo se les pagaba el 60% de su sueldo. 
  • El ayuntamiento de Swindon inicia acciones legales ante la falta de pagos en la renta del estadio.
  • Sufren 89 goles en contra en la campaña del descenso y suman un récord de 29 derrotas en una sola temporada liguera. 
  • Su dueño, Lee Power, abandona el club en junio de 2021.
  • En la pretemporada de cara al curso actual cambian de técnico de un mes a otro (en medio de los problemas legales del club y la falta de refuerzos).
  • Otros miembros del staff técnico toman las riendas del equipo. El entrenador de arqueros se encarga de informarle a ciertos jugadores que no serían tenidos en cuenta. 
  • Un jugador se queda sin contrato por el motivo más insólito: la persona con quien lo firma deja de formar parte del club y por ende se anula.
  • El club encara la pretemporada con tan solo siete profesionales. 13 de los 22 jugadores estaban a prueba.

Todas las miradas de esta debacle absoluta apuntan a un único culpable: Lee Power, ex dueño de los ‘Robins’. Power es un ex futbolista que decidió emprender en empresas de representación deportiva. Llegó a estar vinculado en 44 clubes de distintas disciplinas. Uno de los amigos de Power es Tim Sherwood, ex jugador y entrenador del Tottenham. Sherwood incluso llegó a desempeñarse como director deportivo del Swindon.

Muchas cosas se pueden decir sobre la dirección de Power, pero sin dudas la más turbia es la siguiente: en 2013, cuando se hizo cargo del club, aparentemente no fue por completo. Power era solo dueño del 50 % del Swindon. ¿La otra mitad? El mismo Power se lo atribuyó a Gareth Barry, ex jugador de Manchester City y Aston Villa, entre otros. ¿Les suena el nombre? Barry es el jugador con más partidos en Premier League hasta la fecha. Aún así, él desmintió cualquier tipo de vínculo. En su lugar, Michael Standing, ex representante del futbolista habría sido el dueño del porcentaje restante. Lo cierto es que nadie sabía esto. ¿El motivo? La FA prohíbe que futbolistas en actividad y representantes tengan negocios en un club. Lo que mal empieza mal acaba.

Imagen del Swindon campeón de League 2 en 2012. SWINDON TOWN

Una nueva esperanza

Con la marcha de Power, los malos años de Swindon quizá hayan llegado a su fin. Clem Morfouni, un empresario australiano de la construcción, adquirió al equipo en julio de 2021. Morfouni no es un nombre desconocido en Swindon. Desde 2015 lleva siendo accionista del club y en 2019 accedió al 15 % de las acciones por 1,1 millones de libras. El 85 % restante lo completó el pasado julio. Empieza un nuevo capítulo en la historia de los ‘Robins’.

Para que se apreciara el cambio de aires, en tan solo una semana al cargo, el club ya tenía un CEO, un técnico y un director de fútbol. En palabras del australiano, las metas a futuro incluyen aspirar a estar en Championship dentro de los próximos cinco años, una vez que el club sea sostenible. Por lo pronto, el primer reto es sobrevivir. De momento, se encuentran cerca de los puestos de ascenso a League One. ¿Podrán los ‘Robins’ volver a tiempos más felices y encontrar estabilidad? Es uno de los desafíos e historias más apasionantes que nos regala el fútbol inglés. Les deseamos muchos éxitos en este nuevo comienzo.

Bonus track: Villanos de un cuento

Hay un dicho que consagra que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que es alegría en unos, muchas veces es tristeza y desilusión en otros. Para el Swindon esto lo retrotrae a 1969, año en que consiguieron su máximo logro hasta el momento: la League Cup. En la final derrotarían nada más ni nada menos que al Arsenal. Este episodio es narrado en uno de los capítulos de Fever Pitch, el libro de Nick Hornby que trata diversos momentos significativos de su vida y su vínculo directo con el Arsenal. No les vamos a spoilear nada, pero piensen en las dimensiones de una derrota en Wembley por la final de una copa ante un equipo de tercera división.


Adiós, Kun, qué bueno que viniste

Sergio Agüero se ha despedido del fútbol profesional, entre lágrimas, por problemas de lesiones

Las despedidas nunca fueron fáciles. Aceptar el paso del tiempo y cómo este nos va devorando es una realidad que nos abruma. No queremos verlo, pero las agujas del reloj nos echan una carrera. Más aún, cuando el adiós viene precedido de una causa forzada. El querer quedarse y no poder, otro tormento que ignoramos. Son barreras mentales que todos vamos a tener que enfrentar en algún momento de nuestra existencia. Hoy le ha tocado dar el paso a Sergio ‘el Kun’ Agüero. Uno de nuestros ídolos de infancia.

Desde su primera aparición, ya dejó destellos de lo que podía alcanzar. Tanto es así, que sus primeros minutos con Independiente fueron para batir el récord del jugador más joven en debutar en la Primera División Argentina, destronando así a Diego Armando Maradona. Ni más ni menos. Con tan solo 15 años, un mes y tres días. Coincidiendo, además, con el adiós de Gabi Milito a los Diablos Rojos argentinos. Una plusmarca de precocidad que selló también en la Copa Libertadores. Agüero estaba ascendiendo como la espuma y pronto dio el salto a Europa. Entre una innumerable lista de pretendientes, el Atlético de Madrid fue quien le engatusó.

En Madrid vivió un idilio de película. Con menos años que millones costó, emigró y aterrizó en la capital española para seguir cumpliendo su sueño. Y tanto que si lo hizo. Fue la catapulta perfecta al estrellato. Estuvo cinco temporadas en el feudo colchonero (desde la 2006-2007 hasta la 2010-2011) en las cuales firmó un promedio superior a la veintena de goles. Cerrando este capítulo con la Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa, en 2010. El broche de oro a su despedida, que solo pudieron amargar los rumores de salida. Su último año fue el más exitoso individualmente, pero quedó manchado por su fuga a Mánchester.

Su aparición en las islas británicas fue, sin duda, el paso clave en su carrera. Allí cambió las reglas del juego inglés y se convirtió en la leyenda que hoy en día despedimos.

Agüero levanta el trofeo de Premier League. PREMIER LEAGUE

Los ‘Skyblues’ estaban carburando tras la llegada del grupo inversor de Emiratos Árabes, con el jeque Mansour a la cabeza, en 2008. Estaban guiando su camino de forma correcta, despacio y con buena letra. No querían correr antes de saber andar, pero la firma del ‘Kun’ les hizo avanzar en los procesos de forma revolucionada. Agüero, junto a figuras como Touré Yaya, Kompany o David Silva, ha redactado la historia reciente del club con una prosa sublime.

Una narrativa que empezaría de forma agónica. Si el final en Madrid fue agrio, no pudo ser más dulce su recompensa en Mánchester. Porque al final de la vida, como en los relatos, lo que quedan son momentos. Esos pedazos breves que logran ser eternos por su trascendencia. Y la primera gran estampa que el argentino parecía sacada de una película de Christopher Nolan.

La ciudad mancuniana se dividió en dos bandos. A falta del añadido, el título de la Premier League caía del lado rojo de la ciudad. Como era costumbre, Sir Alex Ferguson iba a volver a ganar el campeonato doméstico. Pero un giro de guion, con un gol de Dzeko a la salida de un córner, dejó un final no apto para cardíacos. La realización de Sky Sports mostraba en segunda pantalla cómo el Manchester United había vencido al Sunderland, mientras los ‘Citizens’ se acercaban al área rival. El ‘Kun’ cazó un balón suelto en el área, fintó a un defensa y reventó el balón más con el corazón que con su bota diestra. Podríamos decir que se hizo el silencio, como dijo Iniesta tras su gol en Johannesburgo, pero sería mentir. Es imposible no recordar aquel «Agüerooooo» que Martin Tyler chilló y que, al resto, nos erizó la piel.

Secuencia de uno de los goles más trascendentales de PL. PREMIER LEAGUE

Este fue, sin duda, el momento que cambió el destino del Manchester City. De estar siempre a la sombra del grande, viendo como se codean por los mejores escenarios y siempre conquistando las cumbres más altas. Por primera vez, David venció a Goliat. Algo que podía haber sido anecdótico, se convirtió en tendencia. Agüero y compañía hicieron norma de la excepción y cambiaron las reglas en Inglaterra.

Después del título ganado con suspense en 2012 vendrían cuatro más. El niño que salió en Independiente y maduró en España, se consagró en Inglaterra. Convirtiéndose en uno de los mejores artilleros de los últimos tiempos. En Premier League sus números son de escándalo: 184 goles que lo convierten en el cuarto máximo anotador histórico y el segundo con mejor promedio (0,67 goles por partido) en el top-30, solo por detrás de Henry (0,68 g/p). Un binomio, el del francés y el argentino, que ha traído el debate sobre quién ha sido el mejor extranjero en la historia de la competición inglesa. Una controversia que se guía por subjetividad, gustos personales y una cantidad ingente de varemos, pero que está sobre la mesa.

No obstante, lo que ha significado el ‘Kun Agüero’ en Inglaterra va más allá de lo cuantitativo. Cifras y títulos tiene a raudales, pero su sombra en el Eithad es larga. Ahora mismo, Pep Guardiola tiene perfeccionada una obra maestra construida con todo lujo de detalles. Un equipo coral que opta a todo. Orfebrería cuidada al máximo exponente. Sin embargo, este rodillo ‘Citizen’ no podría existir sin todo el proceso de crecimiento previo. Ese por el cual Agüero se ha convertido en su máxima leyenda. Sin grandes sobresaltos y con el trabajo constante de una hormiga, su sello siempre estará grabado en el salón de la fama británico. Solo ha conseguido un título de máximo anotador, en la 2014-15, pero su regularidad está fuera de toda duda.

Puro carisma y naturalidad. PREMIER LEAGUE

El único pero que se le puede poner al ‘Kun’ ha sido eso, no tener un gran sobresalto, una gran noche. Más allá de la constancia fin de semana a fin de semana, prestigiosa cuánto menos, nos deja una espina clavada que no firmase su nombre en las noches de martes y miércoles. Esas que dejan trascendencia histórica. Las que, con el paso de los años, provocan preguntas indagadoras de nietos a abuelos. Sin ir más lejos, todos sus rivales al artillero de nuestra época las tienen: Luis Suárez, Karim Benzema o Robert Lewandowski. Era la guinda a su pastel. La cúspide en su excelencia.

Su último día en el fútbol profesional ha sido entre lágrimas, en Barcelona y con muchas cosas por explicar. Un recuerdo que no hace justicia con lo que ha sido y lo que es. El amigo de todos. Un tipo risueño trascendiendo más allá de los terrenos de juego. Ojalá crecer y ser como el ‘Kun’. Con ese don del carisma y la naturalidad.

¡Adiós, Kun, qué bueno que viniste!

Otra vez Salah

Ha formado parte del mejor grupo de rock y brillado como solista cuando sus compañeros no han estado a la altura. Ganar el Balón de Oro sería la guinda del pastel. El reconocimiento que le falta

Otra vez. Otra vez Mohamed Salah. Eso es lo que pensamos cuando cada lunes vamos a repasar los resultados del fin de semana y vemos que el Liverpool ha vuelto a ganar. Una rutina que empezó en el verano de 2017 y a la que nos ha malacostumbrado. Viviendo en el día de la marmota donde es dueño y señor de Anfield, mientras pasa por debajo del radar. Tal vez por su actitud sosegada y muy poco polémica, pero es una de las injusticias más recientes del mundo del fútbol.

En sus inicios fue uno de tantos casos de cesiones interminables del Chelsea. Durante esos años pudo visitar Italia, más concretamente Florencia y Roma. En esa época de crecimiento se le atisbaban cualidades innatas, pero que le focalizaban a una única función: el desborde. Era rápido, rapidísimo, pero sus cifras no reflejaban el volumen ofensivo que nacía de sus botas. Hasta que decidió emigrar a las islas británicas, acercarse a un entrenador alemán y generar una asociación de éxito junto a un brasileño y un senegalés. Ahí cambió su carrera.

Desde que puso el primer pie en el John Lennon Airport de Liverpool ha estado codeándose con las más altas figuras del deporte rey. Ni los más optimistas lo habrían podido vislumbrar.

Tuvo un inicio meteórico. Tanto es así que batió el récord de goles en una temporada en Premier League en el siglo XXI. 32 tantos, casi nada. Ni Cristiano Ronaldo, ni Thierry Henry, ni Luis Suárez. Un año excepcional sin lugar a duda. Pero tocaba mantenerlo en el tiempo. Podía ser una estrella o una estrella fugaz. Un ‘one season wonder’ como otros tantos o dejar su huella en la historia del fútbol inglés.

Salah durante la temporada 2017-2018. GETTY

Las temporadas seguían sucediéndose y la ciudad de Liverpool era una fiesta. Tan solo el Manchester City parecía poder aguársela. Y no han sido tantas las veces. Lejos quedaban los resbalones y las caras largas entre el mal tiempo británico. La gente rebosaba en ‘The Kop’, en los bafles retumbaba The Beatles y Mohamed Salah se había convertido en el faraón de Anfield. Así logró su segunda bota de oro en la Premier, compartida con su compañero en ataque Sadio Mané y con Pierre Emerick Aubameyang. Dos de dos.

Pero no fue en Liverpool, sino en Madrid donde el proyecto de verdad alcanzó la gloria de nuevo. Un primer tachón en la lista de cosas pendientes: volver a tocar metal. Solo quedaba una tarea pendiente. Tal vez la más dolorosa. Esa que tantas malas postales ha dejado en la memoria de los ‘Reds’: ganar la Premier League.

Mohamed Salah tras ganar la Champions League. LIVERPOOL FC

Y tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompió. En el verano de 2020, en mitad de una pandemia mundial, rompieron la maldición de 30 años sin ganar una liga. Pero las portadas no eran para Mohamed Salah. El público se había olvidado del egipcio. O puede ser que hubieran connaturalizado su rendimiento inverosímil. Sea como fuere, ese primer año de explosión había opacado la constante en la que vivía. Incluso se dudó sobre quién era el mejor del tridente. Mientras que él seguía siendo el mismo, tan solo había subido el nivel de su entorno.

Llegaron caras nuevas al vestuario en 2020: Thiago, con la vitola de ser campeón de la Champions y uno de los mejores centrocampistas del continente, y Diogo Jota. Dos perfiles que iban a darle profundidad de plantilla y versatilidad al vestuario. La cúspide de la perfección, la mejoría de algo inmejorable. Con ellos, la apisonadora de Klopp parecía que no iba a cesar. Sin embargo, todo cambió con la lesión de Virgil Van Dijk. El castillo de naipes se derrumbó y todos destaparon sus carencias. Ni los centrales eran tan fiables como parecían, ni Alisson tan imbatible, ni los atacantes parecían fluir sin su salida de balón. Todos se quedaron por el camino, excepto uno.

Lejos del Muro de Breda hace mucho frío, no para el faraón de Anfield. Otra vez se echaba el equipo a la espalda, como había hecho siempre, pero sin los acompañantes de siempre. En vez de formar parte del mejor grupo de rock, era un solista que levantaba a la grada. Pero los focos tampoco le enfocaban. El Liverpool estaba en el punto de mira y nadie se fijaba en su ala derecha. Esa que, aunque torpedeara el vuelo, le mantenía en pie. Tal fue la caída que el objetivo final se alejó del inicial, pero se alcanzó. Gracias a los 22 goles y las cinco asistencias de Salah. Clasificados para la Champions, tocaba arrancar esa página del cuaderno y poner la vista en la temporada siguiente. Una en la que se asumía complicado tener éxitos.

Mientras Klopp y su gente caían en picado, Manchester City y Chelsea habían dejado el listón muy alto. Además, su verano parecía alejarlos del resto de mortales. O eso pensábamos. Porque esta temporada el Liverpool ha decidido que la lucha por el título va a ser de tres. Con todos los efectivos disponibles y el egipcio liderándolos, se ha colado en las quinielas al campeonato de la Premier League. Sin grandes cambios ni desembolsos multimillonarios recientes. Confiando en los de siempre y otorgándole el bastón de mandos al mejor jugador de la Premier League. Como mínimo, estos últimos cuatro años.

Muchos son los que piden el Balón de Oro par el egipcio. LIVERPOOL FC

Porque no es descabellado decirlo ni pensarlo. Su equipo ha podido ser mejor o peor, le ha dado igual. Comenzó en el más puro rock and roll y se salió. Cuando llegaron tiempos de bonanzas él estuvo ahí, aunque nadie se diera cuenta. Se hundía el barco y, como buen capitán, supo sacarlo a flote. Siempre ha sido el mismo. Y ahora está demostrando lo que ya sabíamos, solo tenían que decírnoslo.

Hablar de premios siempre es complicado. Dependen de ellos una multitud de factores, entre ellas una imposible de medir: la subjetividad. Lo que no deja lugar a dudas es que Salah debe entrar en esos debates. Comer en la mesa de Cristiano Ronaldo y Leo Messi ha sido algo imposible durante muchos años. Pero, ahora que con la edad han invitado a nuevos huéspedes a sus comidas, quién sabe si el egipcio puede optar a alguna distinción. Sería la guinda del pastel. El reconocimiento que le falta.

Yo te conozco

De Mar del Plata a Birmingham. De promesa a confirmación. De ‘eterno suplente’ a héroe. Este ha sido el camino de Emi Martinez

Emiliano ‘Dibu’ Martínez ha firmado una Copa América de ensueño y ha sido clave en la obtención del trofeo para la selección argentina. Sin ir más lejos, cuatro vallas invictas en seis partidos (incluida la final) y cuatro penales atajados (tres en las semis ante Colombia), son números brutales. Esto también le ha valido ser electo como mejor arquero del certamen, algo que venía de logar en la pasada temporada de la Premier League. El nombre de Martínez comenzó a sonar con fuerza a mediados del año pasado, cuando se adueñó del arco del Arsenal, se reconoció con su monumental campaña en el Aston Villa y se terminó de consolidar tras la competencia continental. Este artículo viene a contar ese proceso, pero con un giro: desde la mirada de un hincha.

La infancia de Martínez fue como la de muchos niños que sueñan llegar lejos gracias al fútbol y darle un sustento a su familia. De orígenes humildes, su personalidad comenzó a forjarse al ver los sacrificios diarios que hacía su familia para llevar comida a la mesa. Con tan solo 12 años, ‘Dibu’ emprendería un viaje con rumbo a Capital Federal para formarse en las divisiones inferiores de Independiente. Acá comienza otro sacrificio y otra lucha: la suya. Un adolescente persiguiendo su sueño en una ciudad nueva y lejos de su familia, pero con la mente puesta en hacer valer la oportunidad y crecer como futbolista. Martínez fue un habitué de las categorías inferiores de la selección argentina y eso atrajo el interés del Arsenal.

Tras una prueba exitosa en el club de Londres, Martínez decidió aceptar el ofrecimiento y mudarse a Inglaterra para formar parte de los ‘Gunners’ con tan solo 17 años. Su mentor, Pepe Santoro, le recordó la importancia de aprovechar su chance. «Él tenía muchas dudas porque se iba a un país distinto, sabía que era una gran oportunidad. Yo durante esos días le decía que el tren muchas veces pasa una sola vez y no se repite».

Emiliano Martínez en una gira con el Arsenal. ARSENAL FC

Así comenzó un camino que lo vería pasar por Oxford United, Sheffield Wednesday, Rotherham, Wolverhampton, Getafe y Reading . Seis equipos en 10 años, hasta que le llegó su oportunidad en la 2019-2020; primero como suplente de Bernd Leno y luego, tras la lesión del alemán frente a Brighton, como arquero titular. En ese tramo final de una temporada ya convulsionada por el Covid, Martínez lograría afirmar la defensa de los dirigidos por Arteta, consiguiendo tres vallas invictas en nueve partidos de Premier League y obteniendo la FA Cup y la Community Shield. Esto, lamentablemente, no bastó para asegurarle el puesto en Arsenal y en el pasado verano, Aston Villa desembolsó 17,4 millones de libras para hacerse con sus servicios. Desde entonces, la historia es conocida: mejor arquero de la temporada en Premier League y mejor arquero (y campeón) con Argentina de la Copa América.

Etapa en el Arsenal

Acá es donde dejo todo atisbo de opinión objetiva, pues seguí con especial interés cada partido que ‘Dibu’ disputó con la camiseta ‘Gunner’. Tan solo el tercer argentino en la historia en jugar en el club, Arsene Wenger asegurando que sería el arquero titular del futuro y Martínez cumpliendo con sólidas actuaciones cada vez que veía minutos de juego. Razones no faltaban. De todos modos, como verán, esa confianza ciega por todo lo mencionado previamente no es de termo porque las pruebas están a la vista y siempre lo estuvieron. Solo que ahora, el mundo por fin puede apreciarlo.

Como bien se sabe, Martínez siempre tuvo que correr desde atrás y pelear por un lugar en el arco del Arsenal: Szcezcny, Fabianski, Almunia, Manonne, Ospina, Cech y Leno. Todos nombres que si no estaban en el club, se sumaron para ocupar el buzo del ‘1’ con mayor o menor éxito en sus 10 años en Londres. En todo ese tiempo acumuló 38 partidos contando todas las competencias (‘Dibu’ alcanzó la misma cifra en tan solo una temporada con el Aston Villa). ¿Quieren más datos para ver la dimensión de su temporada pasada? Previo al comienzo de la temporada 20-21 tan solo había disputado 15 partidos de Premier League con la camiseta de los ‘Gunners’. Una auténtica reivindicación.

Arsene Wenger sobre Emi Martinez en 2014.

Una de las claves del éxito de Emi en su estancia en Inglaterra yace en su capacidad de adaptación. Comentan sus ojeadores que desde el primer minuto se mostró dispuesto a aprender sobre la cultura inglesa y a integrarse al grupo. Otras de las virtudes que demuestran la fortaleza y temple de Emi es su deseo de hacerse valer siempre y de privilegiar su aprendizaje. De asumir la responsabilidad que implica ser el arquero titular en un equipo. Así lo recordó José Gómez, técnico del Reading tras el paso de ‘Dibu’ por los ‘Royals’.

Hablando de Reading, fue justamente un enfrentamiento ante los ‘Royals’ por League Cup, uno de los primeros pasos de Martínez en el Arsenal. El partido fue uno para el recuerdo, que finalizó con un 7-5 a favor de los del norte de Londres en tiempo suplementario. Pasarían dos años para que Emi tuviera una nueva oportunidad en el arco tras las lesiones de Ospina y Szcezny. ¿El rival? Manchester United. Meses después el debut en Champions League ante Anderlecht, para luego conseguir su primera y única (hasta ahora) valla invicta en la competencia. En aquella ocasión, fue triunfo 2-0 ante el Borussia Dortmund. Para 2017 sumaba tan solo cuatro partidos en Premier de los cuales, tres fueron con el arco a 0. En una palabra, sólido.

La cesión al Reading sería uno de los puntos de inflexión en su carrera. Tras volver, Martínez le comunicó a Unai Emery que estaba decidido a pelear por el puesto o irse. Ante el retiro de Cech, la oportunidad de contar con más minutos era una realidad. Segundo arquero por detrás de Leno y con la posibilidad de mostrarse en las copas. La gran oportunidad llegaría, lamentablemente, tras una fuerte lesión sufrida por el portero alemán. Estas son cosas que también tiene el fútbol. Un caso más de un jugador que termina de demostrar sus habilidades a raíz de una lesión de un compañero. Lo importante pasa por ser capaz de estar a la altura de los acontecimientos. Emi Martinez lo estuvo.

‘Dibu’ Martinez en un partido de Premier League. ARSENAL FC

Aston Villa y confirmación

La temporada 20-21 está aún fresca en la memoria y las actuaciones de Emi Martínez son bien conocidas, así como también las consideraciones que recibió al respecto. Acá unos datos sobre la temporada de ‘Dibu’ en los villanos: 15 porterías a cero (tercero en la competición), 142 paradas (tercero), 42 despejes (primero).

Como se puede apreciar, quedó solo por detrás de los porteros del City y del Chelsea (dos de las mejores defensas del mundo) en arcos a cero. Por otro lado, tuvo salvadas al nivel de dos porteros de equipos que terminaron descendiendo, los cuales siempre son exigidos más. La diferencia está en que Martínez fue vital para asegurar el resurgimiento de los villanos.

Previo a su desembarco en Birmingham, el Aston Villa había contratado arqueros en cinco mercados de pases previos. Martínez había pasado por seis equipos en 10 años antes de tener su oportunidad en el Arsenal. Resumiendo, se puede decir que eran el uno para el otro. Por esas cosas del destino, ‘Dibu’ necesitaba tanto al Villa como el Villa a ‘Dibu’. Todo en pos de la consolidación de ambos.

Dibu Martinez recibe el premio a mejor jugador del año por el ‘Supporters Club’. ASTON VILLA

Particularmente siempre seguí al Emi. Estaba orgulloso de tener un compatriota que defendiera los colores del equipo que amo desde pequeño a la distancia y que se mostrara tan maduro cada vez que le tocaba salir a la cancha. La estima que le tenía Wenger sin dudas influía en mi confianza sobre ‘Dibu’, pero era certificada porque nunca desentonaba. Verlo atajar regularmente sobre el tramo final de la 19-20 tras la pandemia, solo demostraba lo que yo orgullosamente ya sabía: estaba para cosas grandes. Se lo dije a mis amigos y les hablé del potencial de ‘Dibu’. Su seguridad para despejar centros, su capacidad de iniciar el juego desde abajo, sus reflejos y potencia bajo los tres palos no eran extraños para mi. Esto no es para hacer gala de una reflexión personal y quitarle el foco a lo importante. Esto es una muestra de felicidad por un compatriota al que tuve la suerte de ver (aunque pocas veces) desarrollarse profesionalmente y dar un paso al frente cuando era necesario. Si bien me duele verlo lejos del Arsenal, me hace inmensamente feliz ver lo que ha conseguido y conseguirá en un futuro no muy lejano.

Siguiente pantalla

Mason Mount está quemando etapas como si de pantallas de un videojuego se tratara, demostrando ser el mejor jugador del Chelsea

Hoy en día es casi imposible dejar que un futbolista crezca y se desarrolle a su ritmo. No todos deben ser Haalands ni Mbappés que, siendo churumbeles, la rompen en cualquier escenario. En ocasiones olvidamos las edades y etapas de ciertos, exigiéndoles un compás de crecimiento irreal. Existen unas fases de desarrollo personal y futbolístico para alcanzar una madurez que les otorgue el clímax de su carrera. En esa línea argumental, Mason Mount está superando estos ciclos como si pasase pantallas de un videojuego. Evidenciando un talento y una personalidad que le elevará el techo hasta donde él quiera llegar.

El primer nivel se lo encontró en la cantera del Chelsea. Nacido en la ciudad costera de Portsmouth pasó rápidamente a disciplina ‘Blue’ en 2005. Aquel curso de fantasía donde, de la mano de José Mourinho, alcanzaron los 91 puntos. En sus años como filial del Bridge se erigió como uno de los más destacados, debutando en el equipo sub-18 cuando todavía era un sub-15. Además, fue campeón y MVP del europeo sub-19 de 2017. Una etapa de formación sobresaliente que le permitió dar unos primeros pasos astronómicos en su carrera.

Tras este periodo, comenzaba el más difícil en la constitución de un futbolista. Más aún si formas parte del organigrama del Chelsea. En el Bridge entras en la red de cesiones eternas, sin rumbo fijo, que deben ser complicadas de llevar. Un sinfín de vaivenes en un jugador que apenas está comenzando su andadura profesional puede costarle caro a nivel mental. Primero fue a Holanda en el verano de 2017, concretamente al Vitesse. De la mano de Henk Fraser primero y después de Edward Sturing fue un año de trivialidad a nivel colectivo. Un sexto puesto en Eredivisie y una caída en fase de grupos de Europa League. Sin embargo, en los Países Bajos completó una temporada de gran crecimiento individual, logrando dobles dígitos de goles y asistencias. Un paso fructífero en su carrera que no le valió la confianza de Maurizio Sarri.

Mason Mount durante su etapa en el Vitesse. GETTY IMAGES

Parecía entrar de lleno en la dinámica trotamundos de los filiales del Chelsea cuando aterrizó en el Pride Park Stadium, en la ciudad de Derby. Sin embargo, allí conoció a su principal valedor: Frank Lampard. Un paso que cambió el rumbo de su carrera. Juntos llegaron a los play-offs de ascenso y cayeron en la final ante el Aston Villa. No obstante, ya dejó constancia de su potencial en las islas, demostrando que merecía un lugar en la máxima élite inglesa. Y lo consiguió en el equipo de su vida, además, de la mano de su padrino futbolístico. Propiciado por la imposibilidad de fichar, pero se hizo justicia con los nómadas que viajaban bajo la insignia del Bridge. Otra pantalla superada.

En este juego sucesivo de crecimiento, el siguiente nivel estaba hecho para futbolistas de una dimensión cuantiosa. Ante un panorama desolado en el Chelsea, se cedió el testigo a los jóvenes. Una responsabilidad que merecía una muestra de carácter y coraje más que de talento. Fue el primer gran escaparate de Mason Mount y compañía ante los grandes focos mediáticos. Y no decepcionaron. El proyecto se sostuvo con un cuarto puesto en Premier League, un subcampeonato en FA Cup y los octavos de final de la Champions League. Pero, a nivel individual, el joven de Portsmouth demostró todavía más, liderando a un grupo de adolescentes que querían comerse el mundo. No mostró ni un ligero atisbo de empequeñecimiento ante ese gran escenario.

Y con esto llegó el verano de 2020. Parecía que dentro de la nueva normalidad el joven inglés iba a encontrar un ápice de calma. Sin embargo, a revueltas de mascarillas, gel hidroalcohólico y una grave crisis financiera, el Chelsea rompió el mercado con la contratación de Havertz, Werner, Ziyech, Ben Chilwell, Edouard Mendy y Thiago Silva. Mandando un claro mensaje de desconfianza a sus nómadas, que se habían convertido en sedentarios ante una situación de necesidad. A pesar del renombre que tienen estos fichajes, Mason Mount inició la negativa de dar el brazo a torcer. Con Frank Lampard en el banquillo tenía la oportunidad de redimirse ante el trato recibido. Y lo hizo. Con el inglés primero y ahora con Thomas Tuchel. Surgieron problemas de adaptación en muchos de los nuevos y el canterano sofocó todos los fuegos abiertos en Stamford Bridge.

Mason Mount y Reece James celebrando el gol de la victoria ante el Liverpool. GOAL

En un año tan convulso está siendo el mejor futbolista de los ‘Blues’ y prácticamente se le había descartado de los planes. Ahora ha apaciguado los problemas que tenían en la Premier League y se ha marcado su próximo objetivo. Ha superado los cuartos de final de la Champions League exhibiendo talento y personalidad contra el Porto. Ni la competición del miedo consigue sacar una mueca de incertidumbre en el rostro de Mount. Con una imagen de niño bueno, algo pillo pero sin maldad alguna, se oculta un competidor nato. Un futbolista que acaba de nacer al mundo y evidencia esa mentira piadosa de «donde no llega tu calidad llegan tus huevos» que acuñó Carles Puyol, pero que todos los futboleros hemos recitado alguna vez. Porque el carácter es casi más importante que las aptitudes meramente naturales de un jugador, pero la una sin la otra se quedan cojas. Y ambas están encarnadas en el genio del Bridge.

No le han parado de poner piedras en el camino a Mason Mount. Y las ha roto todas. Cesiones que parecían ser su destino final, pruebas de fuego en su primer año en la Premier y un abandono cuando se había convertido en el jerarca del equipo. Unas pruebas que solo han evidenciado y fortificado su identidad. Ahora le toca afrontar las semifinales de Copa de Europa, su siguiente pantalla. Además de la Euro con Inglaterra. Grandes citas hechas a su corte y confección. Un traje diseñado para las grandes citas.

El fantasma de las navidades pasadas

El galés ha llegado justo para subir de estamento al Tottenham recordando sus grandes momentos

La carrera de Gareth Bale es meritoria de un análisis a través de un prisma distinto al del resto de futbolistas. El galés cada mañana mirará las estanterías de su casa y verá cuatro Champions Leagues, cuatro Mundiales de clubes, dos ligas españolas y varias supercopas y copas, nacionales e internacionales. Una cantidad de metal que deslumbra a la gran mayoría de futbolistas en la faz de la tierra. Una vida ‘dedicada’ al fútbol que, de no ser por su actitud, debería ser recordada e histórica. Sin embargo, sus polémicas extradeportivas, junto a la desidia que ha exhibido sobre el verde en los últimos años, han oscurecido el brillo de todo lo que ha conseguido.

Este verano decidió dar el paso que podía encauzar sus años finales hacia una desembocadura alejada de las aguas bravas. Volver a la que fue su casa, donde nació al foco mediático del deporte rey, parecía ser el ecosistema ideal para encontrarse a sí mismo. Durante el otoño y el invierno, el frío londinense congeló el anhelo por renacer del galés. Pero ahora que se acerca la primavera y los colores empiezan a apoderarse de los prados, él está buscando su propio florecer. Como si el fantasma de las navidades pasadas se le hubiera mostrado durante las vacaciones de enero.

En la novela de Charles Dickens, un espectro se muestra ante el avaro Ebenezer Scrooge con el fin de que cambiara su actitud. Para llevar esta tarea a cabo le muestra diversas imágenes de su pasado, para evidenciar que sus comportamientos deben cambiar. Una historia que se nos viene a la cabeza cuando hablamos del de Cardiff y su crecimiento repentino. Postales y recuerdos mágicos grabados en su retina. Esto le ha llevado de ser una pieza anodina para José Mourinho, que ni siquiera contaba como revulsivo, a ser la pieza determinante del Tottenham con cuatro goles y tres asistencias en apenas diez días. Un giro de los acontecimientos imprevisible y, a su vez, imprescindible.

Los ‘Spurs’, comandados por Kane y Son, comenzaron la temporada a un nivel superlativo. Con un carácter explosivo al atacar los espacios se situaron por un tiempo en lo más alto de la clasificación. Un lugar que, a priori, era una simple utopía. Aún siendo un equipo redondo, era quimérico sostener ese nivel de regularidad y competitividad a lo largo de 38 jornadas. Los más ilusos, presos por la necesidad de vivir historias diferentes, imaginamos una narrativa distinta a la actual. Pero los últimos campeones de la Premier League han sido Liverpool y Manchester City, batiendo todos los récords habidos y por haber, con 100, 98 y 99 puntos. Cotas de puntuación ilógicas y que caerán más pronto que tarde, pero que dejan un listón solo al alcance de los dos proyectos dominantes en Inglaterra. Con el paso de los fines de semana llegó la niebla a la capital inglesa para llevarse cualquier atisbo de esperanza.

Los ‘Sky Blues’ han vuelto a su velocidad de crucero que imposibilita todo tipo de competencia. Pero, más allá de ese crecimiento, la caída del Tottenham ha sido mayúscula. Ha pasado de soñar con tocar metal después de trece años a rogar un boleto para cualquier competición europea. Hasta la Conference League suena a objetivo hoy en día. Al final, cuesta mantener el galardón a la regularidad que le otorgó Mauricio Pochettino al club. Pero el argentino se fue y con él la consistencia.

Bale ha vuelto a casa para hacer grandes a los ‘Spurs’. GETTY IMAGES

En el lugar de su antiguo técnico, ahora cuentan con Gareth Bale como emblema de grandeza. Ideas y conceptos que difieren de forma quirúrgica entre argentino y galés. Uno garantizaba la estabilidad del día a día, de cada fin de semana. Lo dotaba de esa cualidad tan compleja que hace a un equipo bueno. Mientras que el otro se aleja de ese partido a partido, como bien diría el Cholo Simeone, para proporcionar un halo de grandeza. Dos caminos distintos que llevan a paraderos opuestos. Se alabó a ‘Poche’ por su gran virtud, pero le castigó no tocar metal. Eso mismo que el de Cardiff lleva en su ADN.

No será el mejor jugador en nómina para los ‘Spurs’, pero responde las dudas de majestuosidad que nublan la realidad ‘Lyliwhite’. No hay un futbolista en todas las islas que haya tenido más noches grandes en el viejo continente. Esas de martes o miércoles que separan a los futbolistas buenos de los históricos. Infinidad de jugadores han quedado en el camino de la derrota por intentar lograr lo que un día fue rutina de Gareth Bale. Lejos quedan esas lunas, pero la aureola mística no se pierde. Es una cualidad abstracta que va con el individuo.

El galés ha vuelto a encontrar la forma. TOTTENHAM HOTSPUR

Es por ello que ahora, en el momento de la verdad, lo mejor que le ha podido pasar a Mourinho es activar al jugador en propiedad del Real Madrid. En otros meses sería de menor relevancia, pero él florece, como los árboles, en primavera. Estando vivos en Europa League y con la necesidad de escalar puestos en Premier, computar con un peso como el de Cardiff hace que la moneda caiga cara cuando todavía está en el aire. Ahora el club se encuentra más cerca del sueño de vincular un trofeo al gallo que luce el Tottenham Hotspur Stadium.

Tal vez la historia hace que con Gareth Bale sea mejor saber dónde se pisa. También se puede narrar desde la perspectiva opuesta. Intermitente y determinante a partes iguales. Pero lo único imborrable son sus postales gloriosas a raudales. Momentos que necesita el Tottenham para demostrar que pertenece al selecto club de la más alta aristocracia inglesa. Un asiento que acomoda su propio Ebenezer Scrooge tras la visita del fantasma de las navidades pasadas. La llegada del verano nos relatará el desenlace de esta novela.

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