Oldham Athletic, la crónica de un descenso anunciado

Tras años de inestabilidad en el campo y fuera del mismo, este club abandona el fútbol profesional

El Oldham Athletic, un club humilde rodeado de poderosos equipos millonarios, sucumbió la pasada temporada en League Two y descendió a Non-League. Esta institución, la cual participó en la temporada inaugural de la Premier League (92-93), ahora encara un futuro escabroso y oscuro en la quinta división inglesa.

Para conocer mejor esta situación hemos hablado con un aficionado del Oldham Athletic llamado Kieran, quien lleva apoyando a los ‘Latics’ desde hace varias temporadas. La entrevista original se realizó en inglés, por lo que este artículo presenta una traducción al español.

Pregunta: ¿Quiénes son los principales culpables de este descenso y del fracaso deportivo en los últimos años?

Respuesta: Obviamente la culpa tiene que ser del dueño Abdallah Lemsagam, cuyo principal error fue nombrar a su hermano, Mohamed, como director deportivo. Su falta de conocimiento del fútbol de League Two, junto a su desprecio por el club, la historia, su importancia en la comunidad y sus aficionados se ha demostrado en una toma de decisiones lenta e ineficaz para tratar de mantenernos al día. Por ejemplo, nombró como entrenador a Keith Curle, reemplazándolo después por Selim Benachour del equipo juvenil, ​​y luego esperó hasta enero cuando teníamos una desventaja de ocho puntos para nombrar a John Sheridan, tirando a la basura la única oportunidad que tenía el club de mantenerse en pie. Algunos fanáticos culpan a los jugadores y, hasta cierto punto, puedo estar en desacuerdo, particularmente cuando han demostrado que pueden realizar actuaciones decentes. Sin embargo, gran parte de los futbolistas de la plantilla claramente no eran lo suficientemente buenos para competir en League Two.

Abdallah Lemsagam se ha convertido en un dueño terrible. SKY SPORTS

P: ¿Cuál es la actitud y el sentimiento actual presente en el grupo de aficionados del Oldham Athletic?

R: Como te podrás imaginar, el sentimiento hacia los propietarios y la junta directiva es bastante tóxico, y la gran mayoría de los aficionados quieren verlos fuera a toda costa. Los propietarios han convertido a nuestro club en el hazmerreír tanto dentro como fuera de la cancha, con notables horrores esperpénticos de relaciones públicas. Esto incluye la prohibición de entrada al estadio de dos aficionados por «promover la aversión al club» al editar la cara de los propietarios en varios memes. Además, los dueños fueron señalados públicamente por el Gobierno al no pagar el salario mínimo legal a parte del personal del club.

Una directiva incompetente

P: ¿Diría que Abdallah Lemsagam destruyó el club? ¿Porqué?

R: Abdallah Lemsagam no ha destruido el club por completo, pero ha puesto algunos clavos gigantes en el ataúd. En verdad, el club ha estado en una lenta espiral descendente desde que abandonamos la Premier League, desperdiciando la oportunidad de invertir el dinero recaudado en el club y los jugadores. Luego vino el descenso de Championship a League One en un lapso de tres años. El club perdía más dinero del que ingresaba, lo que nos llevó a ser el último club en entrar en administración antes de que se introdujera la deducción obligatoria de 12 puntos. Después estuvieron los años de baja inversión con Corney, Gazal y Blitz, que sacaron al club de la administración en 2004 y mantuvieron a Oldham en League One durante 14 temporadas más, aunque solo en el 2007 se logró terminar en las primeras seis posiciones. Abdallah Lemsagam asumió el cargo en enero de 2018, y cinco meses más tarde, el club descendió a League Two por primera vez en más de 50 años. Un desfile continuo de gerentes y administradores nos vio caer más y más abajo en la pirámide hasta este descenso fuera de la EFL por primera vez en la historia. Y todo esto sucede justo cuando National League está repleta de equipos con abundante inversión económica.

P: ¿Qué considera que debería hacer la EFL para evitar la llegada de dueños tan nefastos y dañinos como Lemsagam? Parece ser que el actual test financiero para propietarios no es suficiente.

R: La EFL necesita un cambio radical en todas sus operaciones y dejar de ponerse ‘de pechito’ con la Premier League y los equipos de Championship más millonarios. Deben comenzar a representar adecuadamente las necesidades de todos sus 72 clubes miembros, pero un cambio en las pruebas del test financiero para propietarios de EFL es lo más urgente. No es un hecho que solamente una o dos manzanas podridas se hayan escapado, la gran presencia de propietarios tóxicos al menos sugiere que, en el mejor de los casos, la ignorancia está permitiendo que estas personas pasen las pruebas. Una forma de hacerlo podría ser mirar los antecedentes de otros clubes de todo el mundo. En el caso del Oldham, si lo hubieran hecho de esa manera, podrían haber descubierto que Abdallah Lemsagam había estado involucrado en algún negocio cuestionable relacionado con el Nantes, donde había intentado influir en la selección de jugadores para asegurarse de que sus clientes como agente estuvieran en el equipo, algo que se ha visto regularmente aquí en Oldham.

La EFL tiene su dosis importante de responsabilidad en este tipo de casos. THE TIMES

P: ¿Cómo vislumbra el futuro cercano del Oldham Athletic? ¿La vida en National League? ¿Cambio de propiedad?

R: En términos de futuro, realmente no sé qué sigue, ya que aunque Abdallah Lemsagam ha dicho que está abierto a ofertas para vender el club, la valoración será un gran escollo ya que se informa que Lemsagam quiere obtener 5 millones de libras por el club, la misma cantidad que invirtió. Sin embargo, hay muy pocos o quizás ningún posible propietario de clubes de fútbol que quisieran gastar 5 millones de libras en un equipo de National League cuando ninguno de los terrenos o instalaciones están incluidos en el precio. Estos son propiedad tanto de Corney, Gazal y Blitz más la OEC (Oldham Event Centre), propietaria del stand de Joe Royle. La National League ha demostrado ser una liga increíblemente difícil para conseguir el ascenso, particularmente para los equipos de EFL que caen, lo que hace que la declaración de Lemsagam sobre querer recuperarse directamente parezca engañosa en el mejor de los casos. Pase lo que pase, el club necesita desesperadamente tener algún tipo de éxito muy pronto para evitar perder aún más aficionados jóvenes a causa de las brillantes luces de los clubes con petrodólares cercanos.

Boundary Park será estadio de Non-League la siguiente temporada. CEROACERO

Kieran cierra sus aportaciones con una cita literaria que resume la situación del Oldham: «¿Escuchas a la gente cantar? Perdida en el valle de la noche, es la música de un pueblo que va subiendo a la luz. Para los condenados de la tierra, hay una llama que nunca muere, hasta la noche más oscura terminará y saldrá el sol…».

Esta es la historia reciente del Oldham Athletic, un club que ha tocado fondo esta temporada. Sin embargo, es importante tratar de mantenerse positivos ante la adversidad y, así como dice Kieran, confiar en que la noche oscura y lúgubre del Oldham llegará a su fin y el amanecer de la ilusión aparecerá muy pronto.

Ángelo Balanta: Un colombiano en el barro inglés

Hablamos con este experimentado atacante sobre su paso por las divisiones inferiores de Inglaterra

Ángelo Balanta (Cali, 1990) es un atacante colombiano y actual capitán del Dagenham and Redbridge de la National League (quinta división inglesa). Inició su carrera con el Queens Park Rangers, donde gozó de algunas oportunidades que le llevaron a salir cedido al Wycombe Wanderers, MK Dons y Yeovil Town. Con los ‘Dons’ estuvo tres temporadas y rindió a un gran nivel.

Después de pasar por Bristol Rovers y Carlisle United, recaló en el Boreham Wood de National League, justo antes de llegar al Dag and Read, equipo para el que es una pieza fundamental. En la presente temporada acumula ocho goles en 16 partidos, siendo parte de la mejor ofensiva del campeonato. Los ‘Daggers’ marchan séptimos en la clasificación, bien posicionados para buscar ese ascenso a la League Two.

La entrevista original fue realizada en inglés, por lo que este artículo presenta la traducción en español de la misma.

Trayectoria en el fútbol inglés

Pregunta. Colombiano de nacimiento pero desde muy pequeño vive en Inglaterra. ¿Cómo fue ese cambio junto a su familia?

Respuesta. Así es. Yo llegué a Inglaterra cuando tenía seis o siete años junto a mis padres y a mi hermano. Llevo acá desde entonces, unos 25 años.

P. Sabemos que el inicio de su carrera futbolística se da en el Queens Park Rangers. ¿Cuánto le debe a este club tomando en cuenta su posterior trayectoria en este deporte?

R. Empecé con el QPR aunque entré en la academia bastante tarde. Comencé a los 16 años cuando normalmente tienes jugadores que inician en las academias a los ocho o nueve. Fue un momento muy importante en mi vida, a esa edad normalmente no cuentas con muchas oportunidades para convertirte en futbolista. Fui muy afortunado de poder unirme al QPR y firmar un contrato profesional.

P. Llegó a estar cedido algunos meses en el Wycombe y tuvo un buen rendimiento. ¿Cuáles son sus recuerdos con los ‘Chairboys’?

R. Estuve en Wycombe cuando tenía 17 años y esa fue mi primera cesión. No sabía qué esperar realmente pero disfruté mi tiempo allí y creo que anoté dos goles para ellos. Fue una cesión muy corta, entre dos meses y medio y tres meses. Me encantó mi tiempo allá, especialmente siendo un jugador joven y fue una gran experiencia para mí en ese entonces.

Balanta en un partido con el Wycombe Wanderers. EUROSPORT

P. Además, estuvo cedido en el MK Dons en tres ocasiones diferentes donde gozó de cierta regularidad. Tomando en cuenta la historia de cómo se forma este club, ¿llegó a experimentar cierto rechazo o un contexto turbio en algún partido de visitante?

R. No como tal. Es un club maravilloso y en ese entonces estaban en League One. La primera vez que fui cedido a MK Dons fue la temporada completa y más adelante regresé a préstamo en otras dos ocasiones. Disfruté todas las veces que estuve allí, el entrenador y el presidente confiaron en mí. Solo tengo buenas palabras para este club. Pasé un tiempo muy agradable allí.

P. Posteriormente llega al Bristol Rovers y forma parte de ese equipo que logra el ascenso a League Two ganando el play-off en el mítico Wembley. Compartió vestidor con delanteros importantes como Ellis Harrison y Matty Taylor. ¿Qué memorias tiene de esa temporada?

R. De nueva cuenta, mi tiempo en Bristol Rovers fue bastante bueno. Personalmente no jugué demasiado fútbol, creo que solamente participé en 23 partidos saliendo desde la banca. Pero poder estar involucrado en la temporada del ascenso fue excelente. El grupo que teníamos era muy bueno, el staff también y éramos como una pequeña familia. Eso fue lo que lo hizo diferente y algo determinante en la temporada. Como dije, disfruté mucho mi paso en Bristol Rovers aunque no tuve demasiada participación. Lograr el ascenso en Wembley fue increíble.

Angelo Balanta con la camiseta del MK Dons. SPORTS MOLE UK

P. También llegó a jugar en el Boreham Wood de Non-League. En ese equipo jugaba Sorba Thomas, quien actualmente está brillando con el Huddersfield Town en Championship. ¿Se le veían cualidades para llegar a la élite?

R. Sí claro, yo incluso lo entrené por un tiempo. Él entrenaba y jugaba con nosotros en el primer equipo, siempre tuvo el talento pero era cuestión de darle una oportunidad. Y cuando le dieron esa oportunidad, demostró el jugador que es. Era solamente cuestión de tiempo para que consiguiera un buen traspaso. Como dijiste, ahora está en Huddersfield y puedes ver la calidad que tiene. También ganó el galardón de ‘Jugador del Mes’ en Championship hace unos meses. Es un muy buen chico y creo que aún queda mucho por ver de él. Es muy joven y si puede mantenerse a ese nivel, estoy seguro que tendrá una gran carrera.

P. Actualmente es capitán del Dag and Red, club que se encuentra peleando el ascenso a League Two. ¿Diría que este tiempo con los ‘Daggers’ es cuando más motivado se ha sentido en toda su carrera?

R. Llevo en el Dag and Red tres años y medio, tres temporadas para ser más concretos. Todo se trató de ir construyendo poco a poco para lograr pelear en la zona alta de la tabla. Siento que esta temporada tenemos la plantilla y el staff técnico para conseguir algo importante. Estamos colocados en una buena posición al momento y esperamos seguir ganando partidos e ir sumando puntos para lograr el objetivo.

Lo especial del fútbol inglés

P. ¿Qué es lo que hace único y diferente a los clubes de Non-League?

R. Mucha gente se sorprenderá, pero la Non-League es extremadamente difícil. Se trata de un fútbol muy físico y exigente. Constantemente tienes partidos en sábado y luego en martes. También tienes que ser mentalmente fuerte porque, como dije, tienes un juego y a los tres días tienes otro. Es un fútbol muy demandante en constante mejora. No tengo duda de que esta liga seguirá creciendo en los próximos años.

P. ¿Cuál ha sido el estadio más impresionante en el que ha jugado?

R. Siempre diré que el estadio del Chelsea, Stamford Bridge. Creo recordar que entré de cambio alrededor del minuto 70, fue un partido de FA Cup con el QPR. Jugué unos 20 minutos y el estadio es simplemente maravilloso. Además, en aquel entonces, el Chelsea tenía jugadores como Michael Ballack, Shaun Wright-Phillips, Hernán Crespo… Muchos futbolistas de alto calibre jugando. Fui muy afortunado de jugar a lado de ellos. Terminamos perdiendo 1-0 pero la experiencia fue excelente.

P. ¿Qué significa para Ángelo Balanta la FA Cup y esos partidos memorables entre equipos de divisiones inferiores sorprendiendo a equipos de Premier League?

R. Desafortunadamente este año fuimos eliminados por el Salford City. Generalmente la FA Cup, año tras año, es muy buena porque da una oportunidad a los equipos de divisiones inferiores de ir y desafiar a los grandes. Si eres capaz de ir avanzando las rondas previas y sales sorteado con un club grande, siempre es una experiencia buena. Aquí en Dagenham no tuvimos suerte este año pero esperamos más de la próxima FA Cup.

El colombiano es uno de los jugadores más jóvenes en anotar para el QPR. FLW

P. Fuera de la conocida Premier League, ¿qué es lo que hace tan especial al fútbol inglés?

R. Hay tantos jugadores, tantos buenos jugadores en estas ligas… Llevo cinco años jugando en National League y, temporada a temporada, el nivel crece. El estándar es tan bueno que incluso las ligas inferiores como Conference South y Conference North (sexta división) tienen excelentes jugadores y son muy competitivas. Es fascinante tener la oportunidad de competir en estas divisiones.

P. ¿Cómo ha impactado el COVID-19 a los equipos de categorías inferiores del fútbol inglés?

R. Ha afectado demasiado a los equipos de divisiones inferiores y los clubes han batallado financieramente. Al comienzo de la pandemia no había público en los estadios, así que prácticamente no había flujo de dinero entrando en el club. Incluso nosotros teníamos boletos de ‘hospitality’ (boletos en paquete) los sábados y, por lo tanto, no podíamos rentar el bar para conseguir algo de ingresos. Dag and Red, como todos los demás clubes, batallamos contra esta situación, pero creo que ahora estamos empezando a ver cambios con la vuelta del público a las gradas. Ojalá todo esto acabe pronto y el fútbol vuelva a la normalidad.

El público vuelve a las gradas poco a poco. DAGENHAM AND REDBRIDGE

P. Teniendo los recientes casos de clubes con dificultades financieras como Derby o Reading, así como clubes liquidados como Macclesfield Town o el Bury, ¿qué considera que se debería hacer para evitar esto o qué le correspondería hacer a la Premier o al Gobierno en estas situaciones?

R. No me gusta hablar demasiado sobre el tema de los dueños, ya que ellos son los propietarios y los que ponen el dinero en el club. Al mismo tiempo, no quieres ver a clubes de divisiones inferiores como Macclesfield sufrir de la forma en que lo hicieron y ser liquidados. Si la Premier League pudiera de alguna forma conseguir ayuda para estos equipos sería importante. En verdad estos clubes son parte de toda una comunidad. Como dije, Macclesfield ha estado allí mucho tiempo y, en un abrir y cerrar de ojos, fue liquidado. Me imagino que esto llegó a afectar a miles de personas, gente que pierde su trabajo… Esperamos que al estar saliendo de la pandemia, las cosas puedan ir mejorando para muchos clubes.

P. Mucho se ha venido argumentado que la National League ha superado en calidad y nivel a muchos equipos de League Two con actuales casos como el Sutton United o el Hartlepool United. ¿Considera que esta National League ya es mejor que League Two? Hay clubes que han invertido mucho dinero, como el Wrexham, el Stockport County…

R. Esta quinta división, por sí misma, ha ido mejorando y se ha hecho aún más demandante por los jugadores que han ido llegando. El nivel de la liga ha ido hacia arriba, tiene unos estándares muy buenos y crecerá con el paso de los años. Es fantástico formar parte de esto y lo disfruto mucho.

Ricardo López: «El Manchester United es lo que es gracias a Ferguson»

Hablamos con el ex guardameta español sobre su etapa en los ‘Red Devils’

A Ricardo López (Madrid, 1971) el verano de 2002 le cambió la vida. El portero español, tras una gran temporada defendiendo la meta del Real Valladolid, fue convocado por José Antonio Camacho para el Mundial de Corea y Japón. Pese a no llegar a debutar en la cita mundialista, el Manchester United no dudó en desembolsar más de dos millones de euros por su contratación.

En las islas permanecería dos temporadas (02-03 y 04-05, con una cesión al Racing de Santander de por medio), en las que sumó una Premier League a su palmarés. Tras su retirada en 2013, siguió ligado al fútbol como preparador de porteros en el Brujas belga y en la selección japonesa, además de trabajar en otros cargos como director de cantera del Arsenal en Tokyo. Es primer entrenador desde 2018, siendo su último equipo la SD Ejea, de Segunda RFEF española.

Pregunta. Estaba en Valladolid, y tras un buen año va convocado al Mundial de Corea y Japón, para fichar posteriormente por el Manchester United. ¿Cómo le llegó ese interés?

Respuesta. Esa temporada fue muy buena en Valladolid, a nivel personal jugué los 38 partidos. Estuvimos luchando por entrar en UEFA, y en noviembre ya me había llamado Camacho con la selección. Era año de Mundial y fui convocado. Ese verano el Manchester United estaba jugando la previa de Champions, y tenían como porteros a Fabián Barthez y a Roy Carroll. En plena pretemporada con el Valladolid, Ferguson ya nos avisa que, si lograban la clasificación, querían fichar a un portero veterano para tener tres de garantías. En Inglaterra se juegan cuatro competiciones, contando la FA Cup, la Carling Cup (actual Carabao Cup) y la Champions League, además de la Premier. Cuando lograron la clasificación, todo fue muy rápido. Al Valladolid el dinero le venía muy bien, ya que no estaba bien económicamente, y se pudo hacer el fichaje.

P. Llega siendo ya veterano y con una dura competencia, especialmente con un portero del nivel de Barthez. ¿Cómo era esa convivencia?

R. Barthez siempre fue un portero muy correcto. Al ser francés teníamos ciertas similitudes, éramos ‘vecinos’, por así decirlo. También estaban Laurent Blanc, Forlán, Fortune, la brujita Verón… Los que no éramos ingleses teníamos un muy buen ambiente.

P. En ese primer año ganan la Premier al Arsenal de Wenger, que defendía título y que al año siguiente logró el famoso sobrenombre de ‘Los invencibles’. ¿Cuáles fueron las claves de ese título?

R. El Arsenal hacía un fútbol muy vistoso, combinativo, y eran muy solventes. De hecho, en enero nos sacaban varios puntos de ventaja. Un mes atrás habíamos perdido en el campo del Manchester City por 3-1, y es entonces cuando Ferguson da un giro al equipo, cambia algunas cosas y funciona. Empezamos a ganar partidos y, en la segunda vuelta, el Arsenal empezó a perder puntos. Nosotros proseguimos nuestra racha y logramos empatarles en su campo a falta de cuatro jornadas. En ese momento veíamos que era posible, y lo conseguimos.

Exportero del Manchester United es Nuevo Entrenador del Ejea
Ricardo durante un calentamiento en Old Trafford. GETTY

P. En el plano individual, no disputó muchos minutos. ¿Le quedó un mal sabor de boca?

R. Cuando te llama un equipo grande, te la tienes que jugar. En mi puesto había un jugador top, campeón del mundo, y sabía que no iba a ser fácil. Pero en una temporada siempre pasan cosas y pueden llegar las oportunidades. Esa temporada me toca debutar frente al Blackburn Rovers y acabo parando un penalti decisivo. También jugué varios partidos de Champions. La pena fue no tener esa continuidad, pero estoy muy orgulloso de haber estado ahí.

P. A la temporada siguiente vuelve a España, a préstamo al Racing de Santander, donde hace un buen año que le permite regresar a Old Trafford.

R. En efecto. Cuando terminó el primer año, Ferguson decide fichar a Tim Howard y yo me encuentro ante una tesitura complicada, con cuatro porteros en la plantilla. El año anterior ya había tenido dificultades para jugar, por lo que debía buscar una salida. Se interesaron varios equipos y recalé en un histórico como el Racing. Jugué todo el año a buen nivel y volví a Manchester a intentarlo de nuevo, aunque no pudo ser.

P. Vuelve a un vestuario rejuvenecido, con jugadores que terminarían siendo súper estrellas como Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney, Gerard Piqué… ¿Cómo eran en el día a día?

R. Pese a ser un veterano, me seguía sintiendo muy joven. A ellos se les veía con mucha hambre, con una calidad excepcional. Al fin y al cabo, son los elegidos del fútbol, y estaban ahí por algo.

P. En un vestuario con jugadores como Roy Keane, imagino que las anécdotas no faltarían…

R. Roy Keane era un gruñón, lo escuchabas todos los entrenamientos jurando y perjurando. Era muy competitivo, incluso en los partidillos. Pero rendía al máximo en cada entrenamiento, en cada balón. Eso le daba un carácter especial al equipo.

P. Ahora que es entrenador, viéndolo con perspectiva, ¿qué destacaría de Sir Alex Ferguson?

R. Ferguson es una persona muy inteligente. Desarrolló el Manchester United poco a poco, que hoy es lo que es gracias a él. A partir de su visión moderna del fútbol se pudo desarrollar la ciudad deportiva, el marketing, la organización, todo. Más que un entrenador, era un organizador. Era director deportivo, residente. Como persona tenía un carácter muy amable, pero cuando sacaba el genio te podías echar a temblar.

Ricardo, durante un partido con el Manchester United, junto a Rio Ferdinand. GETTY

P. Durante sus dos temporadas en Mánchester, también llegó a coincidir con Ole Gunnar Solskjaer, quien hasta hace muy poco llevaba las riendas del club. ¿Qué cree que le ha faltado para terminar de asentarse?

R. El fútbol moderno, sobre todo en Inglaterra, con tanta igualdad, se define por detalles. El fútbol inglés es muy igualado, los derechos televisivos son muy equitativos y cualquier equipo puede plantarle cara a los grandes. Hay tanta igualdad que depende todo de estar muy acertado en las dos áreas. Los pequeños detalles no puedes controlarlos, pero por eso es tan bonito este deporte. Solskjaer ha tenido una racha en la que le ha pasado de todo. Han llegado futbolistas nuevos, a los que hay que compenetrar y darles confianza. Además, habría que analizar con detenimiento si ha podido sacar el mismo once durante muchas jornadas consecutivas, lo que sirve para afianzar el sistema. Al final, a un entrenador de élite se le exigen resultados, y, como he dicho, los partidos se deciden por detalles. Ganar los primeros partidos puede darte confianza, pero en una temporada influyen otros factores como las lesiones, las variantes del sistema que provocan, etc. En Inglaterra hay muchos equipos que quieren y pueden ganar, con mucho potencial económico, y cada vez es más difícil. Antes el United o el Arsenal tenían el monopolio y podían contar con los mejores, pero eso ha cambiado.

P. Pese a que hace unos años tuvo una experiencia en Tokyo, en la escuela del Arsenal, su carrera en los banquillos ha discurrido en España . ¿Se ve entrenando en las islas?

R. Ese es un pequeño sueño. Primero hay que hacer un buen trabajo aquí, en España, ser reconocido y repuntar, para luego ver si puede darse esa oportunidad. La verdad es que me gustaría, domino el inglés y sería una experiencia muy atractiva. Por qué no.

Roberto Martínez: «El fútbol es una manera de vivir y no debería ser solo un negocio»

Hablamos con el actual seleccionador de Bélgica sobre su etapa como entrenador en Inglaterra y la actualidad de los Diablos Rojos

Entrevista realizada por Bernardo Mayayo y Alberto Arilla.

Roberto Martínez o ‘Bobby’, como le conocen en Reino Unido, es un entrenador poco común por la precocidad de sus éxitos. Como jugador, salió de su Balaguer natal para ingresar en la cantera del Real Zaragoza, club con el que llegó a disputar unos minutos en la máxima categoría del fútbol español. Regresó nuevamente a su pueblo, situado en Lleida, para jugar en el equipo local. De ahí dio el salto a las islas británicas, de las que ya no se movería en los próximas décadas. Firmó por el Wigan Athletic junto a dos ex compañeros con los que había coincidido en el filial zaragocista: Jesús Seba e Isidro Díaz. El grupo que formarían los tres españoles sería conocido por los ‘Latics’ como ‘The Three Amigos’. Tal fue su impacto en Wigan que en 2005 fue considerado por los fans como el mejor jugador de su historia. Tras un breve periplo en Escocia y su posterior regreso a Inglaterra, con solo 33 años le ofrecieron entrenar al club del que entonces era capitán: el Swansea City galés. Colgó las botas, y empezó una carrera prestigiosa que llega hasta nuestros días.

Pregunta. Su primera experiencia como entrenador es en Swansea. En su primera temporada (07-08) asciende al equipo a Championship como campeón y en la segunda son el equipo revelación, sembrando todo lo que recogerían los galeses en los años posteriores. ¿Cómo definiría los inicios de aquel ‘Bobby’ Martínez?

Respuesta. Como futbolista era un jugador técnico hecho a la escuela del Real Zaragoza. Cuando llegué al Reino Unido vi que su fútbol era mucho más físico y directo que el español, en el cual desarrollé ese aspecto de ser más un entrenador que un jugador. Con 33 años aún estaba en una fase en la que tenía las cosas muy claras, pero se me presentó la oportunidad de entrenar al Swansea. Había sido capitán los seis meses anteriores y conocía a todos los jugadores. Teníamos un proyecto muy bonito con mucha confianza por parte del presidente. Fue increíble la visión que tuvo para darle a un jugador la oportunidad de ser mánager. Esto supone mucho más que ser el entrenador, tienes que llevar asuntos como la filosofía de juego, el presupuesto… Yo tenía muchísimas ganas, las ideas muy claras y la complicidad de los jugadores. Estábamos preparados para cambiar el Swansea City.

‘Bobby’ en su primera experiencia como entrenador. SWANSEA CITY

P. Su buen papel en Gales le hace fichar por el Wigan Athletic, club que conoce muy bien. Los ‘Tics’ apuestan fuerte (abonan al Swansea en torno a 2 millones de libras) y le llega el reto de entrenar en Premier. Después de tres temporadas salvando la categoría, en su último año (2012-2013) logran ganar la FA Cup, pero el equipo termina descendiendo. ¿Cómo vivió ese final agridulce?

R. En esa semana vivimos todas las emociones del fútbol. Ganamos el primer y único gran título de la historia del Wigan a los campeones de Premier (Manchester City), y no pudimos casi ni celebrarlo, porque ese martes teníamos partido contra el Arsenal. Nos jugamos la categoría contra un equipo Champions que llevaba diez días sin jugar, y ahí se consumó el descenso. La final de la FA Cup normalmente es el último evento del calendario, pero en aquella temporada se tuvo que adelantar por la final de Champions que se disputaba en Wembley, y todavía quedaban dos partidos de liga. Fue una Premier en la que terminamos con 36 puntos. En copa, las semifinales y la final se jugaban en Wembley, y eso nos quitó puntos. Pasamos de la alegría más grande al descenso, que te deja muy dolido. Pero ahí está lo bonito del fútbol inglés. Los aficionados saltaron a la calle y nos dejaron muy claro que ganar un título como la FA Cup es algo que pasa una vez en la historia, y descender se puede arreglar ascendiendo al año siguiente. Esto es algo que solo pasa en el Reino Unido. Celebrar el título en el centro de Wigan con toda la afición fue algo histórico.

Roberto Martínez y Watson, autor del gol de la final, posan con la copa. FA CUP

P. Pep Guardiola decía hace poco que no eran necesarias tantas competiciones porque los jugadores acaban exhaustos con tantos partidos. ¿Cree que ese esfuerzo en copa os pasó factura en Premier?

R. Sí, pero no lo cambiaríamos. Nosotros no éramos un equipo preparado para competir en dos o tres competiciones. Nuestro objetivo eran los 34 o 38 puntos que te permiten salvar la categoría. La historia del Wigan es un cuento de hadas, una de esas que inspiran a cualquier institución. Dave Whelan, el propietario, tenía una gran visión. Construyó un estadio de 25.000 personas para un equipo que cogió en cuarta división, logró ascenderlo a Premier y lo mantuvo durante ocho temporadas. Es algo increíble, además, Whelan tiene una historia fantástica con la FA Cup. Jugó la final de esta copa con el Blackburn Rovers en 1960, se rompió la pierna y acabó en el hospital. Cuando se despertó al día siguiente se enteró que habían perdido la copa. Ganarla en 2013 como presidente era cerrar un círculo. Es cierto que no teníamos un equipo preparado para ese nivel y esa fatiga mental, pero no hubiese cambiado la FA Cup por dos o tres puntos más que nos hubieran permitido salvarnos en Premier.

Entrenador y presidente, piezas clave de aquel Wigan. FA CUP

Llegada al Everton, un histórico del fútbol inglés

P. Del Wigan Athletic pasa a entrenar a un histórico de Inglaterra, precisamente el Everton. En su primera temporada, la 13-14, roza los puestos Champions con jugadores como Lukaku y un fútbol espectacular. ¿Cuáles eran las claves para que funcionará tan bien ese equipo?

R. En el momento que empecé a trabajar con estos jugadores me di cuenta de la oportunidad que tenía para mezclar gente joven con muchísimo talento y jugadores con una gran experiencia. Teníamos frescura, ganas de jugar de tú a tú, jugadores jóvenes como Lukaku o Ross Barkley, otros experimentados como Pienaar, Osman, Jagielka o Howard, la pareja Gareth Barry-James McCarthy… Una estructura que te permitía, además, tener a los dos laterales más efectivos de la liga, Leighton Baines y Seamus Coleman. Teníamos una mentalidad muy ganadora y aquel año conseguimos cosas que era muy complicadas como ganar los dos partidos al Manchester United por primera vez desde los 60. Recuerdo la victoria por 3-0 ante el Arsenal que nos metió en puestos Champions. Fue una lástima terminar perdiendo la lucha por esa plaza con ellos, que seguramente tenían más experiencia. Pero ese Everton, con 72 puntos, merecía acabar en puestos Champions. Esa cifra sigue siendo el récord histórico de puntuación en Premier. No era solo un tema técnico y táctico, sino que creíamos poder derrotar a cualquier equipo.

P. En Goodison Park hacen un trabajo muy importante con los jóvenes, tanto de la academia como de fuera. Irrumpen jugadores como Ross Barkley o John Stones, uno de los centrales del momento. ¿Cómo era dirigir a esos dos alumnos aventajados?

R. La academia de Everton se caracteriza por acoger el mejor talento local, mientras que la del Liverpool en esos años empezaba a mirar fuera, firmando gente como Sterling, desde Londres. De alguna forma, la academia ‘Toffee’ tiene una gran experiencia en formar jugadores tanto a nivel profesional como humano. Ross Barkley ya estaba asentado, pero nosotros le dimos un papel importante. Luego han salido otros como Mason Holgate, Tom Davies o Kieran Dowell, que en esos momentos estaban en sus dos o tres últimos años de formación. Por otro lado, el caso de John Stones es muy peculiar: John jugaba en Barnsley de carrilero derecho cuando yo era técnico del Wigan. En ese momento necesitábamos un central, y mi hombre de confianza me dijo que era el jugador que necesitábamos. A mí me sorprendió porque jugaba de carrilero, pero él le veía futuro como central por su pausa con el balón, la gran capacidad de defender en espacios abiertos, el uno contra uno… Ese diciembre estuvimos a punto de firmarle, incluso sus agentes vinieron a nuestra oficina el último día de mercado, pero finalmente fichó por el Everton. A los seis meses, cuando llegué a Goodison Park, Stones era el quinto lateral derecho de la primera plantilla. Es entonces cuando pude trabajar con él y desarrollar eso que veíamos que podía darnos como central. A partir de ahí empezó a convertirse en el jugador que luego sale al City por 50 millones de libras. Sin esa información previa, hubiese sido muy difícil poder verle en su posición actual. Luego volví a coincidir con él en la final de bronce del Mundial de Rusia. Es una de esas historias bonitas que deja el fútbol.

John Stones explotó con Roberto Martínez. EVERTON FC

P. Uno de los jugadores estrella de aquel Everton era un joven Romelu Lukaku, del que es casi se podría considerar un padre futbolístico. Ahora lo entrena en la selección belga, ¿cómo ha sido la evolución del delantero?

R. Para entender a Romelu hay que tener en cuenta que con 16 años ya tenía el cuerpo que tiene ahora y marcaba muchos goles en la liga belga con el Anderlect. En 2011 dio un gran salto firmando por el Chelsea, con grandes expectativas. Después, en su cesión en el West Brom tuvo un nivel muy bueno, y nos encontramos la oportunidad de traerle cedido al Everton. Entonces nos dimos cuenta de su excelsa capacidad para marcar goles, pues ya tenía unos números de crack. A partir de ahí hubo un desarrollo a nivel físico, el poder jugar 90 minutos manteniendo ese nivel. Soy un privilegiado de poder ver en vivo tantos goles de Lukaku, porque la verdad es que marca la diferencia.

Roberto da instrucciones a Lukaku durante un encuentro. EVERTON FC

2016, salto a la selección belga

En 2016 Roberto Martínez salió de Goodison Park y recibió una oportunidad totalmente distinta a lo que había hecho hasta entonces. ‘Bobby’ firmó por la selección de Bélgica, la cual goza de la mejor generación de su historia, con futbolistas muy relacionados a la Premier League. En la actualidad se les puede considerar una de las mejores selecciones del mundo. Un combinado que maneja diferentes registros, capaz de dominar al rival con balón y letal en las transiciones al espacio.

P. ¿Qué influencia tuvo para usted y el combinado belga, a la hora de cerrar su fichaje, su experiencia previa en las islas?

R. En primer lugar, nunca hubiera imaginado dar este paso al fútbol internacional tan joven. Como entrenador llevaba siete años consecutivos en la Premier, más los dos y medio en Swansea. Dar ese salto en solo diez años no era algo que me plantease. En aquel momento había entrenado a tres jugadores belgas (Fellaini, Lukaku y Mirallas), los tres totalmente distintos, pero en la Premier me había enfrentado a Vertonghen, Alderweireld, Courtois, Hazard, Kevin de Bruyne… y ves que esta generación es única, espectacular. Yo estaba totalmente sorprendido de que en un país de 11 millones de habitantes hubiera ese talento en una misma generación. Poder trabajar con este grupo era algo que me apetecía muchísimo. Por otro lado, los dirigentes de la selección belga querían alguien que tuviera el conocimiento de la liga británica para sacar esa intensidad, y a partir de ahí ser una voz neutra. Bélgica es un país especial: cuenta con tres lenguas oficiales, hay mucha diversidad, existe esa tensión entre valones y flamencos y a veces es muy difícil hacer ver que tus decisiones son solo futbolísticas cuando formas parte de una de las dos regiones más influyentes. Ser un entrenador español y neutral hace que todas mis decisiones, por difíciles que sean, sean puramente futbolísticas. Eso ha sido una gran ventaja y ahí se demuestra que un proyecto que era de dos años, con el objetivo de clasificar al Mundial de 2018, se ha convertido en otro de cinco con mayores aspiraciones.

Martínez durante una sesión de entrenamiento. RBFA

P. En Bélgica viene jugando con tres centrales, pese a que en su carrera había desplegado principalmente defensas de cuatro jugadores. Este sistema siempre ha sido tildado de conservador, pero en la actualidad vemos varios ejemplos de equipos punteros con un buen juego de ataque a partir de este dibujo (Atleti, Barça, Chelsea, Inter, RB Leipzig, últimamente el Real Madrid, etc.). De hecho, Simeone ha ‘copiado’ el rol de Carrasco en la selección para su Atleti. ¿Cuáles son las ventajas de jugar con este sistema?

R. Es cierto que en los clubes en los que he estado he utilizado más la defensa de cuatro, pero en los momentos más exitosos que tuvimos, como la FA Cup con el Wigan, jugábamos con tres centrales. Es un sistema que tiene que tener relación muy directa con tus jugadores, aunque no creo que haya dibujos que te den ventajas tácticas. En mi primer partido con la selección belga quise continuar con el 1-4-2-3-1 con el que venían jugando, nos tocaba enfrentarnos a España y perdimos 2-0. Ellos fueron muy superiores, mucho más de lo que reflejó el marcador. Ahí me di cuenta que nosotros teníamos cuatro centrales de un nivel excepcional (Kompany, Vermaelen, Vertonghen y Alderweireld), pero no teníamos laterales de ese mismo nivel. Fue una solución para intentar ver a Yannick Carrasco en esa posición, un futbolista con el que disfruto muchísimo. La banda izquierda de Bélgica había sido siempre de Eden Hazard y la única forma para sacar rendimiento a los dos jugadores era desplegar un 1-3-4-3 con carrileros dinámicos, desequilibrantes y con resistencia para defender toda la banda. Es un sistema que antes no se veía mucho y en los últimos cuatro años está siendo más común. Todo depende de cómo utilizas a los carrileros, cómo presionas, dónde defiendes… Para jugar con este sistema necesitas a los jugadores adecuados. Arriba tenemos a Lukaku, el propio Hazard, De Bruyne, Mertens o Doku, quienes requieren una buena estructura de equipo, pues son futbolistas que necesitan tiempo y espacio con el balón. En resumen, la respuesta de los tres centrales es para que tengamos una buena solidez defensiva, ya que nuestra forma de juego está basada en el ataque y en tener situaciones de uno contra uno.

La selección de Bélgica en el Mundial 2018. RBFA

P. Hablando de nombres propios dentro de ese sistema, Bélgica tiene jugadores excepcionales, pero varios son top mundial: Courtois, Kevin de Bruyne o Hazard, que está atravesando un mal momento. ¿Qué le está pasando a Eden estos dos años para que no termine de arrancar?

R. Estoy totalmente de acuerdo con lo que decís. Kevin ha sido el ‘playmaker’ más importante en el mundo del fútbol en estos dos últimos años. Es ese tipo de futbolista que ralentiza el juego para ejecutar su pase, pero él lo hace de una manera que no es normal. Él maneja el tempo de cada partido. En el caso de Eden, ha tenido muy mala suerte con las lesiones desde que llegó a Madrid. Yo creo que todas ellas vienen del mismo problema y es una situación muy difícil para él, pues nunca había tenido grandes problemas físicos. En ocho años con el Chelsea solo se perdió 20 partidos, y eso que es una de las ligas más físicas para los jugadores de ataque. Su etapa en el Madrid está siendo muy triste por no poder verle disfrutar de su fútbol, ya que es un jugador muy alegre, que toma riesgos con una capacidad brutal de desequilibrio. Ha sido una pena, pero quiero ser positivo. Jugar unas semis de Champions contra el Chelsea y competir por LaLiga podría ser una forma muy buena de coger sensaciones y disfrutar de nuevo.

P. ¿Cómo se encuentra anímicamente? ¿Ha podido hablar con él recientemente?

R. Sí, pudimos verle en el último parón internacional y estuvo muy bien a nivel de sensaciones, de poder trabajar duro para prepararse bien. Pero ya sabéis que el futbolista nunca puede estar bien si no está en el terreno de juego. En este sentido es bastante frustrante, su sueño era jugar en el Real Madrid y hasta ahora no ha podido demostrar su nivel. Por edad está en el mejor momento de su carrera, y cuando esté físicamente bien, estoy convencido de que la afición del Real Madrid va a disfrutar muchísimo.

Hazard y De Bruyne, dos pilares de ‘Les Diables Rouges’. RBFA

Futuro a medio plazo y opciones para la Euro

P. En cuanto a su futuro, hace relativamente poco renovó con la selección belga hasta el Mundial de 2022. ¿Se ve regresando después a la Premier League?

R. En el fútbol nunca se puede pensar a corto plazo, y ahora estoy centrado en la selección. Estar en esta situación de poder disfrutar de un Mundial, de una Eurocopa y de esta generación es muy gratificante. No miro más allá, pero sí que es verdad que en unos años me gustaría volver al trabajo de club.

P. Bronce en su primer Mundial, solo cuatro derrotas desde su llegada… ¿Se ve como uno de los favoritos en la próxima Eurocopa?  

R. Es curioso porque en el fútbol internacional tienes dos participaciones: las convocatorias durante la temporada y el periodo de torneo. Los ránquines mundiales son los que te dan esa consistencia. En los últimos tres años Bélgica ha estado número 1, como consecuencia de la implicación de esta gran generación. A nivel de torneo hemos crecido mucho en este tiempo, tenemos más opciones, pero esta Euro va a ser impredecible. Hay jugadores que van a llegar tras disputar más de 60 y 70 partidos, la mayoría van a estar por encima de los 4.000 minutos. Además, es muy difícil de predecir cómo se comportan las selecciones jugando delante de su público, al ser multisede. Estamos contentos de formar parte de esos seis combinados que pueden competir con cualquiera, y los detalles que marquen la diferencia van a ser mínimos. Si ya vimos muchas sorpresas en el Mundial de Rusia, este verano me espero muchas más. Espero una competición muy nivelada y de un nivel excepcional.  

Roberto Martínez celebra con Thierry Henry, su segundo, un gol de Bélgica en el Mundial. RFBA

P. Con el revuelo mediático que se ha generado en los últimos días en torno a la Superliga, con Ceferin llegando incluso a amenazar a los jugadores que la disputasen con prohibirles su participación en la Eurocopa y el Mundial, ¿cuál es su opinión sobre esta nueva competición? ¿Cómo puede llegar a cambiar el panorama futbolístico?

R. Yo creo que esto es una de las consecuencias de la dificultad que ha supuesto la pandemia para el mundo del fútbol en general. Una consecuencia de las emociones que se han tenido que mantener durante estos meses, pero trae una gran oportunidad para sentarse a hablar, para ver qué es lo que el fútbol necesita. Es un buen momento para mejorar este deporte, no solo a nivel profesional, sino a nivel de desarrollo, sin olvidar el fútbol amateur. No olvidemos que el fútbol es una manera de vivir, y no debería ser solo un negocio. Es una buena oportunidad para que FIFA, UEFA, las ligas y los líderes de esta nueva competición se sienten en una mesa, y de alguna manera entender lo que necesita el fútbol para que salga más fuerte tras estos últimos 16 meses. Esperamos que la Eurocopa traiga un poco de luz y felicidad, con estadios medio llenos. Es, en ese sentido, la competición internacional más importante que hemos tenido nunca.

Craig Mackail-Smith: De jugar en Non-League a ser marcado por Puyol

Hablamos con este carismático delantero sobre su trayectoria en las divisiones inferiores de Inglaterra

Craig Mackail-Smith (Watford, 1984) es un delantero inglés y seleccionado escocés, con un amplio recorrido en distintas divisiones del fútbol británico. Inició su carrera en el modesto St. Albans City y después estuvo en el Arlesey Town, ambos equipos de lo que se conoce como ‘Non-League’ o fútbol amateur. Poco a poco fue escalando categorías, llegando a jugar en Championship con el Brighton and Hove Albion.

Sus números en el fútbol inglés son realmente notables y es toda una leyenda en las divisiones inferiores en Inglaterra. Su mejor temporada fue la 10-11 con el Peterborough United, donde consiguió el ascenso a Championship y fue nombrado el mejor jugador de la liga, además de ganar el premio al máximo goleador de la competición. En el ámbito internacional, jugó para la selección de Escocia tras obtener la nacionalidad por el origen escocés de su abuela, conjunto con el que marcó un gol en siete partidos.

Hoy en día juega con el Bedford Town de la octava división. La entrevista original fue realizada en inglés, por lo que este artículo presenta la traducción en español de la misma.

Inicios en Non-League

Pregunta. Sus inicios en el fútbol se dan primero con el St. Albans City y después con el Arlesey Town. ¿Qué significa para usted el haber empezado su carrera en Non-League y cuál fue el mayor aprendizaje en dichos clubes?

Respuesta. Fue grandioso, tenía solamente 16 años cuando empecé en St. Albans. Así que ir de jugar con mis amigos los domingos a ser parte del primer equipo de un club de Non-League fue muy bueno. También fue algo abrumador porque, obviamente, te enfrentas a hombres que son físicamente más fuertes que tú, quieren golpearte e intimidarte. Ir a Arlesey significó una curva de aprendizaje importante también, ya que tenía 18 o 19 años. Fue aprender sobre la fortaleza física, aprender que tienes que trabajar duro. El fútbol nunca iba a ser genial, nunca iba a ser el balón al pie; tenías que patearlo y correr tras él. Me enseñó a ser implacable, a trabajar duro y a crear mis propias oportunidades en el juego. Entonces, fue un gran comienzo para mí porque me dio los cimientos a medida que progresaba a través de las divisiones.

P. Un periodo exitoso en Arlesey Town significó un traspaso importante a Dagenham & Redbridge, jugando en National League (quinta división). ¿Qué importante fue este traspaso para el resto de su carrera?

R. Fue increíble ir a Dagenham, en aquel momento conocidos como los ‘matagigantes’ de la FA Cup, pues habían tenido buenas actuaciones en las competiciones de copa, llegando a vencer a equipos más grandes de otras ligas. Así que sabía mucho sobre ellos. Fue un momento interesante porque estaba a punto de ir a la universidad, así que tuve que elegir entre mis estudios o dedicarme al fútbol profesional con Dagenham. Fue una gran decisión, mis padres estaban allí. Nos sentamos y tuvimos una charla, y nos dimos cuenta de que en algún momento siempre podría volver a la universidad, pero tal vez el fútbol nunca vuelva a estar allí. Para ir allí y tener la oportunidad de hacerlo, pasé dos años y medio. Conocí a gente estupenda, marqué algunos goles, el entrenador fue genial. El técnico me tomó, yo jugaba como extremo por derecha cuando fui pero me cambió a delantero centro. Creo que obviamente fue un gran punto de inflexión en mi carrera y dejé el equipo cuando estaban a punto de ganar la liga para ir a Peterborough.

Mackail-Smith con el rojo del Dagenham and Redbridge. DAGENHAM & REDBRIDGE

El salto al fútbol profesional

P. Continúa subiendo divisiones y el Peterborough United le da la oportunidad de dar el salto a la Football League. Para un jugador que empezó desde abajo, ¿cuáles fueron sus emociones en esos días?

R. Fue increíble, trabajas duro para llegar a esas posiciones. Claro que fue difícil dejar Dagenham, tuve una gran relación con todos los jugadores y la afición. Era complicado marcharme en esa situación, pero el Peterborough era un club más establecido, un club profesional de tiempo completo que quería progresar en las ligas y no solo quedarse en League Two. Fue una gran oferta ir a jugar para ellos y simplemente me brindó más oportunidades de convivir con mejores jugadores y mejorar mi juego. En ese momento, Darren Ferguson era el entrenador y aprendí mucho de él y me ayudó a lo largo de mi carrera. Así que fue un buen escalón para construir a lo largo de los años.

P. En su primer temporada completa con los ‘Posh’ consiguieron el ascenso a League One. Después, lograron otro ascenso consecutivo pero ahora a Championship, campaña en la que anota más de 20 goles. ¿Cuál cree que fue la clave para adaptarse a una competición más demandante, seguir marcando goles y ser un jugador tan importante?

R. Creo que el equipo ayudó. Cuando me uní, buscaban formar un equipo joven. Creo que yo podría haber sido uno de los mayores con 23, porque la mayoría tenían entre 17 a 20 años. Se buscaba formar un equipo que pudiera competir en League Two y luego crecer juntos a medida que fuéramos escalando divisiones. Ese fue un gran beneficio que nos permitió pasar por la liga y luego ascender inmediatamente después, porque todos nos conocíamos, queríamos progresar y aún éramos jóvenes, así que teníamos mucho que aprender. La exigencia que nos pusimos para seguir rindiendo al máximo nos permitió ir más allá de nuestros límites. Volviendo a esa temporada del ascenso, esa campaña ascendimos de League One y nadie esperaba que hiciéramos eso. Creo que, en ese momento, Leeds estaba en esa división, también Leicester, algunos nombres realmente importantes que buscaban ascender. Creo que fue la esperanza y la determinación que teníamos que salir de esa división y entrar en Championship lo que nos llevó a esos dos ascensos.

Su paso por el Peterborough fue espectacular. PETERBOROUGH UNITED

P. Quiero hablar un poco más de esa increíble temporada 2010-2011. Anotó un total de 35 goles en la campaña, siendo el delantero más prolífico en Inglaterra. Ganó el galardón a Jugador del Año de League One, marcó en cada partido de los play-offs, incluyendo el segundo gol de su equipo en la final ante el Huddersfield Town en Old Trafford. Debió ser una temporada memorable, repleta de éxitos. En su opinión, ¿cuál fue el factor más importante en lograr otro ascenso consecutivo siendo un recién ascendido en League One?

R. Creo que, lógicamente, la temporada que ascendimos a Championship y luego descendimos de inmediato fue realmente difícil de aceptar. Pero, de nuevo, Peterbourough mantuvo a la mayor parte del equipo unido, no dejó ir a muchos de los jugadores clave y se trataba de saber cómo era la división, construir hacia eso y tener la resiliencia para volver allí. Como dijiste, para mí fue una temporada fantástica, sentía que todavía tenía mucho que demostrar en Championship. Con Mark Robson, que era parte del cuerpo técnico de Peterborough, pasamos todos los días después del entrenamiento haciendo diferentes sesiones de remate, trabajando en mis fortalezas y mejorando mis debilidades. Creo que todas esas sesiones de práctica todos los días se volvieron algo natural. Siempre me encontraba en la posición correcta en el momento adecuado y sentía que cada vez que tiraba, la pelota entraba. La temporada no podría haber terminado mejor para mí, marcando en la ida, vuelta y final de los play-offs.

Mackail-Smith marcó en Old Trafford para ascender a Championship. PETERBOROUGH UNITED

Altibajos en Brighton

P. Tras un excelente paso por Peterborough, el Brighton and Hove Albion decide apostar por usted. Corríjame si me equivoco, en alguna ocasión comentó que le costó un poco ajustarse al estilo de pase y posesión de los ‘Seagulls’. ¿Qué tan difícil fue ese primer año en Brighton y cómo fue el proceso de adaptación a los nuevos compañeros y al club?

R. Fue difícil. Gus Poyet me vendió un poco la idea del club, me dijo lo que quería hacer y que de cierta forma buscaba construir el equipo a mi alrededor, a pesar de que yo venía de jugar muy directo con el Peterborough. Fue difícil cuando modificamos el estilo de juego, tuve que aprender una forma completamente diferente de jugar, tal vez no era mi juego natural, ni la mejor manera de sacar el máximo provecho de mí. Pero soy futbolista y no me puedo permitir hacer muecas o molestarme por eso. Intenté aprender y encontrar diferentes formas de participar en el equipo y ser útil. Así que fue difícil porque conocía mis fortalezas y lo bien que podía hacerlo para Brighton, pero también el entrenador dicta la forma en que jugamos y tuve que jugar dentro de ese estilo para involucrarme en el equipo. Brighton es un club fantástico y obviamente sabía que llegarían lejos, el Amex es un estadio increíble, estaban buscando construir un nuevo centro de entrenamiento, empujar el club hacia la Premier League. Esa fue una gran razón por la que fui allí y sentí que era el movimiento correcto ir hacia Brighton. Lamentablemente para mí, no estaba destinado a serlo, pero el club terminó en la Premier League unos años después.

P. Comienza la siguiente temporada con seis goles en seis partidos. Pero en marzo de 2013 sufre una grave lesión que te aparta de las canchas por más de un año. ¿Son las lesiones el aspecto más complicado para un futbolista?

R. Sí, definitivamente, obviamente es lo único que te impide jugar, ya sea una lesión de tendón de la corva o lo que me sucedió a mí que me rompí el tendón de Aquiles. Es realmente difícil pero es parte del fútbol, ​​siempre jugamos al límite y exiges tanto a tu cuerpo que literalmente estás corriendo lo más cerca posible del borde entre estar sano y lesionarte. Puede que yo lo llevara demasiado cerca del borde y, por desgracia, me rompí. Eso me dejó fuera cerca de 13 meses. Fue realmente difícil porque, en ese momento, lo estaba haciendo muy bien, esa temporada perdimos los play-offs y la posibilidad de ascender. Estar lesionado y saber que tal vez si jugaba en algunos partidos podría haber marcado la diferencia fue realmente difícil de aceptar. Tenía que ser muy fuerte y no sabía si podía volver a jugar, no sabía cómo iba a volver como futbolista a las canchas. Fue duro y creo que todos los jugadores lo sufren, jugadores que simplemente se vuelven recurrentes y recaen en pequeñas lesiones o tienen grandes lesiones que los molestan toda su carrera. Tienes que lidiar con todas estos problemas de manera separada, porque son parte del fútbol y debes aprender a estar preparado.

Una dura lesión frenó el buen accionar de Mackail-Smith en Brighton. GETTY IMAGES

P. Mientras jugaba en Brighton, lograron llegar a los play-offs por el ascenso a la Premier en dos ocasiones, pero no pudo dar ese último paso para llegar a la élite. Viniendo desde el barro, desde Non-League, su carrera ha sido impresionante, ¿diría que la única cosa que le faltó fue haber jugado en Premier League?

R. Sí, es lo más difícil que me sucedió. Ahora tengo 36 años y viéndolo ahora probablemente no vaya a suceder. Cuando eres niño ese es el sueño, jugar en la Premier League, lo ves cada semana en la televisión, es la mejor liga del mundo. Toda mi energía estaba enfocada en llegar allí pero lamentablemente no sucedió. En retrospectiva probablemente me presioné demasiado, y tal vez hubiera sido mejor si retrocediera un poco y me permitiera jugar al fútbol y no preocuparme tanto por las circunstancias. A veces sentía que no estaba haciendo todo lo posible para llegar allí, y cuando miro hacia atrás, hablo con la gente y decían precisamente eso (que se presionó demasiado), pero cuando estás en el momento, a veces no lo entiendes. Sí, es lo único en mi carrera que no hice, pero de nuevo, como dijiste, por mis circunstancias y saliendo de Non-League, jugar fútbol profesional y todo eso… no hay mucho más que pueda pedir. Soy muy, muy afortunado de vivir la carrera que tuve.

P. Tengo algunos amigos españoles y recientemente vieron un vídeo de Andrea Orlandi, con quien coincidió en Brighton, sobre sus amistades en el fútbol. ¿Cómo era Orlandi dentro y fuera del campo?

R. Era maravilloso, un gran tipo, un jugador fantástico y una persona excelente con quien estar. Lo teníamos a él, a David López, a Leo Ulloa… un buen grupo de muchachos que a todo el mundo le caían bien. Obviamente, había algunas barreras por el idioma, gente que venía de diferentes países con diferentes formas de vida, pero todos nos unimos en Brighton, nos acoplamos muy bien y disfrutábamos de estar todos juntos. Hubo momentos fantásticos, tengo suerte por la gente que conocí allí. Andrea lo ha hecho muy bien, he visto que ha hecho televisión en español para LaLiga y otras cosas. Eso es fantástico de escuchar, es un gran tipo, y Bruno (Saltor) también lo ha hecho increíble y ahora está entrenando en Brighton. Es muy bueno que, a medida que pasa el tiempo en el futuro, poder conocer a dónde fue la gente, qué terminaron haciendo…

El ambiente de camaradería en Brighton era muy bueno. BRIGHTON AND HOVE ALBION

Tiempos felices en Wycombe

P. Después de estar en Brighton, pasa por equipos como Luton Town, Stevenage, regresa a Peterborough, Notts County y ahora con el Bedford Town. Pero ahora quiero enfocarme en su paso por Wycombe Wanderers. En ese sentido, ¿cómo describiría su tiempo con los ‘Chairboys’?

R. Fue increíble. Terminé mi contrato con Luton Town y solo me quedaba esperar lo que pudiera venir para mí y sabía que había cierto interés por parte de Wycombe y Gareth Ainsworth (entrenador de Wycombe Wanderers). Al principio estábamos sondeando un poco la situación y luego nos pusimos en contacto, hablé con mi amigo Sam Saunders que estaba allí, también conocía a Barry Richardson, el entrenador de porteros. Charlé con ellos y me explicaron que Wycombe es un gran club y, obviamente, las ambiciones del mismo. Después, me senté con Gareth, charlamos y me explicó la visión del club, cómo era él como persona y lo que quería lograr. En cuanto al plantel, al momento de llegar, era un equipo con mucha experiencia con nombres como Akinfenwa, Marcus Bean, Adam El-Abd acababa de llegar, Nathan Tyson, así que había muchos jugadores contra los que jugué y yo sabía eran ganadores. Eran jugadores que en realidad no iban allí para buscar el último día de pago o para pensar en el retiro, estaban allí para demostrarle a la gente que todavía tenían la capacidad de jugar al fútbol. Entonces, el club realmente estaba buscando salir adelante y competir en League Two.

Mackail-Smith ayudó a Wycombe Wanderers en su ascenso a League One. WYCOMBE WANDERERS

P. Hace unos meses tuve la oportunidad de entrevistar a Neil Harman, autor de Close Quarters, libro que narra la histórica pasada temporada. En ella, Neil me habló sobre la importancia de Gareth Ainsworth y Adebayo Akinfenwa dentro del equipo. ¿Cómo era y es su relación con ellos y cuál sería su cualidad más admirable?

R. Fueron fantásticos. Gareth era muy bueno al permitir que los jugadores manejaran en gran medida el vestuario, Gareth nunca se involucraría en problemas complicados. Tenía sus hombres de confianza como Akinfenwa, Joe Jacobson, Dominic Gape, Matt Bloomfield… Mezclar jugadores jóvenes con otros veteranos fue un aspecto muy bien gestionado entre el entrenador y los jugadores. El estándar de exigencia era alto, ‘Bayo’ (Akinfenwa) a los 38 años ponía la vara muy alta y entrenaba muy duro. Si algún jugador por debajo de esa edad no se exigía al máximo, entonces lo sabrá y eso es lo que creo que ha sido el éxito de Wycombe. Es ese impulso y ese empuje entre los jugadores para llevar al club hacia delante. ‘Bayo’ y Gareth, lo entendieron a la perfección y han funcionado increíblemente bien. Creo que, en general, el éxito proviene de eso. Puedes verlo ahora en Championship, quizás les ha costado algunos juegos entrar en ritmo, entender la calidad de la liga y las diferencias que existen con League One. Ahora, están empezando a encontrar su terreno, plantando cara y han empezado a lograr mejores resultados en la cancha. Creo que eso puede representar la clave para que se mantengan esta temporada.

P. ¿Cuál es su recuerdo favorito vistiendo la camiseta de los ‘Chairboys’?

R. Esa temporada en League Two estuvo llena de momentos para el recuerdo. Creo que mi favorito fue cuando jugamos contra Carlisle United en casa. Empezamos ganando 2-0, luego nos expulsaron a un hombre y nos dieron la vuelta por 2-3. Después, por ahí del minuto 90 marcamos dos goles para finalmente ganar 4-3. Marcus Bean, que un par de días antes lo estábamos fastidiando sobre sus tiros ya que sus remates iban a cualquier lado menos a portería, anotó una volea desde el borde del área grande. Creo que ese partido personifica la temporada, nunca sabíamos que iba a pasar, así como se vio la reciente temporada con el ascenso a Championship. Jugábamos siempre hasta el último minuto de los partidos y nunca nos rendíamos, lo que creo que es una gran cualidad que ayudó a cimentar el éxito que está teniendo el club.

Resumen del partido al que hace referencia Mackail-Smith. WYCOMBE WANDERERS

P. Con Wycombe Wanderers en Championship por primera vez en la historia, ¿cuál es su opinión de esta temporada inédita y las posibilidades del club en segunda?

R. No creo que el club ni los jugadores experimentan algún tipo de miedo o algo similar. Todos lo están disfrutando, es triste que no haya hinchas para verlo porque ha sido fantástico que el club llegara hasta Championship. Pero creo que durante los primeros ocho partidos fue difícil, estaban acoplándose en la división, aprendiendo lo implacable que es Championship, con la calidad de sus jugadores; muchos ex de la Premier League e internacionales actuales. Están trabajando para poco a poco retomar el rumbo, se dan cuenta de las áreas que tienen que mejorar y cuando vi los diferentes reportes, dijeron lo bien que han estado jugando últimamente. Simplemente han sido traicionados por lagunas en la concentración o quizás por no ser contundentes y marcar goles. En los últimos partidos creo que poco a poco han ido rectificando esto, Scotty Kashket ha marcado algunos goles y han mantenido un par de porterías a cero. Están comenzando a ascender en la tabla y creo que eso les ha dado fe y les ha hecho darse cuenta de lo buenos que son y de que pueden competir a ese nivel. No hay nada por lo que temer y creo que se mantendrán en Championship. Si obtienen un par de victorias después del parón internacional y se trabaja a partir de eso, creo que pueden mantenerse arriba. Es una circunstancia extraña porque los jugadores de ese nivel están acostumbrados a jugar con la multitud, muchos jugadores son como el fuego de la multitud. Es un buen momento para que Wycombe se aproveche de eso y, con suerte, obtenga tantos puntos como pueda mientras no haya gente en los estadios.

Contexto actual

P. Dejando ya de lado el tema de Wycombe Wanderers, ¿cuánto han sufrido los equipos fuera de Premier el tema de la pandemia? ¿Considera que la Premier debería apoyar de cierta forma?

R. Sí, obviamente ha sido muy difícil. Están los equipos de Premier League que tienen mucho dinero detrás de ellos y también reciben mucho dinero por los derechos de televisión, y luego nos pasan un poco al resto de las ligas, pero no lo suficiente. Muchos de estos clubes fuera de Premier League están realmente batallando al no tener afición en los estadios, estos clubes están en soporte vital. Espero que puedan encontrar una solución, ojalá que los fanáticos puedan volver a los estadios o apoyar a estos clubes con pagos y ayudas financieras. El fútbol inglés es tan conocido por su pirámide de fútbol, ​​es tan conocido por sus cuatro o cinco ligas aparte de Non-League. Si llegan a haber más consecuencias negativas, ello tendrá un gran impacto en la Premier League y en el fútbol inglés en sí mismo. Así que espero que esto se pueda resolver y que los fans puedan volver, porque los extrañamos y como futbolista juegas para ellos. Como decía sobre Wycombe, les tocará ir a lugares como Derby, Watford, Bournemouth, Birmingham; lugares donde suele haber unos 20 o 30 mil aficionados en las gradas. Como futbolista para eso juegas, trabajas muy duro para llegar a Championship y jugar en este tipo de estadios con sus ambientes. Para los aficionados de Wycombe, la esperanza es que no tengan que pasar toda la temporada sin sentir ese tipo de emoción, ese sentimiento de ver a tu club en el punto más alto de su historia. Esperemos que el Gobierno y las autoridades pertinentes puedan reunirse y solucionar este problema en cierta medida. Ojalá pueda resolverse antes de que termine la temporada.

Mackail-Smith saluda a Dani Alves en su debut con Escocia. DAILY RECORD

P. Por último y para cerrar la entrevista, ¿cuál fue el estadio que más le ha impresionado? Y, ¿cuál ha sido el defensa más complicado de enfrentar?

R. El mejor estadio probablemente sería Hampden Park, el estadio de la selección escocesa. Los fans son simplemente increíbles, son como 50.000 personas y, en el medio tiempo, otros hinchas de otros estadios normalmente entran y toman un bocado, pero parece que todos se quedan afuera y cantan en el medio tiempo. Es un ambiente increíble y cuando el equipo está ganando es un lugar impresionante. Y luego, sobre el tema del mejor defensa al que me enfrenté, tuve mucha suerte de jugar contra España (los cuatro de atrás fueron Sergio Ramos, Carles Puyol, Gerard Piqué y Jordi Alba). Fue una gran línea defensiva contra la que pude jugar y eso fue surrealista para mí. Estar en el mismo campo con esa calidad de jugadores considerando que salí de Non-League y en el espacio de tres o cuatro años, llegué a portar la camiseta de Escocia y estar marcado por Puyol fue una locura. Fue simplemente una curva de aprendizaje increíble, un gran momento que puedo recordar y darme cuenta del tamaño de los jugadores con los que he compartido el césped.

Gustavo Poyet, un box-to-box con alma de delantero

Charlamos con Gus Poyet, uno de los centrocampistas más goleadores de la historia de la Premier sobre su etapa como jugador y entrenador en Inglaterra

Entrevista realizada por Alberto Arilla y Bernardo Mayayo.

Es un martes cualquiera de noviembre. Las agujas del reloj marcan las 9.47 a.m. en Londres cuando nuestro invitado nos da el último OK antes de empezar la entrevista. Descolgamos el teléfono y al otro lado nos recibe Gustavo Poyet, con el que pasaremos los siguientes 95 minutos de esta fría mañana otoñal. Poyet es un tipo sencillo y tranquilo. Habla de Gianfranco Zola con la naturalidad propia de un amigo. Nadie diría, si no le conociera, que detrás de ese marcado acento uruguayo se esconde uno de los mejores box-to-box de la historia de la Premier.

Gustavo aprendió a jugar al fútbol en las calles de Montevideo en la década de los 70. Una época, dice, en la que «estaba permitido pasar mucho tiempo en los parques». Tal fue su flechazo con ese juguete esférico, que años después tuvo que llegar a un acuerdo con su madre para que le dejara salir pronto si terminaba sus tareas: «Después de clase, comía algo, hacía los deberes y a la calle. Fútbol y fútbol y más fútbol». Fue en los barrios de la capital uruguaya donde Poyet forjó esa personalidad tan aguerrida que le acompañaría el resto de su carrera. Tras una breve experiencia en el Grenoble francés regresó a su ciudad con la fama de «jugador caro». Nada más lejos de la realidad. «En Francia crecí mucho en lo personal, pero futbolísticamente no me fue bien», reconoce sin ningún tipo de pudor.

Un año después Poyet volvió al viejo continente. Esta vez, de forma definitiva. Zaragoza le abrió sus puertas, y, pese a llegar de relleno (como él mismo reconoce), pasó siete años que marcarían el resto de su vida. Especialmente el 1995, el mejor curso de su carrera deportiva: «Ese fue el mejor, sin duda. En mayo gané la Recopa en París, y al mes siguiente estaba levantando la Copa América en Montevideo. En ese momento te sentís invencible». Pese a su dilatada trayectoria como centrocampista, sus inicios fueron como delantero centro. Fue precisamente en su segundo año en la capital maña donde tuvo que cambiar esa forma de jugar: «Pasé de jugar de espaldas al arco a tener que hacerlo de frente. Me costó más de un año adaptarme». Tras su paso por España, en 1997 apareció la figura de Ruud Gullit, quien le convenció para firmar por el Chelsea inglés.

Para contextualizar, el fútbol inglés de finales del siglo XX estaba cambiando. La Ley Bosman, aprobada en 1995, facilitó que decenas de jugadores y entrenadores extranjeros llegaran a las islas británicas, provocando una apertura a otras ideas de juego y dejando a un lado el característico estilo británico de fútbol directo y pragmático. Ruud Gullit fue uno de esos revolucionarios. Un ídolo en Holanda e Italia, bicampeón de Champions con el Milán de Arrigo Sacchi y Balón de Oro, que llegó a Stamford Bridge justo ese año. Primero como futbolista y luego como jugador-entrenador (fue el segundo técnico no británico de Premier, por detrás de Arsène Wenger), ganó la FA Cup de 1997 y sentó las bases de un Chelsea que comenzaba a mirar a Europa.

Gustavo Poyet en su presentación como jugador del Chelsea. PREMIER LEAGUE

Pregunta. ¿Cómo vive esos años, en los que coincide su llegada a Inglaterra?

Respuesta. Quiero aprovechar para agradecer otra vez a Bosman lo que hizo, pese a los problemas que ha tenido después fuera del fútbol. En mi caso, hay que recordar que los uruguayos y los españoles tenemos una relación muy estrecha, pues un porcentaje grande de españoles emigraron a Uruguay tras la Guerra Civil española. Por ello, tenemos una fórmula más sencilla para lograr la doble nacionalidad. Con la Ley Bosman se abrieron una gran cantidad de puertas. Yo estaba muy asentado en Zaragoza, mis hijos nacieron allí y estaba muy bien en la ciudad y en el equipo. Sin embargo, surgió la oportunidad del Chelsea y comencé a informarme. Vi que estaban Gullit de entrenador, Gianfranco Zola, Gianluca Vialli, Di Matteo, Petrescu… y empecé a plantearme, con 29 años, si era el momento de cambiar. En ese momento sucedieron varias cosas: en primer lugar, lo económico. En mis primeros cuatro años en Zaragoza no gané demasiado dinero, y cuando renové en 1994 me subieron el salario, pero no lo que yo creía que merecía. En Inglaterra, sin embargo, el sueldo era muy superior. Llegó el Chelsea y me cambió la vida, pues tuve que afrontar un cambio muy grande, tanto a nivel personal como profesional. Tenía que salir de mi zona de confort y empezar de cero. También influyó Nayim, que me dio ese último empujón. Me habló maravillas de Inglaterra y su fútbol.

P. Nayim precisamente vive un poco su historia a la inversa, ya que él tuvo que labrarse su carrera en Inglaterra para tener la oportunidad en España, y usted hace el camino contrario.

R. Nayim me habló de todo, de lo bueno y lo malo. Cuando me contaba todo lo que no podía hacer allí, yo decía: «Pero, ¡dónde voy, si no puedo hacer nada! (Risas). Era otra mentalidad. Por el contrario, también me comentaba: «Cuando juegues las noches de fútbol total inglés, con las vallas cerca del césped, vas a alucinar». Yo me lo imaginaba en mi cabeza y no podía decir que no. Con 29 años fue un cambio muy grande, pero me dio una cantidad de cosas para el futuro muy importantes.

Gustavo Poyet celebra un gol con sus compañeros. PREMIER LEAGUE

P. En la temporada 97-98, nada más firmar por los ‘Blues’, tiene un percance físico que le aleja varios meses de los terrenos de juego. ¿Cómo afectó eso a su adaptación?

R. Todo fue muy complicado, y es muy difícil de entender si no lo vives. En Zaragoza apenas me había lesionado en siete años, solo me perdía partidos por las amarillas (Risas). Pero de repente, llegas a un lugar nuevo, donde tienes que impresionar, y a los dos meses me rompo el cruzado en el entrenamiento yo solo. Cuando te dicen que vas a estar varios meses fuera, sin apenas hablar inglés, en un sitio totalmente nuevo… te pega muy fuerte. Aproveché esos meses para aprender el idioma, sobre todo con mi recuperador. Podría enumerar a muchísima gente que me ayudó, empezando por mi familia, sobre todo mi mujer. Imagino que sería complicado aguantarme tanto tiempo sin poder jugar. En ese tiempo me pasó algo curioso: el doctor que me operó en Bélgica, un mes después, me dijo que tenía que empezar con la bicicleta estática. Me tenía que apurar, porque quería jugar en cinco meses y medio, justo para el final de temporada. Sin embargo, el club se lo tomaba con mucha más calma, y yo estaba desesperado. Cuando llamé al doctor me echó una bronca bárbara. Me dijo que cómo era posible, siendo jugador de Premier, que no pudiese comprarme una bicicleta estática. Al terminar esa conversación sentía vergüenza ajena (Risas). Hablé con el casero, y fui con mi mujer a comprármela, y así empecé mi recuperación.

Tras varios meses alejado de los terrenos de juego, Gustavo Poyet logró su objetivo y llegó a tiempo para el final de temporada. Al principio, por precaución, entró poco a poco al equipo, disputando los últimos 20 o 30 minutos. Sin embargo, en la semifinal de la Recopa frente al Vicenza le llegó su oportunidad: «Ese día no estaban disponibles ni Di Matteo ni Dan Petrescu, y Gianluca Vialli me dio la oportunidad. Jugué todo el partido y acabé destrozado». Un esfuerzo, reconoce, que mereció la pena, pues un mes después ganaba su segunda Recopa en Estocolmo, frente al Stuttgart alemán. Antes de ese final de campaña el equipo había sido capaz de ganar la Copa de la Liga, pese a que Ruud Gullit, gran valedor de Poyet, había sido relevado por Gianluca Vialli en el cargo de jugador-entrenador.

Gullit y Vialli en el Chelsea. PLANETFOOTBALL

P. ¿Cómo le influyó ese cambio de técnico a mitad de temporada?

R. Debo reconocer que la influencia de Gullit en mí fue tremenda. Él fue quien me firmó, tras verme tres o cuatro partidos con el Zaragoza. Me había visto en Bilbao, donde hice dos goles; en el Bernabéu, en un partido en el que tuve que marcar a Redondo y apenas toqué el balón; y luego en A Coruña, donde jugué un partido bárbaro. Pero la lesión lo fastidió todo, porque lo peor que te puede pasar es cambiar de técnico cuando estás lesionado, y más en aquel Chelsea, con aquella plantilla. En ese momento yo cambié el chip, pensaba que ya no me podía pasar nada más. Empecé a observar otras cosas en las que antes no me fijaba, e incluso apuntaba en un cuaderno los aspectos que me gustaban de los entrenamientos de Vialli. También los que no, para no hacerlas en un futuro como entrenador. Quería recordar lo que yo sentía como futbolista cuando el técnico tomaba algunas decisiones.

P. En lo puramente futbolístico, ¿cómo definiría aquel Chelsea y su encaje en esos esquemas?

R. Cuando llegué, la idea de Ruud Gullit era ponerme en el medio. Jugábamos con un clásico 1-4-4-2, pero con un segundo punta como Gianfranco Zola, que era un fuera de serie. En mi primera pretemporada jugué en el medio con el capitán, Dennis Wise, y Roberto Di Matteo, pero en un torneo en Holanda me pusieron en la izquierda junto a Petrescu y los dos anteriores. Cuando en el túnel veía a esos tres junto a mí, sabía que teníamos muchas probabilidades de ganar. Sin embargo, cuando me dijeron que iba a jugar en la izquierda me quedé helado. No tenía ninguna de las condiciones para jugar abierto en banda, pero acabamos haciendo un partido extraordinario por varias razones. En esa nueva posición, yo me metía mucho hacia el centro y el lateral izquierdo lo aprovechaba para desdoblar. Por otro lado, Zola bajaba mucho a recibir y caía a mucho a banda, lo que me permitía volver al medio. Digamos que en defensa jugaba en izquierda, y en ataque jugaba más en diagonal. Y como funcionó tan bien, acabé de volante por la izquierda durante los años que estuve en Stamford Bridge.

Poyet celebra un gol con Zola. PREMIER LEAGUE

P. Un volante izquierda, además, con muchísima llegada.

R. Me aproveché mucho de los laterales, tanto de Babayaro como de Le Saux, que tenían diferentes características. Dependiendo de mi lateral izquierdo, hacía una cosa u otra. Me aproveché especialmente de la vocación ofensiva de Le Saux. Nos sentíamos muy cómodos con la pelota, sobre todo contra los grandes. Íbamos a lugares como Old Trafford sabiendo que a ellos no les gustaba nada jugar contra nosotros. De hecho, creo que nunca perdí en Old Trafford. Nos sentíamos con esa capacidad de jugar, y como decía, cuando veía en el túnel que junto a mí estaban Dan Petrescu, Dennis Wise y Roberto Di Matteo, sentía que teníamos una gran chance. Y si a eso le sumas a Gianfranco Zola, los contrarios tenían un lío bárbaro (Risas). Esa confianza nos permitió ganar muchas copas, aunque nunca pudimos ganar la liga, desgraciadamente.

P. En una entrevista con este medio, hablábamos con Nayim que ese 1-4-4-2 estaba variando a un 1-4-4-1-1 con la llegada de jugadores como Cantona, Bergkamp o el propio Zola. ¿Cómo era jugar junto a Gianfranco?

R. Para mí, con permiso de Francescoli, Gianfranco Zola es el mejor jugador con el que coincidí, de lejos. Era un jugador que hacía mejor al resto. Nos aprovechábamos mucho de él. En nuestro caso, nos entendíamos muy bien tanto dentro como fuera de la cancha. Su calidad técnica compensaba muy bien con mi presencia física. Nos aprovechábamos el uno del otro constantemente. Con Francescoli, en cambio, solo coincidí doce o quince partidos en la selección, mientras que a Zola lo vi todos los días durante cuatro años. A veces llegabas a casa y decías: «‘Mamma mia’, que espectáculo». Cuando terminaban los entrenamientos, cogía el carro que hacía de barrera, que pesaba 40 kilos, y llamaba a algún portero de alguna categoría inferior, o si no podían se quedaba solo. No quiero exagerar, pero de cada diez disparos, siete u ocho iban entre los tres palos, y de esas siete u ocho, tres o cuatro iban dentro. Tenía un porcentaje de acierto tremendo. Además, tenía una visión espectacular para los tiros libres. Solía tirar por encima de la barrera, pero si veía al portero moverse, la mandaba a su palo. Hacía dudar a los porteros sobre cuándo moverse. Tenía todas las condiciones, y eran naturales: salto, agilidad, potencia, arranque y un entendimiento del juego tremendo.

P. En su segunda temporada en el Chelsea deja atrás los problemas físicos y el comienzo no puede ser mejor: ganan la Supercopa de Europa al Real Madrid en Mónaco, con un gol suyo, tras ser suplente. Además, fue nombrado MVP de la final.

R. Ese día fue un buen aprendizaje. Los jugadores de fútbol nos quejamos de todo, y siempre ponemos excusas. En mi carrera nunca fui a ver a un entrenador para preguntarle por qué no jugaba, aunque me jodía. Ese día lo pasé muy mal. Venía de hacer el único gol en la primera jornada en Coventry y de jugar bien en casa frente al Newcastle. En mi cabeza tenía la seguridad de que jugaba, pero esa mañana en Mónaco, Vialli me dijo que era suplente en la final. Menuda tarde le di a mi compañero de habitación, el ‘Chapi’ Ferrer (Risas). Pero mi actitud era esa: «Dame veinte minutos y te voy a demostrar que te equivocaste».

P. Y lo hizo.

R. No, no, pero no me des 30. Con 20 me vale. Y si me das cinco, haré todo lo que pueda para demostrarte que merecía jugar. Estaba en el banco con una calentura que no os podéis imaginar (Risas). Cuando calentaba no dejaba de mirar al técnico a ver si me llamaba para entrar, y cuando lo hice, tuve la suerte de marcar. En el gol, tras una jugada en la que no estoy demasiado acertado, quedé en una posición muy buena. Gianfranco Zola solo tenía que verme. Y Zola siempre te veía. Luego tuve la suerte de batir a Bodo Illgner, y ya vino todo. En el vestuario me vinieron a buscar para decirme que había sido nombrado el mejor jugador. Hasta me dieron un coche y pasaron todas esas cosas que no conoces hasta que te suceden a ti. Había jugadores que se lo merecían más que yo, habían jugado los 90 minutos a un nivel extraordinario, y entre bromas y ‘puteadas’ me decían de todo. Cuatro días después jugamos contra el Arsenal de local y volví a ser suplente. Cosas de los entrenadores (Risas).

Gol de Poyet al Real Madrid en la Supercopa de Europa 1998

P. Tras cuatro temporadas, cambia Stamford Bridge por White Hart Lane, pues el Tottenham de Glenn Hoddle hace una apuesta fuerte por usted. ¿Qué le lleva a dar ese paso y cambiar de aires con 33 años?

R. Yo venía siendo un jugador bastante importante en el Chelsea. Aquí en Inglaterra los goles se cuentan entre todas las competiciones, al contrario de lo que sucede en España. En mi tercer año hice 18 goles entre liga, copa y competiciones europeas, sin tirar penales ni faltas, con un rol muy importante. Al cuarto año las cosas no empezaron bien con Ranieri. Quería cambiar el club, jugar con los jóvenes, y yo veía venir que no iba a jugar. Me quedaba un año de contrato, y se estaban yendo jugadores como Petrescu o Wise. Yo tenía 33 años, no 25. Hablé con el club para que me permitieran irme, pero aquí el tema de la afición es complicado. No quieren ser ellos los que te venden, sino ser vos el que te quieres marchar. Una serie de parafernalias que hay que pasar. Pero el verdadero punto de inflexión llegó cuando Glen Hoddle vino a mi casa. No me había pasado nunca en mi carrera que un entrenador tocara el timbre de mi casa. También influyó el tema personal: no me tenía que mover de Londres, volver a mudarse la familia, etc. Mi primer año en los ‘Spurs’ fue muy bueno, el segundo no estuvo mal y el tercero fue tan malo que decidí retirarme (Risas). Ahí uno las ve venir, y en ese momento te das cuenta de que debes dar un paso al lado.

P. Aquel Tottenham era diferente al Chelsea, con dos delanteros como Les Ferdinand y Sheringham, a los que luego se sumó Robbie Keane. ¿Tuvo que cambiar su forma de jugar?

R. Tuve que cambiar mucho. Venía de jugar en un equipo que siempre buscaba tener el balón, y aquel Tottenham era un equipo un poco más inglés. Recuerdo mirar en el túnel al que hoy es mi asistente, Mauricio Taricco, que era el lateral izquierdo, y decir: «¿Dónde vine?». Los primeros quince o veinte minutos al Tottenham le gustaba lo que aquí llaman ‘turn’: una locura de ida y vuelta. Y hasta que no se calmaba, no empezábamos a jugar. Tuve que adaptarme, pero ya tenía más experiencia. En ese equipo nos costaba más ganar que con el Chelsea. Además, influían otros factores. En mis cuatro años en Stamford Bridge no me expulsaron, y aquí a los tres partidos me echaron frente al Everton por una zancadilla. Vi que tenía que tener más cuidado, ya que era un equipo que no tenía tanto el balón, por lo que había mucha más fricción y posibilidad de tarjetas. Sobre todo, debía entender el juego del equipo. Era otro sistema, y el técnico me utilizaba mucho para los cambios de sistema durante el partido. Me ponía en ciertas posiciones para que el equipo sacara ciertas ventajas. La verdad es que tácticamente aprendí mucho con Glen Hoddle.

Gus Poyet siguió marcando goles con el Tottenham. PREMIER LEAGUE

P. Revisa sus datos durante su período en Inglaterra y son muy llamativos: más de 60 goles en 200 partidos siendo centrocampista, con los problemas de rodilla de por medio. ¿Cuánto valdría Gustavo Poyet hoy en día, tal y como está el mercado?

R. (Risas) Es complicado. Yo miraba siempre año a año, nunca en global. Pero me sorprendió mucho un hecho cuando salí del Chelsea: en mi primera conferencia de prensa con los ‘Spurs’, un periodista me dijo que en 148 partidos había hecho 49 goles. Me quedé helado, no lo sabía ni yo. Era una condición que adquirí al aprovecharme de una serie de jugadores que me permitían tener situaciones de cara al gol. Es cierto que no hay muchos hoy en día con esos números, sobre todo sin lanzar penales ni tiros libres. Y más en el fútbol actual, con el VAR, que hay cien mil penales por partido. Yo creo que influyó mucho mi pasado como ‘9’, por el ‘timing’, el olfato y la suerte de cara a gol. Mi asistente siempre me recuerda un gol con el Tottenham en el que el balón da en los tres palos y el rebote me cae a mí. Como decimos en Uruguay, ¡Qué culo!, ¡Qué suerte!

P. Para los que no le hayan visto jugar, ¿con qué futbolista se identificaría?

R. Un poco más joven que yo diría Michael Ballack. Lampard también, que además se quedó mi número en el Chelsea cuando me fui. Él tenía mucha más llegada, mucho más disparo de larga distancia, y lanzaba los penales. Digamos que él era mejor que yo en el disparo, en la potencia, aunque no digo que yo tuviera mal disparo (Risas). Yo era mejor de cabeza, sin lugar a dudas. En la actualidad me gusta mucho Yangel Herrera, del Granada. Si lo pudiera dirigir lo volvería loco con todas las cosas que le podría decir. Cuando estoy en un club me gusta muy poco hablar de lo que hice yo, pero cuando tienes un jugador con tus características sería imposible no hablarle de lo que yo hacía o darle información. En el tema del desmarque, en el por qué llegar de una manera o de otra…

P. ¿Cómo definiría su carácter como jugador?

R. Yo conectaba mucho con la gente, para bien y para mal. Cada jugador tiene un rol en un equipo y dentro de ese rol cada uno tiene responsabilidades. Por ejemplo, la función del atacante es marcar goles, pero también hacerlo en momentos importantes y complicados. Yo empecé a mejorar como futbolista en los últimos tres años en el Zaragoza, en los que ya tenía una responsabilidad de cara al gol. Marqué muchos 1-0, desatascando partidos bloqueados, y la gente se empezó a identificar conmigo más allá del querer, del esfuerzo y de demostrar que te importa. Hay muchos jugadores que son individualistas, yo nunca pude. Necesitaba mucho al equipo para poder dar mi mejor versión y hacer lo que mejor sabía hacer. Si el equipo no iba por banda yo me moría de hambre.

El Gustavo Poyet entrenador

Tras colgar las botas, Dennis Wise le da la oportunidad, primero en Swindon y después en Leeds, de ser su asistente técnico. En 2007 Poyet regresa al Tottenham de la mano de Juande Ramos, para ser su segundo entrenador, en una plantilla hecha para ganar. Es en White Hart Lane donde coincide con jugadores de la talla de Luka Modric o Dimitar Berbatov, además de otros que empezaban a llamar a la puerta como un jovencísimo Gareth Bale.

Juande Ramos y Poyet en un entrenamiento con el Tottenham. PREMIER LEAGUE

P. Tras sus inicios como asistente junto a Wise, Juande Ramos le da la oportunidad de acompañarle en su aventura en un Tottenham que empezaba a mirar a cotas más altas. ¿Cómo marcó ese equipo su carrera como entrenador?

R. En primer lugar diré que el que quiera entrenar tiene que tener el curso, es fundamental. Yo soy un agradecido tanto a Dennis Wise como a Juande Ramos, porque para lo que yo quería hacer era fundamental ser asistente del entrenador. No hubiera podido hacer lo que hice en Brighton o Sunderland si no hubiera pasado por esas etapas como asistente. Todo se basa en que estás dentro de un club y ves todo sin que tú seas el responsable. Aprendes a gestionar a los jugadores dependiendo de sus reacciones tras decisiones duras. El período como asistente es fundamental y se lo recomiendo a todos que tengan un carácter parecido al mío. En mi caso tuve dos ejemplos muy opuestos: Dennis Wise, un técnico inglés muy directo y clásico, y Juande Ramos, un técnico mucho más latino, más tranquilo y de posesión. Lo del Tottenham fue muy especial… ahí estaba Luka Modric, el mejor jugador al que he entrenado. Verle ahí todos días, las cosas que era capaz de hacer, lo bien que entendía el juego, su balance, la forma de ir para un lado o para el otro… era extraordinario. También tuve a otros grandes jugadores como Berbatov o Gareth Bale antes de ser el Bale que todos conocemos.

Durante su aventura en White Hart Lane, el cuerpo técnico encabezado por Juande Ramos logró el último título oficial, hasta la fecha, del Tottenham: la Copa de la Liga de 2008. Un partido muy especial para Poyet, pues era contra el Chelsea de los Lampard, Terry o Drogba, que empezaba a pelear por la Champions tras la llegada de Roman Abramovich. «En esa final íbamos perdiendo y Juande hizo un cambio ofensivo, que lo informé yo por el tema del inglés. Malbranque, un jugador de ataque, tenía que pasar al lateral izquierdo. El jugador me miraba como si estuviera loco». Un cambio táctico que salió a la perfección, ya que poco después Dimitar Berbatov lograba poner las tablas. Woodgate sentenciaría la final en el minuto 94. «Cuando acabo el partido me acerqué a Juande y le felicité, pero le dije que nunca hubiera hecho ese cambio», reconoce el uruguayo entre risas. La campaña siguiente empezó torcida, y tras un mal arranque, fueron destituidos. «Merecíamos que nos echaran porque habíamos empezado mal. Uno quiere quedarse de por vida, pero cuando las cosas no funcionan hay que aceptarlo», afirma resignado. Asimismo, Poyet reivindica la dificultad de tocar metal, más aún si cabe en Inglaterra, donde «todo el mundo quiere ganar títulos».

La primera experiencia de Poyet como técnico fue en Brighton. BHAFC

Tras estas experiencias como asistente técnico, a Gustavo Poyet se le presentó la oportunidad de dirigir al Brighton, equipo que por aquel entonces disputaba la League One. Tras lograr el ascenso a Championship, el equipo mantuvo su buena dinámica y el proyecto de Poyet logró continuidad. Años después se quedaron a las puertas de la Premier, siendo apeados de las semifinales del play-off por el Crystal Palace. Tras esta eliminación, el cuerpo técnico del preparador uruguayo fue destituido. Sin embargo, tan solo unos meses después, surgió la oportunidad de sus vidas: dirigir en Premier League. Firmaron por un Sunderland colista, condenado al descenso, y tras un año de muchos altibajos, con una final de Copa de la Liga incluida, salvaron la categoría.

P. Hemos conocido a lo largo de toda la entrevista al Poyet futbolista, pero, ¿cómo es el Gus Poyet entrenador?

R. Para mí y para mi equipo técnico el jugador es muy importante. Te diría que primero va el jugador, antes que la pelota. Si el jugador está bien, si está en la posición que puede rendir mejor, si da el máximo posible en cada partido o si está convencido de la idea de juego. Si gestionas estos factores, la mayoría mentales, puedes conseguir que el equipo juegue mejor. Nosotros empezamos por allí, poniendo al jugador en la cancha, tratando que haga lo que mejor sabe hacer la mayor cantidad de tiempo. Es de sentido común, si tienes un jugador que es muy bueno regateando tratarás de darle el mejor contexto para que pueda sacarle provecho. Nosotros también le damos mucha importancia al balón, pero hay que saber diferenciar entre jugar a la pelota y jugar al fútbol. A la pelota jugamos todos, jugar al fútbol es mucho más que eso. Hay una cantidad enorme de aspectos que influencian el fútbol y nuestro trabajo es darle la información al jugador para que entienda esos porqués. Cuando empecé en el Brighton era un convencido del 1-4-4-2 con el que había jugado en el Chelsea, pero a los cuatro meses tuve que cambiar por accidente a un 1-4-3-3. Hicimos un partido extraordinario y decidí seguir con ese dibujo. Si me preguntas por mi sistema de juego favorito te diría ese con algunos matices, pero 1-4-3-3 al fin y al cabo.

El uruguayo dirige durante un partido. BHAFC

P. ¿Algún porqué en especial?

R. Cuando yo empecé a dirigir ya potenciaba la posesión, que es muy importante. Pero no posesión por posesión, eso es una tontería. No me interesa contar los pases. «Hicimos 500 pases y merecíamos ganar». No, eso es una mentira. En aquella época, los mejores equipos del mundo que jugaban con la intención de respetar la pelota jugaban con ese 1-4-3-3, lo que no me parece casualidad. El Barcelona de Guardiola, el Arsenal de Wenger, más tarde el Bayern… Los equipos que potenciaban tener un control del juego lo hacían con ese sistema y eso es porque los espacios están mejor ocupados. No digo que no puedas mantener la pelota con un 1-4-4-2 o con un 1-5-3-2, pero en mi entendimiento del juego, las posiciones en la cancha están mejor distribuidas con ese sistema. En Brighton éramos el equipo que mejor conservaba la posición en esa división, pero manteniendo la misma idea en mi cabeza y las mismas opciones, mi Burdeos, con la misma identidad, no guardaba tanto la posición porque encontrábamos la manera de hacer daño al rival más rápido. En el Brighton teníamos que mover mucho la pelota para encontrar espacios para hacer daño al rival y eso nos llevaba más tiempo. El sistema que tenía y los jugadores que pude traer (Andrea Orlandi, David López, Bruno Saltor…) me permitieron conservar mucho la posición buscando las soluciones. En el Burdeos empezábamos desde el portero con esa idea pero hacíamos tres o cuatro pases y ya hacíamos daño. Si te puedo hacer daño con tres pases te lo hago, pero siempre cuidando la pelota.

P. En su primera experiencia como técnico logra el ascenso con el Brighton. ¿Se notó mucho el salto de League One a Championship?

R. Muchísimo. Para mí la calidad de un jugador de fútbol es técnica, mental, física, de esfuerzo, de actitud, profesionalidad, etc. Todo forma parte de la calidad. Para mí la calidad de un jugador se basa en jugar bien al fútbol. Por eso cuando se pasa de una división a otra mayor se nota tanto la diferencia. Hay equipos que suben y cuando no tienen un sistema muy marcado (como por ejemplo el Leeds de Marcelo Bielsa) sufren, véase Fulham o West Brom. A estos les cuesta más, a pesar de que los ‘Baggies’ pasaban por encima a cualquier conjunto de Championship, porque eran más fuertes que el resto. Ahora en la Premier no lo son tanto, y eso se nota. La diferencia es a todos los niveles. En segunda un lateral no va a tener en dos partidos que enfrentarse a Adama Traoré, y nunca vas a tener que estar tan pendiente de un jugador como Harry Kane, por poner dos ejemplos.

Presentación de Poyet con el Sunderland. PREMIER LEAGUE

P. Tras varios años con los ‘Seagulls’, llega su oportunidad en Premier, en un Sunderland que no atravesaba un buen momento. Tuvo que hacer muchos cambios para lograr la permanencia, e incluso estuvo cerca de levantar un título. ¿Cómo encontró ese Sunderland?

R. A oportunidades como esta uno no puede decir que no. El equipo tenía un punto después de siete partidos. Encontré un equipo con mucha confusión, tuvimos que simplificar mucho la idea, ir muy básico de entrada. Lo básico en el fútbol, lo básico por posición, no complicarlo más. Venían de un periodo de mucha confusión y poco a poco fuimos encontrando la forma. El primer partido lo perdimos, en el segundo ganamos el clásico frente al Newcastle y tras el tercero se empezó a crear la fórmula. Después de una derrota en Hull con nueve jugadores, salimos reforzados, y en los siguientes partidos empezamos a ver la mejoría, por ejemplo, contra el Manchester City de Pellegrini, al que ganamos y a la postre saldría campeón. A partir de ahí fue una cosa de ir pellizcando y subiendo, algo que lleva tiempo porque tus rivales también ganan. Hasta enero no salimos del descenso y conseguimos clasificarnos para la final de copa. Volvimos a meternos últimos porque la gente solo quería jugar aquella final, la cual perdimos frente al City. Salimos destrozados de ese partido y nos costó mucho recuperarnos, pero obramos el milagro de final de temporada y acabamos salvándonos.

P. Esa temporada ganó al Manchester City, al Chelsea en Stamford Bridge, al United en Old Trafford…

R. Faltaban seis partidos y nosotros estábamos últimos a 7 puntos de la salvación. De esos seis encuentros teníamos tres de visitante (City, Chelsea y United). En el primero de ellos, el City nos mete a los tres minutos y acabamos empatando a 2. En ese momento yo estaba destrozado, porque habíamos perdido una oportunidad para llevarnos 3 puntos que valían oro. Nos pusimos a cinco de la salvación, pero teníamos que ir a Stamford Bridge. Mourinho de local en Premier no había perdido nunca, y no te puedo explicar por qué ganamos, pero ganamos. Luego venía el Cardiff de Solskjaer, un partido que estábamos convencidos de que les íbamos a ganar, y les metimos cuatro. Pero después teníamos que ir a Old Trafford, un campo en el que el club llevaba sin ganar en liga cuarenta años, y logramos vencerles por 0-1. Al final nos salvamos con dos partidos por jugar. El equipo había dado todo y más. Ese final de temporada fue momento de mucho orgullo, porque me habían llevado por una razón única, que era salvar al equipo del descenso.

Poyet en el Stadium of Light de Sunderland. PREMIER LEAGUE

P. En su segundo año y, pese a que están fuera de descenso después de 29 jornadas, el Sunderland prescinde de sus servicios. ¿Le dolió ese trato del club después de haberlos salvado la temporada anterior?

R. Las decisiones siempre se toman por alguna razón. Lo que más me dolió del segundo año fue que el equipo ya empezaba a jugar de una manera. Entonces, lo lógico es que si añades características de jugadores para esa idea tienes que mejorar. Ese verano antes de empezar la liga todo lo que hicimos como club no me ayudó en nada, me perjudicó. Lo que más me dolió fue que en el segundo año jugábamos peor. Es una contradicción tremenda, ya que me encontré un grupo de jugadores, que no los elegí yo, y conseguí llegar a jugar de una forma, y cuando tienes que reforzar eso para el segundo año, empeora el equipo. Yo pensaba que me había ganado la posibilidad de tener una influencia mayor en la llegada de determinados jugadores. No quiero decir que los jugadores que vinieron fueran malos, fueron más sus características, en el sentido de que las necesidades del equipo eran muy claras.

Tras varios años en los banquillos ingleses, el entrenador montevideano probó fortuna en otras ligas. Tras una temporada en el AEK de Atenas, le surgió la posibilidad de dirigir en España, al Real Betis, equipo en el que las cosas no fueron como él esperaba. Sin embargo, ahí tuvo la suerte de coincidir con jugadores como Joaquín, al que define como «uno de los tipos que más saben de fútbol con los que he estado». «La gente se queda con los chistes, lo de fuera del campo, pero Joaquín es un jugador que sabe una barbaridad», afirma.

Tras esa breve experiencia, emigró a China, donde estuvo un año al frente del Shanghái Shenhua. Ya de vuelta en Europa, cogió las riendas del Girondins de Burdeos francés, y en tan solo seis meses logró clasificarlo a Europa League. Ese mismo verano, Poyet vivió una experiencia que, como él mismo reconoce, no le desea a ningún otro técnico: «Puedo entender que haya entrenadores a los que le vendan a un jugador a sus espaldas en un día de partido de Europa League y que no digan nada porque quieren mantener su puesto de trabajo, pero yo no podía callarme». Una situación surrealista que acabó con la venta de uno de sus mejores jugadores y su posterior destitución, tras mostrar su desacuerdo con la directiva tras el partido. Desde ese episodio, Poyet no ha vuelto a entrenar, pero no se cierra ninguna puerta siempre y cuando se den unas condiciones lógicas, con gente dispuesta a sumar y un proyecto interesante.

Neil Harman: «El Wycombe no es un equipo, es una familia»

Hablamos con Neil Harman, periodista y autor de ‘Close Quarters’, un libro que narra la hazaña del Wycombe Wanderers

Neil Harman (1957) es un periodista inglés con amplia experiencia en el mundo del deporte. Fue el corresponsal principal de tenis para los periódicos The Times y The Sunday Telegraph, sirviendo por un largo periodo y siendo una persona importante dentro del medio. También fue corresponsal de tenis y fútbol para el periódico Daily Mail.

Desde 2004 ha escrito la publicación oficial de Wimbledon, el prestigioso torneo de tenis. De igual manera, colaboró con David Beckham y el tenista Andy Murray para la elaboración de sus biografías. Hace apenas unas semanas publicó su último libro llamado Close Quarters, un viaje a través del extraordinario ascenso del Wycombe Wanderers a Championship, en el que Neil tuvo prácticamente acceso libre a la intimidad del equipo y estuvo presente a lo largo de toda la temporada.

La historia del ascenso de los ‘Chairboys’ a Championship fue increíble, siendo un ejemplo de superación y fuerza de voluntad para lograr un triunfo inimaginable. La entrevista original fue realizada en inglés, por lo que este artículo presenta la traducción en español de la misma.

La hazaña del ascenso

Pregunta. Al comienzo de la campaña 19-20 en League One (tercera división), ¿cuáles eran sus expectativas con respecto a la temporada del Wycombe Wanderers y su posición en la tabla general?

Respuesta. En la primera vez que atendí una reunión importante de jugadores, Richard Dobson (auxiliar técnico) dio un discurso acerca de la cultura del Wycombe Wanderers y el ‘ethos’ del equipo. Yo pensé que si había suficientes buenos jugadores que aceptaran este ‘ethos’ y jugaran según los valores del club, podrían tener una oportunidad decente de mantenerse en la categoría. Por esos días, había llegado una inversión inicial de los futuros propietarios estadounidenses. Eso trajo un ligero sentimiento de optimismo, donde antes había rondado cierto pesimismo. Lo escribí en el libro, eran los favoritos para descender por parte de todos los periodistas y expertos. Pero creo que subestimaron la calidad de las personas y el subyacente ‘ethos’ del club, que básicamente era jugar de cierta forma y tratar a los demás de cierta forma. Recuerdo una ocasión cuando Gareth (entrenador) tuvo una reunión con los aficionados en la pretemporada, y comentaba que si el equipo lograba terminar en la 17ª posición se consideraba una temporada exitosa. Lo que encontré en Wycombe es que no importan demasiado las estadísticas normales y números, lo que más importa es cómo eres como persona.

Bloomfield y Akinfenwa sostienen la copa. WYCOMBE WANDERERS

P. No hay duda de que la temporada pasada fue increíble, pasando de favoritos para el descenso, poco presupuesto, solamente nueve jugadores al inicio de la pretemporada hasta terminar en lo más alto: salir victoriosos en Wembley y ascender a Championship por primera vez en 133 años de historia. ¿Cómo fue la experiencia de poder seguir y estar tan cerca del equipo a lo largo de la temporada?

R. Al comenzar esta travesía me acerqué a los jugadores y les dije que ni yo les conocía ni ellos a mí tampoco. De cierta forma, tuvieron que confiar en que haría las cosas a mi manera. Si ellos aceptaban eso yo no los traicionaría ni escribiría algo que no fuera verdad. Ellos sabían que yo estaría por todos lados, escuchando y haciendo anotaciones. Para ser sincero, estuve realmente sorprendido con la actitud de los jugadores. Solamente en una ocasión me solicitaron que no estuviera escuchando cierta conversación, de ahí en fuera, me dieron la confianza de tomar notas y estar presente dentro del club. Estuve en los pubs, charlas técnicas, centro de entrenamiento, vestuario. No estaba todo el tiempo y tenía que ser consciente de que mi presencia no se convirtiera en una molestia. De cierto modo, elegía momentos puntuales. Lo consultaba con el entrenador y si él estaba de acuerdo con que estuviera presente, los jugadores se alineaban y no había problema. Matt Bloomfield (capitán y leyenda del Wycombe Wanderers) me comentó, al acabar de leer el libro, que había aprendido ciertas cosas sobre su equipo que él mismo no sabía. Para mí eso fue increíble. Matt es un tipo que lleva en el club más de quince años, que lo conoce prácticamente todo y, aún así, se dio cuenta de ciertos aspectos que él desconocía. Como autor es muy gratificante que alguien como Matt, con toda su experiencia dentro del club, haya recibido el libro de una excelente manera.

Matt Bloomfield es un ícono en el club. WYCOMBE WANDERERS

P. ¿Cómo es el ambiente cotidiano alrededor del Wycombe Wanderers?

R. Cuentan con un buen centro de entrenamiento y un fuerte apoyo. En ocasiones en un club de fútbol, existen jugadores que no juegan demasiados minutos y deben esperar por alguna lesión o baja de juego de uno de los titulares. Eso genera un ambiente y un contexto poco favorable para todos. Lo que encontré en Wycombe es que, el jugador que esté en la cancha, está totalmente respaldado y apoyado por los que no están en el campo. Porque esa es otra de las fortalezas más grandes que tiene Wycombe Wanderers. Los jugadores se pueden contar problemas personales, ninguno esconde alguna situación. No es como que algún jugador se queda con un problema y simplemente se lo guarda y se va a casa. Las personas se sientan y hablan unas con otras. Se convierte en cómo podemos ayudar a tal jugador con tal problema, y todo eso viene desde el entrenador. Gareth es puro ‘rock and roll’, pero siempre está ahí para todos los jugadores, sean titulares habituales o reservas. Diría que tiene como una especie de antena muy fuerte, sabe identificar cuando un jugador tiene algún problema incluso antes de que él mismo se dé cuenta. Es un regalo. Esa es una de las razones del éxito tan inesperado del Wycombe Wanderers: es una familia.

Ainsworth, entrenador del Wycombe, es el cantante principal de la banda Cold Blooded Hearts. WYCOMBE WANDERERS

Close Quarters

P. Su libro Close Quarters nos lleva a través de la trepidante temporada 2019-2020. Para su escritura, estuvo en la intimidad del club y viviendo muy de cerca la magnífica aventura de los ‘Chairboys’. ¿Cómo surgió la idea para desarrollar este libro? ¿Tuvo que convencer a alguien para poder llevar a cabo este proyecto?

R. La primera vez que hablé sobre ello fue en un café con Gareth, que de hecho vive a unos diez minutos de mi casa y asistimos a la misma iglesia. Le propuse la idea y, en ese momento, solamente había nueve jugadores en el primer equipo, no había dinero y Gareth estaba algo preocupado de que hacer el libro sería escribir sobre un desastre. Lo meditó unos minutos y al final accedió, comentando que sería lindo escribir sobre la historia de cómo funciona un club como Wycombe Wanderers. El proceso de pensamiento inicial fue de cómo el Wycombe sobreviviría. Unas tres semanas después, escuchamos la noticia sobre estos estadounidenses que planeaban invertir en el equipo. Eso cambió la situación, ya que con la promesa de un poco más de inversión, se pudo reclutar a más jugadores. Y un mes después de haber iniciado la temporada, estábamos primeros en la liga. La historia cambió significativamente. Claramente ser líderes en septiembre no significa que no acabarás descendiendo, pero se sentía cierto impulso alrededor del equipo. Prácticamente, hasta poco antes del parón por COVID-19, el equipo nunca se cayó de los tres primeros lugares y terminó por escribirse una historia que nunca hubiéramos imaginado. Cuando cosas como esas comienzan a suceder (inversión de los futuros dueños, estar en la parte alta de la tabla, hat-trick de goles a balón parado de Joe Jacobson), te invade un sentimiento de que algo increíble se puede estar gestando. Esos dos goles desde córner de Jacobson y la victoria que los colocaba como líderes, me daba la impresión de que algo extraño estaba pasando y que tal vez lo extraordinario estaba destinado a suceder. A lo largo de la temporada, a pesar de las derrotas y una mala racha cerca de Navidad, el equipo logró mantenerse en la parte alta y la posibilidad de los play-offs se hacía cada vez más real.

Close Quarters. WYCOMBE WANDERERS

Adebayo Akinfenwa, más que un jugador

P. Adebayo Akinfenwa es un futbolista realmente conocido. Quizás más por su apariencia física o su corpulencia, es una persona reconocida en el mundo del fútbol. ¿Qué tantos reflectores o qué tanta fama se ha generado por la presencia de Adebayo en el Wycombe Wanderers?

R. Él tiene una personalidad tan enérgica, es muy complicado ignorarlo aunque esté jugando o no. Adebayo explica en el libro: «Soy distinto, yo sé que soy distinto y tengo una responsabilidad conmigo pero también con el resto del equipo de hacer lo mejor por ellos». Es una figura inspiracional. Creo que en ocasiones las personas lo perciben más como una broma o en tono de chiste por ser tan fuerte y grande, pensando que no es un futbolista y solamente juega por diversión. Pero también hay algo especial sobre él. Es una figura paternal para varios de los jugadores más jóvenes y en ocasiones acuden a él buscando algún consejo. También, como Gareth, es otra persona capaz de percibir las cosas que no van bien. Se da cuenta cuando un jugador no está entrenando de la mejor forma, si algo anda mal en sus vida privada… Es una persona realmente inteligente. También creo que no se debe subestimar su talento, porque si Adebayo está en la cancha, Wycombe juega de cierta manera y de otra cuando no lo está. Pero te puede cambiar un partido. Ahora en Championship yo pienso que no será tan titular como el año pasado, pero es un jugador que puede entrar de cambio, chocar con los defensas y provocar algún gol. Akinfenwa es tan vital para el equipo por lo que él aporta como persona y jugador.

Akinfenwa es uno de los líderes del equipo. WYCOMBE WANDERERS

Aquella noche (día de ascenso a Championship) nos dirigimos de vuelta a un pub cerca de Wycombe. Evidentemente no cabían de la felicidad, pero nadie estaba gritando ni alardeando. Era todo bastante callado, considerando la hazaña que acababan de lograr. En Wembley ya habían hecho sus festejos, bailes y cánticos, pero hubo cierto aire de reflexión y de detenimiento por lo que acababan de conseguir. Adebayo estaba sentado con un grupo de jugadores, sin hacer mucho escándalo comparado con otras ocasiones durante la temporada. Simplemente él quiso tener una conversación sobre lo que se había conseguido y eso me pareció muy interesante. No hubo ese ambiente de alarde ni presunción, pues fue bastante tranquilo. Las conversaciones eran relajadas y aunque obviamente todos estaban muy felices, nunca se convirtió en algo ruidoso o de mucho escándalo. No fue como un ‘mírennos, somos espectaculares’, sino un ‘pensemos en la magnitud de lo que hemos logrado’. Muy realista y aterrizado. Recuerdo que esa noche, David Wheeler se me acercó y me dijo que estaba pensando cuando él tenía 16 años y fue rechazado por el Brighton. Pensaba en cómo se había sentido tan mal ese día en particular y ahora aquí estaba, 14 años más tarde, en la Championship. Fue una especie de tranquilidad en un sentimiento de emoción y alegría, en lugar de decir que éramos los mejores.

Los nuevos propietarios

P. En los últimos años hemos escuchado sobre nuevos dueños llegando a equipos de la Football League como Wigan, Blackpool o Charlton Athletic, teniendo una caótica, esperpéntica y lamentable gestión. En ese sentido, ¿qué tanta influencia, dentro y fuera de la cancha, han tenido Rob y Pete Couhig (nuevos dueños) en Wycombe?

R. Es difícil poner en palabras lo importante que ellos han sido. Tienes razón, hay tantos clubes en Inglaterra y alrededor del mundo que han ido en caída a causa de dueños que han llegado, hecho promesas irreales sin tener nada que los respalde. Son solamente palabras vacías. Desde el comienzo, Rob (Couhig) llegó y dijo que su objetivo era el éxito a largo plazo y conseguir una estabilidad en el club. Él afirmó que no eran personas millonarias pero se veían capaces de aportar algo a Wycombe. Ese fue el mensaje. Un mensaje sobre mejorar el club, mejorar las butacas, mejorar el alumbrado, la comida, el ambiente, conseguir que más personas vengan al estadio. Además, Pete Couhig, su sobrino, se tuvo que quedar viviendo solo en Wycombe por la pandemia. Un aficionado muy emocional y al mismo tiempo un inteligente hombre de negocios. Pienso que ha sido absolutamente vital en el éxito del club.

Rob y Pete Couhig han caído como anillo al dedo en Wycombe. TWITTER

El factor subyacente que pensé que era tan poderoso sobre los Couhig fue su meta de la sostenibilidad del club. Desde el principio ellos dijeron: «No gastaremos más de lo que tenemos, no cometeremos suicidio financiero. Creemos que sabemos cómo manejar un club porque manejamos negocios exitosos en los Estados Unidos. Esta es la manera en la que haremos las cosas». Y Dios los bendiga porque eso es exactamente lo que han hecho. Tengo que decir que la primera vez que conocí a Pete, pensé que tal vez sería un poco chirriante por su condición de ruidoso, poderoso y de decir lo que piensa, por lo que igual no casaba bien en Wycombe (club conservador). Una especie de estadounidense impetuoso, temerario… Pero toda su actitud ha sido hacia la comunidad, llevar el club hacia delante, buscando lo positivo y creo que eso ha tenido un efecto muy importante en el éxito de los ‘Chairboys’.

El momento memorable

P. Estoy seguro que la temporada pasada estuvo llena de recuerdos inolvidables. Si tuviera que escoger solamente uno, ¿cuál sería su momento o recuerdo favorito de la pasada campaña?

R. Mi recuerdo favorito sería el discurso que dio Gareth al equipo en el hotel de concentración previo al partido contra Fleetwood Town en la ida de las semifinales (play-off de League One). Lo repetí varias veces en el libro pero esencialmente, eran las cinco de la tarde y el partido iniciaba a las 19:45, venían de no patear un balón en tres meses y el primer partido después de la pandemia era una semifinal de play-off contra el equipo que, cuando todo paró, llevaba la mejor racha de la liga (una sola derrota de los últimos 18 encuentros). Tenían que enfrentar a los favoritos por ascender y el discurso de Gareth caló hondo en los jugadores. No recuerdo haber escuchado alguna vez algo tan pasional pero al mismo tiempo habló sobre la familia, sobre cómo el mundo había cambiado durante la pandemia y también de cómo la familia de Wycombe había estado sana, en comunicación constante y al pendiente de todos. Dijo: «Quiero que visualicen un momento en su carrera en el que hayan experimentado algo tan fuerte, positivo y que los ha marcado personalmente. Cierren sus ojos y piensen en ese momento futbolístico tan significativo. Salgan allá fuera, visualicen ese recuerdo y llévenlo con ustedes al campo esta noche».

Resumen de Fleetwood Town vs Wycombe Wanderers. WYCOMBE WANDERERS

Fue algo realmente fuerte. Y digo, Gareth es un hombre de Blackburn, del norte, no hace nada muy elegante pero pensé que simplemente había dado en el clavo. Hubo una oleada de aplausos en la habitación y salieron a anotar en el primer minuto de partido. Y, a pesar de que Fleetwood empató al minuto tres, fue la noche en que Wycombe llevó a cabo el mejor juego de toda la temporada. Ellos sabían que ganarían. Fue una noche lluviosa, realmente horrible pero pulverizaron al Fleetwood Town. Conduciendo de regreso a Wycombe, siendo unas cinco horas de ida y otras cinco de vuelta, pensé que eso había sido lo mejor que había escuchado de un entrenador en mi vida. Fue espectacular, hizo que la marea cambiara a favor del Wycombe.

P. Para cerrar la entrevista, ¿Qué tanto entusiasmo o cuáles son las emociones que se respiran alrededor del equipo y la ciudad de cara a esta histórica temporada en Championship?

R. Por primera vez en unos diez años han pagado dinero por un jugador. Han hecho tres fichajes esta semana (Stockdale, Horgan y Tafazolli). Creo que podrán llegar uno o dos refuerzos más antes del cierre de la ventana de transferencias. Nunca puedes descartar a este equipo. La supervivencia en Championship sería realmente increíble, las probabilidades están aún más en su contra que lo que ya estaban al inicio de la temporada pasada en League One.

Uche Ikpeazu es uno de los refuerzos para esta temporada. WYCOMBE WANDERERS

En League One tenías equipos importantes como Portsmouth, Sunderland, Ipswich, Oxford o Fleetwood, pero ahora subes de categoría y te esperan Birmingham, Nottingham Forest, Sheffield Wednesday o Blackburn, equipos que han descendido como Norwich y Watford… Con todos estos grandes equipos en Championship creo que si logran tener un buen inicio y arrancar con el pie derecho, puede ser algo fundamental. Si tienen un comienzo algo complicado y acumulan derrotas en los primeros partidos, puede llegar a ser muy complicado por las calidad que hay en la liga. Pero considero que han realizado buenos fichajes y hay jugadores que quieren probarse a sí mismos ya que posiblemente sea su primera y única oportunidad de jugar en Championship. Creo que lo pueden hacer realmente bien y terminar fuera de los puestos de descenso.

Nayim: «En Inglaterra se vive el fútbol con una intensidad increíble, un ‘tackle’ vuelve a la gente loca»

Hablamos con Nayim, ex jugador del Tottenham, sobre su etapa en Inglaterra

Entrevista realizada por Bernardo Mayayo y Alberto Arilla.

Mohamed Alí Amar, futbolísticamente conocido como Nayim, (Ceuta, 1966) siempre estará en la retina de los aficionados al fútbol por aquel gol a Seaman en 1995. Una obra de arte que hizo arder París, Zaragoza y parte del norte de Londres. Un gol desde casi 50 metros que le cambió la vida: «Ese gol me perseguirá cada día. Desde ese momento todo cambió para bie. Tras debutar en el FC Barcelona, en 1988 emigró a Inglaterra con el respaldo de uno de sus grandes valedores: Terry Venables. Su fichaje por el Tottenham le convirtió en el primer futbolista español en llegar a la, por aquel entonces, First Division inglesa. No solo eso, sino que también fue el primer musulmán en emigrar a esa liga.

Nayim es un jugador muy querido por los ‘Spurs’ desde entonces, especialmente por sus brillantes actuaciones en el derbi del norte de Londres frente al Arsenal. Y, para más inri, llegó ese gol con el Real Zaragoza en la final de la Recopa. Un hecho que todavía recuerdan, siempre que tienen ocasión, a la hinchada ‘Gunner’. «Es una sensación increíble. Fui un afortunado por poder hacer felices a dos aficiones». En sus cinco años en White Hart Lane (1988-1993) ganó una FA Cup (1991), la última que ha conseguido el Tottenham hasta la fecha, y vivió el cambio más importante de la historia del fútbol inglés: la llegada de la Premier League.

Pregunta. Cuando era muy joven deja Ceuta para entrar en la cantera del Barcelona y unos años después cambia la ciudad condal por Londres. ¿Cómo marcaron su vida estos cambios?

Respuesta. Fueron diferentes. Cuando me fui a Barcelona era un crío de 15 años que apenas había salido de Ceuta. Llegar a un club tan grande y entrar en La Masía con 40 tíos que tenían el mismo objetivo que yo (llegar al primer equipo) me sirvió para aprender mucho, maduré antes. Los tres primeros meses me dediqué a aprender catalán, a acostumbrarme a su cultura. Eso fue lo que más me costó al principio, pero una vez hice amigos fue todo más fácil. En el cambio a Inglaterra ya tenía 21 años y mucha más experiencia, por lo que no me resultó tan complicado. Me centré en aprender inglés cuanto antes, en entender la idiosincrasia del país y su fútbol.

P. Llega a Inglaterra y se encuentra con un fútbol muy físico y directo, totalmente diferente al que estaba acostumbrado. ¿Cómo se adaptó viniendo desde el Barcelona?

R. No fue un cambio tan brusco porque iba de la mano de Terry Venables, el hombre que me dio la oportunidad en el Barça. Jugaba con la ventaja de ir a un sitio en el que el entrenador ya me conocía bien. A mí me ficharon por mi fútbol e intenté seguir haciéndolo igual. Terry me dio la confianza, me dijo que me quería como me había visto en el Barça. Es cierto que tuve que cambiar varias cosas y adaptarme, sobre todo a nivel físico y de fuerza. Un día, en un entrenamiento, un chico del B me hizo una entrada que me levantó dos metros del suelo. Caí de espaldas, me quedé sin respiración y nadie se inmutó. En cuanto recuperé el aliento seguí entrenando como pude y cuando acabó la sesión me fui directo al gimnasio. Luego hubo pequeños cambios como las botas (de tacos de goma a mixtos), porque en Londres el césped siempre estaba mojado.

Cromo de Nayim en el Barcelona. TODOCOLECCIÓN

P. ¿Cuáles eran las particularidades del estilo de juego británico de aquella época?

R. Los delanteros eran muy altos y se les buscaba en largo. La velocidad en el juego estaba a otro nivel, era un constante viaje de área a área (box-to-box), no había tácticas de mantener el balón, de guardarlo, de esconderlo, de tener posesiones largas… Físicamente era muy exigente, no se paraba durante los 90 minutos. Yo tuve la suerte de ir a un equipo que históricamente ha jugado bien al fútbol y que siempre ha apostado por jugadores de buen trato de balón. Cuando nosotros teníamos la posesión disfrutaba, pero cuando tocaba defender te tenías que adaptar a ese juego largo e intentar ayudar al equipo.

P. Su Tottenham representaba el juego de posesión, sinónimo de belleza para muchos. La antítesis en la época podría ser el Wimbledon de la ‘Crazy Gang’ ¿Cómo eran los enfrentamientos contra Vinnie Jones y compañía?

R. (Risas). Eran durísimos. En esos momentos yo intentaba evitar el choque contra ese tipo de jugadores, pensar y decidir antes que ellos. A veces eso no podías evitarlo y tenías que estar preparado. Vinnie Jones era un tipo durísimo, pero como él había varios: Paul Ince, Bryan Robson (capitán del Manchester United)…

P. Jugó cinco años en Inglaterra. ¿Qué equipos o jugadores le llamaron la atención durante esta etapa?

R. Me gustaba mucho cómo jugaba al fútbol el Liverpool de John Barnes, Peter Beardsley, Grobbelaar… Era increíble la manera en la que ese equipo mezclaba precisión con velocidad. John Barnes me impresionó muchísimo, un tío con una calidad extraordinaria, fuerte… Cuando tenía el balón en esa zurda hacía cosas impresionantes. Para mí, ese Liverpool era el equipo más complicado al que te podías enfrentar, era muy difícil vencerles. También había otros equipos que jugaban muy bien, como el Nottingham Forest de Brian Clough, al que le ganamos en la final de la FA Cup de 1991.

P. Justo en esa final, Paul Gascoigne, la estrella de los ‘Spurs’, se rompe el cruzado y Nayim es el elegido para sustituirle. ¿Qué piensa un futbolista en esos instantes?

R. Imagínate… Para un futbolista inglés jugar en Wembley es lo máximo. Paul estaba híper motivado, híper excitado, y por eso hizo varias entradas de roja. De hecho, se lesionó en una de ellas. Yo en el banquillo, se lesiona Paul. Se pone en la barrera sin saber que está lesionado de gravedad y Stuart Pearce nos mete un golazo por la escuadra. Al minuto se cae Paul en el suelo y me llaman para salir con un 1-0 en contra y con el mejor jugador que tenemos lesionado. ¡Menuda papeleta! Pero hay que ver el vaso medio lleno… Al fin y al cabo jugar esa final era la oportunidad de mi vida. Salí tranquilamente a jugar, a hacer lo que mejor sabía en ese momento y tuve la fortuna de estar involucrado en los dos goles que nos dieron el triunfo.

Resumen de la final de FA Cup 1991. ESPN

P. ¿Sería esta final su mejor recuerdo como futbolista en el Tottenham?

R. Sin duda. Hay varios momentos, pero ese sería el más álgido de mi etapa en Londres. Ganar una FA Cup en el antiguo Wembley es algo que queda para la historia. Recuerdo que los meses antes de la final fueron muy intensos, había muchísimos periodistas en los entrenos, muchos actos de publicidad… Hasta hicimos una canción. Imagínate a Nayim cantando… (risas). Fue algo especial y diferente a lo que había vivido en Barcelona y lo disfruté mucho.

P. Es un título muy especial porque fue la última FA Cup que ganó el Tottenham. Además, está cargada de misticismo porque derrotaron al Arsenal (históricos rivales) en semifinales con goles de Gascoigne y Lineker a un portero que luego conocería bien (David Seaman).

R. En la época no había un campo que pudiera albergar tantos aficionados y pensaron que se disputara en Wembley, ya que los dos conjuntos éramos de Londres. Jugamos en un estadio increíble con Paul como estrella de ese equipo que metió un golazo de falta. ¿Qué te voy a decir de Gary Lineker? Un goleador histórico, un tío que veía puerta con muchísima facilidad… Tuvimos la suerte de ganar 3-1.

La figura de Paul Gascoigne

P. Hemos hablado de aquel fútbol inglés, tan pragmático en la época. En ese contexto emerge un jugador totalmente diferente como Paul Gascoigne, fino, con un manejo de balón y regate propios de un brasileño. ¿Cómo casó en aquella Premier?

R. Era el jugador que marcaba la diferencia. Tenía un talento increíble y al mismo tiempo la mentalidad inglesa de no amilanarse en el ‘tackle’ y en los balones divididos. Él solo nos llevó a la final de la FA Cup con su calidad.

P. Un futbolista que su vida extradeportiva le mitificó aún más. Pero usted siempre ha defendido que fue muy buen compañero y amigo suyo. ¿Cómo era ese Gascoigne?

R. Un compañero extraordinario, que siempre se preocupaba por lo que pasaba en el vestuario, con un corazón increíble. La gente que tuvo a su alrededor no era la gente que le podía llevar por buen camino y decidió mal sus compañías. Como persona era excelente, igual que como jugador. Para mí, el mejor del mundo de aquellos años.

Simplemente Paul Gascoigne. ENFC

P. ¿Alguna anécdota de Gascoigne?

R. Hay muchas. Desde el principio me tomó el pelo porque yo no entendía el inglés. Vivíamos en un hotel y todo el día se estaba metiendo conmigo. Pero sí que hay una a destacar. Paul tenía una caravana que le había comprado su padre y le pidió a John, un aficionado que siempre nos venía a ver entrenar, subirse a la baca para coger algo. Subió el pobre hombre con casi 60 años, Paul arrancó la caravana y lo paseó por todo Londres… (Risas). Al final John lo quería matar. Pero ese era Paul…

«Tuve la suerte de ir a un equipo que históricamente ha jugado bien al fútbol y que siempre ha apostado por jugadores de buen trato de balón. Cuando nosotros teníamos la posesión disfrutaba, pero cuando tocaba defender te tenías que adaptar a ese juego largo e intentar ayudar al equipo»

Nayim

Una cultura diferente a la del resto de Europa

Una cultura, la británica, que tiene sus peculiaridades con respecto a otros países europeos en todos los sentidos. «Ganar en Inglaterra es más complicado, los derechos televisivos se reparten de forma mucho más equitativa», reconoce Nayim. «Un club como el Leicester puede ganar un año la Premier y seguir contando con jugadores como Jamie Vardy, esa es la diferencia». Además, también pesan las diferencias en las costumbres culturales y sociales: «Se bebía cerveza después de los partidos y en las comidas. Pero esa era su cultura y es respetable, siempre que rindas en el campo».

Por su parte, el fútbol inglés siempre ha sido acusado de tener un déficit táctico. La llegada de entrenadores como Guardiola, Klopp o Pochettino parece haber cambiado esa tendencia. «Tú fichas a un entrenador y le das libertad para que trabaje, y el entrenador europeo estudia a los rivales a fondo, es muy táctico y tiene otra metodología», reconoce el propio Nayim.

P. A finales de los 80 el Arsenal era el mejor equipo de Londres y estaba un escalón por encima del Tottenham. ¿Cómo vivió esa rivalidad desde dentro?

R. Era el partido del año para los aficionados ‘Spurs’. Podías perder contra cualquier equipo, pero contra el Arsenal, por favor, tenías que ganar como fuera. Eran unos derbis muy intensos, ellos tenían un gran equipo, muy difícil de batir, pero a mí siempre se me dio bien el Arsenal. Jugábamos para hacer felices a nuestros aficionados.

Nayim celebra un gol con un compañero del Tottenham. GETTY IMAGES

P. En Inglaterra, un aficionado siempre anima al equipo de su ciudad. ¿Cómo es la cultura en las gradas?

R. Allí hay mucha fidelidad al equipo de tu ciudad. Eres de un equipo, no de dos. Todo el mundo viste la camiseta de su equipo, va al campo con bufandas… algo que en España se ha ido inculcando poco a poco.

P. Ha comentado antes que hasta los jugadores creativos como Paul o usted iban fuerte a los balones divididos. ¿Se celebra mucho el ‘tackle’ en Inglaterra?

R. Sí… (Risas). Se celebra un ‘tackle’, se celebra un córner, se celebra un saque de banda. Es espectacular, viven el fútbol con una intensidad increíble. Un córner parece medio gol, un ‘tackle’ bien hecho vuelve a la gente loca. Es otra cultura.

El cambio de First Division a Premier League

P. En su última temporada en el Tottenham la First Division se transforma en Premier League. ¿Cómo fue ese cambio a todos los niveles?

R. Yo no noté mucho el cambio a la Premier porque solo me pilló el primer año, pero sí puedo decir que ha cambiado bastante. Las televisiones han metido muchísimo dinero, también han llegado multimillonarios que han invertido en clubes… Todo ha repercutido para bien, han llegado jugadores de más calidad y los campos se han mejorado.

P. En ese proceso, uno de los equipos que mejor se adapta es el United de Ferguson. ¿Cómo se vivió desde fuera ese crecimiento?

R. Los primeros años de Fergie no fueron buenos, tardó en lograr cosas. Ferguson siempre hizo equipos muy competitivos y apostaba por gente de la casa. Pero cuando hacía un fichaje importante, era de los mejores jugadores del mundo. Por eso el club tuvo tanto éxito en la última etapa de Ferguson. Contaba con esos jugadores jóvenes, con hambre y que sentían el club y el escudo, y se complementaban con auténticos cracks a nivel mundial.

P. Uno de esos cracks fue Cantona, que llegó a Old Trafford en los inicios de Premier League.

R. Exacto. Cantona era un tipo especial, con mucho talento. Era un genio. Hacía cosas con el balón a la altura de los mejores e hizo disfrutar muchísimo a los aficionados del Manchester United. Tuvo también una época en el Leeds, pero en el United era un auténtico genio. Cambió también la mentalidad del aficionado inglés con respecto a los futbolistas extranjeros. Veían que veníamos a sumar y ser importantes en su fútbol, y eso nos ayudaba adaptarnos mejor y más rápido.

Imagen de Eric Cantona durante un partido con los ‘Red Devils’. GETTY IMAGES

Eric Cantona y Paul Gascoigne fueron pioneros a la hora de ser una especie de ‘celebrities’ fuera del campo. Nayim no duda al definir a ambos futbolistas: «Eran auténticos genios. Hay gente que es así, diferente al resto del mundo, y ellos lo son. Por eso se les llama genios». El futbolista ha sufrido una evolución que, según Nayim, las redes sociales han terminado de asentar. «Antes un jugador podía hacer su vida fuera de los terrenos de juego sin ser acosado o seguido». «Yo siempre he opinado lo que he querido, desde el respeto, pero ahora con las redes sociales todo ha cambiado», afirma.

«En Inglaterra hay mucha fidelidad al equipo de tu ciudad. Eres de un equipo, no de dos. Todo el mundo viste la camiseta de su equipo, va al campo con bufandas… algo que en España se ha ido inculcando poco a poco»

Nayim

P. Ha comentado que, con la llegada de la Premier, hay un cambio de mentalidad, ya que antes la liga era casi exclusiva para británicos. Nayim fue pionero en dos aspectos: el primer español y el primer musulmán. Abre un poco la veda, ¿no?

R. Eso fue un poco casualidad, pero sí era importante hacerlo bien para que después confiaran en el jugador español. Tuve la suerte de hacerlo bien, y fue llegando gente como Víctor, Roberto Martínez y algún jugador más en otras categorías que también hicieron buen fútbol. A partir de ahí empezaron a confiar más en el futbolista español. El éxito de la selección española también hizo mucho, ya que los equipos importantes a nivel mundial empezaron a confiar en el jugador español, porque es muy bueno.

P. El tema de la religión también ha evolucionado. En el Liverpool, dos de sus principales estrellas son musulmanes. En el propio Anfield hay salas de rezo. ¿Cómo ve eso desde fuera?

R. Eso es respeto. Al fin y al cabo, tú fichas a un buen jugador de fútbol, sea cual sea su religión. Eso habla muy bien del Liverpool. Que se instale un pequeño habitáculo para que puedan rezar los musulmanes es una muestra de respeto. Al final, esto es fútbol y da igual la religión, lo importante es lo que puedes aportar. Pero si el club ayuda en este sentido a que el jugador, sea musulmán, hebreo o cristiano, se sienta cómodo, pues mucho mejor.

P. Otro cambio importante que se produce en esta etapa es la llegada de entrenadores como Wenger, con nuevas técnicas de entrenamiento, nutrición, etc. ¿Cómo vivieron ese cambio los jugadores?

R. Me acuerdo que cuando llegué al Tottenham, e íbamos a comer a un hotel, cada uno pedía lo suyo, y a mí me extrañaba. ¿Cómo es posible que cada uno coma lo que quiera? Yo venía del Barça, y cuando comíamos juntos, comíamos lo mismo. Los espaguetis de turno, el arroz a la cubana por la noche, tu filete de pollo, pescado, entrecot… pero allí no. Uno pedía tostadas, otro pedía tortilla francesa… y era extrañísimo. Eso ha mejorado. La nutrición es fundamental. Al final, es la gasolina que te metes en el cuerpo. Si es de calidad, estás mucho mejor preparado. El fútbol ha ido evolucionando para bien, al igual que la preparación física y la nutrición. Ahora el jugador está atendido al milímetro: los pliegues de grasa, el trabajo aeróbico, la fuerza, el cansancio o la forma de entrenar. Antes no era tanto el control, pero es normal que evolucione, y lo seguirá haciendo seguro.

Nayim controla un balón con los ‘Spurs’. GETTY IMAGES

«Era importante hacerlo bien para que después confiaran en el jugador español. Tuve la suerte de hacer buen fútbol, y a partir de ahí empezaron a confiar más en el futbolista español»

Nayim

P. Durante su estancia en Inglaterra ocurre el desastre de Hillsborough. A raíz de este suceso, cambian los estadios. Ahora, también se está perdiendo esa magia y tradición de los campos ingleses: White Hart Lane ha sido derruido, Highbury en su día e incluso Wembley…

R. Hay que evolucionar con los tiempos. Los estadios son cada vez más cómodos para la gente, para que el partido sea una fiesta para los aficionados. Tuve la suerte de jugar en el nuevo estadio del Tottenham, contra los veteranos del Inter de Milán, y la verdad es que parece un hotel de cinco estrellas con todas las facilidades que tiene. Pero esa es la evolución de todo, y como ha evolucionado el fútbol, también lo han hecho los estadios.

P. El futbolista británico, habitualmente, tiene problemas para triunfar fuera. Sin embargo, del Tottenham han salido Bale o Trippier, que se han adaptado a España, o el caso de Harry Kane, que rinde igual en Premier que en Champions. ¿Por qué cree que sucede esto?

R. La cultura del fútbol inglés es muy especial, es única, y adaptarse al fútbol europeo es importante. Pero no es porque sean del Tottenham. Al final, eso va con la mentalidad de cada jugador. Mira por ejemplo Beckham lo que hizo en el Manchester United y lo que hizo en el Real Madrid.

Nayim sigue guardando mucho cariño al equipo inglés, del que se declara fan. «Siempre que he ido me han tratado con un respeto y un cariño increíbles. En Inglaterra al exjugador lo tratan de forma muy respetuosa», reconoce. Un Tottenham que ha crecido mucho en los últimos años, desde aquel equipo formado por Bale, Modric, Lennon y Defoe al de Pochettino, que casi conquista una Premier en 2016 y una Champions en 2019. «Con Pochettino han jugado muy bien al fútbol. A ver si en esta nueva etapa con Mourinho pueden traer jugadores para volver a ser competitivos».

1993: fin a la etapa ‘Spur’

Tras cinco buenos años en Inglaterra, Nayim abandonó Londres y fichó por el Real Zaragoza, club que le cambiaría la vida: «Ya llevaba cinco temporadas en Londres y quería quitarme esa espina del fútbol español, ya que en el Barça no tuve la oportunidad de demostrar». Una salida con la que los ‘fans’ no estaban de acuerdo, pero de nuevo apareció la figura de Terry Venables. «Estoy agradecido a Terry, que fue quien me apoyó y me permitió salir». En el Real Zaragoza se encontró un equipazo con el que dos años después haría historia. «La afición nos llevaba en volandas. El bufandeo de La Romareda es pura magia. Ese ambiente no lo he vivido en ningún otro estadio español». Una etapa en la que, según él mismo reconoce, se vio al mejor Nayim.

P. Para el que no le haya visto jugar en vivo, ¿cómo se definiría como futbolista?

R. Era un jugador que intentaba ser equilibrado. Mi mayor virtud era el buen trato de balón, un talento innato que te da Dios y es muy difícil de entrenar. Pero en el fútbol no es suficiente con el talento, y dentro del campo debes ser equilibrado, cuando tienes el balón y cuando no. Cuando lo teníamos, a mí me resultaba muy fácil, porque tenía ese talento innato, pero existía la otra parte del fútbol, cuando tienes que recuperar el balón con tus compañeros. No era muy físico, pero a la hora de ir al suelo, iba. Al fin y al cabo, tú juegas para ganar e intentas recuperar el balón lo antes posible. Es cierto que había partidos más duros que otros, pero te tenías que adaptar.

Nayim levanta la Recopa de 1995 ganada por el Real Zaragoza. UEFA

P. ¿Cuándo se vio al mejor Nayim?

R. Acabé muy bien en Inglaterra, los dos últimos años fueron muy buenos, pero donde más disfruté fue con el Real Zaragoza. En el Barça no tuve muchas oportunidades y no jugué mucho. Pero los cuatro años de Zaragoza fueron increíbles. También tenía gente alrededor con muchísimo talento, y cuando estás bien rodeado es mucho más fácil.

P. Actualmente colabora en DAZN. ¿Cómo es el cambio de jugar al fútbol a retransmitirlo?

R. Analizar un partido no es complicado. Es divertido, me lo paso bien. Me apasiona este deporte y lo que hago es disfrutar de mi pasión, en este caso comentando un partido. La verdad que es una suerte.

P. Hemos empezado hablando de que quizá ha sido un poco esclavo de ese gol al Arsenal. Más allá de ese hecho, ¿cómo le gustaría ser recordado?

R. Como jugador, un futbolista que ha hecho todo lo posible, ha sido profesional y que siempre lo ha dado todo. Y como persona, como todo el mundo, imagino, que me consideren buena persona. Nada más. 

Alberto Edjogo: «La Premier es el lugar ideal para que un futbolista africano potencie sus virtudes y demuestre su carácter»

Hablamos con el analista ecuatoguineano sobre fútbol africano y Premier League

Alberto Edjogo-Owono (Sabadell, 1984) es un exfutbolista formado en el Espanyol que desarrolló su carrera profesional en clubes como el Sabadell, el Sant Andreu o el Olímpic de Xàtiva y representó a la selección de fútbol de Guinea Ecuatorial, país en el que nació su padre. Después de colgar las botas en 2014 comenzó a contar el fútbol y lo que trasciende de él como comentarista de televisión y analista en diferentes medios de comunicación. Hace unos meses debutó en el mundo literario con el libro Indomable-Cuadernos del fútbol africano.

Pregunta. En su libro Indomable habla de que durante la descolonización los primeros africanos que salieron fuera del continente a jugar al fútbol emigraban sobre todo a Francia y Bélgica. ¿Cómo fue el caso de Inglaterra?

Respuesta. Cuando uno abandona un país o se va de su casa lo primero que hay que tener claro es que uno que está a gusto en su hogar difícilmente se va a no ser que tenga necesidades, problemas, o quizá porque el nuevo presidente de la nueva república independiente es un dictador y te tienes que marchar. Aquí entra el factor de la herencia colonial: los jugadores de las antiguas colonias francesas (Marruecos, Argelia, Túnez, Mali, Senegal, Gabón, etc.) emigraban a su antigua metrópoli, al igual que los de la República Democrática del Congo (antiguo Zaire) lo hacían a Bélgica. Esa herencia colonial hace más sencillo ese trasvase, tú vas a ir a ese lugar que había sido la tierra madre, la fuerza colonizadora occidental. En el caso de Inglaterra, los jugadores que llegaban provenían sobre todo de Ghana y Nigeria y, aunque desde la descolonización siempre ha habido futbolistas africanos en las islas, los más destacados desembarcaron a finales del siglo XX y principios del XXI.

P. ¿Quiénes fueron estos referentes?

R. George Weah tuvo su paso por el Chelsea y Manchester City, pero lo que más me impresionó a nivel de calidad fue el Chelsea de comienzos de los 2000 con Michael Essien, Salomon Kalou o Didier Drogba. En cuanto a africanos que llegaron en su pico de rendimiento me quedaría con el Arsenal de los Invencibles de Kolo Touré, Nwankwo Kanu y Lauren, camerunés nacido en Sevilla, doble campeón de África y medalla de oro en Sídney 2000. En esa época también había muy buenos jugadores de origen africano que representaban a otros países como Patrick Vieira o Patrice Evra, ambos nacidos en Senegal. Sin duda creo que Arsenal y Chelsea fueron pioneros ya no en ser los primeros en tener jugadores africanos, sino en creer de verdad que piezas importantes de su equipo fueran de origen africano. Esto abrió el camino al resto de equipos de la Premier.

P. Hemos visto que el perfil de jugador africano (rápido, fuerte y potente) ha ido cambiando y en la actualidad encontramos muchos ejemplos de jugadores finos con mucha calidad, como pueden ser Mahrez, Salah o Pépé. ¿A qué cree que se debe este cambio?

R. Los jugadores africanos siempre han destacado en genética, resistencia, velocidad y potencia física y sí que es verdad que en los últimos tiempos se han ido refinando. Hay que recordar que africanos de buen pie siempre los ha habido, como Okocha, pero es cierto que los jugadores del Magreb tienen una sensibilidad especial con la pelota, como Mahrez o el propio Hakim Ziyech que va a llegar a la Premier la temporada que viene. Estos jugadores tienen un punto de finura extra, no son tan físicos, pero hay que tener en cuenta que el futbolista que compite al primer nivel en Premier debe ser muy completo. Ya no te sirve con solo ser rápido o fuerte, ahora tienes que hacer muchas más cosas. También hay mucha mejoría en las escuelas africanas y los jugadores llegan antes a Europa, con lo cual se empapan mucho de ese fútbol asociativo del viejo continente. De esta manera, hoy en día el jugador africano es mucho más completo y hace muchas más cosas de las que podía hacer antes.

Nicolas Pépé celebra un gol con el Arsenal. ARSENAL FC

P. Hablando de Ziyech, ¿qué le puede aportar el marroquí a los ‘Blues’?

R. Ziyech es un futbolista que tiene una zurda espectacular, uno de los mejores pies izquierdos de la actualidad futbolística. Tiene un buen lanzamiento desde fuera del área, parte desde la banda derecha para venir hacia adentro, participa en la generación de juego y, sobre todo, tiene mucho carácter. Es un futbolista muy fino pero que tira del carro. Creo que al Chelsea le puede aportar garra, calidad y talento para lanzar a un equipo que siempre le ha gustado tener gente rápida por delante para correr. Además es un jugador muy implicado en defensa, recupera muchos balones, hace coberturas, baja siempre a defender… Lo que es un espíritu libre, él siente la necesidad de que el juego debe girar en torno a su figura. Le gusta ser protagonista y muchas veces cuando la cosa no va bien él quiere ser siempre líder. En el Ajax lo puede hacer, no sé si en el Chelsea, pero eso será trabajo de Lampard, quien tendrá que hacerle entender cuál es su función dentro del equipo.

P. Una debilidad africana en Premier League.

R. Es cierto que hay muchos, pero el jugador que creo que más ha crecido y más potencial atesora es Sadio Mané. Tuve la suerte de verle por primera vez en un partido que enfrentaba a España y Senegal en la antesala de los Juegos Olímpicos de Londres. ¿Quién es este tío? ¿De dónde ha salido? Me preguntaba. Es buenísimo, lo hace todo bien. Viene a jugar por dentro, va por fuera, regatea, tiene gol… Tuvo sus años en el Metz francés, luego se fue al RB Salzburg austriaco para compartir delantera con Jonathan Soriano y después marchó a Southampton. Digamos que es ese tipo de historia en la que descubres a un jugador muy pronto, te transmite una muy buena primera impresión y vas siguiendo sus pasos de cerca. Debilidades ha habido unas cuantas: Gervinho me gustaba mucho porque era imprevisible, nunca sabías lo que iba a hacer. Se regateaba a cuatro jugadores y luego era capaz de fallar un pase a cinco metros. También me gustaba la finura de Kanu, un tío de dos metros que se movía con una facilidad y una coordinación espectacular. Kolo Touré en su época fue un central impresionante, muy dominante. Su hermano Yaya Touré en el Manchester City también fue un jugadorazo, un centrocampista con una llegada bestial al área. Los ha habido muchos y diversos, pero si me tuviera que quedar con uno, Sadio Mané sería mi elección.

P. En este sentido, ¿cree que la Premier es la mejor liga para que un futbolista africano desarrolle su potencial?

R. Sí, claramente. Hay varias ligas: la francesa es una competición que apuesta mucho por el físico, por el espacio abierto, por exhibir características como la zancada. En Francia esto se da y los africanos lo disfrutan mucho. También en Alemania tienen mucho ida y vuelta, pero no tiene ese calado. Parece que el futbolista africano no está tan instaurado en la Bundesliga. Evidentemente la Premier es el destino ideal cuando un jugador ya está maduro. Es decir, llevarlo prematuramente me parece un error porque le estás lanzando a un ritmo altísimo cuando el jugador no está preparado. En el momento en el que un futbolista africano alcanza su mejor versión la Premier es la mejor liga porque potencia sus virtudes. Demanda resistencia, piernas, pulmones, carácter… Ahora hay jugadores que lo están haciendo muy bien como Ndidi o Idrissa Gana Gueye antes en el Everton.

«Los jugadores africanos siempre han destacado en genética, resistencia, velocidad y potencia física, pero en los últimos tiempos se han ido refinando. El futbolista que compite al primer nivel en Premier debe ser muy completo. Ya no te sirve con solo ser rápido o fuerte, ahora tienes que hacer muchas más cosas»

Alberto Edjogo-Owono

P. ¿Qué posibilidades tiene un jugador africano de formarse en su país de origen? ¿Qué naciones están más preparadas para ello?

R. En África hay dos tipos de escuelas de fútbol: las que son europeas, como la del Metz en Senegal y las que son de origen propio para el crecimiento del fútbol nacional. Pero qué ocurre. En los países africanos siempre está la dificultad de que la federación muchas veces depende del Gobierno, así que se cruzan muchos intereses. Las federaciones no tienen la capacidad de articular un proyecto por sí mismas y necesitan al Gobierno de turno. En cuanto a países, los últimos tramos de la Champions League africana los está dominando el norte con Túnez, Marruecos, Egipto y eso es bastante sintomático. En el último Mundial hubo tres selecciones norteafricanas y solo dos subsaharianas, lo que también nos indica la tendencia. Por potencial, el país más fuerte es Nigeria debido a ser el más poblado (cerca de 200 millones), pero creo que el país que más calidad saca por metro cuadrado es Senegal. Senegal es una nación pequeña con una selección súper alegre que saca jugadores de distinto pelaje.

Imagen del senegalés Sadio Mané con el Liverpool. LIVERPOOL FC

P. Salah, Mané y Aubameyang son los mejores futbolistas africanos de la actualidad. ¿Qué repercusión a nivel social tiene esto en sus países?

R. Tiene mucho impacto porque son referencias para los jóvenes. Lamentablemente en África algunas partes de jóvenes están carentes de referentes a los que mirar, seguir y coger como ejemplo. Que una estrella mundial sea de tu país es una inspiración para todos esos jóvenes. La ilusión que se crea, todo el boom de marketing que hay alrededor de ese jugador… África es un continente en que el 50% de la población tiene menos de 16 años, y esa formación, motivación de los niños, esa alegría, ese anteponer los sueños y los anhelos por encima de las dificultades del día a día son esenciales para el crecimiento de estos países.

P. Cambiando de tercio y centrándonos en temas sociales, los africanos siempre estuvieron en las listas de equipos ingleses a la hora de buscar refuerzos. ¿Cómo puede afectar el Brexit en esto?

R. Para ir a jugar a la Premier siendo extracomunitario tienes que haber cumplido una serie de internacionalidades con tu selección y temo que pueda endurecerse esa legislación. De ser así veremos menos jugadores africanos en Inglaterra, pero es un tema que deberán solucionar ellos. La Premier es la liga que mejor se vende en el mundo, que más marketing tiene y más dinero mueve, tendrá que buscar no perder potencial ni dinero. Hay preocupación porque podría bajar el nivel y eso sería fatal para la competición.

P. Comentaba Periodistán en un hilo de Twitter que en tiempos de Brexit e islamofobia es preciso recordar que el Liverpool, probablemente el mejor equipo de la actualidad, es un «conjunto musulmán». Cuatro de sus jugadores (Salah, Mané, Shaqiri y Keita) practican esta religión, pero es que dos de ellos son iconos mundiales, claves en que el Pool sea el fenómeno social, deportivo y político más importante de la actualidad. ¿Qué opina sobre esto?

R. Eso es un problema para los más radicales y los que piensan que alguien es mejor que otro por haber nacido en determinado sitio. En un mundo tan globalizado donde la idea es llegar al mayor número de personas posible es un tema interesante. De los jugadores que nombras varios son muy importantes: Keita costó mucho dinero, Shaqiri es un gran jugador y Mané y Salah son las estrellas del equipo. Hay que tener la mente más abierta, los equipos hoy en día son marcas y sería algo de mente muy cerrada no abrir esa visión y darse cuenta de que el fenómeno del Liverpool va mucho más allá de la propia ciudad e Inglaterra y que trasciende a nivel mundial. En este caso, el que quiera poner muros y cerrar Anfield en lugar de tender puentes se va a quedar algo aislado.

P. De hecho, hace 30 años solo había un musulmán jugando en Premier League: Nayim, del Tottenham. Hoy son más de 50, con varias estrellas. En los últimos años se han incluido salas de rezo en estadios, el premio al MVP del partido ha dejado de ser una botella de champán, hay casos de ingleses que se han convertido al Islam porque sus ídolos son futbolistas musulmanes…

R. Es el mundo globalizado. Sí que es cierto que el islamismo no se adapta tanto al cristianismo como viceversa. Difícilmente vas a ver iglesias cristianas en estadios de Argel o Casablanca, por poner un ejemplo. No es tan abierto en ese sentido, pero entiendo que en la sociedad de tolerancia, de libre elección sexual, religiosa y de credo en la que vivimos pienso que es un avance. Cuantas más posibilidades haya mejor y al final es una cuestión de que unas libertades no pisen a otras.

P. Porque la Premier League es una de las competiciones que más se centra en aspectos sociales: lucha contra la homofobia, apoyo a las enfermedades mentales, lucha contra el racismo… ¿Cree que el resto de ligas deberían aprender de la inglesa?

R. Sí, totalmente. Hemos visto algunos casos recientes de intolerancia en varias ligas europeas que no se han castigado y sí que es verdad que en ese sentido la Premier league vende bien el producto. Es inclusivo, utiliza el fútbol como altavoz. Estaría bien que el resto de ligas tomaran el ejemplo de la Premier para hacer del fútbol un lugar de encuentro, un lugar de crecimiento, de concordia… Porque al final el fútbol es un juego, no tiene más historia.

P. Hemos visto incontables episodios de racismo durante décadas, pero en los últimos meses de verdad se han comenzado a visibilizar. Jugadores que abandonan el campo, partidos que no se suspenden… ¿Qué opina de todo esto?

R. El racismo siempre está. Yo siempre digo que el que es racista es racista en casa, no cruza la puerta del estadio y se vuelve racista de golpe. Ahora es más visible, te pueden grabar, hay muchas cámaras en el campo y te pueden pillar más fácilmente. El fútbol no está para educar a nadie, la gente tiene que venir educada de casa. Pero dicho esto, si hay gente que no se sabe comportar en un escenario público se tiene que quedar en casa. En un estadio de fútbol no se deberían aceptar actitudes que no se aceptan en ningún otro lugar. Yo no veo a nadie en el cine o en el teatro insultar a un actor por ser negro, en cambio en el fútbol sí que ocurre. Habría que darles más poder a árbitros y jugadores para poder decidir cuándo un partido no se puede jugar. Si a un compañero le están insultando por su color de piel, procedencia u orientación sexual evidentemente eso no se juega en circunstancias normales.

«Estaría bien que el resto de ligas tomaran el ejemplo de la Premier para hacer del fútbol un lugar de encuentro, un lugar de crecimiento, de concordia… Porque al final el fútbol es un juego, no tiene más historia»

Alberto Edjogo-Owono

P. Para finalizar, y, teniendo en cuenta todo lo expuesto antes, ¿qué futuro le depara al fútbol africano?

R. El fútbol africano tiene el hándicap de que cada vez hay más africanos e hijos de africanos jugando en Europa. El viejo continente aprovecha la materia prima que viene de África para pulirla y moldearla a su gusto. Crecimiento habrá, pero el del fútbol africano va más lento. El europeo seguirá dominando, pero sí que espero que el africano crezca en su justa medida o pueda luchar por competirlo.

Bruno Saltor: «Quiero seguir ayudando al Brighton a crecer como en los últimos años»

Hablamos con el ex capitán de los ‘Seagulls’ sobre su trayectoria, su adaptación al fútbol inglés, sus planes de futuro y otros temas de Premier League

Bruno Saltor (Tarragona, 1980), ex capitán del Brighton & Hove Albion, se retiró del fútbol profesional el pasado 12 de mayo. Después de siete años y más de 200 encuentros vistiendo la camiseta de los ‘Seagulls’, el lateral colgó las botas tras disputar el último partido de la temporada en su hogar, el Amex Stadium.

Pregunta. Natural de Mora d’Ebre (Tarragona), comenzó a formarse en el equipo de su pueblo antes de pasar por el Atletic Segre y UE Lleida. Espanyol, Nàstic, Almería, Valencia y Brighton completan su trayectoria. ¿Cómo fue el ascenso al fútbol profesional?

Respuesta. Con 14 años tuve que tomar la decisión de irme de casa para cumplir mi sueño. Entré en una escuela de fútbol de Lleida de la que se hablaba muy bien, el Atletic Segre. Fiché en juveniles por la UE Lleida y después me fui a la cantera del Espanyol, donde todo empezó a coger un matiz mucho más serio. He tenido altibajos en mi carrera porque llegué a debutar en Primera División con el Espanyol y al año siguiente estaba en el Lleida en 2ªB. Siempre tuve claro lo que quería conseguir y luché mucho para ello. He tenido la suerte de vivir una carrera larga y poder disfrutar de muchas cosas.

P. Bruno Saltor llega en 2012 a un Brighton que disputa la Championship. ¿Cómo fue su adaptación al fútbol británico?

R. Tenía muchas ganas de vivir esa experiencia a nivel futbolístico y vital, por lo que me adapté muy rápido. Era una nueva cultura, un nuevo idioma, un fútbol diferente. En Inglaterra es mucho más físico, había un déficit de táctica. En los últimos años con la llegada de entrenadores extranjeros ese déficit se está cortando.

P. Fue una de las piezas clave de los ‘Seagulls’ en la temporada 2016-2017, cuando regresaron a la Premier League 34 años después. ¿Cómo fue la vuelta a la élite?

R. Increíble, especialmente para mí por la edad y los sacrificios que hice fue muy emotivo. Habíamos jugado tres play-off y esa ocasión la vimos como nuestra última oportunidad. Fue una alegría enorme.

Grafiti en una de las calles de Brighton en homenaje a su capitán Bruno Saltor. BHAFC

P. Después de dos temporadas en la máxima división inglesa se retira en el último partido de la campaña con el objetivo de la salvación cumplido. ¿Fue una retirada soñada? ¿Cómo se sintió?

R. Fue una retirada mucho más especial de lo que me hubiera imaginado. Nunca había pensado tener un final tan bonito y emotivo como el que tuve. Lo disfruté muchísimo, aunque también me dio tristeza y me emocioné. Era una decisión que había tomado y quería hacer a mi manera, y así lo hice.

P. Derrota que coronó al Manchester City campeón de una de las Premier más disputadas de la historia. ¿Cómo ha visto al City y al Liverpool este año?

R. Han sido los dos mejores equipos con diferencia. Para mí el City domina muchas más facetas del juego que el Liverpool, por eso a la larga ha sido más regular. Los dos han estado a un nivel altísimo, pero el City de Guardiola ha sido mejor.

P. Durante su carrera ha competido en las dos mejores ligas de fútbol del mundo defendiendo a jugadores como Messi o Cristiano Ronaldo. ¿Qué futbolista le ha llamado más la atención en todos estos años?

R. Más allá de Cristiano y Messi, el que más me ha sorprendido ha sido Hazard. Está a un nivel altísimo, para mí es el mejor jugador de la Premier. Se está hablando mucho de que se puede marchar a España y si se va será una gran pérdida para el fútbol inglés. Otro jugador que me ha llamado la atención es Van Dijk. Ese chico es una barbaridad, mide 1,90 y se mueve más rápido que un extremo. Tiene calidad, es fuerte, no creo que ahora mismo tenga precio. Para mí es un líder, ha sido clave en los éxitos del Liverpool.

Bruno Saltor disputa un balón con Sergio Agüero. MANCHESTER CITY

P. ¿Un estadio o afición favorita?

R. En España está claro que el Camp Nou y el Bernabéu impresionan. Respecto a las aficiones me quedo con las del Sevilla y el Betis. El estadio en el que más me gustaba jugar era el viejo San Mamés en España y Old Trafford en Inglaterra, aunque he de decir que el ambiente de Anfield es inigualable.

P. Peor y mejor momento como profesional.

R. Mi etapa más complicada la viví en la última temporada en Valencia. La dificultad y el reto de jugar en un gran equipo se juntó con momentos en las que las circunstancias no me ayudaron. Yo tampoco supe gestionarlo bien, ahora lo hubiera vivido de otra manera. En cuanto al mejor momento he tenido muy buenos con varios ascensos, pero me quedaría con el del Brighton por mi momento de madurez. Todo lo que he vivido en Inglaterra ha sido especial, hasta llegar al punto de sentir Brighton como mi casa.

P. ¿Qué ha supuesto ser capitán del Brighton?

R. Un honor y una responsabilidad. En Inglaterra ser capitán conlleva muchas cosas, es algo cultural que se vive de forma muy especial. Cuando me lo ofrecieron lo acepté sabiendo que era un peso enorme y tendría que dar lo mejor de mí.

P. Se retira del fútbol con la frase «Always ‘Seagull’». ¿Qué planes tiene Bruno Saltor para el futuro?

R. El club quiere que me quede trabajando con ellos. Estoy formándome como entrenador y tanto mi familia como yo queremos quedarnos aquí. Quiero ayudar en todo lo que pueda para que el Brighton siga creciendo como lo ha hecho en los últimos años.

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