Adiós, Kun, qué bueno que viniste

Las despedidas nunca fueron fáciles. Aceptar el paso del tiempo y cómo este nos va devorando es una realidad que nos abruma. No queremos verlo, pero las agujas del reloj nos echan una carrera. Más aún, cuando el adiós viene precedido de una causa forzada. El querer quedarse y no poder, otro tormento que ignoramos. Son barreras mentales que todos vamos a tener que enfrentar en algún momento de nuestra existencia. Hoy le ha tocado dar el paso a Sergio ‘el Kun’ Agüero. Uno de nuestros ídolos de infancia.

Desde su primera aparición, ya dejó destellos de lo que podía alcanzar. Tanto es así, que sus primeros minutos con Independiente fueron para batir el récord del jugador más joven en debutar en la Primera División Argentina, destronando así a Diego Armando Maradona. Ni más ni menos. Con tan solo 15 años, un mes y tres días. Coincidiendo, además, con el adiós de Gabi Milito a los Diablos Rojos argentinos. Una plusmarca de precocidad que selló también en la Copa Libertadores. Agüero estaba ascendiendo como la espuma y pronto dio el salto a Europa. Entre una innumerable lista de pretendientes, el Atlético de Madrid fue quien le engatusó.

En Madrid vivió un idilio de película. Con menos años que millones costó, emigró y aterrizó en la capital española para seguir cumpliendo su sueño. Y tanto que si lo hizo. Fue la catapulta perfecta al estrellato. Estuvo cinco temporadas en el feudo colchonero (desde la 2006-2007 hasta la 2010-2011) en las cuales firmó un promedio superior a la veintena de goles. Cerrando este capítulo con la Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa, en 2010. El broche de oro a su despedida, que solo pudieron amargar los rumores de salida. Su último año fue el más exitoso individualmente, pero quedó manchado por su fuga a Mánchester.

Su aparición en las islas británicas fue, sin duda, el paso clave en su carrera. Allí cambió las reglas del juego inglés y se convirtió en la leyenda que hoy en día despedimos.

Agüero levanta el trofeo de Premier League. PREMIER LEAGUE

Los ‘Skyblues’ estaban carburando tras la llegada del grupo inversor de Emiratos Árabes, con el jeque Mansour a la cabeza, en 2008. Estaban guiando su camino de forma correcta, despacio y con buena letra. No querían correr antes de saber andar, pero la firma del ‘Kun’ les hizo avanzar en los procesos de forma revolucionada. Agüero, junto a figuras como Touré Yaya, Kompany o David Silva, ha redactado la historia reciente del club con una prosa sublime.

Una narrativa que empezaría de forma agónica. Si el final en Madrid fue agrio, no pudo ser más dulce su recompensa en Mánchester. Porque al final de la vida, como en los relatos, lo que quedan son momentos. Esos pedazos breves que logran ser eternos por su trascendencia. Y la primera gran estampa que el argentino parecía sacada de una película de Christopher Nolan.

La ciudad mancuniana se dividió en dos bandos. A falta del añadido, el título de la Premier League caía del lado rojo de la ciudad. Como era costumbre, Sir Alex Ferguson iba a volver a ganar el campeonato doméstico. Pero un giro de guion, con un gol de Dzeko a la salida de un córner, dejó un final no apto para cardíacos. La realización de Sky Sports mostraba en segunda pantalla cómo el Manchester United había vencido al Sunderland, mientras los ‘Citizens’ se acercaban al área rival. El ‘Kun’ cazó un balón suelto en el área, fintó a un defensa y reventó el balón más con el corazón que con su bota diestra. Podríamos decir que se hizo el silencio, como dijo Iniesta tras su gol en Johannesburgo, pero sería mentir. Es imposible no recordar aquel «Agüerooooo» que Martin Tyler chilló y que, al resto, nos erizó la piel.

Secuencia de uno de los goles más trascendentales de PL. PREMIER LEAGUE

Este fue, sin duda, el momento que cambió el destino del Manchester City. De estar siempre a la sombra del grande, viendo como se codean por los mejores escenarios y siempre conquistando las cumbres más altas. Por primera vez, David venció a Goliat. Algo que podía haber sido anecdótico, se convirtió en tendencia. Agüero y compañía hicieron norma de la excepción y cambiaron las reglas en Inglaterra.

Después del título ganado con suspense en 2012 vendrían cuatro más. El niño que salió en Independiente y maduró en España, se consagró en Inglaterra. Convirtiéndose en uno de los mejores artilleros de los últimos tiempos. En Premier League sus números son de escándalo: 184 goles que lo convierten en el cuarto máximo anotador histórico y el segundo con mejor promedio (0,67 goles por partido) en el top-30, solo por detrás de Henry (0,68 g/p). Un binomio, el del francés y el argentino, que ha traído el debate sobre quién ha sido el mejor extranjero en la historia de la competición inglesa. Una controversia que se guía por subjetividad, gustos personales y una cantidad ingente de varemos, pero que está sobre la mesa.

No obstante, lo que ha significado el ‘Kun Agüero’ en Inglaterra va más allá de lo cuantitativo. Cifras y títulos tiene a raudales, pero su sombra en el Eithad es larga. Ahora mismo, Pep Guardiola tiene perfeccionada una obra maestra construida con todo lujo de detalles. Un equipo coral que opta a todo. Orfebrería cuidada al máximo exponente. Sin embargo, este rodillo ‘Citizen’ no podría existir sin todo el proceso de crecimiento previo. Ese por el cual Agüero se ha convertido en su máxima leyenda. Sin grandes sobresaltos y con el trabajo constante de una hormiga, su sello siempre estará grabado en el salón de la fama británico. Solo ha conseguido un título de máximo anotador, en la 2014-15, pero su regularidad está fuera de toda duda.

Puro carisma y naturalidad. PREMIER LEAGUE

El único pero que se le puede poner al ‘Kun’ ha sido eso, no tener un gran sobresalto, una gran noche. Más allá de la constancia fin de semana a fin de semana, prestigiosa cuánto menos, nos deja una espina clavada que no firmase su nombre en las noches de martes y miércoles. Esas que dejan trascendencia histórica. Las que, con el paso de los años, provocan preguntas indagadoras de nietos a abuelos. Sin ir más lejos, todos sus rivales al artillero de nuestra época las tienen: Luis Suárez, Karim Benzema o Robert Lewandowski. Era la guinda a su pastel. La cúspide en su excelencia.

Su último día en el fútbol profesional ha sido entre lágrimas, en Barcelona y con muchas cosas por explicar. Un recuerdo que no hace justicia con lo que ha sido y lo que es. El amigo de todos. Un tipo risueño trascendiendo más allá de los terrenos de juego. Ojalá crecer y ser como el ‘Kun’. Con ese don del carisma y la naturalidad.

¡Adiós, Kun, qué bueno que viniste!

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