Caer de pie

Luis Díaz llegó a Liverpool en el mercado de invierno y ya se ha convertido en un emblema ‘Red’

luis-diaz-liverpool

El mercado de fichajes de invierno históricamente ha sido como esa tiendecita del barrio que abre los domingos por la mañana. Ese sitio al que acudes cuando te falta un ingrediente de última hora que se te olvidó apuntar en la lista para la comida del sábado. Ya sean unas patatas, unos entrantes para hacer hambre o la cerveza para amenizar la comida. Un lugar en el que terminar de complementar tu menú con alguna cosa puntual, pero no en el que confías la lista íntegra de la compra. Sin embargo, estos últimos años ha pasado de ser ese negocio en el que miras las fechas de caducidad por si las moscas, a ser el sitio donde, en ocasiones, encuentras una oferta que cambia tus planes o un alimento sobre el que basar tu receta.

Pues, en esto último se ha convertido Luis Díaz. Un fichaje que, desde un principio, encajaba como un guante en la palma de Jürgen Klopp. Pero tres meses después de su llegada a Merseyside ha supuesto un salto cualitativo y cuantitativo para las filas del Liverpool. Una pieza que termina por completar una plantilla que sueña con todo.

En años anteriores, los ‘Reds’ podían pecar de una lista de nombres algo escasa para sus aspiraciones. Aún así, el técnico alemán logró levantar la sexta Champions League y, lo más importante, la primera Premier League. Los perfiles y roles estaban marcados, sobre todo en la parcela ofensiva. Con Roberto Firmino como punto de gravedad sobre el que pudieran orbitar Sadio Mané y Mohamed Salah.

No había quien pudiera discutir ni un mínimo su estamento como indiscutibles. No obstante, con las altas de Diogo Jota primero, y después Luis Díaz, el técnico alemán tiene una paleta de recursos que elevan exponencialmente el techo de un proyecto que, por momentos, ya parecía imparable.

Luis Díaz parte del costado izquierdo del ataque, pero te hiere de múltiples formas. Tanto pegado a la línea de cal buscando encarar, como pisando pasillo central o llegando a zonas de remate por el lado débil, ese que tanto gusta a Klopp. Porque no hay jugada que represente más a este Liverpool que juntar en derecha a Salah, Alexander-Arnold y un interior, para acabar matando por el costado contrario. Un rol para el que ha nacido Luis Díaz.

Entrando a mitad de temporada, con un equipo en dinámica positiva y sin ni siquiera necesidad de tiempo de adaptación, el colombiano ha caído de pie en la ciudad de Liverpool. Ha conseguido conectar futbolística y sensorialmente con el entorno, mostrando su amplia gama de cualidades que radiografían lo que el técnico alemán y Anfield exigen los suyos.

Porque la ciudad de Liverpool es, de forma inherente, un lugar pasional. Y con un apego incomparable por los que se sienten ‘scousers’. En todos los ámbitos. El claro ejemplo se encuentra en su esfera musical. The Beatles son prácticamente una religión dentro de la ciudad. Allí se puede apreciar su estatua, visitar su museo e, incluso, ir a The Cavern Club, lugar donde tocaron por primera vez. Todos ellos son emblemas culturales de la propia ciudad de Liverpool. Y, al igual que ocurre con John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, sucede con sus dos equipos de fútbol.

Para hacerte un hueco en la ciudad necesitas conectar con ella a través de los sentidos. La forma simple sería usar la famosa frase del Cholo Simeone: «El esfuerzo no se negocia». Que algo de razón tiene, por supuesto. Sin embargo, la conexión con Anfield va más allá de eso. Es sentirse parte del club y que la afición se haga cuenta de ello. Celebrar un gol en ‘The Kop’, alentar a los hinchas en el momento ‘clutch’ y un amplio lenguaje gestual que haga al aficionado parte del juego. Una conexión que roza lo abstracto.

Así se vio reflejado en el partido contra el Manchester United. Un enfrentamiento entre los dos equipos más galardonados de Inglaterra, pero que viven una realidad muy diferente. Los de Klopp no tardaron en hacer notar su superioridad en un partido que terminaría con un 4 a 0 que ya no es sorpresa. Pero la figura del partido fue el colombiano que se fue ovacionado tras su brillante actuación, que coronó con un gol y una asistencia.

De todo lo que ha demostrado en Anfield no hay nada que pueda sorprendernos. Lo que exhibió en Porto demandaba a gritos un salto de exigencia para el que no todos están preparados. Fuera de las cinco grandes ligas ya era uno de los mejores jugadores, solo tenía que demostrar que elevando el listón al máximo exponente podía seguir haciendo lo mismo. Más aún con los niveles que está alcanzando la Premier League, que ya casi parece el paseo de la fama de Hollywood. Un cúmulo de estrellas entre las que brillar se hace complicado. A la vista está que no ha sido el caso.

De cara al sprint final, contar con este abanico de recursos te acerca un poco al podio. Y Klopp la tiene. Con el rock and roll como hoja de ruta, la cantidad de formas que tiene el Liverpool para mandar a la lona a sus rivales es infinita. Eso lleva siendo así desde que aterrizó en 2015, pero sumando valores como el de Luis Díaz los ‘Reds’ se han ganado el derecho a soñar con todo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies. ¿Acepta nuestra política de cookies? Pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies