¿Déjà vu? David Moyes volvió a West Ham

«…Fortune’s always hiding, I’ve looked everywhere…» Este es un verso de la mítica canción que los fans de los ‘Hammers’ cantan momentos antes de que comience a rodar el balón durante sus partidos de local. Lo que antes fuera el clásico Boleyn Ground ahora es el London Stadium, el lugar donde soplan miles de burbujas antes de cada partido. Burbujas que se elevan alto como las esperanzas de los miles de aficionados, esperanzas que a veces son endebles. Es que, así como las burbujas revientan, a veces la realidad alcanza al equipo del este de Londres y esos sueños se transforman en otra cosa. La hinchada del West Ham es consciente de los altos y bajos con los que cuenta su historia, tiempo atrás codeándose con los grandes y en tiempos más recientes luchando por mantenerse y ser parte de la Premier League. Eso sí, siempre alentando hasta el último suspiro…

Es curioso como una especie de eterno retorno hace que los ‘Hammers’ siempre estén mirando de reojo a los últimos puestos de la clasificación. Obviamente este problema implica directamente a la cúpula más elevada del club y de la que menos se habla: la directiva. De todos modos, desde aquella fabulosa temporada 15-16 con Slaven Bilic al mando, con un Dimitri Payet superlativo y con el adiós a Boleyn Ground, el club se ha resentido de todo vestigio de gloria y acumula una serie de temporadas olvidables, en las cuales peleó más por no descender que por un boleto a Europa.

Inversión no ha faltado, pero problemas tampoco. Las salidas forzadas de Payet y Arnautovic, refuerzos que no encajaron y falta de fichajes acordes en zonas vitales como la defensa, técnicos que no duran ni una temporada; y como consecuencia pocos puntos, derivan en una hinchada que a veces no puede aguantar más (recordemos la invasión de campo tras una derrota parcial ante el Burnley en Marzo de 2018 con Mark Noble peleando con algunos fans). Así de tumultuosa es la vida de un aficionado medio de los ‘Hammers’. Y como mencionábamos, esta especie de eterno retorno hace que, en este caso, en el camino vuelva a aparecer la figura de David Moyes.

David Moyes, de nuevo, en el banquillo de los ‘Hammers’. WEST HAM

David Moyes, otrora un técnico que gozara de prestigio por mantener al Everton en la puja constante por puestos europeos hace algunas temporadas atrás, ahora pertenece a ese grupo de técnicos que se encargan de tratar de evitar que algunos equipos desciendan (con suerte dispar en algunos casos). En su primera temporada en el West Ham, el entrenador escocés llegó en una situación semejante durante el transcurso de la temporada 17-18. El equipo estaba en zona de descenso, con tan solo 9 puntos en 11 fechas (18ª posición), lo que le costó el puesto a Bilic y el club confió en Moyes para mantener al equipo en primera división.

Cabe recordar que la carrera de Moyes afrontó un serio declive desde su paso por el Manchester United en la temporada 13-14, la cual no pudo finalizar. Después probó suerte en la Real Sociedad y Sunderland, sin mucho éxito y con el descenso del equipo de los ‘Black cats’. La prensa y los hinchas resistían la contratación del nuevo entrenador y el arranque no era el mejor: derrota ante Watford por 2-0 en Vicarage Road por la fecha 12 de aquella temporada. Para colmo de males, los grandes refuerzos de ese mercado de pases: Marko Arnautovic y Chicharito Hernández no estaban cumpliendo con las expectativas puestas en sus millonarios fichajes. Eso sería solo el comienzo de una temporada por demás turbulenta…

Las malas seguían, derrotas de visitante ante City y Everton y un empate ante Leicester seguían hundiendo al equipo en el fondo de la tabla y en el horizonte asomaba un duro compromiso como local ante el Chelsea. Fue ante los ‘Blues’ que Moyes logró su primera victoria al mando del West Ham y el primero de una racha de tres partidos invictos y con portería a 0 (empate ante Arsenal y victoria a domicilio del Stoke City). Durante el período festivo y el mes de enero se dieron una serie de resultados positivos que podrían augurar una recuperación del equipo y que la salvación era casi un hecho. Pero no, la lucha por no bajar a Championship estaba muy pareja y la ventaja de los ‘Hammers’ era de tan solo 4 puntos.

Aquí empezó la verdadera pesadilla. Entre febrero y principios marzo, el West Ham jugó un total de cinco partidos, ganando uno y perdiendo los cuatro restantes, acumulando derrotas consecutivas (y por goleada) ante Liverpool, Swansea y Burnley. Esto fue la gota que colmó el vaso. Algunos fans ingresaron al campo de juego recriminándoles a los jugadores un cambio de actitud. Mark Noble se enfrentó a algunos de ellos y el resto fue historia. El descenso parecía inevitable, pero aquí es donde todo toma su punto de inflexión.

Mark Noble se enfrenta a un aficionado en el duelo ante Burnley. WEST HAM

El partido ante Burnley fue el último antes de un parón internacional. Entonces el equipo, con Moyes a la cabeza, viajó hasta Miami para continuar con los entrenamientos preparativos de cara al tramo final de la temporada. Una decisión controvertida, amparada en su momento por «mejores condiciones de trabajo» y «alejados del ambiente negativo que rondaba en las inmediaciones del club». Para ser francos, eso pareció motivar al equipo, porque se vio otro nivel en varios de los jugadores y una conciencia a nivel colectivo de que la salvación era posible, a pesar de un ‘fixture’ desfavorable (Chelsea, Arsenal, Man City, Everton, Man United o Leicester).

El sufrimiento continuó hasta mayo. Contra estos tres últimos adversarios, los ‘Hammers’ sacaron 7 puntos de 9 posibles y lograron la permanencia ubicándose en la 13ª posición con 42 puntos a nueve del Swansea, último equipo en descender. Moyes parecía contar con el apoyo de la plantilla, pero como su contrato era solo hasta final de temporada, la directiva decidió no renovarle. Manuel Pellegrini sería su sucesor.

Tras una temporada y media, los roles se cambiaron y Moyes volvió para ocupar el banquillo de los ‘Hammers’ en lugar del destituido Pellegrini. Los medios se hicieron eco y los hinchas mostraron, una vez más, su descontento; pero la directiva apostó fuertemente por el escocés con un contrato de 18 meses. El West Ham se ubicaba en la 18ª posición con 19 puntos en 20 jornadas y en el primer partido a cargo de Moyes superaron ampliamente al Bournemouth por 4-0 en el London Stadium.

A tan solo dos puntos de la zona roja, la tarea de Moyes vuelve a ser la misma: mantener al equipo en primera división. Pero hay un par de factores que cambiaron con dos temporadas atrás: La calidad de la plantilla es superior y no hay tiempo para errores, después de todo ya pasó media temporada y comienzan los momentos en donde todo se define. ¿Podrá el escocés volver a encumbrar a un equipo como en su época dorada en Merseyside o los ‘Hammers’ volverán a ser victima de aquel fantasma que no perdona dos veces? El fantasma del descenso.

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