Didier Drogba y su más grande victoria

El delantero africano ganó varios títulos en su carrera, pero ninguno tan importante cómo el que consiguió con Costa de Marfil

Cuando se nos viene a la mente el nombre de Didier Drogba, lo primero que pensamos es en goles y títulos. Fue un gran delantero, siendo una leyenda del Chelsea y clave en la consecución de la única Champions League de su historia. Sin duda alguna, un icono y referente dentro del fútbol inglés.

Pero hay una faceta de Drogba que es poco conocida. Mientras su carrera despegaba y se hacía un nombre en Europa, su país vivía una violenta guerra. Como muchos países del continente africano, Costa de Marfil experimentaba tiempos grises y el país estaba escindido y desintegrado. Se precisaba de una persona que alzara la voz y diera un fuerte mensaje.

Antecedentes a la guerra

Es primordial destacar la manifiesta división del país en cuanto a cuestiones religiosas, donde el sur se identifica mayormente con la religión cristiana y el norte con la musulmana. De igual manera, un cuantioso número de inmigrantes de Burkina Faso habitaban en la región norte de Costa de Marfil y existía un irrebatible desasosiego sobre sus derechos y situación social.

En medio de una incertidumbre por la población musulmana e inmigrante, surgió el concepto de ‘Ivorité’, un pensamiento que hacía alusión a los verdaderos marfileños y despreciaba a los del norte y a los que habían aterrizado más tarde en el país. En resumen, la nación era una bomba racial y política a punto de estallar. El primer presidente de la nación, Felix Houphouet-Boigny, permaneció en el cargo desde 1960 hasta 1993 y logró conservar cierta paz y armonía entre ambos bandos, pero sus sucesores no manejarían la situación de la mejor manera.

En los primeros años del siglo 21, la nueva constitución ratificó dichas políticas discriminatorias, suprimiendo los derechos electorales de algunos líderes de la oposición. Específicamente, el problema radicó en que ambos padres de un candidato presidencial debían ser nacidos en Costa de Marfil, dejando al entonces candidato, Alassane Outtara, fuera de la carrera por la presidencia. Alassane representaba a los musulmanes del norte del país, al igual que a los inmigrantes de Malí y Burkina Faso. Es así como el norte del país decidiría sublevarse ante tal injusticia.

El 19 de septiembre 2002 estalló una guerra civil. En la región norte surgieron las ‘Forces Nouvelles’ (Nuevas Fuerzas), quienes iniciaron un levantamiento y dieron un golpe de estado en la capital, Abiyán, pero fracasaron. Si bien no tomaron la capital, sí se hicieron del control de la ciudad de Bouaké, ubicada en el centro del país.

La zona en color verde era controlada por los rebeldes, la parte roja por el gobierno y la región en color amarillo era territorio neutral. MAPA HECHO POR HÉGÉSIPPE CORMIER

El Gobierno tenía su sede en la capital, desde donde el presidente Laurent Gbagbo respondió con vehemencia asesinando a varios líderes de la oposición, además de reclutar milicias en respuesta a la movilización rebelde en el norte del país. De esta manera, la bomba se había detonado y una guerra civil había comenzado.

Evolución de la Guerra Civil

En el 2004, las Naciones Unidas buscaron enmiendas pero fallaron en el intento de traer la paz y el conflicto bélico continuaba dejando estragos en el país. Fueron tiempos sombríos y lúgubres, donde las disputas entre ambos bandos eran el pan de cada día. La ciudad de Bouaké era sede de los rebeldes y las fuerzas del sur se concentraban en Abiyán y Yamoussoukro.

Este enfrentamiento armado terminaría con la vida de más de 4.000 personas y desplazaría a casi un millón de refugiados, dejando al país en una situación precaria, frágil y lleno de dudas sobre el futuro. La guerra civil manchaba el país de sangre y la percepción de violencia e inseguridad era más que evidente. Paralelamente, en 2005 la selección de fútbol de Costa de Marfil buscaba su clasificación a su primera Copa del Mundo.

Costa de Marfil necesitaba ganar su partido y esperar por lo menos un empate en casa de Camerún ante una Egipto ya fuera de toda contienda. El combinado marfileño había hecho su parte venciendo por marcador de 1-3 a Sudán fuera de casa. De manera sorprendente y en un partido peculiar, Egipto le arrebató un punto a los cameruneses y Costa de Marfil obtuvo su boleto para el Mundial.

Aprovechando el júbilo en el vestidor y que las miradas de todo el país estaban fijas en ellos, Didier Drogba se dirigió a las cámaras de televisión y construyó su más grande victoria: «Ciudadanos de Costa de Marfil, del norte, sur, centro y oeste, les pedimos de rodillas que se perdonen los unos con los otros. Perdonen. Un gran país como el nuestro no puede rendirse al caos. Dejen sus armas y organicemos unas elecciones libres. Será lo mejor para todos».

La aparición de Drogba y compañía ante las cámaras. DEPORTV

El mensaje caló hondo en el país, ya que el festejo por la clasificación a la Copa del Mundo calmaba el ambiente y Drogba aprovechó el momento para hablar con sinceridad y buscar el cambio. Una semana después, se acordó un cese el fuego que significó el inicio del fin de la guerra. Algunas formalidades quedaban por solventarse pero el conflicto se había detenido. Además, en 2006, tras Drogba hacerse con el galardón a Mejor Futbolista Africano del Año, volvió a su país a mostrar el preciado trofeo. Ante la sorpresa de muchos, se dirigió a la ciudad de Bouaké, que había sido la sede de las fuerzas rebeldes y recalcó el mensaje de unión del pueblo.

Ir aún más allá

Didier Drogba no se conformó con lo ya hecho y decidió intentar algo aún más complicado. Propuso que un partido de clasificación para la Copa Africana de Naciones se jugara en Bouaké, en lugar de la sede habitual, Abiyán. Esto significaba que un partido de la selección nacional se jugara en la que había sido la sede rebelde, una idea algo alocada y arriesgada.

No fue un partido cualquiera y desde antes del pitido inicial nos dábamos cuenta. Varios ministros y políticos llegaban fuertemente escoltados, después sonaría el himno nacional y el presidente Gbagbo y el líder rebelde lo entonaron el uno al lado del otro. En ese instante, Drogba supo que la guerra había llegado a su fin: «Ver a los dos bandos juntos, cantar al unísono el himno de mi país fue muy especial. Sentí que Costa de Marfil volvía a nacer». Dicho partido acabaría con un 5-0 a favor de los marfileños ante Madagascar. Los titulares de prensa reflejaban lo que había sido el partido: cinco goles para borrar cinco años de guerra.

El partido en Bouaké fue emotivo y emocionante. TIMES OF MALTA

En enero del 2007, Drogba fue nombrado ‘Embajador de Buena Voluntad’ por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo por su ilustre labor en la resolución del conflicto bélico. Además, la Fundación Didier Drogba ha ayudado en la construcción de múltiples escuelas y hospitales en su natal Costa de Marfil. Drogba aseguró que todo ese éxito deportivo y profesional no servía de nada si no se tiene un propósito en la vida y el suyo era «retribuir todo lo que pudiera a su país con deporte y paz».

Si el fútbol ayudó a detener la guerra y traer la paz a un país, imaginemos lo qué podría hacer en nuestra sociedad. Los deportistas y personas con cierta fama tienen una posición e influencia muy importante, de forma que pueden generar buenas acciones a través de sus palabras. Muchos jugadores podrán haber ganado campeonatos, trofeos, premios individuales, pero ningún logro es más importante y más valioso que cambiar la situación de tu país. Drogba ayudó a detener una guerra, el fútbol detuvo una guerra.

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