Gabriel Magalhães, el mariscal de la zaga ‘Gunner’

El central brasileño se ha convertido en el líder en la defensa del Arsenal

Es realmente complicado aterrizar en un entorno convulso. El Arsenal era un equipo que, desde su defensa, se caía como un castillo de naipes. Sorprendía la descompensación entre el ataque (con Aubameyang, Lacazette y compañía) y la zaga. Enmendar esta calamidad era una tarea muy compleja. Sin embargo, a sus 22 años, Gabriel Magalhães se ha erigido como el mariscal defensivo del equipo. Desde sus primeros minutos ha caído de pie en el Emirates y está comandando con firmeza los cañones de la línea de contención ‘Gunner’.

Mikel Arteta ha hecho evolucionar al equipo una barbaridad desde que se sentó en el banquillo hace casi un año. El arquitecto vasco está cimentando su propio Museo Guggenheim en el norte de la capital inglesa. La principal labor era fijar esa base que le permitiera mostrar su brillante fachada. En esa cuestión, ha confiado la mano de obra al central brasileño para que sea el peón de obra de confianza. Y este no se ha demorado en demostrar que su fichaje ha sido todo un acierto.

El ex del Lille ha supuesto una evolución en el entramado defensivo del Arsenal. Ya sea en una línea de tres o de cuatro, el equipo muestra una fiabilidad atrás que no tenían desde tiempos inmemoriales. La pasada temporada fueron el segundo conjunto más goleado (48 goles en contra) entre los diez primeros clasificados, solo superado por el Burnley (50). Pero el número 6 del equipo ha conseguido darle la vuelta a la tortilla y, en este nuevo curso, es el equipo que menos encaja de toda la Premier League. En un año que los partidos se rompen, transformándose en un duelo de golpes al nivel de los Joe Frazier vs Mohamed Alí del pasado siglo, los del norte de Londres están haciéndose fuertes en lo que antes se debilitaban.

A los centrales de esta nueva era del fútbol se les exige que sean perfectos para medirse a las bestias actuales: un físico privilegiado, una técnica defensiva excelsa y que, además, su pie tenga la precisión de un relojero.

Físicamente es un central que está adaptado a las nuevas exigencias que ofrecen los atacantes. Una velocidad a campo abierto que le permite ganar duelos a los delanteros más rápidos y gambeteros, junto a una fortaleza física para salir airoso de los choques en los que se mide contra los nueves más clásicos. Sumado a estas dos cualidades básicas, ostenta también una elasticidad para ganar balones que parecen perdidos. Cuando un rival logra superarle, este saca la barredora para arrebatarle el esférico sin perder la compostura. A simple vista puede engañar, pero su coraza está hecha para resistir a las bestias que hay en el campeonato inglés, como Adama Traoré, Michail Antonio o Marcus Rashford, que mezclan todas estas cualidades.

Gabriel Magalhães está listo para lidiar con los atacantes más complicados. PREMIER LEAGUE

Con pelota ha demostrado ser uno de los centrales más fiables de la competición. Es el tercer jugador con más pases completados (471 pases), con un porcentaje de acierto del 90 %. Mikel Arteta ha dado a Gabriel Magalhães las llaves de su salida de balón y este no está fallando. Desde su bota zurda nacen envíos tensos que cortan las líneas de presión rivales como un cuchillo incandescente en mantequilla. Estos van directos al interior o extremo, que siempre los recibe en ventaja.

Al igual que ocurre con Virgil Van Dijk en el Liverpool de Jurgen Klopp, salvando las distancias, es un defensor que mejora a sus acompañantes. Aporta una fiabilidad en las correcciones a sus compañeros y se puede confiar la construcción de un entramado defensivo sobre sus hombros. Los que antaño parecían calamitosos, a su lado están creciendo y ocultando sus errores. Algo que le asemeja también al Muro de Breda es el porte y la planta sosegada, calmada. Un atacante cuando le encara, no le ve nervioso ni dubitativo. Algunos centrales más hiperactivos caerían al meter el pie a destiempo. Gabriel Magalhães, al contrario, va encimando poco a poco hasta ahogar al delantero. De partida, la batalla psicológica con el delantero ganada.

Saliba y Gabriel durante un entrenamiento. ARSENAL FC

Una cosa que le sitúa en el eslabón principal en la defensa del Arsenal es su fiabilidad. Los ‘Gunners’ venían de centrales que, más allá de no sumar en el equipo, en muchas ocasiones restaban. Eran constantes los errores no forzados con balón o las acciones defensivas a destiempo que provocaban penaltis. Para el recuerdo queda aquella actuación de David Luiz ante el Manchester City de Pep Guardiola. Y al contrario que sus compañeros, el recién llegado es un defensor poco propenso al fallo. Su concentración le acompaña como si fuera su sombra a lo largo de los 90 minutos del encuentro. Tampoco es sencillo rebasarle o pillarle a contrapié porque se perfila correctamente en cada acción, lo que le hace un central absoluto.

En parte estos errores pasados vienen dados por la exposición que le da el técnico vasco a sus defensores. La atractiva propuesta exige a la defensa adelantar su posición, que deja a sus espaldas unas pistas de atletismo preparadas para las gacelas que hay en Inglaterra. Está creciendo exponencialmente la competencia y cualquier equipo tiene alguna estrella dentro de esta constelación que puede hacer daño en infinidad de situaciones. Un riesgo que se asume porque, si ganas la apuesta y robas en campo rival, ese balón se convierte en un arma mortal.

«I’m not afraid to take a stand» entona Eminem en su canción I’m not afraid, con voz agresiva y firme, mandando un mensaje claro. Al igual que el rapero norteamericano, Gabriel Magalhães no tiene miedo a ganarse una posición de relevancia. Ha dado un golpe sobre la mesa de las reglas establecidas, tirando por el suelo las fichas y los estándares que el Arsenal se había ganado; ha girado el tablero y le toca jugar. Ahora es su turno.

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