Jack Grealish y el sueño de un villano

La historia del de Birmingham guarda varias similitudes con Tommy Shelby, líder de los Peaky Blinders

Cuando alguien escucha hablar de Birmingham una de las primeras cosas que se le viene a la cabeza es la banda de los Peaky Blinders. Esa pandilla criminal (famosa por su serie de televisión) vestida con abrigos con solapa, pañuelos de seda y gorras planas con hojas de cuchilla cosidas en sus viseras, que tuvo su apogeo a comienzos de siglo XX en Small Heath, uno de los barrios periféricos de la segunda ciudad más poblada de Inglaterra. Birmingham, por aquel entonces conocida como «La locomotora de la Revolución Industrial» o «El taller del mundo», era una urbe plagada de fábricas, altas chimeneas y largas calles de casas de ladrillo rojo en las que el fútbol pronto comenzaría a cobrar importancia.

Aunque los expertos no hayan encontrado referencias inequívocas de los Peaky Blinders respecto a algún club de la ciudad y afirmen que eran tiempos de bravuras y complejidades ajenas al fútbol, por aquel entonces, el Aston Villa ya había participado en la fundación de la primera división inglesa en 1888 y empezaba a conquistar FA Cups. Curiosamente, uno de los jugadores de aquella generación de los ‘Villans’ sería Billy Garraty, el tatarabuelo de Jack Grealish: protagonista de esta historia.

El pequeño Jack (Birmingham, 1995) nació con el escudo del león en el pecho. A los cuatro años le regalaron un abono para ir todos fines de semana al estadio y a los seis ingresó en las categorías inferiores del club. Le apasionaba acudir a los entrenamientos para ver a sus ídolos y soñaba con ser jugador del Aston Villa algún día. De hecho, cuentan que cuando marcaba goles en la portería de su jardín se tiraba a los arbustos simulando que eran aficionados en las gradas de Villa Park.

Los años fueron pasando y Grealish fue puliendo su técnica. Su calidad y manejo de las dos piernas jugando de mediapunta le convirtieron en uno de los grandes talentos de la academia, pero al igual que la mayoría de jóvenes, tuvo que salir en busca de minutos. En la temporada 13-14 estuvo cedido en el Notts County, donde marcó 5 goles y repartió 7 asistencias partiendo desde la banda izquierda. Al finalizar la cesión regresó al Aston Villa y su sueño se hizo realidad. Debutó en Premier en mayo, en una derrota por 4-0 en el Etihad Stadium.

Imagen de Jack Grealish en 2015. ASTON VILLA

Los de Birmingham sabían que tenían un diamante en bruto y, por ello, renovaron su contrato para los siguientes cuatro años. Pero Grealish era joven y apenas disputaba minutos en un equipo liderado por Benteke, Agbonlahor y Fabian Delph. Sus partidos dejaban entrever el talento de una de las últimas promesas del fútbol inglés, pero también su irregularidad. Los aficionados temían que se perdiera por el camino y entonces ocurrió algo que dinamitó la situación. En junio de 2015, unas fotos de Grealish tirado en la carretera y rodeado de paquetes de cigarrillos después de haber salido de fiesta por Tenerife no sentaron nada bien a la parroquia villana.

Jack siguió protagonizando altercados durante la siguiente temporada. Se hablaba más de lo que hacía fuera del campo, demasiadas portadas para un chico tan joven. Se pensó en buscarle una cesión a otro club, incluso un traspaso, pero el Aston Villa decidió darle otra oportunidad. Los ‘Villans’ habían acabado últimos en la Premier 15-16 y jugar en Championship podría ser bueno para Grealish.

El centrocampista emprendió su camino de redención en la segunda inglesa, dejó a un lado las gamberradas y se centró en su carrera. Poco a poco fue entrando en el once titular y empezó a aportar goles y asistencias al equipo. La 18-19 supuso su eclosión. El técnico Dean Smith llegó al Villa para liderar un proyecto que tuviera como objetivo el ascenso. Con jugadores de la talla de Tammy Abraham o McGinn y con Grealish como capitán, regresar a la Premier fue cuestión de meses.

Grealish celebra un gol contra el Burnley. ASTON VILLA

Ahora en la élite, lejos de arrugarse, Grealish está ofreciendo un rendimiento superlativo. Más allá de sus números (22 tantos y 22 pases de gol desde que descendió a Championship), Jack se ha convertido en la piedra angular del equipo. Su versatilidad le permite llevar la batuta del Villa cuando ocupa la posición de volante y romper al espacio y ser efectivo cuando lo hace de extremo. Además, se ha convertido en un ejemplo para sus compañeros, ya que, según su entrenador, es el primero en llegar y el último en salir de la ciudad deportiva. «Se queda a dormir en las instalaciones después de acabar la sesión y por la tarde trabaja en el gimnasio», afirmó hace unos meses Dean Smith. Grealish no solo ha madurado en lo personal, sino que también lo ha hecho en lo deportivo. Por estas razones, gigantes como el Manchester United lo siguen de cerca.

Carisma y superstición

Que Jack Grealish es un jugadorazo no lo discute nadie, sus exhibiciones dentro del campo han sembrado su popularidad en Inglaterra. Es el ídolo de la afición y el favorito de los villanos más pequeños. Un capitán nada sobrio, carismático y, cuanto menos, un tipo curioso. Curioso por su imagen, con un corte de pelo propio de un Peaky Blinder y sus medias bajas que enseñan las espinilleras. Una imagen en la que la superstición tiene mucho que ver.

Contaba Grealish que en sus primeras temporadas en el Villa metió unas medias a la lavadora y al sacarlas se habían encogido. Cuajó buenos partidos con esas medias pequeñas y ahora, se las coloca bajas porque según él le dan suerte. Lo cierto es que Jack también es supersticioso con el calzado. En los play-off de Championship de la campaña pasada, las botas de Grealish se hicieron virales. El de Birmingham lució unas botas totalmente destrozadas, a punto de romperse. ¿La razón? Meses antes, en febrero, había marcado varios goles y repartido unas cuantas asistencias con ellas.

Pero sin duda, lo más raro que le ha pasado a Jack en los últimos meses ocurrió el 10 de marzo del año pasado durante la visita del Aston Villa a su eterno rival, el Birmingham City. El reloj no había pasado del minuto 10 cuando un ‘hooligan’ local saltó al campo y le propinó un puñetazo en la cara. «Estaba discutiendo con un jugador rival, le dije que era un pedazo de mierda y lo siguiente que recuerdo fue un golpe en la cara», expresó el mismo Grealish en una entrevista tras el encuentro. Este derbi finalizó 0-1. ¿Saben quién marcó el gol de la victoria? El bueno de Jack, quien, también añadió que había sido el mejor día de su vida.

En la actualidad, la vuelta a la Premier no está siendo como los ‘Villans’ hubieran imaginado. Marchan en puestos de descenso, con una plantilla muy mermada por las lesiones y con serios problemas defensivos. Jack Grealish se enfrenta a un nuevo reto.

Esta es la historia de un villano y el sueño cumplido de un niño. Un niño que empezó en las calles de Birmingham, al igual que Tommy Shelby. Desde cero, Tommy lideró a los Peaky Blinders. Desde cero, Grealish es el líder de su banda.

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