La rosa marchita de Blackburn

La historia de este equipo histórico inglés

Corría el año 1989, un año eclipsado por la disolución del Telón de Acero en Europa y la caída del Muro de Berlín, símbolos de la Guerra Fría. Por aquel entonces, en la otra punta del planeta la marca japonesa Nintendo sacaba al mercado su primera ‘Game Boy’ y, en Estados Unidos, Los Simpson se estrenaban en televisión. En una época en la que el techno retumbaba en los altavoces de la mayoría de discotecas del mundo, en Blackburn, ciudad del norte de Inglaterra, la vida transcurría como siempre. Y así hubiera seguido de no ser por Jack Walker, un empresario de la industria siderúrgica local que puso todo su empeño en cambiar la historia del club de sus amores: el Blackburn Rovers.

Cierto es que el Blackburn, en el amanecer de este deporte en Inglaterra, había sido todo un coloso. Pertenecía al selecto grupo de miembros fundadores de la Football League (1888) y había conquistado cinco FA Cups y dos ligas inglesas entre 1883 y 1914. Pero Walker, como la mayoría de aficionados ‘Rovers’ de finales de siglo XX no había vivido esa época dorada y acostumbraba ver a un equipo ascensor que se conformaba con acabar la temporada a mitad de tabla. Esa era su casilla de salida.

Así, comenzó donando materiales para la construcción de la nueva Riverside Stand en Ewood Park en 1988 y, tres años más tarde, tomó el control total de los ‘Rovers’ con la intención de convertirlo en el club más grande y próspero del momento. El Blackburn terminó 19º en Championship la temporada 1990-91, pero el nuevo gerente tenía capital para lograr su objetivo y sacó varios millones de libras de su cuenta bancaria para potenciar a la entidad. 20 ‘kilos’ para reformar el estadio y darle una capacidad de poco más de 30.000 asientos, un gran entrenador (Kenny Dalglish) y más de 25 millones en nuevos jugadores (rompió el récord de transferencias británico en dos ocasiones: Alan Shearer por 3,3 millones y Chris Sutton por 5). El equipo, dotado de grandes piezas, ganó el play-off de la 91-92 y volvió a la primera división después de 26 años.

Imagen de Jack Walker en Ewood Park. LANCASHIRE TELEGRAPH

«Estaban Kenny Dalglish, Ray Hartford (segundo entrenador) y Jack Walker. Juntas a esos tres y ya tienes muchísimas posibilidades de triunfar», afirmó hace unos años Alan Shearer en una entrevista. Los ‘Rovers’ regresaron a la élite con un cuarto puesto en la temporada 92-93 y acabaron segundos en la siguiente. «La ciudad estaba volcada con el equipo. Las señoras mayores conocían a los futbolistas… todo lo que ocurría en Blackburn tenía que ver con los ‘Rovers'», explicó Tim Sherwood, capitán de aquel equipo.

El entrenador escocés armó en pocos meses un bloque realmente sólido, equilibrado y trabajador, en el que sobresalían Sutton y Shearer como puntas. Hay compañías que tienes que trabajarlas mucho para que funcionen y otras que encajan de inmediato. El sistema que utilizaban (con dos buenos centradores en los extremos como Ripley y Wilcox) estaba diseñado para los delanteros se hincharan a marcar goles, y así alcanzaron la gloria en la última jornada de la 94-95: El Blackburn marchaba primero con una ventaja de dos puntos sobre su odiado vecino (Manchester United) y debía visitar Anfield, mientras que los ‘Red Devils’ viajaban a Upton Park para enfrentarse al West Ham. Los ‘Rovers’ cayeron 2-1 contra el Liverpool y dependían de que el United pinchara. Los jugadores del Blackburn no tenían noticias de Londres hasta que vieron la reacción de Dalglish y sus aficionados. El United no había podido pasar del empate y los ‘Rovers’ se proclamaban campeones de la Premier con Alan Shearer como máximo goleador (34 tantos).

Alan Shearer (izquierda) y Chris Sutton (derecha) celebran la Premier en Anfield. THE SUN

A partir de aquí, y, pese a disputar la Copa de Europa en la 95-96, Jack Walker dejó de invertir tanto en el equipo. Su estrella (Shearer) se marchó al Newcastle tras haber marcado 130 goles en 171 partidos con la camiseta blanquiazul y las diferencias con gigantes como United y Arsenal se acrecentaron. El Blackburn había alcanzado su techo y a la rosa de su escudo se le comenzaban a caer los primeros pétalos. Séptimos en la 95-96, 13º en la siguiente, 6º en la 97-98 y 19º en la 98-99. El Blackburn descendía a segunda división y destituía a Dalglish. Walker, el salvador del club, fallecería meses después a causa de un cáncer.

El Blackburn después de Walker

La muerte de Walker supuso un antes y un después para los ‘Rovers’, pero seguían gozando de estabilidad económica. Tras dos temporadas en Championship (99-00 y 00-01) regresaron a Premier, lugar en el que estarían los próximos once años. Décimos en la 01-02, sextos en la 02-03 y 15º en la 03-04 y 04-05. No eran malos tiempos para los norteños, con jugadores como Andy Cole como estandarte y una Copa de la Liga ganada en 2002.

Durante las siguientes temporadas se mantuvieron en una zona segura de la tabla, quedando sextos en la 05-06, décimos en la 06-07, séptimos en la 07-08, 15º en la 08-09 y décimos en la 09-10. Incluso regresaron a competiciones europeas participando en varias ediciones de Europa League. En esta etapa destacaron jugadores como Roque Santa Cruz, Pedersen, Bentley o Christopher Samba.

Roque Santa Cruz celebra un gol en casa del Everton. FOURFOURTWO

Pero los peores tiempos estarían por llegar. Según explican los compañeros de Blackburn Latinoamérica, «en 2010 llegaron los actuales miembros del club, los indios del grupo Venky’s, con los que comenzó el declive de este histórico club». «Ese año estuvimos muy cerca del descenso, quedamos 15º y las sensaciones comenzaban a ser malas», añaden. Aquel descenso a segunda llegaría la siguiente temporada.

A partir de este momento comenzó el baile de entrenadores y jugadores propio de un club de segunda división y que obliga al aficionado a sacar libreta y boli para apuntar nuevos nombres. «El primer año en Championship fue muy malo. Quedamos 17º a pocos puntos de descender a League One. Otro fracaso de Venky’s como dueños», sentencian desde Blackburn Latinoamérica. Un octavo y noveno puesto las dos siguientes campañas quedando cerca del play-off daban esperanzas a la afición, esperanzas que se perdieron rápido en 2015. «Acabamos la 15-16 en 15ª posición otra vez con problemas por no descender y para colmo el Burnley, nuestro rival histórico, ascendía a Premier. Los problemas económicos que arrastraba el club supusieron en la 16-17 el primer descenso de un campeón de Premier a League One.

Los ‘Rovers’ salieron pronto de la tercera división y en su vuelta a Championship acabaron a mitad de tabla (15º puesto). En la actualidad han vuelto a alcanzar una estabilidad económica, no tienen problemas y el proyecto, con Tony Mowbray como entrenador desde 2017, tiene buena pinta. Con la competición parada por el coronavirus a expensas de lo que dicte el Gobierno Británico, el Blackburn se sitúa a 3 puntos de play-off. Sus aficionados solo sueñan con una cosa: que su querida rosa roja vuelva a florecer.

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