Raphinha o la suma de productividad

El brasileño está siendo uno de los jugadores de la temporada hasta que se demuestre lo contrario

Por definición, ser productivo es aquello que produce o es capaz de producir y, también, algo que es útil o provechoso. Trasladado al ámbito meramente futbolístico son aquellos futbolistas, normalmente de la parcela ofensiva, que a su repertorio de aptitudes suman producción de cifras a sus casilleros. El gol es el elemento más valioso del deporte rey. Existen multitud de líneas de opinión sobre esto, pero lo único absoluto es que: quién más goles marca es el que gana.

Tal vez sea un argumento básico, pero es el máximo del balompié. Es por ello que, cuando un jugador comienza a ser productivo, su valor empieza a subir exponencialmente. Saber driblar de forma fructífera a los defensores, tener cambios de orientación exquisitos o ser responsable tácticamente son cosas vitales dentro de un plan colectivo, pero al peso, lo que más vale es que el balón entre en la red. Eso es lo que ha sumado Raphael Dias Belloli ‘Raphinha’ a su repertorio y está siendo uno de los grandes fundamentos del Leeds United.

Si suele destacar en la Premier League el ritmo frenético y la multitud de vaivenes que se suceden en tan solo noventa minutos, el Leeds de Marcelo Bielsa eleva al cubo esa doctrina. Ofensivo, presionante, atrevido y haciendo del riesgo una virtud en lugar de un defecto. Lleva a los rivales a un duelo a golpes sin guantes y quién golpea más fuerte, gana. Pero ya conocemos al ‘Loco’ y su amplia filosofía: «El trabajo de recuperación tiene cinco o seis pautas y ya, se llega al límite. El fútbol ofensivo es infinito, interminable».

Entre lo diferentes y especiales que son los ‘Whites’, Raphinha es ese elemento que despunta entre el caos. En un discurso que mezcla anarquía y agitación, el de Porto Alegre pone las tildes y los puntos sobre las íes. Acostado a la banda derecha de Ellan Road simboliza un verso suelto de la alegre melodía de Marching On Together, himno del Leeds.

El rendimiento de Raphinha ha elevado el techo competitivo de los de Bielsa. LEEDS UNITED

«El regate es siempre lo más peligroso para una defensa (…) Es una alternativa al juego combinado y, por supuesto, deseamos un jugador que pueda driblar y resolver la situación sin tener que combinar demasiado»

Marcelo Bielsa tras el partido contra el Crystal Palace

Su sangre brasileña no engaña acerca de su estilo de juego. Como es común entre los atacantes procedentes de la cuna de la samba, el baile está integrado en su amplio repertorio de recursos. Una naturaleza mágica y de sinvergüenza que le lleva a dejar acciones hirientes para los defensores. En ocasiones, hasta humillantes. No obstante, es un regateador concreto y selectivo: más allá de encarar cada vez que el esférico entra en contacto con su bota izquierda, suele escoger las ocasiones en las que su ‘dribling’ puede ser beneficioso para el colectivo. Este proceso de selección le mantiene alejado de los puestos principales de regates por partido, aun siendo de los maestros en este exquisito arte. Pero más vale ser concreto y dañino que abundante y superfluo.

Sin embargo, en el último mes, ha subido un escalón en un rendimiento que ya venía siendo sobresaliente. Más allá de estar pegado a la línea de cal produciendo situaciones ventajosas para Patrick Bamford y compañía, está asomándose constantemente al pico el área con el cuchillo entre los dientes. Ha afilado el interior de su bota izquierda y está comenzando a producir estragos en las defensas rivales. Desde la victoria contra el Newcastle el 26 de enero, ha producido un total de seis tantos, a igual reparto entre goles y asistencias. Poco más de treinta días en los que ha calibrado la mira, llenado de balas el cargador y se ha transformado en un futbolista incalculable. Además tiene una gran facilidad para situar a sus compañeros en boca de gol: promedia dos pases clave por partido, el séptimo jugador que más genera de toda la competición.

Bamford es uno de los mayores beneficiados. LEEDS UNITED

«Es un jugador con buenos atributos físicos para el puesto. Es rápido y puede sostenerlo a larga distancia. Tiene los recursos de un extremo con regate y cuándo atacar el espacio por detrás», comentó el técnico argentino haciendo referencia, obviamente, a Raphinha. Y es que representa el A-B-C de lo que se entiende que debe ser un extremo. De forma sintética se podría definir como amenazante. Amenazante desde el ‘dribling’, desde la profundidad, desde la asistencia o desde el golpeo. Sin embargo, solo unos pocos son capaces de acompañar la intimidación en damnificación.

Un valor añadido que nunca resta en un equipo, menos aún si vive de golpear más fuerte que el rival. Porque en multitud de ocasiones se alaba el fútbol de los clubes por su atractivo visual y las idas y venidas que se suceden en sus encuentros. No obstante, estos pueden tener problemas de competitividad que les hacen caer en el foso. Al final beben del agua de los riesgos y estos pueden decantar la balanza en contra. Todo depende de las papeletas que hayas comprado y eso, a su vez, depende de las piezas que están sobre el verde.

Es por ello que el de Porto Alegre eleva el listón competitivo del Leeds. Un foco productivo desde el sector diestro que nutre al colectivo, despuntando desde lo individual. Una tarea difícil de realizar y, sobre todo, de sostener en el tiempo. Pero Raphinha se ha ganado el beneficio de la duda. Y, sin duda, es uno de los jugadores de la temporada hasta que se demuestre lo contrario.

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