Wycombe Wanderers: Un rockero, un devorador de pollo frito y goles olímpicos para ascender a Championship

La historia de un humilde club inglés que ha ascendido a la división de plata

Nadie daba un duro por ellos, eran los favoritos para descender. Al inicio de la pretemporada solamente contaban con nueve jugadores en el primer equipo. Un club que ascendió a la Football League en 1993 y han residido la mayor parte del tiempo en League Two. Apodados los ‘Chairboys’ por la industria de las sillas en su ciudad, han completado una temporada excelente y han logrado el mayor hito en su historia: Ante todo pronóstico y rompiendo paradigmas y predicciones, el Wycombe Wanderers ha conseguido su primer ascenso a Championship.

No cabe duda de que la clave de este éxito pasa por su entrenador, Gareth Ainsworth. Está al cargo del club desde finales del 2012, convirtiéndose en un icono en la localidad y símbolo del equipo. Previo al reciente ascenso del Harrogate Town a League Two con Simon Weaver al timón, Gareth se mantenía como el entrenador con más años en un mismo club de fútbol profesional inglés. Además de ser un gestor de plantilla ejemplar, es un apasionado de la música y es el cantante principal en una banda de rock llamada ‘Cold Blooded Hearts’. Mucho carisma de Ainsworth, complementado con sus peculiares vestimentas en días de partido donde el cuero y las camisetas con algunos botones abiertos son una constante.

Una de las particularidades de este equipo reside en el tema de la propiedad, pues en 2012 el equipo fue adquirido por los mismos aficionados del Wycombe Wanderers. Al convertirse en un club propiedad de los hinchas, significó una mucho menor inversión económica y el presupuesto con el que contaban era mínimo. Ante esa situación, se decidió cerrar el filial para concentrar el poco dinero en otras áreas, aunque, con el ascenso a Championship conseguido, se anunció la creación de un equipo B, lo que significará un enorme impacto en el desarrollo de juveniles y de la plantilla.

En el tema del reclutamiento y fichajes, Ainsworth y compañía se centran principalmente en la mentalidad y carácter del futbolista; usualmente buscando jugadores cedidos, libres y de divisiones inferiores. Lo que normalmente sucede en estos casos radica en el hecho de que, lógicamente, los aficionados no tienen demasiados fondos para invertir en el equipo y poco a poco van tocando un techo y una caída puede ser muy peligrosa.

En ese sentido, los aficionados cedieron parte de su club a una inversión extranjera. Rob Couhig, abogado estadounidense, se hizo con un 75% del Wycombe Wanderers. Acompañado de su sobrino Pete, se acercó a los aficionados y llevó a cabo reuniones en pubs y bares locales. Quisieron mantener la esencia del equipo y eso ha sido realmente agradecido por toda la comunidad de High Wycombe. En su última buena acción, Pete llevó el trofeo a casa de un aficionado de 97 años que no pudo salir a ver la copa en el estadio.

En el tema de la plantilla y los jugadores que han logrado esta hazaña, podemos hablar de futbolistas realmente especiales. Primeramente, Matt Bloomfield es el capitán, el corazón y el alma del equipo. Llegó al equipo en el año de 2003, sumando ya 17 temporadas como jugador y más de 500 partidos con los ‘Chairboys’. Joe Jacobson es un lateral izquierdo, jugando a pierna natural y con una pegada sublime. En la jornada 7 de esta misma temporada, Wycombe Wanderers se enfrentaba al Lincoln City. El partido acabaría por 3-1 para los ‘Chairboys’, con un hat-trick de goles a balón parado de Jacobson. Marcó dos goles olímpicos y otro de tiro libre. Alucinante. Sumó nueve goles en el torneo regular, añadiendo otros dos en los play-offs.

Hat-trick a balón parado de Jacobson. WYCOMBE WANDERERS

Si pensabas que ya no había espacio para más carisma, estás equivocado. El mítico delantero Adebayo Akinfenwa aporta fuerza y gol en la zona delantera del Wycombe Wanderers, además de ser un fanático del pollo frito. Ampliamente conocido por su corpulencia y fortaleza, estaba desempleado en el 2016 y Gareth Ainsworth apostó por él convirtiéndole en un pilar de la plantilla.

El inicio de esta campaña 19-20 fue espectacular, situándose en la zona alta de la tabla de forma constante. Poco a poco, el equipo se fue cayendo hasta colocarse en la octava posición previo al parón por el coronavirus. A final de cuentas, la tabla general se decidió por el criterio de puntos por partido y el Wycombe Wanderers se vio enormemente beneficiado, escalando hasta el 3er puesto. En semifinales del play-off chocaron con el Fleetwood Town, dirigido por un viejo conocido, Joey Barton. En un partido de ida de locos, incluyendo otro gol olímpico de Jacobson, el Wycombe consiguió un triunfo de 1-4 en territorio rival. Para el partido de vuelta, el resultado fue un empate a dos goles y el sueño del ascenso estaba a su alcance.

Fleetwood 1-4 Wycombe. WYCOMBE WANDERERS

Su rival en Wembley fue el Oxford United, un equipo con un estilo de juego de posesión y basado en el buen trato y toque de pelota. El choque de estilos fue evidente, con el Wycombe Wanderers cediendo por completo la posesión de balón y buscando latigazos rápidos al frente, alguna pelota parada y el error del rival. A los nueve minutos, Jacobson lanzó un córner cerrado a segundo palo que encontró la cabeza de Anthony Stewart y puso el primero para los ‘Chairboys’. La tónica del partido no cambiaba y se llegó al descanso.

En el minuto 57, Mark Sykes marcó un auténtico golazo para el Oxford United y el partido se inclinó hacia los de blanco. Pasaban los minutos y un segundo gol del Oxford United se veía cada vez más cerca y los Wanderers parecían quedarse sin opciones. Pero el sueño seguía intacto y en un despeje largo sin mucha idea, apareció un veloz Fred Onyedinma para anticiparse al portero rival y ser derribado. Penal para el Wycombe Wanderers a unos 10 minutos del final. Joe Jacobson tomó el balón y, cobrando sólido y sereno por el medio, anotó el segundo y definitivo para su equipo.

Final del play-off de ascenso a Championship. WYCOMBE WANDERERS

Las escenas de celebración fueron realmente emotivas, con una alegría y júbilo llenando un Wembley sin aficionados. La historia de este Wycombe Wanderers nos hace recordar el fútbol simple y sin reflectores, donde los sueños se cumplen y las leyendas se forjan desde divisiones inferiores.

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