Roberto Martínez: «El fútbol es una manera de vivir y no debería ser solo un negocio»

Hablamos con el actual seleccionador de Bélgica sobre su etapa como entrenador en Inglaterra y la actualidad de los Diablos Rojos

Entrevista realizada por Bernardo Mayayo y Alberto Arilla.

Roberto Martínez o ‘Bobby’, como le conocen en Reino Unido, es un entrenador poco común por la precocidad de sus éxitos. Como jugador, salió de su Balaguer natal para ingresar en la cantera del Real Zaragoza, club con el que llegó a disputar unos minutos en la máxima categoría del fútbol español. Regresó nuevamente a su pueblo, situado en Lleida, para jugar en el equipo local. De ahí dio el salto a las islas británicas, de las que ya no se movería en los próximas décadas. Firmó por el Wigan Athletic junto a dos ex compañeros con los que había coincidido en el filial zaragocista: Jesús Seba e Isidro Díaz. El grupo que formarían los tres españoles sería conocido por los ‘Latics’ como ‘The Three Amigos’. Tal fue su impacto en Wigan que en 2005 fue considerado por los fans como el mejor jugador de su historia. Tras un breve periplo en Escocia y su posterior regreso a Inglaterra, con solo 33 años le ofrecieron entrenar al club del que entonces era capitán: el Swansea City galés. Colgó las botas, y empezó una carrera prestigiosa que llega hasta nuestros días.

Pregunta. Su primera experiencia como entrenador es en Swansea. En su primera temporada (07-08) asciende al equipo a Championship como campeón y en la segunda son el equipo revelación, sembrando todo lo que recogerían los galeses en los años posteriores. ¿Cómo definiría los inicios de aquel ‘Bobby’ Martínez?

Respuesta. Como futbolista era un jugador técnico hecho a la escuela del Real Zaragoza. Cuando llegué al Reino Unido vi que su fútbol era mucho más físico y directo que el español, en el cual desarrollé ese aspecto de ser más un entrenador que un jugador. Con 33 años aún estaba en una fase en la que tenía las cosas muy claras, pero se me presentó la oportunidad de entrenar al Swansea. Había sido capitán los seis meses anteriores y conocía a todos los jugadores. Teníamos un proyecto muy bonito con mucha confianza por parte del presidente. Fue increíble la visión que tuvo para darle a un jugador la oportunidad de ser mánager. Esto supone mucho más que ser el entrenador, tienes que llevar asuntos como la filosofía de juego, el presupuesto… Yo tenía muchísimas ganas, las ideas muy claras y la complicidad de los jugadores. Estábamos preparados para cambiar el Swansea City.

‘Bobby’ en su primera experiencia como entrenador. SWANSEA CITY

P. Su buen papel en Gales le hace fichar por el Wigan Athletic, club que conoce muy bien. Los ‘Tics’ apuestan fuerte (abonan al Swansea en torno a 2 millones de libras) y le llega el reto de entrenar en Premier. Después de tres temporadas salvando la categoría, en su último año (2012-2013) logran ganar la FA Cup, pero el equipo termina descendiendo. ¿Cómo vivió ese final agridulce?

R. En esa semana vivimos todas las emociones del fútbol. Ganamos el primer y único gran título de la historia del Wigan a los campeones de Premier (Manchester City), y no pudimos casi ni celebrarlo, porque ese martes teníamos partido contra el Arsenal. Nos jugamos la categoría contra un equipo Champions que llevaba diez días sin jugar, y ahí se consumó el descenso. La final de la FA Cup normalmente es el último evento del calendario, pero en aquella temporada se tuvo que adelantar por la final de Champions que se disputaba en Wembley, y todavía quedaban dos partidos de liga. Fue una Premier en la que terminamos con 36 puntos. En copa, las semifinales y la final se jugaban en Wembley, y eso nos quitó puntos. Pasamos de la alegría más grande al descenso, que te deja muy dolido. Pero ahí está lo bonito del fútbol inglés. Los aficionados saltaron a la calle y nos dejaron muy claro que ganar un título como la FA Cup es algo que pasa una vez en la historia, y descender se puede arreglar ascendiendo al año siguiente. Esto es algo que solo pasa en el Reino Unido. Celebrar el título en el centro de Wigan con toda la afición fue algo histórico.

Roberto Martínez y Watson, autor del gol de la final, posan con la copa. FA CUP

P. Pep Guardiola decía hace poco que no eran necesarias tantas competiciones porque los jugadores acaban exhaustos con tantos partidos. ¿Cree que ese esfuerzo en copa os pasó factura en Premier?

R. Sí, pero no lo cambiaríamos. Nosotros no éramos un equipo preparado para competir en dos o tres competiciones. Nuestro objetivo eran los 34 o 38 puntos que te permiten salvar la categoría. La historia del Wigan es un cuento de hadas, una de esas que inspiran a cualquier institución. Dave Whelan, el propietario, tenía una gran visión. Construyó un estadio de 25.000 personas para un equipo que cogió en cuarta división, logró ascenderlo a Premier y lo mantuvo durante ocho temporadas. Es algo increíble, además, Whelan tiene una historia fantástica con la FA Cup. Jugó la final de esta copa con el Blackburn Rovers en 1960, se rompió la pierna y acabó en el hospital. Cuando se despertó al día siguiente se enteró que habían perdido la copa. Ganarla en 2013 como presidente era cerrar un círculo. Es cierto que no teníamos un equipo preparado para ese nivel y esa fatiga mental, pero no hubiese cambiado la FA Cup por dos o tres puntos más que nos hubieran permitido salvarnos en Premier.

Entrenador y presidente, piezas clave de aquel Wigan. FA CUP

Llegada al Everton, un histórico del fútbol inglés

P. Del Wigan Athletic pasa a entrenar a un histórico de Inglaterra, precisamente el Everton. En su primera temporada, la 13-14, roza los puestos Champions con jugadores como Lukaku y un fútbol espectacular. ¿Cuáles eran las claves para que funcionará tan bien ese equipo?

R. En el momento que empecé a trabajar con estos jugadores me di cuenta de la oportunidad que tenía para mezclar gente joven con muchísimo talento y jugadores con una gran experiencia. Teníamos frescura, ganas de jugar de tú a tú, jugadores jóvenes como Lukaku o Ross Barkley, otros experimentados como Pienaar, Osman, Jagielka o Howard, la pareja Gareth Barry-James McCarthy… Una estructura que te permitía, además, tener a los dos laterales más efectivos de la liga, Leighton Baines y Seamus Coleman. Teníamos una mentalidad muy ganadora y aquel año conseguimos cosas que era muy complicadas como ganar los dos partidos al Manchester United por primera vez desde los 60. Recuerdo la victoria por 3-0 ante el Arsenal que nos metió en puestos Champions. Fue una lástima terminar perdiendo la lucha por esa plaza con ellos, que seguramente tenían más experiencia. Pero ese Everton, con 72 puntos, merecía acabar en puestos Champions. Esa cifra sigue siendo el récord histórico de puntuación en Premier. No era solo un tema técnico y táctico, sino que creíamos poder derrotar a cualquier equipo.

P. En Goodison Park hacen un trabajo muy importante con los jóvenes, tanto de la academia como de fuera. Irrumpen jugadores como Ross Barkley o John Stones, uno de los centrales del momento. ¿Cómo era dirigir a esos dos alumnos aventajados?

R. La academia de Everton se caracteriza por acoger el mejor talento local, mientras que la del Liverpool en esos años empezaba a mirar fuera, firmando gente como Sterling, desde Londres. De alguna forma, la academia ‘Toffee’ tiene una gran experiencia en formar jugadores tanto a nivel profesional como humano. Ross Barkley ya estaba asentado, pero nosotros le dimos un papel importante. Luego han salido otros como Mason Holgate, Tom Davies o Kieran Dowell, que en esos momentos estaban en sus dos o tres últimos años de formación. Por otro lado, el caso de John Stones es muy peculiar: John jugaba en Barnsley de carrilero derecho cuando yo era técnico del Wigan. En ese momento necesitábamos un central, y mi hombre de confianza me dijo que era el jugador que necesitábamos. A mí me sorprendió porque jugaba de carrilero, pero él le veía futuro como central por su pausa con el balón, la gran capacidad de defender en espacios abiertos, el uno contra uno… Ese diciembre estuvimos a punto de firmarle, incluso sus agentes vinieron a nuestra oficina el último día de mercado, pero finalmente fichó por el Everton. A los seis meses, cuando llegué a Goodison Park, Stones era el quinto lateral derecho de la primera plantilla. Es entonces cuando pude trabajar con él y desarrollar eso que veíamos que podía darnos como central. A partir de ahí empezó a convertirse en el jugador que luego sale al City por 50 millones de libras. Sin esa información previa, hubiese sido muy difícil poder verle en su posición actual. Luego volví a coincidir con él en la final de bronce del Mundial de Rusia. Es una de esas historias bonitas que deja el fútbol.

John Stones explotó con Roberto Martínez. EVERTON FC

P. Uno de los jugadores estrella de aquel Everton era un joven Romelu Lukaku, del que es casi se podría considerar un padre futbolístico. Ahora lo entrena en la selección belga, ¿cómo ha sido la evolución del delantero?

R. Para entender a Romelu hay que tener en cuenta que con 16 años ya tenía el cuerpo que tiene ahora y marcaba muchos goles en la liga belga con el Anderlect. En 2011 dio un gran salto firmando por el Chelsea, con grandes expectativas. Después, en su cesión en el West Brom tuvo un nivel muy bueno, y nos encontramos la oportunidad de traerle cedido al Everton. Entonces nos dimos cuenta de su excelsa capacidad para marcar goles, pues ya tenía unos números de crack. A partir de ahí hubo un desarrollo a nivel físico, el poder jugar 90 minutos manteniendo ese nivel. Soy un privilegiado de poder ver en vivo tantos goles de Lukaku, porque la verdad es que marca la diferencia.

Roberto da instrucciones a Lukaku durante un encuentro. EVERTON FC

2016, salto a la selección belga

En 2016 Roberto Martínez salió de Goodison Park y recibió una oportunidad totalmente distinta a lo que había hecho hasta entonces. ‘Bobby’ firmó por la selección de Bélgica, la cual goza de la mejor generación de su historia, con futbolistas muy relacionados a la Premier League. En la actualidad se les puede considerar una de las mejores selecciones del mundo. Un combinado que maneja diferentes registros, capaz de dominar al rival con balón y letal en las transiciones al espacio.

P. ¿Qué influencia tuvo para usted y el combinado belga, a la hora de cerrar su fichaje, su experiencia previa en las islas?

R. En primer lugar, nunca hubiera imaginado dar este paso al fútbol internacional tan joven. Como entrenador llevaba siete años consecutivos en la Premier, más los dos y medio en Swansea. Dar ese salto en solo diez años no era algo que me plantease. En aquel momento había entrenado a tres jugadores belgas (Fellaini, Lukaku y Mirallas), los tres totalmente distintos, pero en la Premier me había enfrentado a Vertonghen, Alderweireld, Courtois, Hazard, Kevin de Bruyne… y ves que esta generación es única, espectacular. Yo estaba totalmente sorprendido de que en un país de 11 millones de habitantes hubiera ese talento en una misma generación. Poder trabajar con este grupo era algo que me apetecía muchísimo. Por otro lado, los dirigentes de la selección belga querían alguien que tuviera el conocimiento de la liga británica para sacar esa intensidad, y a partir de ahí ser una voz neutra. Bélgica es un país especial: cuenta con tres lenguas oficiales, hay mucha diversidad, existe esa tensión entre valones y flamencos y a veces es muy difícil hacer ver que tus decisiones son solo futbolísticas cuando formas parte de una de las dos regiones más influyentes. Ser un entrenador español y neutral hace que todas mis decisiones, por difíciles que sean, sean puramente futbolísticas. Eso ha sido una gran ventaja y ahí se demuestra que un proyecto que era de dos años, con el objetivo de clasificar al Mundial de 2018, se ha convertido en otro de cinco con mayores aspiraciones.

Martínez durante una sesión de entrenamiento. RBFA

P. En Bélgica viene jugando con tres centrales, pese a que en su carrera había desplegado principalmente defensas de cuatro jugadores. Este sistema siempre ha sido tildado de conservador, pero en la actualidad vemos varios ejemplos de equipos punteros con un buen juego de ataque a partir de este dibujo (Atleti, Barça, Chelsea, Inter, RB Leipzig, últimamente el Real Madrid, etc.). De hecho, Simeone ha ‘copiado’ el rol de Carrasco en la selección para su Atleti. ¿Cuáles son las ventajas de jugar con este sistema?

R. Es cierto que en los clubes en los que he estado he utilizado más la defensa de cuatro, pero en los momentos más exitosos que tuvimos, como la FA Cup con el Wigan, jugábamos con tres centrales. Es un sistema que tiene que tener relación muy directa con tus jugadores, aunque no creo que haya dibujos que te den ventajas tácticas. En mi primer partido con la selección belga quise continuar con el 1-4-2-3-1 con el que venían jugando, nos tocaba enfrentarnos a España y perdimos 2-0. Ellos fueron muy superiores, mucho más de lo que reflejó el marcador. Ahí me di cuenta que nosotros teníamos cuatro centrales de un nivel excepcional (Kompany, Vermaelen, Vertonghen y Alderweireld), pero no teníamos laterales de ese mismo nivel. Fue una solución para intentar ver a Yannick Carrasco en esa posición, un futbolista con el que disfruto muchísimo. La banda izquierda de Bélgica había sido siempre de Eden Hazard y la única forma para sacar rendimiento a los dos jugadores era desplegar un 1-3-4-3 con carrileros dinámicos, desequilibrantes y con resistencia para defender toda la banda. Es un sistema que antes no se veía mucho y en los últimos cuatro años está siendo más común. Todo depende de cómo utilizas a los carrileros, cómo presionas, dónde defiendes… Para jugar con este sistema necesitas a los jugadores adecuados. Arriba tenemos a Lukaku, el propio Hazard, De Bruyne, Mertens o Doku, quienes requieren una buena estructura de equipo, pues son futbolistas que necesitan tiempo y espacio con el balón. En resumen, la respuesta de los tres centrales es para que tengamos una buena solidez defensiva, ya que nuestra forma de juego está basada en el ataque y en tener situaciones de uno contra uno.

La selección de Bélgica en el Mundial 2018. RBFA

P. Hablando de nombres propios dentro de ese sistema, Bélgica tiene jugadores excepcionales, pero varios son top mundial: Courtois, Kevin de Bruyne o Hazard, que está atravesando un mal momento. ¿Qué le está pasando a Eden estos dos años para que no termine de arrancar?

R. Estoy totalmente de acuerdo con lo que decís. Kevin ha sido el ‘playmaker’ más importante en el mundo del fútbol en estos dos últimos años. Es ese tipo de futbolista que ralentiza el juego para ejecutar su pase, pero él lo hace de una manera que no es normal. Él maneja el tempo de cada partido. En el caso de Eden, ha tenido muy mala suerte con las lesiones desde que llegó a Madrid. Yo creo que todas ellas vienen del mismo problema y es una situación muy difícil para él, pues nunca había tenido grandes problemas físicos. En ocho años con el Chelsea solo se perdió 20 partidos, y eso que es una de las ligas más físicas para los jugadores de ataque. Su etapa en el Madrid está siendo muy triste por no poder verle disfrutar de su fútbol, ya que es un jugador muy alegre, que toma riesgos con una capacidad brutal de desequilibrio. Ha sido una pena, pero quiero ser positivo. Jugar unas semis de Champions contra el Chelsea y competir por LaLiga podría ser una forma muy buena de coger sensaciones y disfrutar de nuevo.

P. ¿Cómo se encuentra anímicamente? ¿Ha podido hablar con él recientemente?

R. Sí, pudimos verle en el último parón internacional y estuvo muy bien a nivel de sensaciones, de poder trabajar duro para prepararse bien. Pero ya sabéis que el futbolista nunca puede estar bien si no está en el terreno de juego. En este sentido es bastante frustrante, su sueño era jugar en el Real Madrid y hasta ahora no ha podido demostrar su nivel. Por edad está en el mejor momento de su carrera, y cuando esté físicamente bien, estoy convencido de que la afición del Real Madrid va a disfrutar muchísimo.

Hazard y De Bruyne, dos pilares de ‘Les Diables Rouges’. RBFA

Futuro a medio plazo y opciones para la Euro

P. En cuanto a su futuro, hace relativamente poco renovó con la selección belga hasta el Mundial de 2022. ¿Se ve regresando después a la Premier League?

R. En el fútbol nunca se puede pensar a corto plazo, y ahora estoy centrado en la selección. Estar en esta situación de poder disfrutar de un Mundial, de una Eurocopa y de esta generación es muy gratificante. No miro más allá, pero sí que es verdad que en unos años me gustaría volver al trabajo de club.

P. Bronce en su primer Mundial, solo cuatro derrotas desde su llegada… ¿Se ve como uno de los favoritos en la próxima Eurocopa?  

R. Es curioso porque en el fútbol internacional tienes dos participaciones: las convocatorias durante la temporada y el periodo de torneo. Los ránquines mundiales son los que te dan esa consistencia. En los últimos tres años Bélgica ha estado número 1, como consecuencia de la implicación de esta gran generación. A nivel de torneo hemos crecido mucho en este tiempo, tenemos más opciones, pero esta Euro va a ser impredecible. Hay jugadores que van a llegar tras disputar más de 60 y 70 partidos, la mayoría van a estar por encima de los 4.000 minutos. Además, es muy difícil de predecir cómo se comportan las selecciones jugando delante de su público, al ser multisede. Estamos contentos de formar parte de esos seis combinados que pueden competir con cualquiera, y los detalles que marquen la diferencia van a ser mínimos. Si ya vimos muchas sorpresas en el Mundial de Rusia, este verano me espero muchas más. Espero una competición muy nivelada y de un nivel excepcional.  

Roberto Martínez celebra con Thierry Henry, su segundo, un gol de Bélgica en el Mundial. RFBA

P. Con el revuelo mediático que se ha generado en los últimos días en torno a la Superliga, con Ceferin llegando incluso a amenazar a los jugadores que la disputasen con prohibirles su participación en la Eurocopa y el Mundial, ¿cuál es su opinión sobre esta nueva competición? ¿Cómo puede llegar a cambiar el panorama futbolístico?

R. Yo creo que esto es una de las consecuencias de la dificultad que ha supuesto la pandemia para el mundo del fútbol en general. Una consecuencia de las emociones que se han tenido que mantener durante estos meses, pero trae una gran oportunidad para sentarse a hablar, para ver qué es lo que el fútbol necesita. Es un buen momento para mejorar este deporte, no solo a nivel profesional, sino a nivel de desarrollo, sin olvidar el fútbol amateur. No olvidemos que el fútbol es una manera de vivir, y no debería ser solo un negocio. Es una buena oportunidad para que FIFA, UEFA, las ligas y los líderes de esta nueva competición se sienten en una mesa, y de alguna manera entender lo que necesita el fútbol para que salga más fuerte tras estos últimos 16 meses. Esperamos que la Eurocopa traiga un poco de luz y felicidad, con estadios medio llenos. Es, en ese sentido, la competición internacional más importante que hemos tenido nunca.

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