¿Un juego de caballeros?

Darwen. Condado de Lancashire. El siglo XIX da sus últimos coletazos en el Reino Unido, cuna de la Revolución Industrial. Un curioso deporte creado por las altas esferas de la sociedad comienza a ganar adeptos en los barrios obreros. Lo llaman ‘football. No es rugby, aunque en algunas acciones del juego hay similitudes con la melé. Quienes juegan a ese extraño fenómeno se dedican a darle patadas a un esférico de cuero, con el objetivo de conseguir atravesar una portería primitiva (en la que no existen las redes) más veces que su rival.  En dicho lugar, un jugador puede emplear las manos. Solo uno, sin guantes de ningún tipo ni distinción especial. Su objetivo: evitar esa extraña situación, tan excitante como hermosa, que los británicos bautizaron como ‘goal.

Las posiciones son variables. Un jugador puede desempeñarse como defensor, atacante y portero en una misma temporada. Apenas existe la táctica. El desorden y el caos se adueñan del terreno de juego. Como empieza a ser costumbre, la alta sociedad inglesa espera impaciente el torneo que organiza desde 1871 la ‘Football Asociation’, conocido popularmente como ‘The FA Cup’. Este año (1879) el principal atractivo lo pone el Darwen Football Club, un equipo formado por trabajadores de la fábrica de dicha localidad que alcanza los cuartos de final. Es la primera vez en la historia del fútbol inglés que un club obrero llega tan lejos.

Para la gran cita, el Darwen cuenta con dos refuerzos: Fergus Suter y Jimmy Love, dos escoceses que llegan con un gran cartel desde el Partick escocés. Enfrente, los antiguos alumnos del Eton College. Jóvenes influyentes en la economía burguesa industrial y, por supuesto, en la FA, campeones de la edición anterior con el Old Etonians. Su estrella es Arthur Kinnaird, un banquero destinado a heredar las riendas del negocio familiar. En este caldo de cultivo surge The English Game (Un juego de caballeros en castellano), una miniserie de seis capítulos disponible en Netflix desde el pasado mes de marzo.

The English Game, disponible en Netflix desde el 20 de marzo. NETFLIX

El primer debate ético de la historia del fútbol

En la ficción, basada en hechos reales, se propone uno de los primeros debates éticos y morales de la historia del fútbol. ¿Se debe cobrar por jugar? El profesionalismo estaba totalmente prohibido en esa época. Algo inconcebible para los antiguos alumnos de la prestigiosa escuela etoniana, que consideraban que «su deporte» debía seguir siendo eso, suyo. La serie muestra en todo momento dos realidades muy distintas: las opulentas vidas de los jugadores del Old Etonians frente a la miseria y la pobreza de los trabajadores de la fábrica de Darwen. En el caso de los primeros, ni siquiera todos trabajaban. Y los que lo hacían empleaban pluma y billetera, no pico y pala. Contaban con tiempo de sobra para invertir, como buenos banqueros, en ese maravilloso hobby al que se habían aficionado en sus añorados años de universidad.

Una afición de caballeros para los dueños del verde; cruda y con aroma a libertad para los laboriosos empleados de las fábricas. Debatir sobre si era realmente justa o estaba construida sobre los lujos y las ventajas del capital era utópico en palacio. En el pueblo, las huelgas, las bajadas salariales o el conseguir una hogaza de pan diaria que llevarse a la boca eran prioridades mucho más importantes que jugar a un deporte de ricos.

Sin embargo, ¿cómo renunciar a la posibilidad de pisotear a tus patrones durante varios minutos, sin miedo a ser reprimidos por ello? Cómo renunciar a ese dulce sabor a victoria y justicia que producía ver a tus superiores derrotados en el barro, ese que ni siquiera conocían. Los obreros habían sido obligados a lo largo de la historia a privarse de muchas cosas, pero esto era diferente. No podían renunciar a ello. No querían. No debían.  

El Blackburn Rovers, primer finalista de clase baja

La legalización del profesionalismo era cuestión de tiempo. El Blackburn Rovers, club vecino del Darwen, forjó un gran equipo con los jugadores más destacados de la época. Su propósito era llevar el fútbol a la gente, al pueblo. Como aquel forajido del bosque de Nottingham del que tanto habían oído hablar en el folclore patrio. Convertirse, en definitiva, en el primer club obrero en levantar una FA Cup. Muchos equipos seguirían el mismo camino, invirtiendo no solo en sus jugadores, sino también en mejorar unas instalaciones que nada tenían que envidiar a las del Kennington Oval de Londres. Clubes que se harían un hueco en la historia del fútbol inglés, como el Preston North End o el Wolverhampton, imponiéndose a los decanos del cuero británico: el Old Carthusians, el Clapham Rovers o el propio Old Etonians.

El Blackburn Rovers se convirtió en el primer equipo de clase trabajadora en llegar a la final de la FA Cup, en el año 82. Un año más tarde, sus homónimos de ciudad y de clase, el Blackburn Olympic (equipo que tan solo vivió una década), fueron los primeros en llevar un título al norte, para dar paso a una hegemonía del fútbol obrero en los años posteriores. Estos hechos no son reflejados con exactitud en The English Game, donde el final feliz y deseado por la audiencia puede a la realidad, pero se aproximan y logran crear un imaginario aceptable de lo que realmente sucedió.

Blackburn Rovers, finalista de FA Cup en 1882. LANCASHIRE TELEGRAPH

¿Qué fue de Suter y Kinnaird?

No verán aquí un spoiler que anticipe lo que sucede en la serie, pero sí conocerán la evolución de ambos protagonistas en aquellos años tan cambiantes. Fergus Suter cambió el Darwen por el Blackburn, generando una gran controversia entre ambas localidades, vecinas y rivales. En el Blackburn -club rico entre los pobres, pero obrero, al fin y al cabo- ganaría varias medallas de campeón de FA Cup consecutivas. Suter es considerado uno de los pioneros del profesionalismo. Su retirada llegó antes de la creación de la ‘Football League’ en 1888.

Por su parte, Arthur Kinnaird llegó a la presidencia de la FA en 1890, ostentando el cargo durante 33 años en los que el profesionalismo -que tantas horas de debate había generado- se asentó, tras su legalización en 1885. En 1905, se aprobó la adhesión de la FA a la FIFA. Tres meses después de su muerte, en 1923, se inauguró el mítico estadio de Wembley.

Arthur Kinnaird, presidente de la FA entre 1890 y 1923. A la izquierda, la foto real. A la derecha, su imagen en la serie (Edward Holcroft). INFOBAE

Esta es la historia de los orígenes del fútbol en Gran Bretaña, la semilla de todo lo que vendría posteriormente. El contexto sobre el que emerge The English Game. La historia de los tortuosos inicios de la competición de clubes más longeva. Esta es la historia, en definitiva, del ‘football’. ¿Un juego de caballeros?

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