El peor de los amistosos

Manchester City y Liverpool abren el apetito para la nueva temporada de Premier League

En la calle los niños juegan bajo un sol que convierte cualquier ruido en silencio. En uno de los veranos más calurosos de los últimos años en Europa, el plan regular de todos los años se convertía en el favorito: privilegiados aquellos que cerca de su vivienda cuentan con una playa, un lago o una piscina para hacer más llevadero el clima. Quienes no, buscan entre cervezas o helados esos segundos de frescura. Pero en toda historia hay valientes, como aquellos que sentados en el sillón de su hogar envidiaban los 22 grados en Leicester y pensaban en por qué reprogramaron cualquiera de las actividades anteriormente mencionadas.

Un tímido King Power Stadium que estaría alrededor del 80 % de su capacidad nos recordaba que, incluso hasta los más aficionados necesitan un respiro del fútbol y dar lugar a actividades propias de las épocas festivas. Pero ese porcentaje llevado al macro se podría extrapolar a millones que atrás de una pantalla presenciaban el amistoso más competitivos de todos: la Community Shield. Cuyos protagonistas, Manchester City y Liverpool estuvieron a la altura del encuentro.

Un partido cargado por más atractivos de los que se acostumbran: el debut de Erling Haaland y Darwin Núñez (dos delanteros que parecen estar destinados a pelear por la Bota de Oro de la Premier la próxima década), qué nuevas situaciones habían trabajado los técnicos; qué roles ocuparán jugadores de ambas plantillas ante salidas sensibles como las de Mané y Raheem Sterling; y, en definitiva, disputarse el primer título oficial de la temporada.

Resumen de la Community Shield 2022. LFCTV

Un primer tiempo caracterizado por la facilidad que encontró el Liverpool para llegar a campo contrario en pocos toques y de un Manchester City que, con algo de timidez, empujaba al Liverpool frente a su arco para no dejarse arrollar. El primer gol llegaría tras un disparo al borde del área de Trent Alexander-Arnold, con una curiosa celebración mandando a callar quién sabe a quién. Es muy pronto para saberlo, pero ese rostro serio del lateral inglés se marcharía al llegar Henderson con una sonrisa. Estaba muy serio para ser un amistoso más.

Guardiola, sabiendo que es un partido sin importancia, dio entrada en el segundo tiempo a Foden y Julián Álvarez, jugador que aunque no contó con mucha expectación a la hora de empezar el partido, mostraría mejor imagen que el deambulante Grealish. Un partido que contó con focos de sobra para Haaland, pero que terminaron apuntando hacia el argentino Álvarez, quien igualó el encuentro a los 10 minutos de haber ingresado. Eso sí, Guardiola demoraría su festejo, asistido por el VAR, al querer darle instrucciones a su jugador. La remontada había empezado.

La sensación entre la mayoría de periodistas es que era un resultado accidentado, injusto. El Liverpool estaba siendo mejor y el City no era ni la sombra de lo que fue en el primer tiempo ni de la imagen a la que nos tienen acostumbrados. El marcador señalaba 1-1 a falta de 20 minutos, con un aura más propio de una final que de un amistoso. Quedaba menos de media hora para que ambas escuadras evitarán los penaltis.

Luis Díaz llegó a su tercer título como jugador del Liverpool. REVISTA SEMANA

Siendo poético o no, aquello que buscarían evitar sería lo que decantaría el encuentro. Un cabezazo de Darwin Núñez impactaría en la mano de Ruben Días, pero del impacto del balón en la extremidad del central portugués al cobro desde el punto pasarían un par de minutos en el que hubo airadas protestas de ambos equipos: del lado ‘Red’ las quejas por el obsceno penal que no pudo ver el arbitro en directo y por el lado ‘Citizen’ por un penalti no señalado anteriormente a su favor. Les importaba poco quién se llevaba el encuentro. Salah convertiría el 2-1 desde los once metros.

Los de Guardiola se volcaron al ataque mientras que Klopp daba refresco a su equipo con cambios a falta de 10 minutos del pitido final. Entre disputa y disputa el joven Fabio Carvalho, también debutante, recuperó un balón en campo del Manchester City y habilitó a Salah. El egipcio puso un centro a la medida para que Andy Robertson asistiera a Núñez para empujarla con un sutil cabezazo que ponía el 3-1 en el marcador. Un minuto después, Haaland erraría un gol a puerta vacía que poco o nada hubiese cambiado la historia, pero si hubiera modificado los condimentos del partido.

Los subcampeones se quedaron en el campo para presenciar la ceremonia de campeones, momento que se le hizo eterno a jugadores como Bernardo Silva, cuyo rostro manifestaba un notorio fastidio. Al levantar el trofeo, los jugadores y cuerpo técnico del City se marcharon sin recibir las medallas del segundo lugar. Un primer round del duelo más esperado de la temporada que no decepciona, dándole el valor que se merece un trofeo oficial como la Community Shield, tan desprestigiada bajo el nombre de amistoso estos últimos años. Eso sí, incluso si lo fuese, ninguno de los dos la querría perder.

Con Haaland y Darwin, la batalla Manchester City-Liverpool no cesa

Pep Guardiola y Jurgen Klopp ya tienen dos nuevos galácticos

Liverpool y Manchester City ya no saben en qué ámbito competir. Dentro del césped, tanto ‘Reds’ como ‘Citizens’ han librado una batalla a todo poder por ser el ganador de la Premier League. Por un punto, los de Pep Guardiola consiguieron batir a los de Klopp. En las diferentes copas, el Liverpool sale vencedor. Tres finales, dos ganadas (EFL Cup y FA Cup) y una perdida (Champions League), ante un City que se quedó en el camino en todas ellas.

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Haaland ya posa con la camiseta del Man City. MAN CITY FC

Ahora, fuera de los terrenos de juego, Liverpool y Manchester City se han hecho con dos futbolistas de clase mundial para hacer que la pelea no acabe nunca. Los de Anfield han incorporado a Darwin Núñez procedente del Benfica por 100 millones de euros, según anunció el club luso. Los Citizens, por su parte, se han hecho con Erling Haaland procedente del Borussia Dortmund por 70 millones de euros.

Con dos plantillas de nivel mundial, a ambos les faltaba ese ‘9’ rematador y goleador capaz de definir partidos. Ya lo tienen. La batalla no cesa, la brecha se agranda, y la próxima temporada, si no hay algún, o algunos, invitados más a la fiesta, estaremos ante una de las luchas más encarnizadas entre dos clubes que aspiran y aspirarán a todo en los próximos años. Liverpool-Manchester City, ¿quién saldrá vencedor?

El deporte rey

El Manchester City se proclama campeón de la Premier League tras una remontada épica

Hace tiempo me encontraba aburrido en el sillón de mi casa. Con la ayuda del control hacía zapping hasta detenerme por escasos minutos en un canal deportivo. Debido a esa brevedad, tal vez, no recuerdo quién fue el que escupiría una verdad que me hizo ver el fútbol diferente: «La gente va a ver fútbol, paga por verlo, porque nunca sabe que se va a encontrar. Así la lógica diga que será un 1-0 aburrido todos vamos a la cancha porque existe esa posibilidad que sea un 4-4 con goles al último segundo». Vaya si tenia razón, porque ayer no fue un partido normal.

En la pantalla de mi pc tenía puesto el partido de mi desesperanza (los que ya me han leído antes sabrán que mi corazón estaba en Anfield). Lo catalogué así porque la lógica me marcaba un partido sencillo para los de Guardiola, uno que demostró que era capaz de arrollar a equipos mejor colocados en la tabla de posiciones, como Newcastle o Wolves, que a cada uno les propinaría una goleada por cinco goles. El sentido común, la probabilidad, la historia hacía imaginar un final de Premier más parecido al de la 18-19, más llena de emoción por los puntos de diferencia que por lo que ocurrió en aquellos partidos. Pero la lógica a veces falla.

Se lo comentaba a mis amigos y ahora se lo transmito a ustedes: no recuerdo haber visto tan nerviosos tanto a ‘Citizens’ como a ‘Reds’ en un partido de liga. A lo mejor por ello es que ambos empezaron abajo en el marcador y les costó, en mucho tiempo, monopolizar sus respectivos encuentros. Cierto es que el gol del Liverpool llegaría antes que el primero del City, pero, para ese momento, los de Guardiola aún eran campeones.

Pero si el primer tiempo fue impredecible, al segundo se le queda corto ese adjetivo. Todos esperábamos que tanto Klopp como Guardiola centraran a los suyos y en el segundo tiempo pasara lo que pasa siempre: dominio absoluto de ambos equipos. Pero no. El Liverpool erraba sus pases y el City se encontraba con la muralla Olsen, que, para ironía del guion, estaba debutando con la camiseta del Aston Villa.

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Hincha del Manchester City sufriendo por su equipo. MATT WEST

Para situaciones difíciles de creer, el 0-2 de Coutinho abría un abanico de pensamientos y titulares para cualquier desenlace. En la transmisión del Liverpool afirmaban que con un gol les bastaba para ser campeones. En la del City, se reafirmaba que seguían dependiendo de ellos mismos para ganar la Premier. No puedo estar en la mente de todo aficionado, pero estoy seguro que los del City no podían imaginarse perder la liga de esta forma ni los del Liverpool que, tras haber llegado el milagro que tanto esperaban, su equipo no fuese capaz de capitalizar sus opciones de ganar el título.

Sin embargo, lo predeciblemente impredecible llegaría: una ráfaga de tres goles en cinco minutos del Manchester City los haría campeones de la Premier. Porque en momentos de adrenalina, tensión y nervios no hay espacios para delicadezas, pero de talento sí, como el de Kevin De Bruyne en la asistencia del definitorio 3-2. Pocos minutos después, como si en la portería de ‘The Kop’ hubiese habido hechizo hasta que el City remontara, entraba el tan esperado 2-1. Salah celebraría eufóricamente hasta que un aficionado les informaría, en pleno festejo, del gol de Gundogan.

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Manchester City alza su octavo título de liga. GOAL

El pitido final llegaría en ambos estadios. El del Etihad fue una fiesta marcada por una invasión de campo que permitiría palpar la tensión liberada por sus aficionados. La cuarta liga en cinco años para un Pep Guardiola que, aunque muchos busquen manchar sus logros en los millones gastados, ha demostrado ser un excelente gestor en todos los niveles. Si no me creen, pregúntenle al PSG en Francia si es tan sencillo como parece.

Al terminar la jornada se impuso la lógica ilógica por gran tramo del domingo 22 de mayo: Manchester City 93 puntos, Liverpool 92 puntos. Los cálculos que todos hicieron al inicio de la fecha, pero que les demostraría que en el fútbol no hay análisis racional que valga.

Felicidades a todos los hinchas del Manchester City. Nos vemos la próxima temporada.

Cuando la aptitud y la actitud se encuentran

Manchester City y Liverpool nos regalaron el mejor partido de la temporada. Guardiola y Klopp demostraron, de nuevo, por qué son unos genios

Te doy la bienvenida a La Resaca, ese lugar donde se habla de un partido que era mejor verlo con una cerveza en la mano que con un teclado.

Crear cuesta tiempo, crear con sentido aún más. El pasado sábado conocí por primera vez los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina, una experiencia a la que no hay palabras ni imágenes que hagan honor a su dimensión. Siempre fui un friki del arte, no porque conozca mucho, sino porque dejo que una obra penetre en mí y me transforme. Cuando estuve frente al fresco de la Escuela de Atenas un par de lágrimas se escaparon. Cuando miré arriba en la Capilla, sentí como las piernas me temblaban, como si hubiese corrido una maratón.

«El trabajo nos hará libre», decía un filosofo que no voy a citar porque podría extenderme. Pero quiero contradecirlo, no cualquier trabajo y no cualquier trabajador está designado para la tarea de crear. Por eso la Sixtina fue encargada a Miguel Ángel, por eso la Escuela de Atenas fue pedida a Rafael (a Sanzio, no a servidor). Es como si, para hacer algo especial, no bastase solo con esfuerzo o talento, se requiriesen de ambas. El otro día en el Etihad, 22 en el campo y dos en la banda nos lo recordaron durante 90 minutos.

Frescos de la Capilla Sixtina. NATIONAL GEOGRAPHIC

«El fútbol llevado a otra dimensión«, afirmaba el comentarista de ESPN, David Faitelson tras ver el Manchester City-Liverpool correspondiente a la jornada 32 de la Premier League. Opinión que veía repetida en redes sociales de otros periodistas. Aquel encuentro fue una oda al fútbol que solo disfrutaron, al menos en vivo, los espectadores neutrales. Sufrí desde el minuto uno, sobra decirlo, pero la agonía de ver cada ataque del City fue diferente esta vez: sentía angustia, pero era capaz de admirar en tiempo real el trabajo de máquinas disfrazadas de humanos.

Este empate fue tan extraño, empezando por su mismo resultado. El City fue su mejor versión en mucho tiempo (se los digo yo, que sabe bien que es ver cómo te arrebatan tus sueños), fue capaz de pasar por encima del mejor Liverpool de Klopp que se recuerda. A lo mejor por eso fue un 2-2, y no otra goleada. Los ‘Reds’ se hicieron fuertes en sus errores y en los del rival, así mantuvieron viva la lucha por el título, por ahora.

Fue el partido de los dos segundos. Eso es lo máximo que duraba un balón en cualquier sector transitado de la cancha Citizen. Pero para los veintidós futbolistas eso era mucho tiempo. La relatividad. Dos segundos fue lo que tardó Bernardo Silva en asistir a De Bruyne en el 1-0 con un pase rápido, dos segundos fue lo que necesitó Salah para controlar, levantar la cabeza y asistir a Mané para el 2-2. Ese es el tiempo que separaba el acierto del error en una presión, en un pase. Lo más gracioso es que a los muy cabrones pareciese que no les afectara el correr del reloj ni la presión.

Remate del 1-0 de Kevin De Bruyne. EUROSPORT

Por ello sorprenden los gestos tan humanos cuando el árbitro quiso bajar el telón de la obra: un abrazo entre Pep y Klopp, una charla entre De Bruyne y van Dijk. Recordamos que eran humanos, pero que tienen un talento y una voluntad especial. Porque este empate fue el mejor partido de lo que va de temporada no exactamente por el acierto, sino por ser capaces de provocar errores impropios en cada equipo.

Los cuatro goles tienen errores: el 1-0, una desconcentración en un saque rápido; el 1-1, nace luego de un mal despeje de un centro; el 2-1, de un fuera de juego mal tirado; y el 2-2 en el espacio de una espalda. Tuve que ver el partido en diferido (primera vez que lo hago) para darme cuenta que la belleza de este encuentro reside en los errores humanos, no en los aciertos. Tal vez a la gente le pareció espectacular ver a estos aliens fallar por primera vez.

Humana es la belleza y el fallo también. Miguel Ángel plasmó en su obra en la Capilla ligeras representaciones que denotaban su falta de autoestima frente a su trabajo y otros artistas. Ojalá hubiese visto este partido, para así darse cuenta que el error también es una oportunidad para hacer arte. La fibra se toca cuando con actitud te sobrepones a situaciones adversas, cuando usas tu aptitud para la transformación de lo feo a lo bello, del mal al bien, de la oscuridad a la luz.

Cuando la actitud y la aptitud se encuentran, somos capaces de olvidarnos de todo. Cuando estas dos se juntan, ocurre el nacimiento del arte.

Liverpool y Manchester City, en cuartos de final de Champions

Los dos conjuntos británicos avanzaron a la próxima ronda del torneo continental

Los octavos de final de Champions League ya llegaron a su fin para Liverpool y Manchester City. ‘Reds’ y ‘Citizens’ se valieron de lo cosechado en sus respectivos partidos de ida para ganarse el pase a cuartos de final de esta edición de UCL.

El Liverpool jugó con fuego

El Liverpool encaraba el partido de vuelta con el 0-2 conseguido en Milán. Klopp, desde el primer minuto, avisó que el partido en Anfield no sería para nada fácil y razón no le faltó. Desde el primer minuto y al igual que en la ida, el Inter tomó la iniciativa con el objetivo de que los ‘Reds’ no sentenciaran la eliminatoria. Dicho y hecho. Los italianos no sufrieron mucho en el primer tiempo más allá de un remate de Joel Matip que impactó en el larguero.

Aunque en la segunda mitad Mohamed Salah mandó dos balones al palo, el único grito del partido fue anotado por Lautaro Martínez. Para ser buenos con los dirigidos por Klopp, fue un gol, como se conoce popularmente, de otro partido. Sin embargo, si hay que determinar justicia, el marcador global se acercó más a lo que tuvo que plasmarse por desarrollo que por lo que momentos fue: el Liverpool anotó en la ida, con excesiva precisión, los goles que erró en la vuelta.

Una llave de octavos que deja dos principales conclusiones: primero, un Liverpool que fue merecedor de avanzar de ronda por méritos propios, con una extrema jerarquía de todos sus defensores. Capítulo a parte merece Virgil van Dijk, que volvió al mejor nivel que le hizo merecedor de un podio en el Balón de Oro; no hay lesión que detenga a esta bestia. Segundo, baño de humildad necesario para un equipo que sigue con aspectos a mejorar si quiere alzar más títulos esta temporada.

Paseo militar del Manchester City

No quedan adjetivos para describir al equipo dirigido por Guardiola. Llegaron a Lisboa y sin despeinarse eliminaron al Sporting, pero eso de menor esfuerzo no le quita intencionalidad a lo logrado. Todo lo contrario, habla que sin ver al mejor City fue capaz de liquidar la eliminatoria en el partido de ida. Muy pocos equipos en Europa pueden presumir de tal nivel.

El excelso nivel del equipo de Guardiola fue acompañado, tristemente para el espectador, de un mero trámite en el partido de vuelta. Un 0-0 en el partido de vuelta que consistió en dosificar a las figuras del primer equipo, aspecto necesario para tener la plantilla en las mejores condiciones para lograr todos los objetivos.

Las principales conclusiones que quedan sobre esta eliminatoria son: primero, el Manchester City se mantiene como el principal favorito para, al menos, llegar a la final de esta edición. Segundo, parecen haber pocos equipos en el mundo que sean capaces de suponerle un reto a este equipo. Veremos si en cuartos alguien se atreve a desafiarlos.

Dos británicos de cuatro en la siguiente ronda, la otra mitad, ojalá, la próxima semana.

Adiós, Kun, qué bueno que viniste

Sergio Agüero se ha despedido del fútbol profesional, entre lágrimas, por problemas de lesiones

Las despedidas nunca fueron fáciles. Aceptar el paso del tiempo y cómo este nos va devorando es una realidad que nos abruma. No queremos verlo, pero las agujas del reloj nos echan una carrera. Más aún, cuando el adiós viene precedido de una causa forzada. El querer quedarse y no poder, otro tormento que ignoramos. Son barreras mentales que todos vamos a tener que enfrentar en algún momento de nuestra existencia. Hoy le ha tocado dar el paso a Sergio ‘el Kun’ Agüero. Uno de nuestros ídolos de infancia.

Desde su primera aparición, ya dejó destellos de lo que podía alcanzar. Tanto es así, que sus primeros minutos con Independiente fueron para batir el récord del jugador más joven en debutar en la Primera División Argentina, destronando así a Diego Armando Maradona. Ni más ni menos. Con tan solo 15 años, un mes y tres días. Coincidiendo, además, con el adiós de Gabi Milito a los Diablos Rojos argentinos. Una plusmarca de precocidad que selló también en la Copa Libertadores. Agüero estaba ascendiendo como la espuma y pronto dio el salto a Europa. Entre una innumerable lista de pretendientes, el Atlético de Madrid fue quien le engatusó.

En Madrid vivió un idilio de película. Con menos años que millones costó, emigró y aterrizó en la capital española para seguir cumpliendo su sueño. Y tanto que si lo hizo. Fue la catapulta perfecta al estrellato. Estuvo cinco temporadas en el feudo colchonero (desde la 2006-2007 hasta la 2010-2011) en las cuales firmó un promedio superior a la veintena de goles. Cerrando este capítulo con la Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa, en 2010. El broche de oro a su despedida, que solo pudieron amargar los rumores de salida. Su último año fue el más exitoso individualmente, pero quedó manchado por su fuga a Mánchester.

Su aparición en las islas británicas fue, sin duda, el paso clave en su carrera. Allí cambió las reglas del juego inglés y se convirtió en la leyenda que hoy en día despedimos.

Agüero levanta el trofeo de Premier League. PREMIER LEAGUE

Los ‘Skyblues’ estaban carburando tras la llegada del grupo inversor de Emiratos Árabes, con el jeque Mansour a la cabeza, en 2008. Estaban guiando su camino de forma correcta, despacio y con buena letra. No querían correr antes de saber andar, pero la firma del ‘Kun’ les hizo avanzar en los procesos de forma revolucionada. Agüero, junto a figuras como Touré Yaya, Kompany o David Silva, ha redactado la historia reciente del club con una prosa sublime.

Una narrativa que empezaría de forma agónica. Si el final en Madrid fue agrio, no pudo ser más dulce su recompensa en Mánchester. Porque al final de la vida, como en los relatos, lo que quedan son momentos. Esos pedazos breves que logran ser eternos por su trascendencia. Y la primera gran estampa que el argentino parecía sacada de una película de Christopher Nolan.

La ciudad mancuniana se dividió en dos bandos. A falta del añadido, el título de la Premier League caía del lado rojo de la ciudad. Como era costumbre, Sir Alex Ferguson iba a volver a ganar el campeonato doméstico. Pero un giro de guion, con un gol de Dzeko a la salida de un córner, dejó un final no apto para cardíacos. La realización de Sky Sports mostraba en segunda pantalla cómo el Manchester United había vencido al Sunderland, mientras los ‘Citizens’ se acercaban al área rival. El ‘Kun’ cazó un balón suelto en el área, fintó a un defensa y reventó el balón más con el corazón que con su bota diestra. Podríamos decir que se hizo el silencio, como dijo Iniesta tras su gol en Johannesburgo, pero sería mentir. Es imposible no recordar aquel «Agüerooooo» que Martin Tyler chilló y que, al resto, nos erizó la piel.

Secuencia de uno de los goles más trascendentales de PL. PREMIER LEAGUE

Este fue, sin duda, el momento que cambió el destino del Manchester City. De estar siempre a la sombra del grande, viendo como se codean por los mejores escenarios y siempre conquistando las cumbres más altas. Por primera vez, David venció a Goliat. Algo que podía haber sido anecdótico, se convirtió en tendencia. Agüero y compañía hicieron norma de la excepción y cambiaron las reglas en Inglaterra.

Después del título ganado con suspense en 2012 vendrían cuatro más. El niño que salió en Independiente y maduró en España, se consagró en Inglaterra. Convirtiéndose en uno de los mejores artilleros de los últimos tiempos. En Premier League sus números son de escándalo: 184 goles que lo convierten en el cuarto máximo anotador histórico y el segundo con mejor promedio (0,67 goles por partido) en el top-30, solo por detrás de Henry (0,68 g/p). Un binomio, el del francés y el argentino, que ha traído el debate sobre quién ha sido el mejor extranjero en la historia de la competición inglesa. Una controversia que se guía por subjetividad, gustos personales y una cantidad ingente de varemos, pero que está sobre la mesa.

No obstante, lo que ha significado el ‘Kun Agüero’ en Inglaterra va más allá de lo cuantitativo. Cifras y títulos tiene a raudales, pero su sombra en el Eithad es larga. Ahora mismo, Pep Guardiola tiene perfeccionada una obra maestra construida con todo lujo de detalles. Un equipo coral que opta a todo. Orfebrería cuidada al máximo exponente. Sin embargo, este rodillo ‘Citizen’ no podría existir sin todo el proceso de crecimiento previo. Ese por el cual Agüero se ha convertido en su máxima leyenda. Sin grandes sobresaltos y con el trabajo constante de una hormiga, su sello siempre estará grabado en el salón de la fama británico. Solo ha conseguido un título de máximo anotador, en la 2014-15, pero su regularidad está fuera de toda duda.

Puro carisma y naturalidad. PREMIER LEAGUE

El único pero que se le puede poner al ‘Kun’ ha sido eso, no tener un gran sobresalto, una gran noche. Más allá de la constancia fin de semana a fin de semana, prestigiosa cuánto menos, nos deja una espina clavada que no firmase su nombre en las noches de martes y miércoles. Esas que dejan trascendencia histórica. Las que, con el paso de los años, provocan preguntas indagadoras de nietos a abuelos. Sin ir más lejos, todos sus rivales al artillero de nuestra época las tienen: Luis Suárez, Karim Benzema o Robert Lewandowski. Era la guinda a su pastel. La cúspide en su excelencia.

Su último día en el fútbol profesional ha sido entre lágrimas, en Barcelona y con muchas cosas por explicar. Un recuerdo que no hace justicia con lo que ha sido y lo que es. El amigo de todos. Un tipo risueño trascendiendo más allá de los terrenos de juego. Ojalá crecer y ser como el ‘Kun’. Con ese don del carisma y la naturalidad.

¡Adiós, Kun, qué bueno que viniste!

Jadon Sancho vs Jack Grealish, una rivalidad que promete en Manchester

Los dos fichajes promesa de United y City generan expectativas sobre un derbi apasionante

No hay duda de que el mercado de pases es una gran oportunidad para que los equipos añadan a sus filas jugadores de clase mundial. El Manchester City, en los últimos años, nos tiene bastante acostumbrados a ello, pero lo cierto es que el United nos ha sorprendido en la última ventana de fichajes con las compras de Cristiano Ronaldo, Raphael Varane y Jadon Sancho.

La adquisición de este último corresponde a un movimiento por hacerse con una de las mayores promesas del fútbol mundial y además conlleva un morbo añadido, pues Sancho se formó en a cantera de los ‘Citizens’. El Man City, por su parte, rompió el mercado con el fichaje de Grealish. Un movimiento de 117,5 millones de euros que lo convertía en el jugador más caro de la historia de la Premier League.

Tanto Grealish como Sancho añaden calidad, rapidez y técnica a sus nuevos equipos. Dos incorporaciones que hacen de City y United conjuntos aún más competitivos. Es por eso que todos los amantes de este deporte, en especial del fútbol inglés, esperamos con expectación los duelos de titanes que tendrán lugar este año en la ciudad de Mánchester.

La afición de Old Trafford tiene muchas esperanzas en Sancho. MAN UNITED

No es un secreto que el Man United esperó y movió cielo y tierra para tener en sus filas a Jadon Sancho. Pese a que en la última Eurocopa no brilló, el joven jugador tiene en sus piernas el talento suficiente para sacar adelante a un club desesperado. Si bien Bruno Fernandes, Cavani, Shaw y Pogba hicieron lo que pudieron la temporada pasada, la inyección del extremo inglés al ataque de los ‘Red Devils’ es el complemento perfecto.

Mucho se habla de la cantidad del traspaso del atacante inglés, la cual ronda los 85 millones de euros. Luego de una intensa novela, en donde se decía que el Dortmund no lo iba a soltar, ambos cumplieron su cometido. El United se hizo con Jadon y Jadon llegó a la Premier.

Grealish, el jugador más caro de la historia de la Premier. PREMIER LEAGUE

Después de una magnífica temporada con el Aston Villa, se oficializó un secreto a voces. No se sabía a qué equipo, pero estaba claro que tarde o temprano Jack Grealish acabaría jugando para un equipo del ‘Big Six’. El carismático inglés llegó al Man City, vigente campeón de la Premier y uno de los conjuntos más fuertes del panorama europeo.

Dueño de una garra y de una técnica espectacular, Grealish llega para reforzar la ofensiva de los ‘Skyblues’, algo que han ido perdiendo en el transcurso de las últimas temporadas. Con esta incorporación, el equipo de Guardiola gana desequilibrio, calidad y un creador constante de ventajas y ocasiones de gol.

Un comienzo flojo

Pese a que ambos llegaron como fichajes de rendimiento inmediato, la realidad ha sido un comienzo de temporada poco favorable para ambos. En el caso de Sancho, la disputa de ego entre Cristiano Ronaldo y Cavani ha dejado las expectativas sobre su rendimiento en un segundo plano.

Grealish ha gozado de la entera confianza de Southgate, a diferencia de Sancho. GETTY IMAGES

Muy a parte de lo mediático, Sancho no termina de demostrar el interés que se tenía por él. Ya ha jugado cerca de 10 partidos y aún no se ha estrenado como goleador ni asistente. Si bien Grealish ha gozado de la confianza de Guardiola y ha anotado dos goles y repartido dos asistencias en lo que llevamos de temporada, lo cierto es que no termina de conectar con su hinchada.

Grealish se encuentra en un mejor estado de forma que Sancho y es por esto que es un fijo para Southgate en el combinado inglés. Pero hay que recordar que ambos vienen de realidades distintas, uno de gozar de oportunidades plenas con la selección y otro de contemplar los partidos desde el banquillo. La balanza ahora se decanta hacia el 10 del City, habrá que ver si Jadon Sancho la invierte.

Chelsea vs Manchester City, una nueva final

Un repaso a los duelos coperos destacados entre ‘Blues’ y ‘Citizens’

La tercera final entre equipos ingleses por Champions League no es un partido más. Actualmente, londinenses y mancunianos son los equipos con mejor forma del planeta, por lo que el encuentro a disputarse en Oporto promete y mucho. Además, en la historia reciente entre ambos ya saben lo que es medirse en una instancia decisiva. El poderío económico de uno y otro, acompañado de fuertes inversiones y mejoras, los han llevado a consolidarse dentro de los equipos top a nivel mundial en todos los rubros imaginables.

Como consecuencia de esto, no es coincidencia que se hayan enfrentado en más de una ocasión o hayan disputado alguna competencia nacional y títulos. La final de la actual edición de Champions eleva esa rivalidad a nivel internacional y algo nos dice de que no será el último enfrentamiento entre ambos.

Estadio do Dragao, Oporto. FC PORTO

Antecedentes en League Cup

La temporada 18-19 encontró a ambos en la final de la Copa de la Liga. Un partido recordado por la discusión entre Sarri, entrenador por aquel entonces de los ‘Blues’, y Kepa Arrizabalaga, quien se negó a ser sustituido a pesar de presentar molestias en un tramo del partido. El partido no contó con mayores emociones y finalizó 0 a 0. En la tanda de penales, los dirigidos por Guardiola se harían con el trofeo tras vencer por 4-3.

Ese año, el City estuvo cerca de conseguir el cuádruple ya que ganó la Premier League, la FA Cup, la mencionada copa de la liga y llegó a cuartos de Champions. El Tottenham Hotspur sería su verdugo en aquella instancia, en un partido marcado por las decisiones arbitrales. Curiosamente, los ‘Spurs’ llegarían a aquella final y la disputarían ante el Liverpool en lo que fue la segunda final entre equipos ingleses de la máxima competencia europea. Por cierto, el Liverpool peleó mano a mano la Premier con el City finalizando solo un punto por detrás.

Por su parte, el Chelsea vivió una temporada convulsionada con Sarri en el banquillo. La misma comenzaría con derrota en la Community Shield a manos del City. Cambio de esquema, el inconveniente con Kepa, un equipo que no terminaba de convener y algunas derrotas abultadas,  por ejemplo un 6-0 ante el City por Premier. Sin embargo, con Hazard en estado de gracia, los de Stamford Bridge conseguirían la Europa League frente al Arsenal.

Antecedentes en Community Shield

El trofeo que enfrenta al campeón de Premier con el de FA Cup, los juntó de la misma manera: en ambos casos el City venía de consagrarse como ganador de Premier y el Chelsea de FA Cup. En ambas instancias, los ‘Sky Blues’ ganarían la Community Shield. En 2012, el marcador fue 3-2 y en 2018  2-0. ¿Otra coincidencia? En ambos partidos, Chelsea tenía un entrenador italiano: Roberto Di Matteo y Maurizio Sarri. Aún hay más, ya que en ambas finales un argentino marcaría al menos un gol. Uno de Tévez en 2012 y un doblete de Agüero en 2018. Justamente, Agüero jugará su partido final con los ‘Citizens’ ante los dirigidos por Tuchel y Chelsea representa algo especial en la carrera del argentino. Después de todo, es el equipo al que más goles le convirtió en su carrera con 15.

Antecedentes FA Cup e historial por Premier League

En el trofeo más antiguo del mundo la ventaja es también para el City. Históricamente, ambos se enfrentaron en cinco ocasiones, con tres victorias para los de Manchester y dos para los de Londres. La más reciente se dio en las semis de la pasada edición que coronó al Leicester. Chelsea venció 1-0 al City con gol de Hakim Ziyech. Este fue el segundo enfrentamiento entre Tuchel y Guardiola en tierras británicas. De momento, el alemán ganó los dos duelos anteriores. ¿La tercera será la vencida para Pep? o ¿Tuchel hará pleno de victorias y encima se quedará con la Champions?

La Premier League es el único torneo donde Chelsea cuenta con una amplia superioridad, aunque el City descontó distancia en la última década. Este es el historial completo entre ambos:

  • 48 partidos
  • 27 victorias Chelsea
  • 7 empates
  • 14 victorias City

Desde principios de este milenio, solo Manchester United ha ganado más títulos de Premier League (ocho) que Chelsea y Manchester City (cinco cada uno). Todos estos títulos se los repartieron desde la temporada 04-05 hasta la fecha.

Una curiosidad: en la temporada 13-14, Chelsea terminó tercero, a tan solo 4 puntos por debajo del City campeón y ganó un partido clave vs Liverpool para que los entonces dirigidos por Manuel Pellegrini pudieran hacerse con su segunda Premier. Por su parte, el City finalizó segundo por detrás del Chelsea en la temporada 14-15. Mourinho era el técnico de los ‘Blues’ por aquel entonces.

Guardiola y Tuchel antes de comenzar un partido. GETTY IMAGES

Reflexión final

Chelsea y Manchester City comparten muchas similitudes. Capitales extranjeros, dueños dispuestos a invertir grandes sumas de dinero en el armado de sus equipos, técnicos que ya se conocen, y que comparten un metódico estilo de juego donde la rotación y el control del partido y de los espacios les sienta bien. Verdaderas aplanadoras que no te ceden ni un metro. Defensas sólidas, laterales explosivos, mediocentros todo terreno y mucho pero mucho talento en sus XI y en el banco. Planteles con diversas opciones capaces de rendir y adaptarse a los esquemas de sus directores técnicos. Esta cualidad se hará cada vez más importante ante los numerosos ‘fixtures’ y el desgaste de cada temporada.

‘Blues’ y ‘Citizens’. Guardiola y Tuchel. Los dos mejores equipos de Europa en la actualidad se encuentran por primera vez en una final continental y, seguramente, no será la última. Choque de verdaderos estrategas, con un partido a priori muy estudiado por ambos. Ya se vieron las caras antes en la temporada y no defraudaron. Oporto se vestirá de gala para una final que se antoja emocionante, pero que sin dudas será muy disputada. Sea como sea, solo queda sentarse en el sillón y disfrutar de un partido que por suerte tendrá público en las gradas. ¡Qué el mejor gane la orejona!

Agüero dejará el Manchester City al final de esta temporada

El máximo goleador de la historia de los ‘Citizens’ abandonará el club al término de su contrato

Los rumores sobre la marcha de Sergio ‘El Kun’ Agüero del Manchester City se han hecho realidad en las últimas horas. Tanto el club mancuniano como el jugador argentino han anunciado en redes sociales que su vínculo finalizará este verano cuando el contrato del delantero expire. Una triste noticia para los aficionados ‘Citizens’, pues verán marchar a uno de los mejores futbolistas de la última década y goleador histórico del club.

Agüero llegó al Manchester City en 2011 procedente del Atlético de Madrid y tuvo un impacto inmediato marcando gol en su debut. Diez temporadas después puede presumir de ser el máximo anotador de la historia del club con 257 dianas y el cuarto en la historia de la Premier League. Por el camino, ha ganado una Bota de Oro (14-15) y ostenta el récord de más hat-tricks de la competición (12).

El palmarés del argentino en el Manchester City también es envidiable: cuatro ligas, una FA Cup, cinco Copas de la Liga y tres Community Shields. Vitrinas que puede seguir llenando este año, pues los de Guardiola tienen opciones de ganar cuatro títulos más esta temporada.

Mutaciones en la naturaleza

¿En qué se parecen Virgil Van Dijk, Bruno Fernandes y Rúben Dias?

En la arquitectura, las vigas son los elementos estructurales que sostienen una edificación. De ellas depende el soporte de las construcciones que vemos a diario en nuestras ciudades. Simbólicamente, en los equipos de fútbol suelen existir esas ‘vigas’ que sostienen una idea. Jugadores sobre los que orbita el significado de un club. Más allá de ser o no los mejores de la entidad, conforman el sostén competitivo. Una pieza que permite que el engranaje funcione como el de un reloj, sin fallas en su mecanismo.

En estos últimos años, estas piezas se han evidenciado de mayor manera dentro sistema del deporte rey, especialmente en la Premier League. La competición inglesa se ha convertido en una constelación de estrellas debido al capital que hay. Pero entre esta coexistencia ha habido algunas que han sabido brillar por encima del resto, suponiendo mutaciones en la naturaleza de los clubes y soluciones a problemas que parecían inherentes. Jugadores que han cambiado de forma drástica con sus llegadas. Con revoluciones y no evoluciones.

Virgil Van Dijk

El primero de los ejemplos más claros que se nos vienen a la mente es el de Virgil Van Dijk. El rendimiento competitivo del Liverpool no se entiende sin su fichaje en el invierno de 2018. Cuando aterrizó estaba cuestionado por el montante de su traspaso, pero solventó las dudas a golpe de rendimiento. Resguardó a un equipo atrevido y divertido, pero incontrolable como ninguno. Tanto en fase ofensiva como defensiva. Klopp quería que su equipo fuera a presionar alto, pero se quedaba expuesto cuando la línea defensiva se adelantaba. Cuando buscaba estirar de la sábana, se le salían los pies por debajo. Él le pone el adjetivo de campeón a los ‘Scousers’.

Van Dijk celebra un gol al Brighton. LIVERPOOL FC

De hecho, el único momento de flaqueza ‘Red’ desde que pisase Anfield ha venido derivado de la grave lesión que ha sufrido. Ese ligamento cruzado anterior ha significado el golpe de un efecto dominó que ha concluido con los planes de Klopp tirados por tierra. Sin él, las costuras de Trent Alexander-Arnold quedan en evidencia, Fabinho tiene que dejar de ser el coche escoba en la presión y los acompañantes pierden confianza de no tener al bombero que apaga todos los fuegos. El calvario con las lesiones está siendo desmesurado, pero una vez se ha caído el Muro de Breda el palacio ha quedado expuesto.

«No sé si Virgil necesita otra hora de elogios, pero es realmente bueno. Ya lo sabíamos cuando lo trajimos, pero no teníamos idea de que el paquete total sería tan especial. Eso lo hace realmente genial».

Jurgen Klopp sobre la importancia de Van Dijk en el título de Premier

Bruno Fernandes

El ejemplo consecutivo lo encontramos en el condado vecino del de Merseyside. Bruno Fernandes compareció en tierras mancunianas hace poco más de 365 días y ha descifrado un enigma que parecía imposible de resolver.  Difiriendo radicalmente en la forma pero con un trasfondo idéntico, el portugués ha cambiado al Manchester United como hizo Van Dijk con el Liverpool. Ha sido el fichaje que necesitaba el equipo desde que Sir Alex Ferguson dio un paso al lado. Se podía esperar cierto receso por el salto competitivo de la Liga NOS a la Premier League, pero nada más lejos de la realidad. Dominó el campeonato luso y está dominando el inglés.

Bruno Fernandes celebra un gol. MANCHESTER UNITED

Su impacto se puede medir a través de los datos, pero trasciende mucho más allá. Los cuatro premios al Jugador del Mes en un solo año natural ponen en evidencia el nivel que está exhibiendo como ‘Red Devil’. Acontecimiento que jamás se había logrado y que le da más rédito siendo en su año de debut. Cuando el balón pasa por sus botas, la jugada cambia peligrosamente para los rivales. El United tenía pólvora antes de que Bruno llegase, pero necesitaba la mecha que la prendiera. Desde el golpeo y la lectura de los espacios, está apareciendo en zonas claves para debilitar a los contrarios. Usando guantes de seda esconde puños de acero. Su impacto ha dejado a los de Solskjaer segundos, poniendo en duda el binomio Liverpool – Manchester City. Un lugar inhóspito de no ser por la revolución que ha significado el nacido en Maia.

«Bruno Fernandes no está cansado. Nunca lo está. Es uno de esos jugadores que corren cubriendo todo el campo en cada partido. Es muy bueno recuperando y recargando sus pilas. Desde que llegó ha estado inmenso».

Ole Gunnar Solksjaer sobre Bruno Fernandes

Rúben Dias

El último y más reciente de los casos coincide en nacionalidad y ciudad de impacto con Bruno Fernandes, pero cambiando el color de la camiseta que visten. Tal vez haya pasado más disimulado por el radar general y esté más alejados de los focos, pero Rúben Dias está cambiando el molde del Manchester City. Las carencias defensivas que parecían intrínsecas del proyecto de Pep Guardiola las ha solventado con un rendimiento mayúsculo. Ese gasto defensivo por el que tanto se ha mirado con lupa a los ‘Sky Blues’ está siendo rentabilizado cuando parecía que esas acciones se desplomaban. Influencia que se evidencia con los tres goles en contra en sus últimos catorce partidos de Premier League, siendo el único equipo que encaja menos de un gol por partido en la competición.

El ex del Benfica está mostrando seguridad, algo que no existía y se venía demandando por el Etihad. El equipo más fatalista de los últimos años en el viejo continente. Encarnaban al pie de la letra la Ley de Murphy de «si algo malo puede pasar, pasará». Y les pasaba. La tostada siempre les caía por el lado de la mermelada. Pero este año parece haber cambiado radicalmente eso. En los momentos puntuales Rúben Dias está eliminando los fantasmas del pasado, equilibrando la balanza entre lo bueno y lo malo que les ocurre según las posibilidades reales que existen. Un cambio que le está poniendo cara de campeón al Manchester City de Guardiola.

«Cuando contratas a un jugador, crees que puede ayudar al equipo, pero nunca se sabes cuánto. Sus cualidades y capacidad para entender el juego son increíbles. Siempre quiere aprender y a todos nos sorprende su cuerpo y capacidad mental (…) Vive esta profesión durante las 24 horas. Es un chico que puede jugar cada tres días y recuperarse de inmediato. Tener a un jugador así solo demuestra lo importante que es para el equipo. Con 23 años puedo garantizar que hemos contratado a un jugador increíble para los próximos cinco, seis, siete años, algo que no es fácil».

Pep Guardiola se deshace en elogios hacia Rúben Dias
El portugués en un partido con los citizens. CITY EXTRA

«Love changes, changes everything» cantaba el duo británico Climie Fisher en la canción que se llama como este verso. Una pieza que explica como una novia le cambió la vida. Sentimiento que ejemplifica lo que sienten los aficionados de Anfield, Old Trafford y el Etihad cuando recuerdan los tiempos pretéritos y posteriores a Van Dijk, Bruno Fernandes y Rúben Dias, respectivamente. Fichajes que han cambiado la vida a sus clubes. Lo han cambiado todo.

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